3. DISEÑO METODOLÓGICO
5.3. NIVEL DE AUTOCUIDADO GENERAL ENCONTRADO EN EL ESTUDIO
Gráfico Nº 13. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en personas con diagnóstico de
Insuficiencia Cardiaca. 3% 74% 23% Alto Medio Bajo
Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.
Según el análisis de datos de cada ítem especificado en la escala de autocuidado en personas con Insuficiencia Cardiaca, los participantes en este estudio tuvieron una puntuación media de 39.20 puntos, (Grafico Nº13), según la clasificación mencionada con anterioridad, el tener entre 12 a 27 puntos significa un nivel de autocuidado alto, 28 a 43 puntos, nivel medio y de 44 a 60 puntos, nivel bajo; la población estudiada tuvo un nivel de autocuidado medio, ya que realizaba algunas de las recomendaciones brindadas por el médico o enfermera para prevenir y controlar los síntomas de la enfermedad como por ejemplo el uso moderado del sodio en las comidas diarias, la limitación de líquidos, el control de peso, realizar ejercicio físico regular, tomar los medicamentos recomendados adecuadamente y buscar ayudada profesional en caso de disnea, fatiga, edema, entre otros. Considerándose estas actividades esenciales para mantener el control de los signos y síntomas de la Insuficiencia Cardiaca.
Solo un 3% de la población (Grafico Nº13), tiene un óptimo o alto nivel autocuidado, sin embargo, no se excluye la necesidad de seguir reforzando en
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este pequeño grupo las habilidades y conocimientos de autocuidado, para lograr una mejor calidad de vida.
A partir de los resultados obtenidos, fue posible identificar que a pesar de tener un nivel medio de autocuidado, fueron muchas las personas con falencias en relación al conocimiento de la enfermedad, pues no realizan constantemente ciertas acciones de autocuidado en relación al control de peso diario, de limitar el consumo de sodio y de líquidos, lo cual se manifiesta con episodios de edema por falta de reconocimiento del aumento de 2 Kgrs de peso en una semana como signos de alarma.
Siendo muy importantes estos aspectos mencionados, ya que una de las principales causas de descompensación encontradas en el grupo estudio fue la presencia de edema en miembro inferiores, motivo por el cual este grupo poblacional consultó a la Institución de salud. Tampoco reconocen la importancia y el beneficio de la realización de actividad física, no por falta de conocimiento sino porque no lo aplican a la vida diaria, por tiempo o porque no les gusta, además no acuden oportunamente al médico o enfermera cuando inician los síntomas sino cuando estos se han exacerbado, por lo tanto, es necesario en darles a conocer que el acudir oportunamente al Médico o Enfermera, contribuyen a mantener un buen pronóstico ya que no se dejaría avanzar la enfermedad.
Algo significativo en el tratamiento o manejo de la enfermedad es la motivación y el apoyo emocional que se le puede bridar a estas personas, por tal motivo es recomendable incluir a la familia del paciente en el proceso de educación para que contribuyan en el mantenimiento de la estabilidad clínica de la Insuficiencia Cardiaca, brindándole apoyo moral y motivación.
En este orden de ideas, para las personas que tienen diagnóstico de Insuficiencia cardiaca mejoren su autocuidado y estilo de vida, es muy importante la labor de
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los profesionales de Enfermería, puesto que son un medio de motivación en estas personas y porque además de transmitir sus conocimientos, son una fuente de compañía durante el proceso de enfermedad, lo que facilita dar un manejo integral al paciente y su familia, es decir, a nivel no solo biológico sino espiritual y social. Por lo tanto, es muy valioso que para alcanzar un óptimo autocuidado en estos pacientes haya un control y seguimiento frecuente que permita evaluar las capacidades del individuo en el mantenimiento de la salud, reforzando en cada encuentro o contacto con la Enfermera los conocimientos y habilidades.
Al promover el autocuidado, el individuo no solo contribuye al mantenimiento de su salud sino que aprende a manejar el síntoma que presenta, por ejemplo, contactar al médico o enfermera en caso de aumento de peso, disnea, edema o fatiga, sino también de esta manera ayuda a regular los factores que afecta su desarrollo y funcionamiento, por medio de la ayuda profesional.
Finalmente al brindar un manejo integral y con un mayor seguimiento, se logrará compensar el desequilibrio existente en el autocuidado, contribuyendo a superar este déficit autocuidado por medio de la orientación y control de las acciones realizadas por cada individuo, mejorando su estilo y calidad de vida., sin embargo, es importante reconocer que si se desea que las acciones frente al tratamiento no farmacológico sean efectivas, las personas deben asumir cambios y conductas óptimas para mejorar y controlar su proceso de enfermedad, las cuales no son fáciles de realizar por las personas con Insuficiencia Cardiaca, puesto que se presentan dificultades para cambiar los estilos de vida muy arraigados, por la falta de conocimiento y por dificultad socioeconómicas de cada una de las personas que presentan esta enfermedad, generando un gran impacto en el estilo de vida no solo de la persona con diagnostico de Insuficiencia Cardiaca, sino también a la familia que lo acompaña durante el proceso de enfermedad.
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6. CONCLUSIONES
En la población estudio predominó la edad mayor a 55 años, ser hombre masculino y casado, tener un nivel de escolaridad primaria, estar en estrato socioeconómico 3, ser de clase funcional I y con un tiempo de diagnóstico menor a un año, tener menos de 10 reingresos en el año y no asistir a programas educativos.
El nivel de autocuidado identificado en la población estudio en relación al tratamiento no farmacológico fue medio, puesto que los participantes del estudio, no realizan un óptimo control de los signos y síntomas, sin embargo, se presenta un nivel de autocuidado bajo en relación al control de peso diario, a descansar en presencia de disnea, vacunarse anualmente, y a tener contacto con el Médico o Enfermera en presencia de disnea, fatiga (cansancio) y edema, en cambio tienen un nivel medio de autocuidado en los aspectos que contemplan la limitación del consumo de sodio, de líquidos de 1.5 a 2 litros diarios, en realizar actividad física regularmente y en reposar durante el día, lo que refleja la necesidad de influir por medio del proceso educativo para aumentar el nivel de autocuidado en cada uno de los aspectos del tratamiento no farmacológico.
En cuanto a los resultados obtenidos en relación a los aspectos sociodemográficos, se puede concluir que la Insuficiencia Cardiaca se presenta más en personas mayores de 55 años y en el género masculino.
Más de la mitad de los participantes eran casados lo que posiblemente pudo haber influido en que se presentara un nivel de autocuidado medio, porque al tener una red de apoyo social y la presencia del cónyuge en particular, genera una atmósfera de comprensión, acompañamiento y ayuda.