El 8 de marzo haremos huelga contra la violencia machista, contra los hombres que cometen actos de violencia y contra el sistema que los protege.
El 8 de marzo del año pasado, las mujeres de todo tipo marchamos, dejamos de trabajar y tomamos las calles en cincuenta países del mundo. En los Estados Unidos, nos unimos, marchamos, dejamos los platos a los hombres, en todas las grandes ciudades del país y en innumerables más pequeñas. Cerramos tres distritos escolares para demostrarle al mundo, una vez más, que mientras nosotras sostenemos la sociedad, tenemos también el poder de dejar de hacerlo.
El 8 de marzo vuelve y las cosas empeoraron para nosotras en este país.
En un año de la administración Trump, no solo fuimos atacadas con violencia verbal y amenazas misóginas bajo la apariencia de declaraciones oficiales: el régimen de Trump puso en marcha políticas que van a hacer que esos ataques continúen contra nosotras a través de las vías institucionales.
La Ley de Recorte de Impuestos y Empleos les quita los beneficios a lxs trabajadorxs de bajos salarios, de los cuales la gran mayoría son mujeres. Planea atacar con salvajismo a Medicaid y Medicare, los únicos dos programas de salud que quedan en este cruel paisaje neoliberal, para ancianxs y pobres, enfermxs y discapacitadxs, planificación familiar y niñxs y, por lo tanto para las mujeres, que hacen la mayor parte del trabajo de cuidado. Y mientras la ley le niega atención médica a lxs niñxs migrantes, introduce un fondo de ahorro universitario para los «niñxs por nacer», una manera escalofriante de establecer por una vía legal los «derechos» del/a «niñx por nacer» atacando así nuestro derecho fundamental a tomar decisiones sobre nuestros propios cuerpos.
1 Artículo original publicado en inglés en The Guardian el 27 de enero de 2018 (disponible en https:// www.theguardian.com/commentisfree/2018/jan/27/we-need-a-feminism-for-the-99-thats-why- women-will-strike-this-year). Ofrecemos la traducción ofrecida por el periódico Latfem (disponible en http://latfem.org/necesitamos-un-feminismo-para-el-99-por-eso-las-mujeres-haremos-huelga- este-ano/.
Pero esa no es toda la historia.
Con estos múltiples frentes de batalla abiertos contra nosotras, no nos hemos acobardado. Nosotras también hemos luchado.
Cuando durante el otoño pasado las mujeres con visibilidad pública y acceso a los medios internacionales decidieron romper el silencio sobre el acoso y la violencia sexual, las compuertas finalmente se abrieron y una corriente de denuncias públicas inundó la red. Las campañas #MeToo, #UsToo y #TimesUp visibilizaron lo que la mayoría de las mujeres ya sabían: ya sea en el trabajo o en la casa, en las calles o en el campo, en las cárceles o en los centros de detención para migrantes, la violencia machista, con su particular impacto racista, acecha la vida cotidiana de las mujeres.
Lo que también quedó claro es que el silencio público sobre lo que siempre hemos conocido, soportado y contra lo que hemos luchado, no existe simplemente porque tenemos miedo o vergüenza de hablar: el silencio se impone. Lo imponen las leyes del Congreso, que hacen que las mujeres deban pasar casi un año de consejería obligatoria y mediación, si se atreven a presentar una denuncia. El silencio está influido por un sistema de justicia penal que rechaza como rutina los relatos de las mujeres usando niveles suplementarios de intimidación y violencia. En los campus universitarios, administradores bien dispuestos saben encontrar vías «legales» para proteger a la institución y al agresor, mientras arrojan a las mujeres a los lobos. Los fundamentos racistas de estos procedimientos legales exigen compromisos de fondo.
#Metoo, #UsToo y #TimesUp no solo han expuesto a los violadores y misóginos, sino que hicieron un tajo en el velo que oculta a las instituciones y las estructuras que les habilitan esa conducta.
La violencia machista de corte racial es internacional, como debe ser la campaña en su contra. El imperialismo estadounidense, el militarismo y el colonialismo fomentan la misoginia en todo el mundo. No es coincidencia que Harvey Weinstein, en sus largos años de tratar de silenciar y aterrorizar a las mujeres, usara la empresa de seguridad Black Cube, formada por ex agentes del Mossad y otras agencias de inteligencia israelíes. Sabemos que el mismo Estado que envía dinero a Israel para tratar con brutalidad a la palestina Ahed Tamimi y su familia, también financia las cárceles en las que mujeres afroamericanas como Sandra Bland y otras han muerto.
Entonces, el 8 de marzo haremos huelga contra la violencia machista, contra los varones que cometen actos de violencia y contra el sistema que los protege.
Creemos que no fue accidental que nuestras hermanas con posición social fueran las que primero hicieron visible lo que todos sabíamos. Sus posibilidades de hacerlo visible eran más grandes que las de nuestras hermanas de bajos ingresos, a menudo de color, que limpian habitaciones en ese lindo hotel de Chicago o las de las hermanas que recogen frutas en los campos californianos.
La gran mayoría de nosotras no hablamos porque no tenemos un poder colectivo en nuestros lugares de trabajo y se nos niega cobertura social, como la atención médica gratuita, fuera de ellos. El trabajo, con su salario bajo, con su gerente intimidante y su jefe abusivo, con sus largas horas, se convierte en lo único que tenemos miedo de perder, ya que es el único medio para llevar los alimentos a
nuestras familias y poder cuidar a nuestros enfermxs.
