Según el tipo de texto, la valoración es posible desde variadas perspectivas. Son múltiples las ópti- cas desde las cuales el texto puede ser interrogado. Pero, en todos los casos, el sujeto lector lo somete a una minuciosa evaluación crítica. La crítica no indica que necesariamente se tome una posición en contra del texto. Entendemos este nivel como la oportunidad que tiene el lector para interactuar con el texto, de tal manera que se complete el ciclo comunicativo iniciado por un autor; luego, el producto de este lector podrá ser complementado por otro lector que se enfrente ante su lectura crítica (esta cadena es lo que teóricos como Umberto Eco llamaban la Semiosis Ilimitada). Entonces, la crítica no
sólo se puede hacer desde la oposición: también se puede hacer desde la complementariedad, la am- pliación, la contextualización, la profundización, etc.
Esta lectura referencia valoraciones y juicios, elaborados tanto a partir del texto leído como de sus relaciones con otros textos (intra y extratextualidad), lo que necesariamente deberá conducirnos a la escritura de uno nuevo. Sin duda, lo anterior equivale a poner en plena actividad la enciclopedia cultural o competencia intelectual del lector.
Lo que más nos interesa destacar de la lectura valorativa es su vínculo imprescindible con la es- critura: sólo la escritura nos permitirá dotar de una estructura cohesiva y coherente esa valoración crítica del texto leído. Por lo tanto, si pretendemos evaluar, de manera efectiva la calidad de nuestra interpretación de un texto complejo, el mejor reto será escribir sobre él. Por todo lo anterior, en esta última unidad el módulo de la escritura, que aborda los textos argumentativos, con énfasis en el en- sayo, está intrínsecamente ligado con la habilidad de lectura.
En suma, un lector crítico no “traga entero”, pero tampoco se ciega en un criticar por criticar. El lector crítico complementa el texto, esto es, la intencionalidad comunicativa de un autor. Puede ser
algo que al autor le faltó, o le sobró, o que no fue lo suficientemente claro. Puede ser un momento
incongruente dentro del texto, o puede ser el saludable propósito de destruir paradigmas o estereoti- pos. Este es el espacio para las ideas, para la argumentación. De un buen proceso crítico puede surgir un excelente ensayo.
Desempeño: Punto de referencia (a modo de ejemplo)
Ejemplo de producto
UCO- Programa de Comunicación Social A: Luis Erney Montoya Gallego
Producción e Interpretación Textual I Lectura complementaria “El hijo Pródigo” 17 de septiembre de 2010 Por: Diego Arvey Núñez Marín
LECTURA COMPLEMENTARIA “EL HIJO PRÓDIGO” A. Gramatical
La historia se ve que es relatada por un narrador (Lucas), quien relata lo que a la vez cuenta otra persona (“Y continuó…”). Esa “otra” persona es Jesucristo, protagonista principal de los evangelios, y quien solía hablar por medio de parábolas a la muchedumbre, pero siempre con el objetivo de hacer más entendible el mensaje del Creador.
Prodigiosamente quiere decir “derrochador” (como lo fue el hijo menor), pero también quiere decir “generoso”. En ese sentido, el hijo menor puede ser pródigo en ambos sentidos. (Dios es un Creador generoso en bondad y en misericordia, y recordemos que el hombre fue hecho “a imagen y semejanza” del creador).
Cerdos: Simbolizan la putrefacción, las inmundicias, que se alimentan de las sobras y que se re- vuelcan en su propio estiércol. Es lo más vil, sucio y despreciable. Simbolizan lo impuro, los pecados. Hay dos momentos en que se repite la frase “Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno
de llamarme hijo tuyo, tenme como a uno de tus jornaleros”. Ambos provienen del hijo menor, pero
hay una diferencia entre ellos: El primero responde sólo a un “pensamiento”, un “deseo lejano” (“y
re�lexionando dijo”); el segundo responde a un “hecho” (“se levantó y fue a su padre”). El relato repite
estas frases literalmente, pues paradójicamente implica que hay una “diferencia” enorme entre pen- sar algo, y luego realizarlo.
La segunda frase que repite casi literalmente el relato es “Este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido encontrado. Convenía festejarlo y alegrarse de ello”. Es una reitera-
ción del punto de vista del padre (Dios) acerca de la vida y la muerte. Vida es permanecer a su lado, muerte es alejarse de él, esto es, permanecer en el pecado.
B. Crítica
El título “El hijo pródigo”, con el que se le conoce popularmente a esta parábola (e, incluso, así
figura en algunas biblias), parece ser un guiño al papel fundamental que cumple el hijo menor en el
relato. Si bien es cierto que el personaje principal —por sus características y “proezas”— es el padre (Dios), el título implica un llamado a la especie humana, de lo preponderante que es su papel en la historia de la creación. No en vano hay también una gran “proeza” en ese retorno al padre, en volver realidad las palabras (practica la teoría), y en salir del fondo del pecado con base en la humildad y el arrepentimiento.
