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1. CAUSAS Y CAUSALIDAD

En este capítulo presentaremos el concepto de causalidad, así como las características de las causas y de las relaciones causales. Éste es un tema especialmente importante, ya que en análisis funcional se le da gran importancia a la identificación de las variables y de las relaciones causales que afectan el comportamiento problema (o las metas del tratamiento) del paciente particular que estamos evaluando.

Los conceptos de causalidad ayudan al clínico a saber qué variables causales son importantes para explicar los problemas del paciente y cómo pueden estar actuando. La forma en que concebimos las causas de los problemas del paciente influye también en nuestras decisiones sobre las mejores estrategias, métodos e instrumentos de evaluación.

Por ejemplo, si asumimos que las causas de los episodios depresivos de María (cuyo caso hemos visto en el capítulo 1) son sobre todo biológicas o residen en procesos inconscientes, es poco probable que examinemos los acontecimientos de su vida que podrían haber influido en el inicio de sus cambios de estado de ánimo, o que examinemos las variables cognitivas o del comportamiento que podrían estar influyendo en la duración de los mismos.

En primer lugar, vamos a exponer algunos conceptos básicos de causalidad procedentes de la filosofía de la ciencia y de las ciencias del comportamiento. Luego, describiremos las condiciones necesarias para concluir que existe relación causal, destacando las inferencias causales al formular un análisis funcional. La última sección del capítulo presenta algunas características 105

específicas de las variables y las relaciones causales que son importantes en el análisis funcional.

2. DIFERENTES CONCEPTOS DE CAUSALIDAD

El concepto de causalidad ha sido discutido por los filósofos de la ciencia durante siglos. Estas discusiones se han centrado en varias cuestiones: a) ¿cuál es la definición de causalidad y qué es una causa?; b) ¿cuáles son los tipos de causas?; c) ¿qué condiciones son necesarias para inferir una relación causal?; d) ¿pueden las relaciones causales ser tanto bidireccionales como unidireccionales?, y e) ¿cuáles son las limitaciones de las inferencias causales? Como es obvio, una presentación profunda de estas cuestiones requeriría varios capítulos. Por ello, sólo realizaremos un breve resumen para proporcionar el contexto histórico de lo que luego diremos sobre las relaciones causales en el análisis funcional1. Los filósofos de la ciencia han propuesto varias clases de variables causales (véase el cuadro de texto 4.1). Algunas son aplicables al análisis funcional y otras no. CUADRO 4.1 Algunas clases de variables causales Causa suficiente2: Y ocurre cada vez que ocurre X; por tanto, X es una causa suficiente para Y, aunque Y puede ocurrir sin X (X no es necesaria para que ocurra Y). Causa insuficiente: Y ocurre cada vez que ocurren X y Z conjuntamente (dos variables causales a la vez) pero no cuando sólo ocurre X. Es una causa que, por sí misma, es insuficiente para producir el efecto, pero funciona como una variable causal conjuntamente con otra(s) variable(s). Causa necesaria: Y nunca ocurre sin que ocurra X (esto no significa que no se requieran también otras variables causales. Además, Y no tiene por qué ocurrir cada vez que ocurra X). Causa necesaria y suficiente: Y nunca ocurre sin que se haya dado X, y, además, X siempre va seguida de Y. Causa necesaria pero insuficiente: Y nunca ocurre sin X, pero X es insuficiente para causar Y; otra variable debe estar implicada. Primera causa: La causa sobre la cual depende el resto de las causas; la primera causa de una cadena causal. Causa próxima o inmediata: La causa que produce directamente el efecto, sin ningún acontecimiento 106

intermedio (es decir, Y y X son temporalmente contiguas).

Causa distante o remota: La causa que produce su efecto a través de otra causa.

Causa principal: La causa de la que fundamentalmente depende el efecto (aunque haya otras causas). Causa secundaria: La que no es una causa principal, aunque puede causar Y.

Muchas de las variables causales asociadas a los problemas del paciente son insuficientes, en el sentido de que funcionan como variables causales sólo en unión de otras variables causales. Por ejemplo, un problema compulsivo puede ocurrir con más probabilidad cuando se dan riñas matrimoniales, pero sólo si al mismo tiempo se está sometido a un período de estrés.

Los análisis funcionales también suelen utilizar causas tanto remotas como próximas. Por ejemplo, una causa inmediata del comportamiento agresivo de un paciente en una unidad psiquiátrica puede ser la manera en que el personal responde a dicho comportamiento y una causa más distante, el entrenamiento que el personal ha recibido, o determinadas experiencias tempranas del paciente.

Hay varias clases de variables causales que no se suelen utilizar en el análisis funcional ni en las teorías causales de los trastornos del comportamiento. La mayoría de las variables causales identificadas en el análisis funcional, y en la investigación sobre los problemas de comportamiento, no son ni necesarias ni suficientes. Es decir, funcionan como una más entre otras variables causales del problema y, por sí mismas, son insuficientes para producirlo. Como hemos dicho, la mayoría de los problemas de comportamiento son el resultado de variables causales múltiples. La combinación de variables causales de un mismo problema puede diferir de un paciente a otro e, incluso, en el mismo paciente, las variables causales de su problema pueden cambiar a lo largo del tiempo.

Los conceptos de causalidad también han producido intensos debates en psicología y en otras ciencias del comportamiento. Las discusiones se han centrado fundamentalmente en a) diferentes definiciones de causalidad; b) si los conceptos causales son relevantes en las ciencias del comportamiento (por ejemplo, ¿hay que tener en cuenta las causas para diseñar programas eficaces de tratamiento, o pueden éstos basarse sólo en observaciones previas sobre los efectos del tratamiento o en las relaciones funcionales del problema?); c) las clases de acontecimientos que pueden servir como causas (¿pueden los pensamientos o comportamientos de una persona servir como causa de otros 107

pensamientos o comportamientos?); d) lo ilimitada que es la cadena causal (uno puede preguntarse siempre cuál es la causa de una causa); e) la naturaleza subjetiva de las inferencias causales, especialmente en las situaciones clínicas (las relaciones causales son siempre juicios clínicos, inferidos —quizá de forma sesgada— de las observaciones de una persona); f) el mejor nivel de generalidad-especificidad al inferir causas (las relaciones causales para un problema se pueden expresar a varios niveles de especificidad, como se ha visto en la figura 3.1 del capítulo 3); g) los aspectos temporales de las relaciones causales (por ejemplo, los acontecimientos que sucedieron hace años, ¿se pueden considerar causas del problema actual?); h) las implicaciones sociales que conllevan algunas inferencias causales (¿ha producido el abuso de alcohol la violencia doméstica?); i) los mejores métodos para identificar las relaciones causales de los problemas (por ejemplo, la observación pasiva frente a la experimentación directa), y j) los problemas que surgen al descartar explicaciones alternativas cuando se postulan relaciones causales. Discutiremos muchas de estas cuestiones a medida que continuamos considerando los principios y los métodos del análisis funcional.

3. CONDICIONES NECESARIAS PARA INFERIR