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Nuevo panorama en los medios de comunicación de Valencia

4. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN ESPAÑA Y EL PAÍS VALENCIANO ENTRE LA DICTADURA Y LA

4.3. La renovación del sistema informativo con la democracia

4.3.3. Nuevo panorama en los medios de comunicación de Valencia

A lo largo de 1978 y principios de 1979 se producen dos fenómenos que acaban por confluir y determinarán, en definitiva, el aislamiento mediático de la izquierda en la ciudad de Valencia. En primer lugar, el diario Las Provincias abandona la fase aperturista que había iniciado en 1973 y vuelve a erigirse en defensor de los intereses de la burguesía valenciana al situar en el centro de su discurso los símbolos que debían representar a los valencianos. En segundo lugar, UCD asume que, tras la derrota electoral de 1977 en el País Valenciano, necesita estrechar su control sobre los medios de comunicación para conseguir dar un vuelco en los comicios generales y locales de 1979. El ingreso en UCD del catedrático de Derecho Mercantil y ex presidente de la Junta Democrática Manuel Broseta174 —unido con una estrecha amistad a la

174 Manuel Broseta Pont (Banyeres de Mariola, 1932; Valencia, 1992). Catedrático de Derecho Mercantil

de la Facultad de Derecho de Valencia (1964) y decano en la misma facultad entre 1970 y 1972, cargo que abandonó en señal de protesta por el intento de depuración de profesores y estudiantes antifranquistas. Colaborador del diario Las Provincias desde principios de los años 70, llegó a ser procesado por el Tribunal de Orden Público (TOP), aunque posteriormente fue absuelto, por uno de sus artículos. Participó de forma activa en la oposición a la dictadura. En 1975, se constituye la Junta Democràtica del País Valencià, de la que es elegido presidente. En 1976, participó en la creación de la Taula de Forces Polítiques i Sindicals del País Valencià, organismo unitario de la oposición democrática valenciana que resultó de la fusión de la Junta Democràtica y del Consell Democràtic del País Valencià. Fue miembro del consejo de administración de la Caja de Ahorros de Valencia, donde llegó a desempeñar el cargo de secretario. En 1978, tras la formación del primer Consell Preautonòmic del País València, realiza funciones de asesor para su presidente, el socialista Josep Lluís Albiñana. En 1979 se afilia a UCD y resulta elegido senador en las elecciones de ese año. En 1980, es nombrado secretario de Estado para las Comunidades Autónomas, cargo que abandona en 1982. Antes de las elecciones generales de octubre de ese año, se da de baja como militante de UCD y vuelve a la actividad académica y profesional. Fue asesinado por ETA en enero de 1992.

137 subdirectora de Las Provincias, María Consuelo Reyna— vinculará ambos fenómenos. Veamos cómo se desarrollan los acontecimientos175.

La vuelta a sus orígenes de Las Provincias ha sido tradicionalmente interpretada como parte de un proceso natural: el diario participa en la lucha para acabar con la dictadura junto con personas, partidos y entidades de la más diversa ideología y, conseguido el objetivo, recupera su línea conservadora. Esta visión tiene su lógica, pero no explica por qué el cambio de Las Provincias se produce tan tarde —en 1978, después incluso de las primeras elecciones generales— y el diario utiliza los símbolos como elemento central de su discurso. En realidad, en la evolución que sufre el diario de la familia Domenech influye de manera decisiva la relación que se establece entre María Consuelo Reyna y Manuel Broseta. Ambos van asumiendo el discurso identitario / simbólico de raíz anticatalanista conocido como «blaverismo», que se va consolidando como movimiento de masas entre finales de 1977 y principios de 1978176 después de haber sido utilizado por las autoridades franquistas y la extrema derecha para lavar su imagen ante la llegada de la democracia177. El tratamiento informativo que Las Provincias concede, en mayo de 1978, a la polémica en torno al programa de televisión «Hora 15» —en el que se asegura que Ausiàs March escribía y era catalán— y el artículo de Broseta «La paella de “els Països Catalans”», aparecido en el mismo periódico en julio de ese año, constituyen los puntos de inflexión que marcan el cambio de postura —no exento de vaivenes— del diario y del catedrático y su asunción progresiva de los postulados «blaveros».

