B. Paz y reconciliación: el enorme desafío para el Presidente Touadéra
III. LA CRECIENTE EXPANSIÓN DEL YIHADISMO EN ÁFRICA
4. Nigeria: Boko Haram y el reducto africano de Daesh
H
ace ya cuatros años, Nigeria —con la proclamación de Muham- madu Buhari como presidente del país— comenzó una nueva etapa: “Nos enfrentamos a enormes desafío —declaraba en su primer discurso presidencial, en mayo de 2015—. La inseguridad, la corrup- ción generalizada, y la hasta ahora interminable e inexplicable escasez de combustible y electricidad son nuestras preocupaciones inmediatas. Vamos a hacer frente a todos ellos con firmeza. Los nigerianos no os arrepentiréis de habernos confiado esta responsabilidad nacional. No debemos sucumbir a la desesperanza y el derrotismo. Podemos solucio- nar nuestros problemas”32. Desde entonces, y con este objetivo, granparte del esfuerzo del gobierno nigeriano se ha centrado en la lucha la contra la sinrazón yihadista en el noreste del país, liderada por el grupo islamista Boko Haram: “una fuerza terrorífica, un grupo de irreligiosos y descerebrados que está tan alejado del Islam como uno pueda imagi- narse”.
Sin embargo, y aunque la milicia yihadista está mucho más debili- tada y fracturada, los resultados no han sido tan determinantes como pronosticaba la ilusoria promesa de Buhari durante la campaña elec- toral presidencia: acabar con ellos en un año; pero, tampoco hoy se vislumbra el final del terror yihadista en la región. Entre otras razones porque, inicialmente, la acción militar fue tremendamente errática y fallida: las fuerzas militares nigerianas se demostraron ineficaces para enfrentar batalla a un enemigo tan escurridizo y, en muchas ocasiones, sus indiscriminadas operaciones concitaron el rechazo frontal de la po- blación local, así como contundentes denuncias internacionales33; y tan
32 R. Dixon. Nigeria can be great, new president Muhammadu Buhari tells his people.
Los Angeles Time, 29/05/15. Disponible en http://www.latimes.com/world/africa/la-fg-ni- geria-muhammadu-buhari-20150529-story.html. Fecha de consulta: 17/02/17.
33 Estrellas en los hombros, sangre en las manos. Crímenes de guerra cometidos por el ejérci-
solo comenzó a revertir su estrategia y a dar resultados sobre el terreno a partir de 2015, cuando Nigeria se vio obligada a aceptar el apoyo militar de los países limítrofes. Pero, sobre todo, el yihadismo ha dado muestras de una enorme capacidad de resistencia y recuperación, sustentada en un excelente conocimiento del terreno, en un importante aparato de financiación e, incluso, en un significativo apoyo local.
Sin duda, Boko Haram —traducido generalmente como “la educa- ción occidental es pecado” y, por extensión, todo lo que viene de Oc- cidente— no es el único foco de inseguridad y violencia en Nigeria, pero sí el más sanguinario y cruel que el país ha sufrido desde el final de su dramática guerra civil (1967-1970). En los últimos ocho años, esta milicia extremista —liderada por el sanguinario Abubakar Shekau y cuya entidad puede superar los 10.000 adeptos— ha asesinado a más de 20.000 personas, ha expulsado de sus hogares a más de dos millones del noreste musulmán, según el Banco Mundial34. Aunque su historial
se remonta a 200235, su violencia no estalló de forma virulenta y masiva
hasta 2009, tras la ejecución de su fundador, Mohamed Yusuf, además de 600 de sus seguidores, en una ofensiva militar y policial en Mai- duguri36, capital de Borno y origen del movimiento islamista. Desde
entonces, se hizo fuerte gracias a su capacidad, por un lado, de reclutar
blogs/ejercito-nigeriano-estrellas-en-los-hombros-sangre-en-las-manos. Fecha de consulta: 17/02/17.
