Pedro llega por primera vez a consultar en Junio de 2015, cuando tiene 8 años de edad, acompañado por su madre Antonia.
La atención se realiza en el Servicio de Psiquiatría Infantil del Centro Asistencial Barros Luco (CABL) a cargo de quien desarrolla posteriormente la investigación.
El motivo de consulta de Antonia es que Pedro no quiere ir al colegio y no ha ido durante lo que ha transcurrido del año 2015, situación que se había presentado en años anteriores, pero no con la intensidad actual; no había estado fuera del sistema escolar por tantos meses como al momento de consultar.
Pedro vive junto a su madre y abuela materna. Los padres eran vecinos y tuvieron una relación durante la adolescencia, a raíz de un reencuentro casual cuando ellos están rodeando los veinte años, se produce el embarazo de Pedro.
El padre se entera de su paternidad avanzado el embarazo, y desde ahí inician una relación de pareja oficial. Cuando Pedro tiene más de dos años, los padres inician una convivencia, por lo que Antonia y Pedro dejan el hogar de origen materno. Esta convivencia dura casi un año, se termina la relación de pareja y Antonia junto a Pedro vuelven a la casa de la abuela materna. Para aquel entonces y por unos años, en dicho hogar viven hermanas y sobrinos de Antonia.
33 La familia de origen de Antonia, está formada por su madre y cuatro hermanas mayores por línea materna, con una diferencia de 10 años entre la menor de éstas y ella. Sus medias hermanas tienen un padre en común, quien fue el esposo de la abuela materna. Antonia a su vez, es producto de una relación esporádica en la que no hubo convivencia y que se termina a los meses de nacida Antonia. El padre de Antonia no tiene contacto con ella y, al igual que Norman, el padre de Pedro, es vecino del sector donde viven.
Norman vuelve un par de años después de la separación con Antonia a casa de su familia de origen, volviendo a ser vecino de Antonia, razón por la cual se conocen desde la adolescencia. En la casa del padre, viven ambos abuelos paternos, la tía paterna y un primo de un año.
Pedro es hijo único de ambos padres. Un aspecto importante al que se hace mención durante la entrevista, es que Antonia, años posteriores al término de su relación con Norman, inicia una relación lésbica por dos años y abre con su familia su homosexualidad pero no con Pedro, quien conoce a su pareja como amiga de la madre. Esta relación amorosa termina hace menos de un año y desde entonces se encuentra soltera. Por su parte, Norman lleva más de dos años en una relación heterosexual con quien pretende contraer matrimonio, el contacto de Pedro con la pareja del padre es limitado.
En cuanto a la escolaridad, Pedro debería estar cursando 2° básico. Se encuentra matriculado en el mismo colegio en el cual cursó 1°, una escuela municipal de San Bernardo. Cabe señalar que aún no logra la lecto-escritura.
34 2.1.1 LA MADRE SUFICIENTEMENTE BUENA
En consideración a la primitiva relación madre-hijo, Winnicott hizo importantes desarrollos teóricos, algunos de los cuales serán revisados en el presente capítulo. Respecto a dicha relación, recibe también la denominación de «relación simbiótica», ya que a menudo se afirma que la madre de un pequeño está biológicamente condicionada para su misión de especial orientación hacia las necesidades del pequeño, como una identificación consciente, pero también profundamente inconsciente, entre la madre y el pequeño. Respecto al término “simbiosis”, Winnicott (1956-1981) determina que no nos conduce más allá que a la comparación de la relación madre-hijo con otros ejemplos de interdependencia en zoología y botánica. Sin embargo, en el caso de los humanos, lo que nos interesa son las grandes diferencias psicológicas que hay entre, por un lado, la identificación materna con el niño, y por otro, la dependencia del niño con respecto a la madre; esta última no implica identificación, ya que la identificación es un complejo estado de cosas inaplicable a las primeras fases de la infancia.
En la fase más precoz de dicha relación, estamos tratando con un estado muy especial de la madre, una condición psicológica que Winnicott (1956-1981) denomina como “preocupación maternal primaria”. Acerca de esta condición, Winnicott dice se desarrolla gradualmente y se convierte en un estado de sensibilidad exaltada durante el embarazo y especialmente hacia el final del mismo, dura unas cuantas semanas después del nacimiento del pequeño y no es fácilmente recordado por la madre una vez que se ha recobrado del mismo, incluso afirma que el recuerdo que de este estado conservan las madres tiende a ser reprimido.
