Necesidades Básicas Dimensiones Variables Censales
Acceso a vivienda a) Calidad de la vivienda Materiales de construcción utilizados en piso,
paredes y techo
b) Hacinamiento i) Número de personas en el hogar
ii) Número de cuartos de la vivienda Acceso a servicios
sanitarios
a) Disponibilidad de agua potable Fuente de abastecimiento de agua en la
vivienda b) Tipo de sistema de eliminación
de excretas
i) Disponibilidad de servicio sanitario ii) Sistema de eliminación de excretas
Acceso a educación Asistencia de los niños en edad
escolar a un establecimiento educativo
i) Edad de los miembros del hogar
ii) Asistencia a un establecimiento educativo
Capacidad económica Probabilidad de insuficiencia de
ingresos del hogar
i) Edad de los miembros del hogar ii) Ultimo nivel educativo aprobado iii) Número de personas en el hogar iv) Condición de actividad
Gráfico 10. Porcentaje de Personas con NBI.
Fuente: DANE. Censo de población 2005.
Como se observa en la gráfica el porcentaje de personas que tiene al menos una necesidad básica insatisfecha se ha reducido del 70% en 1973 al 27,7%, en el 2005, en tanto que el porcentaje de personas que viven con dos o más NBI pasó del 44,9% en 1973 al 10,4% en 2005. Los componentes que más jalonaron esa reducción fueron los indicadores de servicios públicos inadecuados (del 30,3% al 7,4) e inasistencia escolar (31,0% al 3,6%).
Gráfico 11. Porcentaje de Personas con NBI por componente
Fuente: DANE. Censo de población 2005.
El Índice de Condiciones de Vida - ICV.
El Índice ICV desarrollado por la Misión Social del Departamento Nacional de Planeación, combina en una sola medida las variables de riqueza física individual,
medida a través de la infraestructura, con riqueza física colectiva aproximada a través del acceso a servicios públicos domiciliarios, con riqueza humana individual medida por la educación de los miembros del hogar y la riqueza humana colectiva básica aproximada por la composición de la familia. El índice asigna un puntaje entre 0 y 100, que a medida que se incrementa, denota condiciones de vida más favorables: Es un índice que conjuga variables categóricas y las combina en una sola variable continua.
Los pasos para el cálculo del ICV son los siguientes:
1. Identificación de las variables: se tienen en cuenta las variables que identifican a los pobres de los no pobres, para esta parte el conjunto de variables son de carácter continuo y por medio de un proceso llamado análisis de componentes principales pasan a ser continuas. Este procedimiento agrupa todas las variables en 4 grupos uno de servicios básicos de vivienda, uno de capital humano, calidad de vida de la vivienda y el último de factores socio demográficos.
2. El indicador usado es la primera componente principal del correspondiente grupo de variables y por tanto muestra la contribución de cada variable del factor.
3. Ponderación de los cuatro factores en la construcción de un índice único, posteriormente se estandarizan los puntajes que van entre 0 y 100 puntos.
El análisis de componentes principales es una herramienta del análisis estadístico multivariado que permite reducir el sistema de variables cuantitativas correlacionadas, este maximiza la retención de información y parte del supuesto que las nuevas variables son combinaciones lineales de las variables originales, la primera componente principal es el indicador resumen de las condiciones de vida.
Medidas monetarias:
Las medidas monetarias hacen parte del grupo de medias indirectas, en razón a que no pretenden medir efectivamente el bienestar de los hogares, sino que miden si el hogar tiene los recursos suficientes para cubrir ciertos estándares de calidad de vida,
independientemente si los hogares tiene la capacidad de traducir esos recursos en ese estándar de bienestar. Dicho de otra manera, nada garantiza que los hogares con cierto nivel de recursos, tenga un nivel de vida correspondiente. La noción de “línea de pobreza” parte de la base de identificar un estándar que puede ser alcanzado con cierto nivel de ingreso (o de gasto).
El Consumo calórico.
También es llamado FEI, por sus siglas en inglés. (Food-energy intake method). Según este método, la línea de pobreza corresponde al nivel de ingreso (o de gasto) que permite a un hogar alcanzar un consumo determinado de calorías. Según Feres y Mancero (2001), hay dos formas utilizadas en la práctica para el cálculo de esta línea de pobreza. Una de ellas es seleccionar una submuestra de hogares con un consumo calórico cercano al requerido, y utilizar su ingreso promedio como línea de pobreza. La otra opción es correr una regresión entre consumo calórico e ingreso, y con la relación encontrada evaluar el ingreso necesario para consumir las calorías preestablecidas (Feres y Mancero 2001 p. 18).