34 Nigeria: World Bank Approves $200 Million Emergency Support to North East. The
World Bank, 20/03/17. Disponible en http://www.worldbank.org/en/news/press-relea- se/2017/03/20/nigeria-world-bank-approves-200-million-emergency-support-to-north-east. Fecha de consulta: 22/03/17.
35 En 2002, el grupo se fundó originalmente como Jama’atu Ahlis Sunna Lidda’awati
wal-Jihad, que significa “Pueblo Comprometido con la Propagación de las Enseñanzas del
Profeta y la Yihad”. Aunque no hay constancia, parece ser que el nombre de Boko Haram se lo puso la población, por sus acciones sistemáticas contra los colegios e iglesias, y después fue adaptado por el grupo yihadista.
36 Nigeria sect head dies in custody. BBC News, 31/09/15. Disponible en http://news.
adeptos, para después radicalizarlos, entre una población extremada- mente pobre, que reclama más atención del poder central y que alberga un profundo sentimiento de agravio respecto a las poblaciones del sur; y, por otro, de financiarse a través de la extorsión, el saqueo y el secues- tro de nacionales y extranjeros.
Sin embargo, y a pesar de la constatación de que el yihadismo en Nigeria pronto se convirtió en la principal amenaza nacional, la fal- ta de voluntad y la incapacidad para combatirla fueron los principales parámetros de una “estrategia” que, por muchas evidencias, resultó un rotundo fracaso, y tan solo provocó más violencia y frustración entre los nigerianos. Hasta enero de 2015, la lucha del anterior presidente Good- luck Jonathan contra el grupo yihadista se basó, por un lado, en infra- valorar e incluso ocultar la amenaza y, por otro, en escatimar medios militares para combatirla e impedir el apoyo internacional. Pero algo comenzó a cambiar tras el secuestro de 273 niñas en Chibook en abril de 2014, un execrable atentado que azotó la conciencia de la comuni- dad internacional y también elevó la presión exterior respecto a la nece- sidad de fortalecer la respuesta frente a la sinrazón yihadista: “un Estado no puede negar arbitrariamente o restringir la asistencia internacional —declaró el director ejecutivo del Socio-Economic Rights and Accounta-
bility Project— por motivos políticos cuando es incapaz de responder
satisfactoriamente a una crisis como el secuestro de las colegialas”37.
Por su parte, y lejos de amedrentase, Boko Haram respondió plan- tando cara al ejército más potente —sobre el papel— de África Occi- dental, pero que cada vez se descubría más inoperativo por su obsoleto equipamiento, por su mala preparación y, sobre todo, por su baja moral. En enero de 2015, el primer objetivo del ataque yihadista en Baga —
37 R. Oladimeji. Chibok: Accept full international aid, SERAP tells Jonathan. Punch
Nigerian Newspaper, 23/07/14. Disponible en http://www.punchng.com/news/chibok-ac- cept-full-international-aid-serap-tells-jonathan/. Fecha de consulta: 16/02/17.
localidad fronteriza con Chad, Níger y Camerún— fue la base militar multinacional, de la que huyeron los soldados nigerianos sin enfrentar batalla38. Con más de 2.000 personas asesinadas en apenas unos días,
los islamistas sellaron su ataque más brutal para la población e insul- tante para el gobierno nigeriano, pero también fue el detonante final para lanzar una ofensiva regional —liderada por Nigeria con fuerzas de Chad, Níger, Camerún y Benín—, que ha conseguido diezmar a Boko Haram, expulsar de muchas zonas que antes controlaba y rescatar a mi- les de niños y mujeres secuestrados por los terroristas.
