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Los niveles del aprendizaje geográfico: Avanzando en el establecimiento de un modelo de progresión.

Capítulo 2: La adquisición y desarrollo de habilidades de pensamiento geográfico como principal finalidad de la enseñanza de la geografía: A modo de marco teórico.

2.3 Los niveles del aprendizaje geográfico: Avanzando en el establecimiento de un modelo de progresión.

Según la investigación de García (2003, 1998) el aprendizaje de la geografía evidencia distintos niveles de desempeño, dependiendo de lo que las niñas, niños y jóvenes hacen en la resolución de problemas geo-espaciales.

Según el autor, en un primer nivel, se puede observar a los niños haciendo descripciones basadas en su experiencia cotidiana, y demostrando una visión sincrética y armónica del espacio geográfico. Mientras que en un nivel más avanzado, evidenciarían una visión analítica del espacio geográfico, a través de la realización de análisis cuantitativos que, seguidamente, les permitirían la formulación de relaciones causales y comparaciones sencillas, análisis de distribuciones de elementos, y siperación de la escala temporal de su vida para los análisis en cuestión. Un cuarto nivel de formulación ya evidencia la realización de una ampliación de la escala espacial y temporal del análisis, donde se hacen explicaciones multicausales utilizando conceptos geográficos complejos, y donde se demuestra una visión sistemática y compleja del espacio geográfico. Y, por último, se encuentra un nivel hipotético, donde los estudiantes son capaces de utilizar modelos para analizar situaciones y fenómenos geográficos, incorporando una mirada histórica (García, 2003) a la usanza de los geógrafos.

Estos resultados son coincidentes con los expuestos por Costa (2002) para el contexto brasileño. Según este autor, los niños brasileños de primer grado son capaces de percibir el espacio, mientras que los de cuarto grado ya pueden comprender su organización, algo que según la teoría piagetiana únicamente sería posible después de los 16 años.

Tanto los resultados de García como los de Costa, son relativamente consistentes con los expuestos por: Albert y Golledge (1999); Huynh y Sharpe (2013); Lee (2005); Lee y Bednarz (2009); Montorfano y Serio (1996); Delval (1994); Pozo (1994); Rodrigo (1994) y Xouto (1999).

Así entonces, partir de todos los antecedentes teóricos antes expuestos, se ha formulado un modelo teórico de conformación y progresión, el cual, tal como se observa en la figura Nº 5, se encontraría constituido por tres meta-habilidades (las cuales tienen límites difusos entre sí), cada una de las cuales, estaría formada por habilidades de menor envergadura, que progresarían, hipotéticamente, en función de distintos niveles de dificultad.

Como se ha mencionado con anterioridad, cada habilidad se desarrollaría de manera autónoma, pero en su interacción, a través del proceso de alfabetización geográfica, permitirían conformar al pensamiento geográfico, como algo complejo, integrado e integrador, permitiendo que en sus distintas conjugaciones, este tipo de pensamiento presente distintos niveles de progresión o desarrollo.

Figura Nº 5

Hipótesis de progresión del pensamiento geográfico

Fuente: Elaboración propia La delimitación de las fases establecidas, por cierto, no es categórica, en cuanto cada una de ellas, no corresponde a una variable discreta, fácilmente distinguible de las otras. Sin embargo, se ha optado por su diferenciación conceptual, a través de fases de un mismo proceso de aprendizaje, con el objetivo de facilitar la operacionalización del constructo y, poder aproximarse a su estudio, de un modo más organizado y profundo.

Así también, esta segmentación, tal como se puede observar en la figura Nº 5, permite relacionar de mejor modo, el diseño y la organización de la enseñanza de la geografía, con los elementos necesarios para propiciar su aprendizaje.

A su vez, las habilidades propuestas en el modelo, no representarían niveles de dificultad homogéneos, existiendo habilidades más difíciles que otras para el estudiantado, dificultad que también podría estar incidida por los contextos en los cuales el pensamiento geográfico es construido.

No obstante, a partir de la hipótesis teórica construida en este estudio, sí sería posible visualizar algún nivel de progresión intra-habilidad e inter-habilidad, según las fases ya mencionadas, donde las mayores dificultades se evidenciarían en el expresión del pensamiento geográfico.

Así, de acuerdo a todo lo anteriormente planteado, se ha llegado a establecer, tres niveles de logro para el pensamiento geográfico, como constructo global y, para cada habilidad constitutiva del mismo. Esto quiere decir, que hemos planteado un nivel de desarrollo elemental, un nivel de desarrollo intermedio (denominado aditivo) y, un nivel de desarrollo avanzado o constructivo, según las características que estos adquieren en las diversas habilidades postuladas.

De este modo, el pensamiento geográfico elemental, corresponde al nivel de desarrollo más básico del pensamiento geográfico. Un sujeto que se encuentra en este nivel de desarrollo tiene la capacidad de detectar problemas geo-espaciales, no obstante, es incapaz de trabajar con la evidencia y, por lo tanto, los argumentos que elabora provienen del sentido común, aproximándose a los procesos geográficos de una forma ingenua, que no le permite llegar a un nivel interpretativo de la información. Este estadio, se caracteriza por la enumeración de variables que inciden en los procesos geográficos, sin considerar el marco espacio- temporal de ellos, ni las interacciones que se dan entre las dimensiones del espacio geográfico; así como también, por un uso restringido de conceptos geográficos, la construcción de líneas de razonamiento divergentes o contradictorias, y la construcción de un discurso geográfico altamente descriptivo y poco estructurado.

El pensamiento geográfico aditivo daría cuenta, de un nivel de desarrollo del pensamiento geográfico de mejor calidad que el pensamiento geográfico elemental. Un sujeto que se encuentra en este nivel de desarrollo, tiene la capacidad de reconocer problemas geo.espaciales, así como de detectar la dimensión geo-espacial de los problemas sociales, al tiempo que selecciona la evidencia suficiente y adecuada para su resolución. Sin embargo, el uso de evidencia es yuxtapuesto, aunque presenta coherencia lógica, espacial y temporal. Si bien, en este nivel se avanza hacia un nivel interpretativo de la información geográfica, los procesos geográficos o los problemas geo-espaciales, son explicados como una sumatoria de variables de distinta naturaleza, sin reconocer las interacciones que en ellas se dan. En este nivel, el uso de conceptos geográficos se amplía, pero aunque construye un discurso estructurado, la capacidad de persuasión del mismo es escasa.

Por último, según la hipótesos de progresión propuesta, un nivel más avanzado de pensamiento geográfico, al cual hemos denominado pensamiento geográfico constructivo, se manifestaría en la capacidad para formular problemas geográficos y seleccionar evidencias pertinentes y suficientes para la resolución de los mismos. Da cuenta de un adecuado uso de conceptos estructurantes para la reconstrucción teórica y discursiva, por lo que se aproxima a los procesos geográficos de manera constructiva, comprendiendo que su interpretación es sólo una, de otras posibles, por lo cual, construye un discurso estructurado y jerarquizado, donde las líneas de razonamiento son convergentes y suficientes, dándole un alto nivel persuasivo al discurso elaborado.

Capítulo 3. Propuesta metodológica para investigar el aprendizaje geográfico como

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