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Novela Pensamientos de Guerra y su Contexto

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3.1 Sobre el Conflicto en Colombia "

A finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI

Dice de manera acertada Fernández (1999) que, “desde hace casi un siglo prosigue la misma guerra que hoy protagonizan las FARC y el ELN, por un lado, y varias fracciones paramilitares, por otro. Todos ellos enfrentados a un Estado que no logra imponer el orden en gran parte del territorio” (Fernández, 1999).

Colombia después de su “independencia” ha experimentado diferentes conflictos armados que han modificado significativamente su devenir histórico. Hacia finales del siglo XX podemos encontrar diferentes hechos relevantes que contextualizan la conflictividad de una época, un momento histórico lleno de matices frente al ambiente que rodea la historia relacionada en Pensamientos de Guerra.

“La presencia de grupos armados [en Colombia] se puede interpretar como la necesidad de expresar el inconformismo hacia la clase dirigente por parte de un sector civil, que ve cómo se beneficia una fracción pequeña de la población, creando una brecha económica significativa entre los menos y los más privilegiados, al igual que el abandono de algunos rincones del país por parte del Estado” (Ariza Arias, 2014).

Durante algo más de 20 años la sociedad colombiana ha visto en un escenario de intentos de cese al fuego con los grupos armados al margen de la ley, esto dio como resultado la desmovilización negociada con cinco colectividades durante el primer lustro del decenio de 1990, tales como el M-19 (1990), el EPL, el PRT, el Quintín Lame (1990-1991), Renovación Socialista (una fracción disidente del ELN, 1994), y un grupo de milicias urbanas de Medellín

segunda parte de esta década se aumentaron las regiones afectadas por la violencia, el número de hombres y mujeres alzados en armas a favor de las FARC o las AUC.

Durante el periodo presidencial de Ernesto Samper (1994-1998) el Estado buscó otro acercamiento con las FARC y el ELN, ratificando en 1995 el segundo protocolo de Ginebra en la guerra interna. Este acercamiento se vio frustrado debido a la crisis interna resultado del ‘Proceso 8.000’, los vínculos del gobierno de turno con el narcotráfico y por mediáticos asuntos diplomáticos entre el Estado colombiano y los Estados Unidos. Tras un nuevo intento de negociaciones del gobierno Samper, las FARC emitieron un comunicado en el que afirmaron no reconocer en este a un interlocutor válido, por lo que exigieron la renuncia del presidente Ernesto Samper como una de la exigencias para una posible agenda de conversación entre las partes, elemento que diluyó las posibilidades de conseguir un acuerdo en este posible proceso.

Bajo la resolución 85 del 14 de octubre de 1998, se ordenó que a partir del 7 de noviembre de 1998 se creara una ‘zona de distención’ que habría de ser ocupada oficialmente por las fuerzas beligerantes desde el 4 de enero de 1999. Este territorio contiene una extensión de 42.000 Km donde se incluían los municipios de La Macarena, La Uribe, Vista Hermosa y Mesetas en el departamento del Meta y San Vicente del Caguán en Casanare. Esta zona se crea dentro de los acuerdos de un proceso de paz entre el gobierno colombiano, presidido por Andrés Pastrana, y la guerrilla de las FARC.

Las FARC en el marco de esta negociación tenían una estrategia política y militar que buscaba imitar a la del Frente Farabundo de Martí de Liberación Nacional (FMLN) del Salvador, “que consistió en negociaciones de paz, zona de despeje y operaciones militares, siendo estas últimas las que obligaron al gobierno salvadoreño a ceder. Logrando en ese caso la entrega de armas y la posterior firma del proceso de paz en ese país centro americano” (Ortiz, 2000).

En Colombia fracasó el proceso de paz a causa de diferentes circunstancias, entre las que se encontraron: el sembrado de cultivos ilícitos; el hurto sobre la propiedad privada; los perjuicios sobre los municipios —directa e indirectamente— vinculados geográficamente a este proceso; las confrontaciones armadas entre los grupos paramilitares, las guerrillas y del Estado; las operaciones militares de las FARC sobre objetivos civiles, políticos y militares; entre otras, fueron algunas de las razones que dificultaron un acuerdo entre ambos sectores. Finalmente esta zona fue abolida el 21 de febrero de 2002 por medio de la “retoma” de las Fuerza Armadas de Colombia.

3.2 Acerca de Ludwig Wittgenstein y la Novela "

Ludwig Wittgenstein fue un filósofo, matemático, lingüista y lógico austriaco que dejó su fortuna para aventurarse en búsquedas filosóficas. Estás búsquedas y el sentido del lenguaje de Wittgenstein fueron determinantes para que Orlando Mejía Rivera se identificara con su historia de vida.

En primera instancia, la biografía del filósofo apasiona a Mejía Rivera, el cual busca mostrar en la novela una faceta más humana de Wittgenstein. Para ello expone la intrigante historia de la presencia del austríaco en el frente de batalla de la Primera Guerra Mundial mientras escribe su Tractatus logico-philosophicus, con consciencia de la posibilidad de morir tras cada párrafo que escribía del documento.

El mundo de la novela se inclina hacia el filósofo desde el punto de vista de su homosexualidad, haciendo surgir ese Wittgenstein apasionado y su relación con David H. Pinset, su gran amor. Mejía hace un recorrido por sus memorias en el frente de batalla, sus sentimientos más profundos y la incertidumbre de cara al futuro.

El escritor quiere transportarnos a otro concepto de la narrativa a través del pensador y su Tractatus, en el que el austríaco explora las limitaciones y las posibilidades del lenguaje a partir de la idea de ¿cómo decir lo indecible? Porque lo indecible también es una forma de conocimiento. Dicho de otra manera, las palabras entran en agujeros simbólicos cuando no pueden reflejar o explicar la sensación o el sentimiento vivido. “Aquello de lo que no se puede hablar, hay que callarlo” (Wittgenstein).

Por otra parte, cuenta Orlando Mejía que durante sus estudios en Oxford es amenazado de secuestro uno de sus profesores. Allí converge en Mejía una idea que tenía presente tiempo atrás y no encontraba como conectarla. Relacionar a Wittgenstein de alguna manera con una historia personal. Vincular a un profesor universitario, su relación con el conflicto colombiano y cómo este profesor encuentra eco en Wittgenstein, ambos atados a la realidad de la guerra.

El crítico literario Gil Montoya (2005) en una interesante revisión a la novela de Mejía, la desglosa de la siguiente manera:

La novela se desarrolla en capítulos alternados, describiendo los sufrimientos del profesor universitario y el imaginario diario de campo de Wittgenstein, escrito en el frente de batalla, que llena las interminables horas de sufrimiento del protagonista en el pozo, soñando con su Wittgenstein, viviendo dentro del único recuerdo que no había sido sacado de su mente desde que había caído en tan penosa situación. La novela trae internamente una historia no contada que revela que el profesor realmente nunca entendió a Wittgenstein, y solo lo comprende hasta el momento antes de morir, cuando todo ese conocimiento teórico logra exteriorizarse con todo ese sentido ante sus ojos, esas ideas llenas de vida y creatividad. El protagonista trata de reflejar a través de su situación, el lugar al que ha llegado la guerra no

oficial en Colombia, donde es desconocido el fin mismo de la guerra que se libra. El escritor nos señala que en este momento se desconoce por qué hay víctimas y victimarios, que se ha perdido el propósito de la guerra como expresión de la cultura humana y los objetivos de esta no son claros entre nosotros, estando al borde de una demencia absoluta, donde los hombres se desconocen como seres humanos y se asumen como encarnaciones del bien y el mal.

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