Como reacción ante la ofensiva militar y con el objetivo de ganar credibilidad ante sus seguidores, el líder Shekau juró, en marzo de 2015, pleitesía y lealtad al autoproclamado Estado Islámico de Bagdadí, que instauró así su “Provincia del Estado Islámico en África Occidental” que era, por entonces, el primer reclamo territorial de Daesh en África. No obstante, el devenir de esta alianza —como se preveía desde un princi- pio— no ha tenido una repercusión significativa y patente en la fortale- za del terrorismo nigeriano, más allá del apoyo explícito recibido de los extremistas en Irak y Siria; y quedó en un intento de ambos grupos de incrementar su capacidad de aterrorizar a la comunidad internacional, captar nuevos adeptos en el ámbito local para la “franquicia ganadora de la yihad global” y explorar nuevos canales de financiación.
A pesar de esta pretendida huida hacia delante de Shekau —cuya propia existencia sigue siendo motivo de controversia, después de que Nigeria haya anunciado su muerte en múltiples ocasiones—, la realidad es que Boko Haram está en claro declive por razones ex- ternas e internas, sin que ello signifique minimizar la magnitud de la amenaza que aún representa o su capacidad de captar adeptos, ni
38 Nigerian army abandoned civilians at Baga, says eyewitness. The Daily Vox, 16/01/15.
Disponible en http://www.thedailyvox.co.za/nigerian-army-abandoned-civilians-at-baga- says-eyewitness/. Fecha de consulta: 05/02/15.
tampoco que su derrota definitiva se vislumbre en los próximos años. En cuanto a la presión externa, las fuerzas internacionales africanas —bajo la denominación Multinational Joint Task Force (MNJTF), y con entre 7.500 y 10.000 militares de Nigeria, Chad, Camerún, Níger y Benín— siguen ejerciendo una presión resolutiva sobre la milicia yihadista, que ha sufrido numerosas bajas y capturas entre sus filas —aunque el núcleo duro se mantiene intacto— y se ha visto obligada a refugiarse en su (cada vez menos) impenetrable santuario del bosque de Sambisa.
En clave interna, la existencia de Boko Haram está ahora más ame- nazada por la escisión y la lucha por el liderazgo de la yihad nigeriana. Desde 2009, Al Barnawi —que nunca ha desistido de su fidelidad a Al Qaeda— se ha opuesto a los designios de Shekau y, desde su con- finamiento en el estado de Borno, no ha cejado en reconstruir las co- nexiones con la población local, al tiempo que centraba sus ataques en objetivos militares. Ante el posible colapso de la “Provincia del Estado Islámico en África Occidental” de Shekau, la facción de Al Barnawi po- dría convertirse en la puerta de entrada de la marca Al Qaeda, desde su feudo en el Sahel, en el escenario nigeriano: una cooperación que agravaría aún más la amenaza terrorista en toda la región de África Occidental. En sentido contrario, Shekau podría sacar rédito del colapso de Daesh en Libia, a través de la llegada de terroristas para reforzar el único vestigio que, por el momento, se mantiene en pie y leal a Al Bagdadí en el continente africano.
Frente a este incierto y preocupante panorama, el presidente Buhari no debería desaprovechar la oportunidad para fortalecer su determina- ción de acabar con el yihadismo en Nigeria. Para ello, además de las necesarias medidas en el ámbito de la seguridad, deberá focalizar sus esfuerzos en extirpar las razones profundas que han permitido engen- drar dentro de sus fronteras la mayor lacra yihadista de toda África, y que —como en otros escenarios— no se ciñen de forma prioritaria al fundamentalismo religioso. Como señala Naciones Unidas, “la aproxi-
mación militar no traerá el final de Boko Haram”39 por sí sola, pues la
amenaza y su capacidad de regeneración se mantendrán activas mien- tras que la estabilidad, el restablecimiento de la autoridad estatal y el final de los agravios sociales, económicos y políticos de las comunidades marginadas no sean una realidad en el castigado noreste de Nigeria. Ahora queda constatar la capacidad cierta de Buhari para afrontar es- tos ingentes desafíos, y demostrar que —como proclamaba durante su investidura en 2015— “nosotros tenemos una oportunidad, y vamos a aprovecharla”40.