Este estado organizado (que según Winnicott sería una enfermedad si no fuese por el hecho del embarazo), podría compararse con un estado de replegamiento o de disociación, o con una fuga o incluso un trastorno a un nivel más profundo, como por ejemplo un episodio esquizoide en el cual algún aspecto de la personalidad se haga temporalmente dominante. El autor explica que no es posible comprender el funcionamiento de la madre durante el mismo principio de la vida del pequeño sin ver que la madre debe ser capaz de alcanzar este estado de sensibilidad exaltada, casi de enfermedad, y recobrarse luego del mismo (Winnicott, 1956-1981).
35 Entrevista N° 1 a Antonia, madre de Pedro, respecto al embarazo de éste.
KB: ¿Cómo fue para usted saber que estaba embarazada?
GB: Eh... Por un lado fue súper fuerte, porque mi familia o sea mi mamá siempre me decía que el día que yo estuviera embarazada me iba a echar de la casa, porque yo ya tenía el ejemplo de mis hermanas, y que cómo iba a hacer lo mismo, fue súper fuerte, pero por otro lado era algo que yo deseaba siempre tener un hijo, entonces como que estaba…tenía sentimientos encontrados.
KB: Y ¿usted quería ser mamá joven?
A: Yo quería ser mamá joven, yo siempre decía “yo antes de los veinticinco voy a ser mamá”.
KB: y ¿Qué pasó con sus hermanas, parece que algo había pasado en la familia?
A: Claro, lo que pasa es que mis hermanas fueron todas mamás solteras,
jóvenes, y mucho más joven que yo po’, diecisiete años.
KB: ¿Cuántas hermanas?
A: Somos cinco en total, puras mujeres. KB: ¿Y usted qué lugar ocupa?
A: La más chica.
KB: Entonces habían hartos niños me imagino, alrededor. A: Sipo’.
KB: O sobrinos que eran como medios hermanos suyos, sobrinas.
GB: Claro, porque teníamos como la misma edad, mi sobrino mayor tiene veintiséis, veintiséis años entonces y… yo siempre estuve en contacto con guaguas y todo entonces el tema a mí... o sea a mí me encantan los niños.
KB: Mmm (afirma), habían muchos niños.
A: Ehh, muchos muchos, yo aprendí a mudar, a hacer todo solamente viéndolos a ellos, o sea el día no sé po’ del parto yo no necesité que fuera la enfermera a ayudarme a hacer las cosas porque yo ya sabía.
KB: y, ¿en qué situación estaba usted cuando estaba embarazada? porque usted ya había terminado el cuarto medio.
A: Claro, yo estaba trabajando y en verdad para mí el el hecho de que naciera Pedro, fue como un “paralé” así como ya, porque yo estaba súper desordená’, estaba carreteando’, tenía mis lucas’ eh, no tenía mayores responsabilidades y yo siempre trabajé, trabajé desde los trece años.
36 KB: Le preguntaba un poco porque me da la sensación que usted se expusiera un poco.
A: Claro, me estaba exponiendo a que me pudiera pasar algo, porque claro salía todos los días, salía con una sola amiga, estábamos solas eh, gracias a Dios nunca me metí a las drogas y me cargan, pa’ mí no… no hay tema con eso entonces, pero sí sentía que me podía pasar algo en cualquier momento por andar sola.
37 2.1.2 EMBARAZO
La madre que alcanza el estado denominado “preocupación maternal
primaria” aporta un marco en el que la constitución del pequeño empezará a
hacerse evidente, en el que las tendencias hacia el desarrollo empezarán a desplegarse y en el que el pequeño experimentará movimientos espontáneos y se convertirá en poseedor de las sensaciones que son apropiadas a esta fase precoz de la vida (Winnicott, 1956-1981).
Los fracasos maternos producen fases de reacción ante los ataques y estas reacciones interrumpen la continuidad existencial del pequeño. Cualquier exceso en tales reacciones produce, no la frustración, sino la amenaza de aniquilamiento. Esto, según Winnicott, es una angustia primitiva muy real, muy anterior a cualquier angustia en cuya descripción intervenga la
palabra “muerte”. Dicho de otro modo, la base para la instauración del yo la
constituye la suficiencia de la continuidad existencial no interrumpida por las reacciones ante los ataques. La suficiencia de la continuidad existencial sólo es posible al principio si la madre se halla en el estado descrito anteriormente. Sólo si la madre se halla sensibilizada tal como acabamos de exponer, podrá ponerse en el lugar del pequeño y, de este modo, satisfacer sus necesidades. Éstas al principio son corporales, pero paulatinamente pasan a ser necesidades del yo, a medida que la psicología va naciendo de la elaboración imaginativa de la experiencia física (Winnicott, 1956-1981).
De acuerdo con esta tesis, un medio suficiente en la primera fase permite que el pequeño comience a existir, a tener experiencia, a construirse un yo personal, a dominar los instintos, y a enfrentarse con todas las dificultades inherentes a la vida. Todo esto le parece real al pequeño, que es capaz de poseer un self que a la larga incluso puede permitirse sacrificar la espontaneidad, incluso morir.
