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Nitratos en Suelo

In document Memoria del Congreso 2015 - División II (página 197-200)

No se detectaron diferencia significativas para los distintos niveles de nitrógeno en la dinámica estacional de por lo que se obtuvo el promedio anual para cada fecha de muestreo que se muestra en la Figura 2, durante los meses de abril, mayo y mediado de julio fue la mayor acumulación de NO3- en suelo que probablemente se deba a que la planta no lo está

demandando. Además, resaltar que el mayor contenido de nitratos se presentó en la fecha 06 de abril (115 DDB) con un valor de 56.88 ppm de NO3-, donde el rango óptimo de 40.0-80.0

ppm (Uvalle, 2000).

Lagarda (2007) menciona que la mayor demanda de N ocurre durante el crecimiento de los brotes (de abril a principios de junio), después de esta etapa la demanda de N baja considerablemente, hasta llegar a un segundo pico de menor demanda durante el crecimiento de la almendra (de agosto a septiembre), la magnitud de la tasa de mineralización depende de los factores ambientales, principalmente temperatura y humedad.

Finalmente, la dinámica nutricional de NO3-, se muestra en forma decreciente conforme

avanza el ciclo vegetativo, mostrando que al fraccionar la dosis de fertilización, su manejo es más adecuado.

Figura 2. Dinámica estacional del contenido medio de nitratos en suelo

Se puede decir que existe una mayor acumulación de NO3-, debido a las bajas temperaturas

ya a finales del ciclo vegetativo, preparándose a la entrada de dormancia durante el invierno. Existe un proceso muy dinámico del contenido de nitratos en suelo y planta y que su fluctuación dependerá básicamente de las necesidades para el desarrollo de la planta y fruto en pleno crecimiento y posteriormente para llenado de la nuez por lo que es necesario contar con un abastecimiento constante y oportuno para favorecer estos procesos, manteniendo a la planta con producciones altas y sostenidas con frutos de mejor calidad, evitando sobresaturación en tiempo y espacio de nitrógeno en el suelo, lo que puede traducirse en uso más eficiente de la

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fertilización nitrogenada, evitando gastos innecesarios en fertilización y problemas de impacto ambiental (Sánchez et al. 2009).

En el Cuadro 3, tiene un efecto directo de la aplicación de las dosis nitrogenadas sobre el rendimiento del nogal, existe una diferencia significancia en relación a la producción, que fue 320 kg ha-1 N, con una producción de 3.28 t·ha-1, mientras que 160 y 480 kg ha-1 N, mostraron una diferencia de producción de 2.72 y 2.31 t·ha-1, respectivamente, y 480 kg ha-1 N, que reportó el dato significativamente más bajo en producción puede deberse a que el nogal respondió mayormente a un crecimiento vegetativo debido a la cantidad de nitrógeno aplicado y por lo tanto obtuvo menor rendimiento, mientras que para en número de nueces por kilogramo y porcentaje de almendra comestible, no hay una diferencia significativa en la fertilización nitrogenada, mostrando los porcentajes de almendra de 60.5 a 61.2 (en el límite superior a los valores de referencia de 54 a 60% reportado Tarango (2007) y 58% que coincide con lo reportado por Medina et al. 2004).

Cuadro 3. Componentes de rendimiento Producción t ha-1 Nueces kg-1 almendra comestible % Nitrógeno2 kg ha-1 0 1.88 b 130 a 60.5 a 160 2.72 ab 126 a 60.6 a 320 3.28 a 126 a 61.0 a 480 2.31 a 127 a 61.2 a µ 2.55 127 60.8 Error Estándar 0.53 3.4 0.61

1t ha-1, 2Probabilidad Pr ≥ 0.05 no significativo, 0.05≤ Pr ≤0.01 significativo, Pr <0.01 altamente significativo. Medias de mínimos

cuadrados con letras distintas son estadísticamente diferentes (t, α 0.05).

Estos resultados no coinciden con lo señalado por Storey et al. (1986) donde las aplicaciones altas de N reducen la producción, ni con los resultados de Medina (2002), quien no encontró diferencias en la producción bajo tratamientos de fertilización; no obstante, McEachern (1985) y Wood (2002), indican que la fertilización nitrogenada incrementa significativamente los rendimientos en nogal, que coinciden con lo expresado por Figueroa et al. (2002). Al recomendar la aplicación de 100 kg de N por tonelada de nuez que se espera cosechar, lo que coincide con la mayor producción promedio de 3.28 ton·ha-1 con 320 kg ha-1 N.

Estudios demuestran que la dinámica de aplicación, toma y almacenamiento de N en frutos y árboles de nuez aplicándolo en diferentes etapas de desarrollo del árbol y/o fruto (Acuña- Maldonado et al. 2003, marzo y octubre; Kraimer et al. 2001, marzo a junio; Kraimer et al. 2004, marzo y junio; Rey et al. 2006, llenado de almendra en agosto y septiembre; Smith et al. 1995, marzo y octubre; Smith et al. 2004, marzo y junio; Smith et al. 2007, marzo y julio).

Distintos trabajos mencionan que las fertilizaciones hasta de 300 kg ha-1 N pueden recomendarse en huertos donde se produzcan más de 3.0 t·ha-1. Pero existen regiones como el municipio de Jiménez en el Estado de Chihuahua, que aplican de 540-702 kg ha-1 N, obteniendo una producción de 28.6 kg/árbol (Tarango, 2007). El aplicar la cantidad de N de acuerdo a los requerimientos por la cosecha ayuda a reducir niveles de alternancia (Medina, 2001).

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Soto et al. (2012) mencionan que en seis años evaluados, se detectaron diferencias significativas en cuatro de ellos, 320 kg ha-1 N presentó de manera consistente la mayor producción de nuez durante los seis años de estudio con un promedio de 3.2 ton·ha-1, superó al control 49%, el año de producción más bajo (2.4 t·ha-1 en 2007) fue mayor al control en un 94%, mientras que en el año de producción más alta (3.98 ton·ha-1 en 2008), 320 kg ha-1 N fue mayor al control en 20%.

Conclusiones

La mayor producción se obtuvo con 320 kg ha-1 N, con un promedio de 3.28 t·ha-1, se obtuvo una diferencia significativa menor en producción con 480 kg ha-1 N, con 2.31 t·ha-1, debido a un mayor crecimiento vegetativo, teniendo un efecto de dilución. No se registraron respuestas significativas para el contenido de materia orgánica y nitratos número de nueces por kg y en el porcentaje de almendra comestible, no fueron afectados por los distintos niveles de fertilización nitrogenada.

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