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El nombre científico Cistus, representado en nuestro territorio por tres especies funda-

In document Sierra Ahillos, 27 Abril (página 43-46)

mentales: jara estepa (Cistus albidus), jara

negra o jaguarzo (Cistus monspeliensis) y

jara pringosa (Cistus ladanifer), proviene

de su correspondiente griego “kisthos” y del

latín “cisthos”, nombre antiguo de las jaras.

ládano- que desprenden las hojas y tallos de esta planta sirve para atraer a los insectos, o también para reflejar los rayos del sol y evitar así la evaporación y pérdida de agua, tan necesaria para poder sobrevivir durante el sofocante calor del verano en los territorios áridos donde se desarrolla.

A buen seguro y a poco que se esté atento a los ribazos de la carretera que asciende a la Sierra Ahíllos, en el inicio de la primavera se ve una delicada flor de un rosa

purpúreo y con aspecto de papel arrugado, que es la jara estepa (Cistus albidus). A las pocas horas de haberse abierto sus delicados pétalos se desprenden y caen, pero nacen en tal cantidad que los arbustos aparecen permanentemente cubiertos de color. Mírame y no me toques que diría el dicho popular.

REFERENCIAS HISTÓRICAS

Los árabes llamaban a esta planta “gara”, que quiere

decir “goma” haciendo alusión de esta manera al producto que de ella se obtiene.

En documentos del siglo XIII aparece la palabra “xara” como voz mozárabe utilizada con el significado de “matorral”, para indicar su hábitat natural.

El doctor Pío Font Quer en su obra el “Dioscórides renovado” señala que las semillas de algunas jaras que contienen materiales feculentos, han venido utilizándose en la panificación, mezcladas con las harinas de cereales, por los habitantes de las montañas de Ketama al norte de Marruecos.

El mismo autor nos aclara que en Extremadura y Sierra Morena se produce una sustancia llamada “miel de jara” o “jaramiel”, extraída directamente de las ramas más viejas de este arbusto. Esta sustancia se presenta durante el verano en forma de copos blancos, que luego se vuelven más oscuros en contacto con el aire y que es utilizada por la chiquillería a modo de golosina.

DESCRIPCIÓN

Las jaras, que pertenecen a la familia de las Cistáceas, son plantas perennifolias, arbustivas y leñosas, que forman parte del sotobosque mediterráneo, o lo sustituyen en etapas de degradación de éste. Suelen formar masas compactas dando lugar a un matorral espeso, la garriga. Sus ramas y hojas están impregnadas de una típica y olorosa sustancia resinosa que les da un aspecto brillante y se adhiere a manos y ropa. Las flores son regulares, con cinco pétalos y con numerosos

estambres que producen gran cantidad de polen para atractivo y delicia de abejas. Sus frutos son cápsulas, que se abren en la madurez, con numerosas semillas. Para diferenciar las tres especies diremos que la jara blanca, llamada así no por el color de sus flores, que son rosa fuerte, sino por la presencia blanquecina de sus hojas carnosas, es de porte mediano y suele vivir en terrenos calcáreos. De altura similar pero de hojas más pequeñas y de presencia más oscura es la jara negra o jaguarzo, que tiene flores más pequeñas y blancas. La jara pringosa es la de mayor porte, con grandes flores (hasta 10 cm) blancas o con manchas púrpuras en la base (flor de las cinco llagas), que coloniza terrenos más ácidos (granitos y pizarras) y que al parecer presenta mayores propiedades y aplicaciones.

SITUACIÓN O HÁBITAT

Es una especie autóctona mediterránea que crece desde el nivel del mar hasta los 1000 m. Aparece en los matorrales más degradados, por lo que su presencia suele indicar suelos muy pobres en materia orgánica, donde las piedras superficiales hacen acto de presencia y por lo tanto el agua caída no humidifica la tierra. Ocupa el espacio que deja la encina cuando sus bosques se queman o talan en la región mediterránea occidental.

ÉPOCA DE FLORACIÓN

Las vistosas flores de diferentes colores y tamaños, según la especie, aparecen desde el final del invierno

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hasta los primeros días del verano, variando según la humedad de la tierra. Son hermafroditas y su cáliz tiene tres sépalos con pelos amarillentos y estrellados, estando la corola constituida por cinco pétalos ovados. Fructifica durante el verano formando una cápsula que encierra en compartimentos a las semillas.