Por el contrario, sin una inicial provisión ambiental satisfactoria, este self capaz de morir jamás se desarrolla. La sensación de realidad se halla ausente y si no hay demasiado caos la sensación definitiva es de futilidad. Las dificultades inherentes a la vida son inalcanzables, y no digamos las satisfacciones. Si no hay caos, aparece un falso self que oculta al verdadero self, que se aviene a las exigencias, que reacciona ante los estímulos, que se libra de las experiencias instintivas teniéndolas, pero que únicamente estará ganando tiempo (Winnicott, 1956-1981).
38 Entrevista N° 1 a Antonia, madre de Pedro, respecto al embarazo de éste.
KB: ¿Y cuándo supo que estaba embarazada? ¿Cómo fue el momento en que usted se entera?
A: Eh, estaba trabajando, y me di cuenta de que no me había llegado, hace dos semanas de digamos que tenía de atraso y yapo’ dije, yo entre mi decía "no puede ser, no puede ser", era como qué rico pero mmm… no, y me hice el test de embarazo en la pega, mi compañera, mi jefa me dijo "ya, ya, vamos a comprar", así que ahí fuimos a comprar, me lo hice en el baño y yo así todo decía "no, no, no puede ser" y salió positivo altiro po’ y yo decía "no, no puede ser", y de ahí esperé dos días y fui a hacerme una eco y ahí era, y sola po’.
KB: ¿Por qué pensaba, "no puede ser”?
A: Porque eh, no sé yo decía o sea fue como, tuve hartos pololos antes, relaciones más largas y nunca, y ¿una vez? y dije cómo podía tener, o sea entrecomillas mala suerte po'.
KB: ¿Cómo fue de ahí en adelante?
A: Eh, fue igual difícil porque yo no quería decirle, porque fue una vez po, me iba a decir " oye sabís’ que no " entonces yo tenía miedo de eso y dije ya mejor que no, y como yo veía a mis hermanas solas, sin parejas y con sus hijos, yo dije ya por qué no voy a poder yo, si yo trabajo, tengo buena pega no… entonces nadie sabía quién era, en la casa, pensaban que yo a lo mejor estaba con alguien casado o algo así que yo no quería contar po’ y hasta que un día así me lo sacaron “mentira verdad” así hasta que ya sacaron quién era, y una vez iba pasando por afuera de la casa y mi hermana lo paró y le dijo la Gaby, oye necesito hablar contigo. Según lo que me dice, él me cuenta que él supo desde ese mismo día que nosotros estuvimos juntos que él iba a ser papá.
KB: ¿Ah sí?
A: Que él me contó una vez po’ que le había dicho al amigo el otro día "oye sabís’ que voy a ser papá".
KB: Y, ¿cómo fue cuando su hermana lo detiene en la calle?
A: Eh, no creo que fue así como "oh ya sé lo que me van a decir" y yo sé que pa’ él fue complicado, fue súper complicado, porque tiene una familia que es totalmente distinta a la de nosotros, una familia muy conformada, una familia muy estructurada, pero a la vez muy fría, entonces era súper complicado para él.
39 A: Eh, es que ni siquiera se lo tuve que decir, fue como que nos miramos y dijo "voy a ser papá" y yo le dije que sí, y nos fuimos a dar una vuelta,
conversamos y yo le dije “mira si tú no te quieres hacer cargo yo entiendo o
sea, si tenís’ todo un futuro por delante, querís’ estudiar, querís’ hacer un montón de cosas entonces, yo... yo no te lo voy a prohibir entonces si quieres lo dejamos así y chao’ no más”. Me dijo "no yo me tengo que hacer cargo y todo", y ahí empezó la familia que tenía que hacerme el test de ADN y todo.
KB: ¿La familia de él?
A: Sí, cuando se lo contó, y yo no al principio le dije que sí que no tenía ningún problema, y después le dije no sabís que yo no voy a hacer pasar a mi hijo por eso, porque yo no lo estoy obligando a que se haga cargo po’, o sea yo no le estoy pidiendo nada, y el al final decidió que no, que no se hiciera, que él estaba seguro de que era su hijo así que no, no iba a hacer nada.
KB: ¿Cuánto tenía usted de embarazo cuando conversó con él? A: Como tres meses.
KB: Y, ¿cómo siguió su embarazo cuando ustedes no eran...?
