CAPÍTULO II. Conceptos
2.5. Objetivo de este movimiento
Promoción de un cambio en los patrones del consumo.
Creación de asentamientos y centros de educación sustentables. Protección de la atmósfera.
Manejo sustentable de la tierra. Combate a la deforestación.
Aplicación de técnicas de agricultura y desarrollo sostenible. Conservación de la diversidad biológica.
Protección y el adecuado manejo del agua. Eliminación de los químicos tóxicos. Creación de nuevas industrias y negocios.
Educación, capacitación y concienciación pública.
GEN ejerce una función consultiva para el Consejo Económico y Social de la ONU desde 1998, ECOSOC.
2.5.
Objetivo de este movimiento
Según define Ross Jackson [25], en La Tierra es nuestro hábitat, [18] en tanto que rozamos los límites del crecimiento, parece claro que, como se indica en el Informe Brundtland y como se habló en dicha cumbre, para sobrevivir hay que aprender a vivir sosteniblemente. ¿Y qué es vivir sosteniblemente? Se trata de vivir en una sociedad, con una buena calidad de vida, que no tome de la Tierra más de lo que devuelve. Al analizar los motivos por los que nuestras ciudades son in- sostenibles, no se puede enfocar toda la responsabilidad en la dimensión ambiental, en tanto que, al vivir en un sistema complejo, conviven aspectos ambientales, con aspectos sociales y espiritua- les. Así, según apunta Ross Jackson , en las ciudades del Norte se vive de un modo insostenible porque:
Desde un punto de vista ecológico, se rigen por políticas ambientales insostenibles, desde la producción de alimentos a la energía;
Espiritual, atiende a una filosofía materialista occidental, vacía, que no te permite respon- sabilizarte de tu propia vida y de tu desarrollo personal;
Social, fomentando la alienación del individuo y la pérdida de identidad.
Termina apuntando que, en estas ciudades del Norte, es donde se está viviendo de un mo- do más insostenible, usando cien veces más recursos per cápita que en el Sur, y donde tenemos responsabilidad y recursos de cambio.
Por su parte, en el Sur, la mayoría de las comunidades rurales sostenibles se están perdiendo, en pro de las macrociudades, debido a las migraciones internas del campo a la ciudad. Las personas emigran en busca de una idílica ciudad que se vende desde el Norte. La ironía es que, esta misma ciudad idílica, se intenta abandonar en el Norte por insatisfactoria. El camino a seguir en las ciudades del Sur es parar este flujo a las macrociudades, apoyando las comunidades rurales.
CAPÍTULO II. CONCEPTOS 2.5. Objetivo de este movimiento
En su conjunto, estas propuestas pretenden que las personas se enraícen en la tierra en la que viven, formando entre todos un sistema que perdure en el tiempo. En estos asentamientos, la interrelación entre las tres dimensiones: ecológica, social y espiritual es fundamental y, "preten- den convertirse en un modelo social alternativo al sistema capitalista"[43]. Para GEN–Europe, las ecoaldeas son:
“Asentamientos a escala humana, rurales o urbanos, que se esfuerzan por crear modelos de vida sostenible. Pueden ser nuevos asentamientos o pueblos existentes restaurados, y se pueden encontrar tanto en los países industriales o postindustriales del norte, como en los países menos industrializados del Sur. Son ejemplos de un modelo de desarrollo que combina una alta calidad de vida, la conservación de los recursos naturales, y la promoción de una visión holística que, de manera natural, integra en el hábitat humano, la ecología, la educación, la toma de decisiones partici- pativas, las tecnologías verdes y las actividades económicas. Son comunidades en las que las personas se sientes apoyadas por y responsables de aquellos que les rodean. Proporcionan un profundo sentimiento de pertenencia al grupo, son lo suficientemen- te pequeñas como para que todas las personas se sientan fortalecidas, reconocidas y escuchadas, y abiertas a una interacción rica con sus vecinos y vecinas (. . . ).”
Benn propone estas comunidades intencionales como indicadores en la búsqueda de un futuro más sostenible, en tanto que conservan un buen nivel de vida, incluso lo incrementan. Y lo hacen, no a partir de incrementar la tecnología, sino aprovechando el saber del lugar, combinando lo viejo con lo nuevo. Se trata de casos que ponen en práctica la sostenibilidad a partir de la cooperación y del respeto. La idea es crear algunas comunidades intencionales, que puedan ser asumidas por la sociedad en su conjunto. Estos modelos alternativos deben ser la referencia para establecer objetivos y pautas de desarrollo en comunidades locales existentes.
En los países del Norte se ha vivido en aldeas durante siglos. Sin embargo, en la Revolución in- dustrial se abandona el campo para trabajar en las fábricas de las ciudades. En las últimas décadas, el proceso de urbanización globalizador se ha multiplicado, aumentando problemas de vivienda, de tráfico, contaminación creciente y pobreza. Estos mismos problemas son mayores en el Sur, donde el crecimiento de las ciudades está fuera de control.
No se trata de volver atrás, de idealizar la comunidad tradicional, sino de entender la moderni- dad como un desarrollo humano y no económico. Aquí el tiempo no se entiende linealmente, sino circular con un centro que establece nuestro origen, lo que somos y la vinculación con nuestro en- torno. Un tiempo que se mueve en círculos concéntricos, que nos permiten separarnos del pasado y vivir el presente de acuerdo con el espíritu de la época, creando nuevas formas de relacionarnos con la Tierra y con nosotros mismos.
Cuando Robert Gilman define ecoaldea en el Informe Global Ecovillage Network History 1994–2004, indica que una ecoaldea es la escala humana, en tanto que se trata de un lugar en el que las actividades humanas están integradas en el medio natural. Con la finalidad de que la vida en una comunidad pudiera continuar indefinidamente, nos enfrentamos, según este informe, a los siguientes retos:
1. Estrato físico, es decir, tratamiento de energía, de aguas, residuos. . . 2. Entorno construido, viviendas, caminos. . .
Para que los dos retos puedan cumplirse, la parte humana, es decir, el sistema económico y el gobierno, deben estar bien unidos. Encontrar el equilibrio entre la estructura intangible que forman las personas, y la estructura tangible que forman los objetos construidos, es básico para la