Para establecer los requerimientos calóricos, fundamentales para el cálculo de la FEI, los países suelen basarse en los estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación – FAO. La cual establece un promedio de calorías para el país de referencia. Sin embargo, esta selección no está exenta de críticas ya que esto requerimientos calóricos varían de una persona a otra e incluso varían en la misma persona según la etapa del ciclo de vida en la que esta se encuentra.
Adicionalmente, la metodología para establecer la línea de pobreza a partir del FEI, tiene dos problemas que reflejan las debilidades de este método de medición de pobreza. La primera es la diferencia urbana – rural, (World Bank, 2005. p 60) según la cual los alimentos en las áreas rurales son más baratos que en las áreas urbanas, el efecto que tiene esto es que sobre estima la pobreza rural y subestima la pobreza urbana. La segunda tiene que ver con los precios relativos, la aplicación del método FEI en Vietnam
falló en 1998, cuando se encontró que las mismas 2.100 calorías que sirvieron de base para establecer la línea de pobreza en 1993 eran mucho más caras que en 1998. (World Bank, 2005. p 63). Algo claramente contradictorio con el crecimiento del 9% anual del PIB entre 1993 y 1998. Cuando los investigadores analizaron las razones encontraron que el precio de los alimentos había aumentado en ese período en un 70% en tanto que los bienes distintos a los alimentos aumentaron 25%. Lo que generó que la línea de pobreza de 1993 tuviera un salto inverosímilmente alto para 1998.
El método de costo de las necesidades básicas. (LI – LP).
Este es el método de estimación de pobreza por ingresos (o gastos) comúnmente utilizado en los países de América Latina. Se basa en la estimación del costo de una canasta de consumo “adecuada” de bienes y servicios que permitiría satisfacer necesidades básicas. La línea de pobreza, pues, se establece como el gasto necesario para adquirir dicha canasta básica. Esta canasta típicamente se compone por bienes alimentarios y otro bienes, lo que da lugar a establecer dos umbrales, el primero que hace referencia a la canasta básica de alimentos, el cual se denomina línea de indigencia y el segundo que hace referencia a la canasta total (no solo alimentos) denominado línea de pobreza.
Uno de los elementos centrales de este método, se basa en identificar una población de referencia (EPR), es decir, una población cuyo ingreso (o gasto) se calcula cercano a la línea de pobreza. Determinar el EPR es uno de los primeros problemas que enfrenta el método. Autores sugieren tomar el grupo de referencia cercano al nivel de pobreza. p.e. si el nivel de pobreza se estima en el 40% conviene seleccionar a la población entre los percentiles 30 y 50. Herrera, (2010 p 26). Sugiere también que el EPR sea uno solo compuesto por hogares con distintas conformaciones y de diferentes regiones.
La línea de indigencia.
Para establecer la línea de indigencia se debe establecer en primer lugar una canasta básica. Subyace aquí una discusión sobre la conveniencia de usar una canasta básica
normativa (es decir una canasta ideal que se construye sobre la base aporte calórico, proteico, micro nutrientes, etc.) o una canasta real (canasta observada en la demanda de alimentos de población) basada en los hábitos de consumo y en criterios de frecuencia, cantidades, contribución al gasto, aporte calórico, etc. Es frecuente en los países de América Latina el uso de la canasta real sobre la EPR.
Posteriormente, esta canasta se convierte en calorías y se reajustan las cantidades al nivel calórico deseado. El hecho de estimar las cantidades necesarias sugiere otro reto a esta metodología, pues en zonas rurales las cantidades no se ajustan a las medidas convencionales8. Una vez se tienen las cantidades adecuadas de alimentos para el estándar calórico, se estiman los valores de los alimentos y se suman para establecer el valor de la línea de indigencia.
Herrera (2010) advierte que un elemento adicional que debe tenerse encuentra para la estimación de la línea de pobreza, es determinar si se usan los ingresos o los gastos. La medición de la pobreza por la vía de gasto tiene la ventaja de medir mejor el nivel de vida de los hogares por la vía del consumo efectivo, aunque este consumo se logre por la vía del ahorro o del endeudamiento.
El gasto, refleja la adquisición real de bienes y servicios y por tanto, está asociada de manera directa a la utilidad de los hogares, no solo al potencial de consumo como ocurre con la medición del ingreso. Es claro que un hogar con ingresos cercanos a la línea de indigencia tiene los recursos necesarios para comprar una canasta de alimentos mínima para garantizar su subsistencia, pero otra cosa es que utilice el 100% de sus ingresos en ella.
