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A esta edad nos ubicamos en el estadio de las operaciones concretas. El gran avance de este periodo, que diferencia al niño de las operaciones concretas del niño preoperatorio es la construcción de lo que PIAGET llama operaciones. Una gran parte del desarrollo

intelectual tiene lugar en la escuela, de allí la gran importancia del uso de material concreto para que puedan construir con facilidad sus conocimientos. Entre los 5 y los 7 años es la edad apropiada para el inicio de la educación, porque muchas las destrezas cognoscitivas, motoras de la percepción y del lenguaje del niño maduran e interactúan de tal manera, que facilita que algunos tipos de aprendizaje sean más fáciles y eficientes. El paso del periodo pre operacional al de operaciones concretas se da entre los 5 y 7 años. El pensamiento se vuelve menos intuitivo y egocéntrico y más lógico. Antes de los 7 años, el niño concibe el mundo de una forma simplista y unidimensional. Se enfocan el aquí y ahora y en la evidencia de la percepción más que en el pensamiento lógico. Su capacidad de establecer relaciones entre las cosas que lo rodean también es limitada (Duran, G. et al., 2004).

La etapa pre operacional al de las operaciones concretas se da entre los 5 y 7 años, hacia el final. El pensamiento se vuelve menos intuitivo y egocéntrico y más lógico. En la edad de los 7 años, el niño concibe el mundo de una forma simplista y unidimensional. Se enfocan el aquí y ahora y en la evidencia de la percepción más que el pensamiento lógico. Su capacidad de establecer relaciones entre las cosas que lo rodean también es limitada. En la etapa pre operacional (2 a 6 años),se puede apreciar que las cualidades rígidas, estáticas e irreversibles del pensamiento infantil empiezan a diluirse. El pensamiento infantil comienza a ser reversible, flexible y mucho más complejo. Los niños empiezan a reparar en un aspecto del objeto y luego

en otro, pudiéndose valer de la lógica para conciliar las diferencias entre ambos. Pueden evaluar las relaciones de causa y efecto, en especial si tienen el objeto concreto a la vista y ven ocurrir los cambios. Esta incipiente capacidad de superar mentalmente la situación concreta pone las bases del razonamiento sistemático en la etapa de las operaciones formales (adolescencia y edad adulta). Una operación es una acción mental (Duran, G. et al., 2004).

Aspectos sociales y emocionales

Durante este periodo de los 7 a los 11 años podemos darnos cuenta que persisten las grandes estructuras emocionales y los grupos de emociones: cólera, temor, alegría, tristeza, etc., incluso alguna emoción concreta de etapas anteriores permanecen aún, como los miedos. Podemos apreciar que el factor maduración influye en el desarrollo emocional de los niños, como se puede evidenciar:

 Mayor estabilidad emocional. Las emociones van adquiriendo duración y consistencia.

 Un temor inmediato a un castigo puede derivar en ansiedad, por el sentimiento de culpa.

 Aumenta el poder de controlarlas las emociones y la fuerza de su manifestación disminuye: la violencia física disminuye y aumenta la cólera verbal. Las crisis de lágrimas se espacian y atenúan (el niño ya será capaz de retener las lágrimas en presencia de otros), los terrores son menos excitables.

 Las emociones ganan en variedad y riqueza, en relación con el desarrollo de la vida estética, moral y religiosa.

 La vida social se enriquece sus emociones tienden a socializarse, cada vez que están más vinculadas a las relaciones con los individuos o con el grupo (Duran, G. et al., 2004). En el desarrollo emocional y social se tiene en cuenta el siguiente proceso:

En esta etapa el niño presenta necesidad de afecto que se manifiesta claramente en el carácter, todavía egocéntrico, que aún perdura. El niño exige de sus padres

atención y entrega total sin que esto suponga una contrapartida similar por su parte. La relación afectiva con los maestros resulta interesante resaltar, puesto que, van modificándose durante este periodo, comienza habitualmente como una continuación o prolongación de los afectos positivos con los padres para ir paulatinamente modificándose hacia una pérdida de atención a los maestros en favor de un aumento de interés por los compañeros (Duran, G. et al., 2004). La relación con los hermanos, aunque no logra independizarse de las figuras paternas se va estableciendo de otro modo y los hermanos se relacionan cada vez más en función del otro. Suelen ser relaciones ambiguas cuando no ambivalentes (existe dominio afectivo pero también simpatía), pueden ser relaciones de cooperación o competitivas. La relación con los compañeros progresa desde el mero compañerismo hacia la amistad: los niños ya no solo se van a relacionar por asistir a la misma aula o jugar en un momento determinado al mismo juego, sino que van a establecer relaciones afectivas más fuertes y duraderas (Duran, G. et al., 2004).