La consolidación del «blaverismo», un fenómeno que prácticamente se limita al área metropolitana de Valencia, tiene su impacto sobre el sistema informativo de la ciudad. En febrero de 1978 aparece Som, una modesta publicación que se constituye en órgano de expresión del Grup d’Acció Valencianista (GAV) y defiende el discurso «blavero» con un carácter claramente militante. En su número cuatro afirma: «El pueblo valenciano es de natural confiado, pero si es preciso defender su independencia y personalidad, sabrá actuar en la forma más adecuada a tal fin. Y pensamos que ya ha

175 En este apartado se aborda el proceso de forma general. Los detalles sobre la evolución de Las

Provincias y Levante en este periodo se pueden encontrar en los puntos 5.1 y 6.1 de este trabajo.

176 En octubre de 1977 se constituyen el Grup d’Acció Valencianista (GAV) y Unión Regional

Valencianista (URV), dos de las principales entidades «blaveras», después de que en verano hubiera aparecido el Consell Valencià, que nace para coordinar varias instituciones culturales valencianas. El «blaverismo» celebra su primer acto de masas el 5 de junio de 1978 en la plaza de toros de Valencia.

177 La extensión del discurso «blavero» desde las posiciones más inmovilistas del franquismo hasta

138 llegado el momento»178. Apenas tres meses después, en mayo, aparece el primer número de la revista mensual Murta, con un carácter cultural y bajo una doble dirección: periodística, a cargo de Carlos Sentí Esteve, y literaria, responsabilidad de Xavier Casp. Desde el primer número, la revista anuncia que adopta para la lengua valenciana lo que propugna Adlert en En defensa de la llengua valenciana179, una propuesta ortográfica que se alejaba de las «Normes de Castelló», consensuadas por todos los sectores valencianistas en 1932. La publicación nace con el propósito de «defender la personalidad específicamente valenciana dentro del nuevo contexto autonómico»180. El discurso «blavero» no solo encuentra eco en los medios de comunicación creados de forma específica para darle difusión. Las Provincias utilizará desde 1978 el anticatalanismo, e irá asumiendo de forma progresiva la propuesta simbólica del «blaverismo»: primero la defensa de la «senyera» con franja azul y, más adelante, la denominación «Reino de Valencia» y la consideración del valenciano como lengua diferenciada del catalán —la posición del periódico sobre la lengua es muy ambigua—. Levante, por su parte, no asumirá el discurso hasta finales de 1981, bajo la dirección de José Barberá. Al margen de los diarios, el principal difusor de las tesis «blaveras» será la delegación de la agencia Efe en Valencia. En realidad la agencia de noticias apoya el «blaverismo» desde los inicios de la Transición, en 1976181, y mantendrá esa línea hasta la sustitución de su director, Vicente Alejandro Guillamón182, en diciembre de 1978. De todas formas, Rafael Brines, segundo en el escalafón de la agencia durante esos años por detrás de Vicente Alejandro Guillamón, niega que la delegación de Efe en Valencia tuviera una determinada línea editorial durante el conflicto identitario / simbólico: «La agencia informa, no opina». Efe juega un papel fundamental, porque sus despachos llegan a las redacciones de todos los medios de comunicación y son difundidos en los boletines de las emisoras de radio. Dentro de Efe, es Baltasar Bueno quien asume fundamentalmente la labor de cubrir las informaciones relacionadas con cuestiones de

178

Valencia Semanal, número 53, 1-7 de enero de 1979.

179 En el número 13, la revista anuncia que adopta para la lengua valenciana la ortografía de la Academia

de Cultura Valenciana.

180 Las Provincias, 7 de mayo de 1978. 181

La agencia Efe era uno de los medios criticados en un comunicado difundido por la Assemblea d’Intel·lectuals del País Valencià el 1 de junio de 1976. Dos y dos, números 5 y 6. 13 y 20 de junio de 1976.