Adicionalmente, la idea de consumo se asocia a la idea de ingreso permanente, lo cual refleja un cierto nivel de consumo menos variable en los periodos de referencia utilizados, puesto que en la medición por la vía del ingreso puede ocurrir que haya
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Es frecuente en Colombia el uso de medidas no convencionales, muchos de los alimentos son comprados en atados, bolsas, cantinas, bultos, etc.
periodos con ingreso cero o periodos con altos ingresos. Esto se refleja especialmente en los hogares rurales que viven de cultivos, que como se sabe, no generan ingresos permanentes. Por último, la medición de las líneas de pobreza, por la vía del gasto genera menos resistencia a la declaración por parte de los hogares. En general, se ha evidenciado que los hogares tienden a sub declarar sin ingresos.
No obstante lo anterior, es frecuente que las mediciones se basen en el ingreso más que en el gasto, básicamente por la disponibilidad de información, pues es más sencillo identificar ingresos en los hogares, que identificar el gasto, dada la complejidad que implica medir el consumo de todos los bienes y servicios que puede adquirir un hogar.9 El ingreso entonces –entendido como la cantidad de recursos que recibe un hogar durante un período determinado– se asume como una medida de la capacidad de los hogares para acceder al consumo de bienes y servicios. Como se anotó antes, el consumo puede ser mayor al ingreso si la unidad se endeuda o vende parte de sus activos para satisfacer sus necesidades, pero también puede ser menor si presta de parte de sus ingresos o invierte en activos. En este sentido, se define al ingreso como “el máximo monto que el hogar... puede contar para gastar en bienes y servicios de consumo durante el período contable sin tener que financiar sus gastos a través de la disminución de efectivo, de disponer de otros activos financieros y no financieros o de incrementar su pasivo” (citado por Beccaria 2007). Esta definición excluye la variabilidad de los ingresos por cambios en los activos o los pasivos de un hogar.
Una de las dificultades que enfrenta usar el ingreso como medida de bienestar, es la confiabilidad en la información. Cuando se reporta el ingreso se presentan sesgos que la metodología de medición de pobreza debe estimar y corregir, estos sesgos son: i. sesgos asociados al muestreo; ii. No respuesta a ciertas preguntas, iii. Respuesta incompleta, iv. Sub declaración.
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La medición del ingreso se reduce a unas variables: Ingresos de los empleados; ingreso del empleo autónomo, alquiler, renta de propiedad y transferencias. (Beccaria 2007)
Los errores asociados a muestreo, se pueden corregir en el contexto de cada encuesta, en tanto que los otros tres son más difíciles de detectar10. En el caso de las no respuestas el ajuste de los datos se hace imputando el ingreso no contestado con relación a otros hogares de las mismas condiciones de aquel que no proporcionó la respuesta.
Para las respuestas incompletas y la sub declaración el procedimiento es un poco más complejo como polémico, se trata de ajustar los ingresos con base en información de fuentes externas como las cuentas nacionales. Para el ajuste se utiliza un coeficiente que se aplica a los ingresos de toda la población sin importar si son pobres o no pobres, según Herrera (2006), el ajuste a cuentas nacionales es un procedimiento que descansa sobre hipótesis de dudosa validez.
La línea de pobreza.
La estimación de la LP incluye estimar el costo de la canasta básica no alimentaria además de la canasta alimentaria. Comúnmente son utilizadas dos formas para establecer este valor. La primera es estimar bienes y servicios para cada necesidad no alimentaria (p.e. vivienda, vestuario, educación, transporte, etc.), lo que implica determinar requisitos mínimos en cada componente. La segunda forma es utilizar la proporción de gastos de estos bienes en el gasto total usando de nuevo la población de referencia. Para esto se usa el coeficiente de Engel definido como la proporción del gasto alimentario sobre el gasto total o el Método de Orshansky (que es el coeficiente inverso al de Engel), definido como el gasto total sobre el gasto en alimentos.
Según los datos de MESEP (Misión para el empalme de las series de empleo, pobreza y desigualdad) en los resultados de cifras, pobreza y desigualdad 2009 los pasos para la asignación del insumo principal como medida monetaria parte de la Encuesta de Hogares luego de imputar los sub registros ajustando por cuentas nacionales.
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Para un análisis más detallado de los errores frecuentes en la medición del ingreso y las técnicas utilizadas para su ajuste véase (FERES 1997).
Esta misión efectuó los empalmes de las series 2002 a 2005 y así responder al cambio metodológico ocurrido al pasar de la encuesta continua de hogares a la gran encuesta integrada de hogares, de esta manera se oficializó la cifras de pobreza por medio de este insumo monetarios correspondiente al periodo 2002 al 2008 (sin incluir 2006 y 2007) siendo comparables:
Gráfico 12. Ingreso per cápita real de los hogares
Es importante tener en cuenta que este cálculo refleja el promedio esperado del total de hogares sin tener en cuenta la inequidad en los ingresos y esta medida tendrá completa validez cuando los ingresos tienden a ser normales y no inequitativos. Según el grafico 12 la tendencia varía únicamente para el año 2009 aproximadamente en un 2%.