No mantenemos nuestra boca cerrada. Nos vemos obligadas a mantener la boca cerrada por el capitalismo.
Entonces, el 8 de marzo hablaremos, individualmente, contra los abusadores que trataron de arruinar nuestras vidas, y hablaremos colectivamente contra la inseguridad económica que nos quiere impedir hablar.
Vamos a parar porque queremos exponer a nuestros abusadores. Y haremos huelga porque necesitamos seguridad social y trabajos que tengan salarios dignos para poder alimentar a nuestras familias, del mismo modo que derecho a sindicarnos, en caso de que nos despidan por defendernos del abuso.
Entonces, el 8 de marzo haremos huelga por el encarcelamiento masivo, la violencia policial y los controles fronterizos, contra la supremacía blanca y las guerras imperialistas estadounidenses, contra la pobreza y la violencia estructural en nuestras escuelas y hospitales, que envenena nuestras aguas y alimentos y nos niega una justicia reproductiva.
Y vamos a parar por los derechos laborales, la igualdad de derechos para todxs lxs migrantes, por un salario digno y equitativo, porque la violencia sexual en el lugar de trabajo puede agravarse cuando no tenemos una protección colectiva.
El 8 de marzo de 2018 será un día de feminismo para el 99%: un día de movilización de las mujeres negras y morenas, de las cis y bi, de las lesbianas y las mujeres trans, de las pobres y las de bajos salarios, de las que hacen trabajos de cuidado no remunerados, de las trabajadoras sexuales y de las migrantes.
El 8 de marzo #NosotrasParamos.
Linda Alcoff, Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya, Rosa Clemente, Angela Davis, Zillah Eisenstein, Liza Featherstone, Nancy Fraser, Barbara Smith y Keeanga-Yamahtta Taylor.
ALBA G.
ESTOY MÁS BUENA QUE DIOS
16...
Tengo
miedo de mis proyectos de amigascuando digo ¡no!
No quiero follarte No quiero follarte Ni que que me folles Ni que que me violes
Ni que me pongas ojos de gata siempre dispuesta a atacar siempre puesta.
Pareces
la Preciado metida de testogel hasta las cejas Ahí
mirándome desde la otra puerta del bar atravesando las paredes
con tu cara de perra devoradora
amparada bajo el rollo de que estás tejiendo redes. Fiesta tras fiesta
Fiesta trans fiesta
trans-marica-bollo-puta-fiesta puta fiesta
puta fiesta.
Estoy hasta el coño
de tener disponible el coño para que me folles
política correctamente
desde la reapropiación de la sexualidad de las monstruas periféricas.
¿Cómo puedes ser periferia
si estás en el puto centro de la discoteca? ¿cómo puedes ser periferia
si estás en el puto centro de mi existencia? Siempre dispuesta a follar
a follarme aunque no quiera aunque no quieras. 9...
El
día de su bodajusto antes de salir del altar mi hermana
se puso hasta el culo
de macarrones con tomate y queso con tan mala suerte
que encima del vestido blanco
Su novio en el altar
y en la sala de al lado un montón de mujeres examinan con horror la mancha del pecado. Era
la Gran Mancha Roja
“Mira que hay que ser boba,
¿a quién se le ocurre comer macarrones justo antes de su boda?” Y yo
miro a mi hermana
perseguida por su gran mancha roja
por ansiosa, por fea, por gorda, por fofa y por mala mujer.
Y pienso: joder
¿A quién se le ocurre casarse después de comer? ¡qué pereza!
mejor cómete un flan mejor vete a dormir la siesta mejor vete a dar una vuelta. Y yo
miro a mi hermana mujer
perseguida por su gran mancha roja por ansiosa, por fea, por gorda y por fofa y pienso
en todas las mujeres
a las que se nos pasa el arroz la hora
en todas las que tenemos taras las petardas, las más putas, las zorras, y pienso en mi amiga Jara
a la que han dejado por pedorra todas perseguidas por la mancha la gran mancha
nuestra Gran Mancha Roja.
...15...
Voy
a coger a todos los líderes a todos los dirigentes a todos los presidentes dey a los del compañeras-yo-creo-que y me los voy a traer
a mi casa
a poner lavadoras
hasta que las manos se les hagan muñones a ver si así
pillan
que era aquéllo de las revoluciones.
...21...
Si
abres la neveray estás en modo medio limón. Si tienes hambre y no sabes qué comer
Ven a comerme el coño joder.
Si te aburriste de no tener nada qué hacer día tras día
si te afectan la crisis las mareas los ciclos lunares menstruales vitales.
Si superaste todas las etapas abriste en canal todos tus chacras te viste todas las series
Perdidos Juego de Tronos Walking Dead Breaking Bad
Orange is the New Black. Si no sabes qué día es
si vas de bares los lunes y martes si te quedaste sin pelas
si estás aburrida de tus colegas si tienes un nuevo proyecto ese que te hará saltar a la fama y que te llenará el bolsillo y la cama. Si te levantas con la cara hinchada si ya has llegado al punto
en el que entiendes a tu abuela
porque las dos sabéis lo que es vivir en guerra. Si te pasas los días suspirando
por encontrar tu lugar en el mundo por volver a querer querer
antes de hacer mala poesía o hacer un curso de cocina rápida ven a comerme el coño
joder.
A mí me hace mucha falta