182 Guillamón, a pesar de la línea que adopta en el conflicto identitario / simbólico, era una persona muy

139 carácter identitario / simbólico, siempre desde una orientación «blavera»183. «Lo suyo ha sido una militancia periodística, un apostolado informativo y una persecución permanente de todo aquello que pudiera oler a catalanismo», subraya el periodista Ferran Belda, que coincidirá poco después con él en la redacción de Las Provincias. La progresiva consolidación del discurso «blavero» a lo largo de 1978 y en años sucesivos, en buena parte gracias al apoyo que recibe de Las Provincias, va a tener su efecto en otros medios de comunicación que no comparten esta postura. Valencia Semanal, por ejemplo, entrará en el conflicto a partir de la polémica en torno al programa «Hora 15» con duras críticas hacia el diario decano y su subdirectora y, en menor medida, Efe184. La revista, que había mantenido hasta ese momento su discurso nacionalista dentro de un perfil bajo, se erige desde entonces en antagonista de Las Provincias y defensor de una visión de la identidad valenciana opuesta a la que defiende el «blaverismo»185: «[...] l'única cosa que podem fer consisteix en denunciar la mentida, allà on siga possible, i oferir a més a més allò que mai no han fet “ells”: les proves palpables i elementals de la nostra identitat»186. El informativo regional de Televisión Española «Aitana» y el programa de Radio Peninsular «De dalt a baix» sufrirán también los efectos del auge del «blaverismo». Los ataques a estos espacios por su línea progresista y las acusaciones que reciben de «catalanistas» —especialmente en el caso del programa de radio, emitido de forma íntegra en un valenciano normativo rechazado

183 El carácter sesgado de los teletipos de Efe procedía no solo del hecho de que informaban de forma casi

exclusiva de una de las visiones del conflicto identitario / simbólico, sino de que en los textos se tomaba partido por esa opción. Un ejemplo se puede apreciar en este despacho publicado por el diario Levante el 19 de octubre de 1977: «La bandera catalana no volverá a exhibirse en el balcón de la Sociedad Musical Santa Cecilia, de Foyos [localidad natal de Bueno], mientras no sea legal para el territorio de la región valenciana o lo decida la junta general de socios, ha determinado la junta directiva». El 3 de febrero de 1978, Las Provincias publicó otro teletipo de la agencia que informaba de la suspensión de un coloquio sobre «Autonomía e iglesia valenciana» organizado por la revista Saó. Al día siguiente, el diario publicó una rectificación de los organizadores al despacho de Efe en la que aseguraba que la suspensión se debió a las provocaciones de un sector del público, algunos de cuyos componentes se identificaron como miembros de URV. El 16 de abril de 1978, en la presentación oficial del Consell Preautonòmic del País Valencià, Efe distribuyó un despacho, firmado por B. B. [Baltasar Bueno] en el que informaba de que el presidente Albiñana «[...] tuvo que soportar las agresiones verbales de que fue objeto y besar una senyera valenciana, con franja azul [...]». En realidad, esos incidentes no habían ocurrido. Tras la intervención del Consell, Efe envió otro teletipo anulando a todos los efectos la información anterior. Valencia Semanal, número 21, 1-7 de mayo de 1978. El propio Albiñana relata la anécdota en una entrevista concedida a la revista El Temps, número 1.321, 6 de octubre de 2009.

184 Información sobre el programa «Hora 15» en el número 25 de la revista, del 28 de mayo al 4 de junio

de 1978. Amadeu Fabregat retoma la cuestión en el artículo que escribe en el número 26, del 4 al 11 de junio de 1978.

185 Es decir, defensa de la unidad lingüística del catalán y de la «senyera» cuatribarrada como bandera del

País Valenciano.

