RUPTURA UTERINA (RU)
2 Nulípara, >37 semanas, único, cefálico, labor inducida o cesárea sin LP
3 Multípara, NO cesárea anterior, >37 semanas, único, cefálico, labor espontánea
4 Multípara, NO cesárea anterior, >37 semanas, único, cefálico, labor inducida o nacimiento por cesárea
5 Multípara, cesárea anterior, >37 semanas, único, cefálico,
Durante el período del estudio se encontró 5 rupturas/dehiscencias uterinas en la cohorte, lo que representa el 0.02% de todas las pacientes incluidas. Este número fue insuficiente para alcanzar significancia estadística durante el análisis debido a un poder insuficiente. Sin embargo, realizaron las siguientes observaciones; 4 de las 5 rupturas uterinas se presentaron en las mujeres del grupo 5. Tres de estas fueron en mujeres con labor espontánea y una fue en labor inducida. De los 5 casos, los 4 que ocurrieron en el grupo 5 no requirieron histerectomía o tuvieron otras complicaciones.
La tasa de ruptura uterina fue baja en todos los grupos; al comparar el riesgo de ruptura uterina entre las pacientes con cesárea anterior se halló un 0.19% (4casos) vs.005% (1 caso), de las que no tenían cesárea anterior; por lo que, no se identificó una correlación clara.
Kaczmarczyk 2007
Los autores reportan una diferencia entre la tasa de ruptura uterina de las mujeres que intentaron un parto vaginal después de cesárea de 0.9% (224/24876) comparada con 0.018% (50/275324) entre las mujeres sin historia de cesárea anterior.
Se realizó un ajuste de todas las co-variables que podían influir en los resultados y se confirmó que las mujeres con antecedente de cesárea en su primer embarazo tuvieron un incremento substancial en el riesgo de ruptura uterina en su segundo embarazo con un AOR de 41.79 (IC95% 29.73–58.74).
Al comparar el inicio espontáneo de la labor de parto con la labor de parto inducida; las mujeres del último grupo, duplicaron el riesgo de ruptura uterina con un AOR de 2.06 (IC 95% 1.48–2.86). Además, por sí sola, la inducción de la labor de parto se asoció también con el doble del riesgo para ruptura uterina en mujeres que tuvieron cesárea anterior con un AOR 2.02 (IC 95% 1.41–2.89), así como, en las que no la tenían con un AOR 2.20 (IC95% 0.99–4.92).
Los factores de riesgo asociados con ruptura uterina fueron: la inducción de la labor de parto, el peso al nacer mayor a 4000g, embarazos postérmino (mayor a 42 semanas), edad materna avanzada (mayor de 35años), y la talla materna baja (menor a 164cm).
Es importante anotar que la ruptura uterina estuvo substancialmente asociada con un incremento en el riesgo de muerte neonatal con un AOR 65.62 (IC 95% 32.60–132.08).
Rossi 2008
En esta revisión sistemática, los autores, analizaron los resultados maternos entre varias comparaciones como se detalla a continuación:
La tasa de ruptura uterina entre pacientes que planificaron un parto vaginal postcesárea fue de 1.3% (320/24349) comparada con el 0.4% (80/18621) en las pacientes que tuvieron una cesárea electiva, con una valor de p= 0,01; y un OR de 3.13 (IC 95% 1.30-7.50
Al comparar las pacientes con un parto vaginal postcesárea exitoso (39/17358) de las que tuvieron un intento fallido (279/6223); la tasa fue de 0.2% vs 4.4%, respectivamente. Con un valor de p= <0.0001 y un OR de 0.05 (IC 95% 0.02- 0.13)
Cuando analizaron las diferencias entre las pacientes que tuvieron una labor de parto postcesárea fallida con las que se sometieron a una cesárea electiva, la tasa de ruptura fue de 4.4% vs.0.4%, respectivamente. Con un valor de p= <0.0001 y un OR de 11.34 (IC 95% 3.73-34.50)
Al confrontar, parto vaginal postcesárea exitoso con cesárea electiva, el riesgo de ruptura uterina fue de 0.2% vs. 0.4%; respectivamente. Con una valor de p= 0.002 y un OR de 0.54 (IC 95% 0.37-0.79)
Finalmente, se cotejaron los resultados de las pacientes con labor de parto espontánea, en quienes el riesgo de ruptura uterina fue de 0.53% (184/34236), mientras que en las que se indujo la labor fue de 1.3% (208/15018); con un valor de p= 0.00001 y un OR de 2.83 (IC 95% 2.11-3.80)
HISTERECTOMÍA
Al calcular el Odds Ratio ponderado entre los dos estudios (El sayed 2007,
Oboro 2010) que compararon el riesgo de histerectomía entre las pacientes con un
parto vaginal postcesárea exitoso y una labor de parto postcesárea fallida; se encontró que, la razón fue de 0.04 (IC 95% 0.01-0.23), lo que indica que si hay una diferencia significativa entre estos dos grupos de pacientes, con un resultado a favor de las que tuvieron un parto exitoso (Figura 3).