Etapas de la amistad: en la niñez la manera en que se forman y se mantienen las amistades se desarrolla en cuatro etapas diferenciadas. Los niños menores de 7 años basan sus amistades en motivos egoístas y en la comodidad física. Los amigos son aquellas personas que juegan con ellos y los que viven cerca o que van a la misma escuela que ellos: a menudo consideran amigos a los demás por razones egoístas, por ejemplo, aquellos cuyos juguetes les gustan. Entre los siete y los nueve años el niño se da cuenta de los sentimientos subjetivos del otro, empezando a formarse las ideas de reciprocidad. Entre los ocho y los 12 años los niños evalúan las acciones ajenas, por primera vez hace su aparición la idea de confianza, los amigos son aquellos que se ayudan entre sí. Después de los 12 años los niños consideran la amistad desde otros ángulos, lo perciben como una relación estable y permanente que se fundamenta en la confianza mutua y duraderas (Duran, G. et al., 2004).

TALLER N° 02:

CONOCIENDO A NUESTRO HIJOS”

ACTIVIDADES DE INICIO: Tiempo sugerido: 40 minutos

- Se realiza el saludo de bienvenida a los PP.FF participantes y se les entrega una silueta de un niño (a)

- Se recuerdan las normas consensuadas para la presente reunión.

- La facilitadora presenta el tema de hoy, “conocieremos a nuestros hijos”, enfatizando la necesidad de reflexionar sobre el concepto y la experiencia de conocer a sus hijo.

- Para comenzar la actividad se solicita a cada padre observa silueta de un niño (a) que representa a uno de sus hijos y va pensando y mentalizando a su hijo, por un tiempo de 5 minutos.

ACTIVIDADES DE DESARROLLO: Tiempo sugerido: 60 minutos

- Trabajo individual: Se les invita a cortar la silueta entregada de un niño (a) cuando se hacen los cortes libres, se acompaña con una reflexión por ejemplo: el niño no obedeció en casa, no tendió su cama, le diremos que ese niño agredió a su compañero en aula, que mintió a su mamá. Los padres cortaran un brazo, pierna y así sucesivamente; cada vez que se reflexione se corta una parte de la silueta, finalmente se les indica que la silueta que han ido cortando es su hijo y que deben volverlo a armar.

- Trabajo grupal: se conforman grupos de 4 o 5 personas y comparten sus experiencias personales, para después exponer, como se sintieron cortando a su hijo y en qué medida “conocemos a nuestros hijos”.

- La facilitadora promueve la reflexión:

¿Todos los niños tienen las mismas etapas evolutivas de su desarrollo?, ¿Cómo sé que conozco a mi hijo?,¿De qué depende su desarrollo integral de nuestro hijo?,¿Podemos encontrar aspectos comunes, esenciales en nuestros hijos?,.¿Conocemos el desarrollo cognitivo de nuestros hijos?,¿Se pueden identificar características en el

desarrollo evolutivo de nuestros hijos?,¿Podemos imponer nuestra forma de actuar o pensar de nuestros hijos?,etc.

- Se presenta la información del tema en PPT preparado para presente reunión. - Posteriormente se realiza una plenaria para realizar una reflexión crítico y

conversar en conjunto con todo los padres de familia asistentes a la presente reunión:

ACTIVIDADES DE CIERRE: Tiempo sugerido: 20 minutos

- Realizan la evaluación y metaevaluación y para ello, los participantes escriben:

- Aspectos positivos del taller, aspectos por mejorar, sugerencias

- Realizan sus compromisos: enfatizando el tiempo para dialogar con sus hijos sobre sus interese, aficiones, temores y situaciones que incrementen sus autoestima, seguridad y en consecuencia les permita ser autoeficaces en sus aprendizajes o responsabilidades diarias.

- La facilitadora realiza las conclusiones finales con la siguiente idea fuerza. -