186 Artículo de Amadeu Fabregat titulado «Som també aragonesistes?». Valencia Semanal, número 29, 25

140 por los sectores más conservadores— se incrementan187. Así, en abril de 1978, las llamadas telefónicas con amenazas que recibe el centro regional de TVE obligan a la dirección de «Aitana» a tomar la decisión de suprimir los rótulos con los nombres de los redactores y técnicos que habían tomado parte en el programa188.

Durante 1978 y 1979, UCD adopta varias decisiones que afectan a los medios de titularidad estatal. La coalición, que había perdido las elecciones generales de 1977 en el País Valenciano a pesar del triunfo logrado en el conjunto de España, toma la iniciativa para estrechar su control sobre aquellos que mantenían una línea de mayor independencia con vistas a asegurar unos mejores resultados en las elecciones previstas para los primeros meses de 1979. Un ejemplo lo constituye TVE, donde Eduardo Sancho dirige el informativo regional «Aitana» con un equipo integrado por jóvenes periodistas de carácter progresista. Las presiones sobre «Aitana» se incrementan a finales de 1978189, y los rumores del cese de Eduardo Sancho190 son cada vez más creíbles. A principios de noviembre, los trabajadores del centro regional de Televisión Española celebran varias asambleas en las que muestran su apoyo a Sancho y a la línea informativa que mantiene «Aitana», al tiempo que advierten de que su destitución solo se explicaría por motivos políticos y no profesionales191. La iniciativa no obtiene resultado alguno, y en diciembre Sancho es destinado a la delegación de TVE en Londres y sustituido por José Llorca Bertomeu. Sancho ha explicado así su destitución: «En democracia hay que ganar elecciones, y les parecía arriesgado mantenerme al frente de los medios públicos de comunicación, en Valencia» (VV. AA., 2006: 97). Con José Llorca, que carecía del título de periodista, se produce el arrinconamiento de los redactores progresistas y UCD pasa a controlar directamente el informativo por medio del delegado provincial del Ministerio de Cultura, Juan Marco Molines192. El partido

187 La agencia Efe se hacía eco de forma habitual de las protestas contra la supuesta «catalanización» de

«Aitana» y Radio Peninsular. Levante recoge, por ejemplo, un despacho de estas características el 13 de octubre de 1977. Además, las presiones contra estos programas en las secciones de cartas al director de los periódicos de Valencia también aumentan.

188 Valencia Semanal, número 19, 16 al 23 de abril de 1978. 189

Salvador Faus, en esos momentos redactor de política de Levante, recuerda una anécdota que sirve para ilustrar la situación que se vivía en la redacción de «Aitana». El 26 de octubre de 1978, cientos de personas se concentran ante el Palau de la Generalitat después de que se difundiera el rumor de que esa tarde el Consell iba a adoptar una decisión sobre la bandera. Los manifestantes, defensores de las postulados «blaveros» entre los que se encontraban militantes del GAV, llegan incluso a protagonizar un asalto al Palau. «Al día siguiente me llamaron para ver si quería ir a explicar lo que había pasado. No se atrevían a hacerlo ellos. Mi respuesta fue que si no había en “Aitana” periodistas para contarlo».

190 El periodista asegura que había entrado en el PSOE en 1976 (Xambó, 1995: 218). 191 Levante, 10 de noviembre de 1978.

192

141 centrista mantendrá su control sobre «Aitana» hasta las elecciones de octubre de 1982, cuando pierde el poder en España.

Por lo que respecta a la radio estatal, aunque la redacción estaba formada principalmente por profesionales procedentes del franquismo, pervivía el programa «De dalt a baix» bajo continuas presiones, tanto internas193 como externas. A partir del 23 de noviembre de 1978, como consecuencia de la reordenación que conlleva la aplicación del Plan Técnico de Radiodifusión Sonora, Radio Peninsular de Valencia se integra en RNE y se reducen los programas de carácter local. De esta forma, «De dalt a baix» desaparece194 y es sustituido por «Ara i ací», que pasa a tener una duración de 25 minutos, frente a los 45 de su antecesor195. «Ara i ací», criticado incluso por el personal de la emisora196, irá perdiendo peso y duración en la programación de RNE hasta su desaparición, el 30 de mayo de 1982, con el argumento de que era necesario potenciar los espacios dedicados al Mundial de fútbol197.