A: Bien, de ahí al tiempo como que empezamos ya a pololear’, a tener una relación po', pero no sé para mí siempre... no me costaba estar con un hombre, pero yo no he logrado enamorarme como decir "pucha yo quiero estar con esta persona po’", entonces me puse, traté de poner todo de mi parte para que funcionara, y estuvimos bien hasta que nació Pedro, todo bien, no teníamos problemas en ningún sentido, o sea podíamos estar juntos y todo y, lo que sí es que nos faltaba intimidad, porque yo vivía con mi mamá, él con su familia, y de ahí empezamos a pensar en cómo se llama, en irnos, él encontró con mi cuñado una buena pega así que pensamos como en comprar algo e irnos solos po’, o sea pensando yo también que eso también iba a arreglar la relación, pero... fue peor( ríe).
KB: Y a medida que fue avanzando su embarazo, ¿cómo se fue sintiendo usted con los cambios que estaba teniendo su cuerpo, empezó a percibir a su bebé, a Pedro… cómo fue la cosa?
A: Sí era, o sea para mí en realidad fue como un sueño cumplido, como lo que yo... a lo mejor no de la mejor forma, no como yo lo hubiese querido, pero algo que yo sentía y necesitaba tener, entonces después fue lindo, fue lindo, o sea igual obviamente fue dejar un montón de cosas atrás, una vida totalmente distinta a la que llevaba entonces, pero siento que no me costó tampoco dejar eso, yo pensé que me iba a ser más difícil, después de tanto carrete de tanta cosa, no... o sea parar eso, pero no, no me costó nada, dejé el cigarro, dejé todo al tiro, o sea fue como, me hice súper responsable, y eso de cierta forma me enorgullecía harto, porque yo veía amigas que a lo mejor también estaban embarazadas y seguían su vida casi normal de carrete y todo y yo decía“¿cómo pueden?", entonces, yo en ese sentido me sentía
40 súper bien.. ya después se fue haciendo más difícil, cuando nació po’ que eh, como que ya se empiezan a meter todos, la familia del papá, mi familia y ya ahí ya como que el tema me empezó a ser un poco más difícil.
KB: Y, ¿usted embarazada lo podía sentir, se comunicaba?
A: O sea sí, me costó por que un día estaba sentada en la pega y le digo "oye ya tengo seis meses y todavía no siento nada, no se mueve es más flojo" y yo de repente conversando con mi amigo, y de repente "pa’!" y de ahí ya no paró po’, no paró se movía todo el día, yo le hablaba, cuando le daba hipo yo sentía todo.
KB: ¿cómo eran esos movimientos? ¿Cómo era para usted sentirlo?
A: Era como, era rico porque era sentir algo que es mío po’, que yo lo tengo adentro y que siempre va a ser mío, y siento que eso también genera un apego con el niño, que yo le hablara o cuando le daba hipo, yo como que siempre le hablaba porque me molestaba, porque yo trabajaba con escritorio y todo con computadores, entonces cuando le daba hipo como que yo saltaba, mis compañeras se mataban de la risa, porque se notaba entonces o sea mmm… la verdad yo creo que es una de las mejores experiencias que uno puede vivir, ya después se empieza a ser más difícil la tarea, porque en la guatita no es mucho lo que molesta po’, igual yo me preocupaba de repente cuando no lo sentía, de hecho varias veces estuve acá porque me daban contracciones y todo y no lo sentía.
En estas primeras viñetas, Antonia pone en evidencia su deseo de ser madre, pero en este deseo el tercero es prescindible, ella, dotada de las experiencias de sus hermanas mayores, todas madres solteras, podía también prescindir de un padre para su hijo como también de la ayuda de la matrona al nacer Pedro.
41 2.1.3 LACTANCIA
La lactancia es un aspecto muy particular de la relación primitiva madre- bebé, formaría parte de la experiencia de regulación de lo que del afuera se incorpora en el adentro. De esta manera en la medida que la madre o quien realice el acto de alimentación, puede respetar los tiempos del bebé, le permite experimentar la sensación de hacer propio el alimento. Para Hoffman(1984) (citada en Guerra, 2007), la iniciativa “es descripta como un primer nivel de organización del psiquismo temprano, que posibilita la transformación del gesto espontáneo en acciones que sirven tanto para la expresión del sí mismo como para la internalización de parte del mundo circundante”.
Entrevista N° 1 a Antonia, madre de Pedro, respecto a la lactancia.
A: Costó, costó mucho que lo tomara y que lo pudiera afirmar, pero después no lo soltó más, era como un juguete, de hecho en la misma, en el mismo hospital le pusieron un guante con un, porque yo no le había llevado chupete, entonces no quería que usara chupete, y le pusieron un guante con un algodón en un dedo y eso le pasaron pa’ que chupara, así que al final le tuve que comprar igual un chupete, porque por él hubiese estado todo el día mamando, entonces con eso se entretenía un poco po’.
KB: ¿cuándo fue que empezaron a introducirle otros alimentos, a los