DESARROLLO Y RECOLECCIÓN

Las jaras son especies pioneras en la recuperación de suelos degradados, especialmente tras los incendios forestales. De hecho su expansión se ve favorecida por ellos: son especies pirófilas, cuyas semillas se abren y germinan antes ayudadas por el fuego. Su resina es muy inflamable y ayuda en la propagación. Luego con la llegada de las primeras lluvias aparecen en primer lugar las plántulas de la jara, que han resistido al fuego y que ha favorecido su germinación, haciéndose la especie dominante.

Son arbustos que resisten muy bien los largos e intensos períodos de sequía de las épocas veraniegas y aguantan bien el invierno mientras no haya heladas frecuentes.

Se puede multiplicar la planta por esqueje semileñoso en verano y por semilla en otoño. Necesita suelos bien drenados y ligeros, no tolerando los suelos encharcados. Como no responde bien a la poda, únicamente se cortan las ramas muertas a finales del invierno y se despuntan las plantas jóvenes tras la floración para que se hagan más densas. No admite bien los trasplantes, por ello se

debe elegir para su emplazamiento lugares definitivos. El cultivo de jara en vivero es relativamente reciente, y su destino fundamental es la jardinería y la restauración paisajística de áreas críticas con limitaciones a otras especies. De hecho se está convirtiendo en una de las especies a tener en cuenta, debido a la importancia que tiene para los polinizadores silvestres y por la belleza que ofrecen sus flores.

PROPIEDADES E INDICACIONES

De la recolección con fines terapéuticos interesan las hojas y la oleorresina que se extrae de la planta. El ládano obtenido a partir de la jara pringosa es una masa pastosa y endurecida que se ablanda fácilmente por acción del calor. Está constituido principalmente por una resina, de la cual se puede obtener hasta un 1% de esencia de ládano. También se puede obtener esencia de jara destilando directamente las hojas.

Se considera que el ládano tiene diversas acciones farmacológicas, entre las que cabe destacar una acción sedante del sistema nervioso (insomnio, ansiedad, nerviosismo…), una acción revulsiva y otra antigastrálgica. Por tanto está indicado en gastritis, úlceras duodenales y otras patologías del aparato digestivo. También se utiliza en perfumería para dar un toque de cuero al perfume y para fijarlo con otras esencias. España es uno de los principales exportadores del mundo de esta esencia.

Como uso cosmético se puede utilizar en la tonificación

de la piel para tratar estrías, arrugas y el propio envejecimiento de la capa cutánea.

La madera de esta misma jara, por ser durísima, se usa en la fabricación de pequeñas herramientas o piezas que vayan a sufrir gran rozamiento, y también como excelente leña.

Las hojas de la jara estepa han sido utilizadas por los árabes de Argelia como té, resultando muy digestivo tras comidas pesadas. En el Levante español, durante épocas de escasez, se han llegado a utilizar las hojas como sucedáneo del tabaco.

PREPARADOS

Esencia de Cistus. Se obtiene de la destilación por arrastre de vapor de la planta. Es un componente importante en la elaboración de cremas reafirmantes y antiarrugas. Para masaje, diluir en un aceite base que puede ser aceite de almendra, oliva, coco o similar. Usar de manera externa, evitando el contacto con los ojos y mucosas y mantenerlo alejado de fuentes de calor.

También se puede utilizar la planta machacada en forma de emplastos para aprovechar su poder antihemorrágico y cicatrizante.

Infusión. Se prepara con una pizca de ládano, añadido a una taza de agua hirviendo. Se toma a razón de tres tazas al día, después de las comidas, para favorecer una buena digestión.

Subiendo por la carretera de acceso a nuestra Sierra y sobre todo en los alrededores del Cortijo Grande se pueden observar fácilmente, por su abun-

dancia, ejemplares de jara estepa (flores rosadas) y jaguarzo, con pequeñas flores blancas, que al más

mínimo soplo suelen dejar caer los pétalos tapizan- do el suelo de color.

La flor de jara nace y muere en un día; tiene que

aprovechar su efímera existencia para atraer a los insectos e impregnarlos con su polen. Por estos días las plantas regalan al aire un aroma muy espe- cial que hace de cualquier paseo una delicia.

In document Sierra Ahillos, 27 Abril (página 43-46)