A finales de 1978 también se producen importantes cambios en la agencia Efe. En primer lugar, Manuel Broseta es nombrado miembro del consejo de administración en representación de la Caja de Ahorros de Valencia198. Días después, Tomás Álvarez sustituye a Vicente Alejandro Guillamón como delegado de la agencia de noticias en Valencia199. Álvarez, que asegura que Broseta tuvo un trato exquisito con él y nunca se inmiscuyó en su labor informativa, se encuentra con un agencia «del régimen anterior» y se plantea su modernización, para lo que se apoya en redactores jóvenes: Joan Castelló200, María Quesada y Rodolfo Castro.

193 Toni Mestre, locutor y después director del programa, tras la marcha de Amadeu Fabregat, asegura que

la gente de la casa no se tomó bien el programa (Xambó, 1995: 127).

194

«De dalt a baix» volvió a antena, esta vez en RCE, en junio de 1983, es decir, con el PSOE ya en el Gobierno de España. En esos momentos, el director de RCE en Valencia era Amadeu Fabregat, primer responsable del programa cuando apareció en 1974. El País, 7 de junio de 1983.

195 Valencia Semanal, número 51, 17-24 de diciembre de 1978. 196

Según Amadeu Fabregat, «la major part dels treballadors de l’empresa, pràcticament tots d’extrema dreta, havien adreçat una carta a [Carlos] Robles Piquer [director general de RTVE] demanant la supressió del programa». Artículo publicado en el diario Avui y extractado por Diario de Valencia, 20 de mayo de 1982.

197

El País, 4 de junio de 1982.

198 La Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), accionista de Efe, encargó a la Caja de

Ahorros de Valencia el nombramiento de un representante en el consejo de la agencia. El consejo de la caja de ahorros valenciana decidió elegir a Broseta, que ocupaba el cargo de secretario del mismo consejo. Las Provincias, 2 de diciembre de 1978.

199 Las Provincias, 6 de diciembre de 1978.

200 Joan Castelló señala que Vicente Alejandro Guillamón abrió las puertas de la agencia a una generación

de periodistas jóvenes a partir de 1977, una etapa que culminó Tomás Álvarez en 1979 con la normalización de la información política (VV. AA., 2006: 53).

142 Con Álvarez, Efe deja de convertirse en altavoz de los postulados «blaveros». «La situación en la agencia la controlaba estando muy encima de todo lo que se hacía. Recuerdo que, cuando cogía vacaciones, no tardaban en llamarme para decirme: “Vuelve, Tomás, que están volviendo a poner Reino de Valencia y cosas así”. A Rafael Brines le encargué la sección de «Sucesos», que la hacía muy bien, y a Baltasar Bueno lo mandé al cierre. Yo asumí personalmente gran parte de la información política», relata Álvarez. De acuerdo con el testimonio de Rafael Brines, que había sido el segundo de Guillamón en la agencia, la relación entre el nuevo delegado y Baltasar Bueno no es nada buena, por lo que este último, gracias a la mediación de Brines, consigue ser trasladado a Madrid. No obstante, Bueno no durará mucho en los servicios centrales de la agencia: a los pocos días regresa a Valencia para incorporarse a Las Provincias fichado por María Consuelo Reyna.

Durante la etapa de Tomás Álvarez, Valencia se convierte en la primera delegación de Efe en introducir los servicios regionales. «Hacemos una agencia Efe constitucional, y los servicios regionales tienen mucho que ver con ello», asegura el entonces delegado, que niega que sufriera presiones o instrucciones por parte de sus superiores: «Yo creo que nunca tuve problemas porque las informaciones del servicio regional no llegaban a Madrid, por lo que podía trabajar a mi aire. En Madrid me veían como objetivo»201. Joan Lerma subraya la importante labor de la agencia: «Entra gente más joven, sin