Por dominios, el principal efecto se observa en 13 áreas, donde el ingreso en 2009 se redujo un 4% frente al observado en 2008. Para el resto y otras cabeceras los incrementos fueron positivos.
Frente a la pobreza nacional desde el año 2002 al año 2009 se ha disminuido en 8.2 puntos porcentuales. El gráfico muestra una tendencia clara descendente pero cada vez
con menor intensidad, el cambio más representativo de dio en 2002-2003 (2.5%), se mantuvo estable entre 2003-2005. Durante los 2006 y 2007 debido a un cambio de metodología del DANE, no fue posible medir la pobreza, lamentablemente el país se quedó sin mediciones justo en los años en los que más aumentó de PIB en las últimas tres décadas. Fue necesario crear la Misión para el empalme de las series (MESEP) para empalmar las series de los años anteriores dada la nueva encuesta y metodología incorporada por el DANE.
Gráfico 13 Pobreza nacional
Frente al porcentaje de pobres extremos en Colombia la situación es bastante irregular. En el año 2002 el 19,7% de las población estaba en situación de pobreza extrema. Para el 2005 el porcentaje había caído 4 puntos, pero después del año 2008 aumento dos puntos y luego volvió a caer 1.4 en el 2009. En su momento se explicó el aumento entre 2005 y 2008 como el efecto de la inflación mundial de alimentos.
Gráfico 14. Pobreza extrema nacional
Como se mencionó anteriormente el proceso de medición de pobreza considera dos momentos, la identificación y la agregación. La identificación es determinar quiénes son los pobres y quienes no, es decir comparar el bienestar de distintas personas, para evaluar si alguna de ellas tiene un nivel menor al “mínimo razonable” fijado normativamente. Las medidas analizadas anteriormente11 tienden a identificar quienes son pobres según los estándares implícitos en cada una de ellas. Sin embargo, para analizar un fenómeno complejo no es suficiente con distinguir los pobres de los no pobres, es necesario incluir medidas que consideren la extensión y el estado actual de la pobreza. Esto es lo que se conoce como las medidas de agregación. (FERES y MANCERO 2001b). Las medidas agregadas de pobreza dan cuenta del predominio, la profundidad y la severidad de la pobreza. Usualmente se utilizan medidas agregadas para las mediciones indirectas, porque éstos indicadores están altamente asociados a los ingresos.
11La única medida de las analizadas hasta ahora que no identifica a los pobres es el IDH por ser una
medida agregada que hacer referencia al bienestar de un país. Algunas de las variables usadas para medir el IDH no se pueden determinar para cada persona u hogar sino que se les asigna a un conjunto de la población, como por ejemplo la esperanza de vida, o las tasas de cobertura de educación.
Para entender las medidas agregadas de la pobreza, es necesario considerar el enfoque axiomático incorporado por Sen en 1976. Los axiomas de los índices de pobreza son ciertas condiciones que estos deben cumplir para garantizar su robustez. Algunos de los axiomas más relevantes se describen a continuación. (Feres y Mancero 2001a).
El Axioma focal establece que una medida de pobreza no puede variar si hay una variación en el ingreso de los no pobres. Por supuesto los cambios en el ingreso de quienes están por encima de las líneas de pobreza no debe afectar el bienestar de las personas pobres. El axioma focal, en últimas lo que establece es la conveniencia de usar promedios en los índices agregados de pobreza, porque los promedios son muy sensibles a los cambios en el ingreso de los no pobres.
El Axioma de monotonicidad indica que una medida de pobreza debe ser sensible a la disminución de los ingresos de los pobres. Es decir que como medida agregada de pobreza, debe haber correspondencia con la distancia de los pobres respecto de la línea.
El axioma de transferencias establece que el índice de pobreza debe ser sensible a la distribución de ingresos bajo la línea de pobreza, es decir, cualquier transferencia de dinero de un individuo pobre a uno menos pobre debe aumentar la medida de pobreza. Una variación a este axioma fue introducida por Kakwani en la cual establece una ponderación mayor a los más pobres. Es decir, que entre más pobre sea la persona que transfiere sus recursos más se debe incrementar la medida de pobreza.
El índice de recuento es la medida más utilizada como medida de agregación, se denota como H (por su nombre en inglés, “headcount index”), y representa la incidencia de la pobreza. Siendo n el número total de personas y q el número de personas con un