Benjam ín Caballero
M D , PhD . Prof . de Nutri ción y Salud I ntern acional. D irector del Centro de Nutri ción H umana, Un iversi dad Johns H opki ns, B altimor e, EE.U U. M iembro del Food and N utri tion Board de la Academia Nacional de Ci encias de EE. U U.
Presidente de la Society for I nternational N utri tion Research. E-mail: [email protected]
Resumen
Aunque el retraso mental (RM) es asociado habitualmente con lesión orgánica del cerebro desde el punto de vista de la Salud Pública, es mucho más importante el impacto de las alteraciones nutricionales en la génesis del RM. La asociación entre des- nutrición temprana y bajo rendimiento mental perpetúa el cúmulo vicioso de pobreza y retraso socioeconómico.
Palabras clave: Retraso mental y nutrición – Salud Pública y Retraso mental – Prevención del Retraso mental.
NUTRITION AND MENTAL RETARDATI0N
Summar y
Although the mental retardation is frequently associated with organic lesion of brain froni the point of view of the Public Health, it is much more important the inipact of the nutritional alterations in the genesis of the mental retardation. The association bet- ween early malnutrition and low mental yield perpetuates the vicious spiral of poverty and socioeconoinic disadvantages.
Key Words: Mental retardation and nutrition – Public Health and Mental retardation – Mental retardation prevention.
Figura 1
Normal Leve Moderado Severo
90
65
50
45
40
el grado de retraso del crecimiento a los 2 años. Este último punto es importante: cuanto más retraso en el crecimiento a los 2 años, más deficiente el rendi- miento en la prueba a los 8 años, independiente- mente de la estatura a esta edad. Esto habla de un efecto temprano y no reversible. Esta asociación en- tre desnutrición temprana y bajo rendimiento men- tal perpetúa el círculo vicioso de pobreza y retraso so- cioeconómico.
Al evaluar las causas de estas alteraciones en la función cerebral, es sin duda difícil separar el efecto puramente nutricional del que juegan otros factores ambientales, tales como la falta de estimulación, inestabilidad en el hogar y deficientes servicios de educación y salud. El niño desnutrido carece de ener- gía para explorar su entorno, y responde poco aún cuando es estimulado.
¿Puede recuperarse la función mental en un niño que padeció desnutrición en edad temprana? A pesar de la evidencia un tanto negativa, también hay estu-
dios que muestran el poder del medio ambiente. Uno de estos estudios, en niños refugiados de la guerra en Vietnam, que padecieron desnutrición severa y luego fueron adoptados por familias norteamericanas, muestra que un medio ambiente favorable, aunque no puede aumentar el número de células del cerebro, permite alcanzar un rendimiento funcional normal, o aún excepcional.
La otra pregunta fundamental es ¿qué hacer para evitar que generaciones enteras de niños alcancen la vida adulta con una capacidad mental limitada? Por ahora, la mayoría de los programas para combatir los efectos de la pobreza se centran en reducir la morta- lidad infantil. Obviamente, éste es un objetivo bási- co. Pero no cabe duda de que la única manera de romper el círculo vicioso antes mencionado será a través del mejoramiento de la calidad de vida de los niños que sobreviven, para que eventualmente sean ellos, como adultos sanos, los que respondan a nues- tra pregunta
B. C aballero
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VERTEXRev. Arg. de Psiquiat. 2001, Vol. XII
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Vertex: La medida del C ociente I ntelectual (C I ) es - tá siempre presente en la defi ni ción y clasifi cacio - nes in tern acionales del retraso mental como un ele - mento clave ¿Cuál es su punto de vista actual sobr e la utilidad de esa medición? Recordemos que Ud. propon ía ya en 1975 las Escalas D iferenciales de
Eficiencia Intelectual (EDEI) cuya particularidad era el incluir en ellas un perfi l piagetiano, evaluan - do la capacidad categori al además de la adquisi - ción y la competencia social, determinando así un cociente de desarrollo que debía correlacionarse con el C I . ¿Q ué desarrollos hubo después?
R. Misès: Indudablemente las clasificaciones de las deficiencias intelectuales hacen referencia al Cl para indicar, bajo una forma muy simplificada, las dife- rencias entre los grados tradicionales de la debilidad o el retraso mental. Sin embargo actualmente el lu- gar que se le otorga a ese criterio en la evaluación de problemas clínicos es limitado, y nadie pensaría en utilizarlo aisladamente. Por ello, el análisis de los re- trasos y los trastornos de la cognición se inscribe en una gestión compleja adaptada a las particularidades de cada caso y se apoya en el examen clínico y en di- ferentes instrumentos psicométricos.
No tengo competencia particular en ese dominio, pero el aporte de instrumentos de evaluación se in- cluye en las investigaciones de mi equipo sobre las deficiencias intelectuales del niño, con gran utilidad. Junto a las escalas de desarrollo tipo Binet-Simon y los tests tipo Weschler, fundados en la compara- ción del éxito promedio de sujetos de la misma edad, han aparecido pruebas en las cuales la evaluación global se liga al análisis funcional; por ejemplo en la escala Brunet-Lezine. En esta vía las Escalas Diferen- ciales de Eficiencias Intelectuales (EDEI) Perron-Bore- lli han ayudado al análisis funcional de los trastornos del pensamiento categorial observado en las psicosis precoces deficitarias que yo había individualizado.
En ese terreno, nuevos progresos se apoyaron en
la realización de escalas de evaluación de la inteli- gencia fundadas en modelos teóricos coherentes. Fueron propuestos así distintos ensayos sobre la base de la teoría de Piaget, por ejemplo, el de E Longeot. En ese dominio muchas situaciones que fueron dise- ñadas en función de la investigación por Piaget o sus alumnos pueden ser utilizadas por el clínico con fi- nes de evaluación individual.
Por fin otras pruebas, llamadas instrumentales, apuntan a afinar el análisis funcional de los principa- les soportes de función intelectual en diversas áreas: la motricidad, el lenguaje y la organización de las re- presentaciones del espacio y del tiempo. A esto se agregan los tests de personalidad, que, en la práctica de mi equipo, han tenido un lugar importante por- que todo niño, aun deficitario, es siempre una perso- na dotada de una innegable originalidad.
Este inventario aun sumario, hace entrever que no se puede concebir la reducción del diagnóstico de un niño a medidas simples expresadas en términos del CI, aun cuando ese dato guarde un cierto interés en una primera aproximación y para el seguimiento de la evolución de niños atendidos por un equipo mul- tidisciplinario.
Vertex : ¿Qué piensa Ud. de la relación retraso men - tal/trastorno mental? Particularmente en lo que concierne a la psicosis, ya que Ud. ha sostenido la idea de la exi stenci a de una psicosi s defi citari a, ¿N o habría que considerar a todo lo que concierne a la locura en relación con una idea de déficit?
R. Misès: Las interrelaciones entre las deficiencias in- telectuales o el retraso mental y los trastornos menta- les son muy frecuentes en el niño, en particular en el caso de las perturbaciones precoces y evolutivas que incluyen, habitualmente, discapacidades notables.
En un estudio realizado con Nicole Quemada, constatamos, que aun por fuera de las psicosis defici- tarias la alteración de las funciones cognitivas se en-