FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
ANÁLISIS DE RESULTADOS
4.6 POR QUÉ ES NECESARIO APOYAR Y SUPERVISAR A LOS ALUMNOS DURANTE SU ETAPA ESCOLAR
En la actualidad la calidad educativa no es un adorno para los discursos de eventos multitudinarios, es un ideal alcanzable, si cada uno de los involucrados en este ambiente educativo, toma comprometidamente su papel y lo ejerce. Vivimos en un mundo cambiante en donde la sociedad nos exige reflexionar sobre la urgente necesidad de formar conscientemente a nuestros alumnos para transformarlos con nuestro apoyo en buenos ciudadanos en un futuro inmediato.
Gobierno, sociedad civil, padres de familia pero fundamentalmente los docentes, pues su papel se hace trascendente dado que de él, se espera el cumplimiento de demandas de distintos rubros sociales, administrativas, personales, del alumnado. Es en este último, en quien se verá reflejado el esfuerzo de todos los involucrados.
Para que lo anterior sea posible lo ideal sería que los involucrados en la educación trabajaran en equipo. Pues los resultados del esfuerzo de algunos maestros, se ven aislados, es necesario que juntos marquen una dirección con objetivos en común que parta del compromiso genuino y que aterrice en la mejora de la calidad de la educación de los alumnos.
Si bien es importante la innovación y la buena improvisación como refuerzo al discurso, lo es más la planeación concienzuda del curso, de cada
sesión y de las estrategias. Planear, no sólo como cumplimiento de un requisito administrativo, debemos planear con un fin educativo, que tenga como eje principal el aprovechamiento óptimo para el alumno.
Si tomamos en cuenta que la calidad educativa no necesariamente, estará supeditada a la infraestructura de un plantel, entonces debemos reconocer que su mayor peso recaerá en la mayoría de los casos, en la labor que el docente realice al interior del grupo, su constante supervisión de los procesos de enseñanza aprendizaje y el uso de estrategias de trabajo que permitan al alumno tener cimientos firmes en el proceso de construcción de su conocimiento.
Si nuestro propósito de enseñar lo visualizamos como: “que los alumnos obtengan un óptimo aprovechamiento” entonces debemos trabajar genuinamente en esta dirección. Esto implica un compromiso verdadero y nos retribuye una serie de cargas de trabajos extra, en donde no solo debemos seguir seleccionando nuestra tendencia de enseñanza conductista o constructivista; también debemos resaltar que el apoyo pedagógico en los saberes, los hará más accesibles a los alumnos si los emulamos con su entorno.
Es importante saber qué es lo que el alumno está entendiendo acerca de cada parte del discurso /texto, para verificar que la idea que intenta transmitir el maestro llegue en el mensaje al alumno receptor con el mínimo o si fuera
posible sin distorsiones, evitando así confusiones, lagunas, retrasos o nulo aprendizaje.
Al dirigir una sesión, debemos seleccionar como parte de nuestra estrategia una evaluación de cada clase o al término de cada tema, según sean las necesidades, pues el supervisar a los alumnos en su proceso de enseñanza aprendizaje, durante la etapa escolar, no solamente es un termómetro para el docente, que le indica el avance o el estancamiento del grupo, si no que, es también una forma de retroalimentar el aprendizaje del alumno y un buen hábito para la generación de su aprendizaje autónomo.
Pensar que el alumno es un ser humano que como cada docente, puede no entender, confundirse, tener problemas externos que le afecten en la sesión o que aparezcan condicionantes al aprendizaje propias de su etapa de desarrollo, que entorpecen su aprendizaje, es en este momento cuando el apoyo del maestro se hace indispensable, pues dada la naturaleza humana del trabajo docente hace que estas virtudes en los alumnos, muchas veces se conviertan en obstáculos, que solo son posibles de salvar a través de una buena estrategia de comunicación.
Actualmente los docentes no debemos despegarnos de la idea de que actualizarnos les será de utilidad tanto a los alumnos como a cada maestro. Esta es una necesidad en el México actual de la que mucho se dice pero pocos están dispuestos a dar de sí, e incluso se refugian en su apatía pretextando banalidades.
Si al planear tomamos en cuenta cotidianamente tanto el apoyo como la evaluación conscientemente, estaremos dando un gran avance a las formas de educar en México.
Pues ciertamente nuestros universos de pensamiento están separados abismalmente por la edad y las circunstancias del entorno, esto hace que lo que “vale la pena”, para un docente posiblemente no entre en la escala de valores del alumno con la misma importancia.
Si bien en la etapa de desarrollo que viven nuestros alumnos durante el proceso de preparatoria, hacen que sean sensibles a las opiniones externas de su grupo social y busquen ser reconocidos por actitudes de mofa y reto ante las figuras de autoridad, el policía, el político pero sobre todo el maestro, con quien convive junto con sus compañeros más cercanos, quienes hacen constar que sus “hazañas” en contra de estas figuras son reales.
Si tuviéramos que hacer un recuento de los problemas que los alumnos causan en su etapa escolar, deberíamos reconocernos como docentes en cada uno de ellos, en los pupitres descompuestos, los sanitarios descuidados, las bardas grafiteadas, la basura en cada espacio … y preguntarnos ¿en qué momento de los que yo aporto en la educación y comportamiento de mis alumnos no he corregido estos detalles? son actos vandálicos potenciales que después se convertirán, posiblemente, algunos en actos criminales y nosotros junto con ellos en sus cómplices.
En la etapa escolar con cada clase tenemos la oportunidad de clarificar los valores universales, ayudando a los alumnos a reforzar su escala, buscando con esta actitud un punto de convergencia entre ambos universos, para ir resolviendo esos conflictos cotidianos e irlos disminuyendo poco a poco.
El trabajo docente en sí mismo implica profesionalismo, trabajo, compromiso, innovación, actualización para quién lo desarrolla genuinamente a conciencia. El educar en valores implica un doble esfuerzo más tiempo, planear en la realidad, pero tenemos una alternativa la posición cómoda elegida por muchos compañeros.
Debemos reconocer que vale la pena la formación integral de un alumno con saberes y valores, por ello debemos empeñarnos en buscar ese punto de convergencia entre nuestros distantes universos. Con acciones que parten de aquello que vale la pena para el alumno, es decir el interés del alumno y se dirigen hacia los saberes que es el interés del docente, buscando que la unión entre ambos intereses esté dada en términos de la clarificación de valores, para que la mencionada formación integral se dé.
Maestro prepárarte, actualízate, clarifica tus propios valores auto conócete, construye tu yo, que en la medida que te conozcas podrás ser ese ente transformador que agradecerán tus alumnos, tu escuela y habrás forjado patria.
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