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2.3. Las nuevas relaciones de la persona que ha tenido la transformación mística

2.3.2. Nueva relación en Cristo con la comunidad

Santa Teresa, al dejarse transformar por Jesucristo, comienza a ver la vida de otra manera, se sitúa diferente, comienza a ver a las personas como las ve Dios. Esta transformación personal que experimenta Teresa la lleva a ser fermento en medio de las comunidades, a decir de Ruiz, “el prójimo y la comunidad han sido tan consustanciales al quehacer y al estilo de Santa Teresa que todo lo suyo dice relación a ello”.199 Esto es, uno de los puntos centrales de la vida de Santa Teresa en Cristo era el de la fraternidad comunitaria, por ello, “la vida de Teresa transcurrió prácticamente toda ella en la comunidad. Desde muy joven vivió en un internado y después se encerró definitivamente en un claustro”.200 Habiendo tenido la experiencia de vivir en un

monasterio numeroso de la Encarnación201, a decir de la misma Teresa:

…si me había de mandar tornar al monasterio de la Encarnación, que es de la Regla mitigada, que para mí fuera desconsuelo, por muchas causas, que no hay para qué decir. Una bastaba, que era no poder yo allá guardar el rigor de la Regla primera y ser de más de ciento y cincuenta el número, y todavía adonde hay pocas, hay más conformidad y quietud.202

Es decir, Teresa es monja en el convento de la Encarnación donde viven más de ciento cincuenta religiosas, ahí le resulta difícil vivir con radicalidad la Regla primitiva, que es intentar vivir de manera genuina el Evangelio de Jesucristo. Ello, le apena a Teresa, sobre todo, el no poder cultivar la fraternidad intensamente. En efecto, decide, como

198 Ibíd., 10, 5.

199 Alfonso Ruiz, Un estilo de hermandad: La comunidad teresiana (Burgos: Editorial Monte Carmelo,

1981), 7.

200 Castro, Cristología Teresiana, 373.

201 “El Convento de la Encarnaciónes un convento de clausura de monjas carmelitas que se encuentra en

la ciudad española de Ávila. Este convento se tornó conocido porque en él ingresó Santa Teresa de Jesús en 1535, donde fue primero monja y después madre priora, antes de comenzar las fundaciones de conventos de su nueva orden religiosa: la Orden de los Carmelitas Descalzos”. Ver en: Eduardo Sanz de Miguel, Santa Teresa de Ávila: Fundadora, tomado del libro Inquieta y andariega, Enseñanzas de santa

Teresa de Jesús para nuestros días, Portal carmelitano, 2011-2018,

http://www.portalcarmelitano.org/santos-carmelitas/teresa-de-jesus/66-teresa-de-jesus-estudios/803- santa-teresa-de-avila-fundadora.html [Consultado 23 de febrero 2018].

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realidad novedosa, en esa época estructurar comunidades pequeñas, así surge la primera fundación, San José de Ávila, que a criterio de Teresa, “lo que pretendía del monasterio se haría y en él se serviría mucho el Señor […] que ya su Hijo nos había prometido andar con nosotras”.203 Esto es, Teresa estructura la comunidad para que sea pequeña

con el propósito de servir mejor al Señor. Más aún, todas las hermanas tienen que participar sin distinciones en los trabajos del convento. Así a juicio de Castro, “Teresa fue concibiendo el grupo religioso como una vuelta a la comunidad cristiana primitiva, a la de los Apóstoles, donde el centro de convergencia se situaba en la presencia de Jesucristo”.204 Era Jesucristo el centro de sus vidas, más aun, lo concebían animándolas

por dentro, “habiendo un día comulgado, mandóme mucho Su Majestad que no se dejaría de hacer el monasterio205, y que se serviría mucho en él, y que se llamase San José […] y que Cristo andaría con nosotras, y que sería una estrella que diese de sí gran resplandor”.206 Vemos que la base comunitaria tiene como centro gravitacional a

Jesucristo, de ahí fluye el amor fraterno. “Esta nueva comunidad que Teresa fundó tenía su origen en la contemplación de Jesucristo, o al menos, muchos aspectos de la misma iban a ser configurados a partir de esa contemplación”.207

Solo contemplando a Jesucristo se puede permear de su forma de situarse en este mundo, “mirando a Cristo en la Cruz tan pobre y desnudo, no podía poner a paciencia ser rica. Suplicábale con lágrimas lo ordenase de manera que yo me viese pobre como Él”.208 La pobreza evangélica fue un pilar fundamental en la vida de Santa Teresa,

pobreza entendida desde la pobreza de Jesucristo. En el caso de Santa Teresa, la pobreza también se expresaba en la comunión de bienes materiales, la austeridad de vida, moderación en la construcción de casas, en la comida vestido, posesiones, “y lo que ha sido más, que poco a poco trajo este deseo mío a tanta perfección, que en la pobreza que la bienaventurada Santa tenía en su casa, se tiene en ésta, y vivimos de limosna”.209

Todo ello, forma parte de la pobreza, pero para Santa Teresa la pobreza va más allá de renunciar a las cosas materiales, se enmarca en no:

203 Libro de la Vida 33, 14.

204 Castro, Cristología Teresiana, 374.

205 Teresa describe la manera como se dio la fundación del primer monasterio de la Orden de Carmelitas

Descalzos, “estando en San José de Ávila, año de mil quinientos sesenta y dos, época de la fundación de este monasterio. Fui mandada del padre fray García de Toledo, dominico, que al presente era mi confesor, que escribiese la fundación de aquel monasterio”. Ver en: Las Fundaciones, prologo 2.

206 Libro de la Vida 32, 11.

207 Castro, Cristología Teresiana, 374. 208 Libro de la Vida 35, 3.

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…engañar el mundo otra cosa, hacernos pobres no lo siendo de espíritu, sino en lo exterior. Conciencia se me haría, a manera de decir, y parecerme hía era pedir limosna las ricas, y plega a Dios no sea así, que adonde hay estos cuidados demasiados de que den, una vez u otra se irán por la costumbre, o podrían ir y pedir lo que no han menester, por ventura a quien tiene más necesidad.210

La Santa nos invita a cultivar la pobreza desde el espíritu de Jesucristo, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. El llamamiento que nos hace Teresa es aprender a vivir con lo que tengamos y que no se nos vaya la vida anhelando lo que desearíamos tener, esto desde la parte material. En definitiva, el hombre puede vivir con limitaciones materiales, pero sentirse rico por tener a Dios en su vida. Jesús mira el interior de cada persona, la actitud con la que el hombre se dona a sí mismo, como ocurrió con la “viuda pobre”211, y no se cuestiona Jesús que la mujer sea pobre, o se

alegra porque sea pobre, sino que ella se da a sí mismo como ofrenda, es decir entra en la dinámica de la gratuidad. La mejor obra que el hombre puede hacer a Dios es donándose a sí mismo.