El texto “El hijo pródigo” puede tomarse como un derrotero para seguir por los padres, pues mues- tra cómo el perdón, la comprensión, la misericordia y el amor hacia los hijos, a pesar de lo que pase,
rimientos, difíciles de cumplir, constituyen la pista principal para afirmar que el relato no presenta la
historia de una familia cualquiera, o un padre cualquiera, pues cualquiera no hubiera procedido de
esta manera, sin al menos un reproche, y menos con una actitud tan abierta e incluso con presentes que “premian” al hijo que regresa. De igual modo, es interesante cómo la lectura “cambia” la concep- ción “muerte/vida” que generalmente se maneja en la vida cotidiana, y que se aleja de los conceptos relacionados con las sensaciones corporales, la vitalidad o la ausencia/presencia en esta Tierra. Para la divinidad, estos conceptos no tienen nada que ver con funerales, ni con cementerios, pues la pers- pectiva que se presenta es netamente espiritual.
Finalmente, de la lectura se deduce que Dios responde al reproche que le hace el hijo mayor (Luz-
bel) con otro reproche, como queriendo decirle: ¿Por qué esa actitud beligerante o de insurgencia, si
todo lo que tengo es tuyo? ¿Qué necesidad hay de rebelarse?
Producto: Ejercicio práctico
Instrucciones básicas
Ahora, con base en la teoría, el análisis y los ejemplos dados, tendrás la tarea de realizar un análisis de lectura complementaria del cuento “El poeta al aire libre”, el cual ya has leído, com- prendido e interpretado. La tarea consiste en que vas a dar tu aporte, producto de la re�lexión y de los hallazgos de los precedentes niveles de lectura. Te sugerimos que para esta crítica tengas en cuenta los movimientos de lectura (extra, intra, supratextualidad) y el análisis de la superes- tructura y de los recursos gramaticales del texto.
Ten presente que buscamos un lector crítico, no criticón. Es decir, el debate se hace con ideas y argumentos, no con simples cali�icativos o un uso exagerado de adjetivos. ¡Adelante!
Bibliografía complementaria
Abad Corpa, Eva Et. All, 2003, Lectura critica de la lectura científica, En: Enfermería Clínica (España),
Vol., 13, No, 01, ene. – feb. 2003, pp. 32-40
Arenas Gómez, María Stella, 2006, Formación de lectores críticos en la Universidad, Cuadernos de Lingüística Hispánica (Tunja), No, 08, oct. 2006, pp. 190-200
Argudin, Yolanda; Luna, María, 2001, Libro del profesor: desarrollo del pensamiento crítico: para
acompañar aprender a pensar leyendo bien: habilidades de lectura a nivel superior, - 1, ed., México:
Universidad Iberoamericana: Plaza y Valdés
Atwood, Beth S, 1983, Como desarrollar la lectura crítica, España: Ediciones Ceac
Barragán Gómez, Rafael Alberto, 2005, Análisis crítico del discurso en textos multisemióticos, En: Lenguaje (Cali), No, 33, nov. 2005, pp. 361-376
Benavides B, Jorge E, 2008, Una aproximación interdisciplinar del análisis crítico del discurso (ACD) al estudio de la historia, Revista Historia de la Educación Colombiana, No, 11, 2008, pp. 9-31
Objetivo general
Analizar las características y estructuras de los textos argumentativos, con énfasis en el ensayo académico, con el propósito de que el estudiante complemente sus habilidades para narrar, describir, explicar y
exponer ideas, con las de sustentar sus refl exiones a partir de sus competencias de lectura, investigación y formación de un criterio propio.
Evidencias
Conocimiento (Saber)
Desempeño (Hacer)
Producto (Resultado)
El estudiante identifi ca la defi nición, las
características, los requisitos, las exigencias, los recursos y la
especifi cidad discursiva del
ensayo, y está en capacidad de compararlo (acentuando en las diferencias), a partir de las tipologías textuales
ya reseñadas.
El estudiante identifi ca una posible
hipótesis, relacionada con las habilidades de lecto-escritura, la cual demostrará con base en los aprendizajes adquiridos durante el
ejercicio sistemático del mediador.
Además, enriquece su idea con textos que él mismo busca en la internet y en la biblioteca, y que
giran en torno de la misma temática.
El estudiante realiza un ensayo (texto argumentativo) en el que claramente
diferencia —–por medio de los criterios de referencias de las normas APA— las ideas propias de aquellas que corresponden a las fuentes que le sirven de sustento
académico.