Figura 3. Resultado del meta-análisis sobre histerectomía
Palmer 2011
En este estudio, se realizó una comparación entre los resultados de las pacientes que tuvieron una labor de parto fallida; tanto con, como sin antecedente de una cesárea anterior. La tasa global de histerectomía fue de 0.4%, con un total de 2 casos. No hubo diferencia entre los dos grupos, ya que, se presentó un caso (1%) en las pacientes con cesárea anterior y uno (0.2%) en las que no tenían cicatriz uterina previa con un valor de p =0.33.
Study or Subgroup El Sayed 2007 Oboro 2010
Total (95% CI) Total events
Heterogeneity: Chi² = 0.01, df = 1 (P = 0.91); I² = 0% Test for overall effect: Z = 3.58 (P = 0.0003)
Events 0 1 1 Total 1094 683 1777 Events 2 11 13 Total 190 330 520 Weight 22.3% 77.7% 100.0% M-H, Fixed, 95% CI 0.03 [0.00, 0.72] 0.04 [0.01, 0.33] 0.04 [0.01, 0.23]
VBAC FTOL Odds Ratio Odds Ratio
M-H, Fixed, 95% CI
0.001 0.1 1 10 1000 Favours experimental Favours control
Rozen 2011
En este estudio, se compararon los resultados entre mujeres que fueron estratificadas con los criterios de Robson de los grupos 1 al 5, que fueron detallados anteriormente. Solamente se presentó 1 caso de histerectomía asociado a ruptura uterina, en el grupo 4 (mujeres multíparas, sin cesárea anterior, >37 semanas, único, cefálico, labor inducida o nacimiento por cesárea); lo que representa un riesgo de para histerectomía obstétrica de 0.005%.
Rossi 2008
Al analizar los resultados de esta revisión, los autores, confrontan una tasa de histerectomía de 0.2% (52/23448) entre pacientes que planificaron un parto vaginal postcesárea, con una de 0.3% (49/17827) en las pacientes que tuvieron una cesárea electiva, con una valor de p=0,32.
Cuando se comparó, las pacientes con un parto vaginal postcesárea exitoso (21/14189) de las que tuvieron un intento fallido (26/5217); la tasa fue de 0.1% vs 0.5%, respectivamente. Con un valor de p= <0.0001 y un OR de = 0.30 (IC 95% 0.17-0.53).
Al analizar las diferencias entre las pacientes que tuvieron una labor de parto postcesárea fallida con las que se sometieron a una cesárea electiva, la tasa de ruptura fue de 0.5% vs.0.3%, respectivamente. De modo que, no se detectaron diferencias para histerectomía obstétrica entre estos grupos con un valor de p= 0.27.
Finalmente; al confrontar, parto vaginal postcesárea exitoso con cesárea electiva, el riesgo de histerectomía fue de 0.1% vs. 0.3%; respectivamente. Con una valor de p= 0.001 y un OR de 0.52 (IC 95% 0.31-0.86).