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Ojos que no ven, corazón que no siente

4. Salud para vivir

4.2. Ojos que no ven, corazón que no siente

68 El sistema de salud colombiano está compuesto básicamente por tres entes, el Estado, cuya función es, en teoría, actuar como ente de coordinación, dirección y control. Para hacerlo cuenta con el Ministerio de la Salud y Protección Social, la Comisión de Regulación en Salud, organismo que reemplazó al Concejo Nacional de Seguridad Social en Salud y la Superintendencia Nacional de Salud, cuya función es vigilar y controlar a los actores del sistema. El segundo ente lo constituyen los aseguradores, entidades de carácter privado que aseguran a la población y actúan como intermediarias y administradoras de los recursos que provee el estado. Estas son las famosas y controvertidas entidades promotoras de salud (EPS) y las administradoras de riesgos laborales (ARL). Finalmente, tenemos a los prestadores, instituciones prestadoras de salud (IPS), los hospitales, clínicas, laboratorios, etc. que prestan directamente el servicio a los usuarios y aportan todos los recursos necesarios para la recuperación de la salud y la prevención de la enfermedad.

Históricamente, hemos visto cómo el sistema de salud colombiano ha sido ineficiente y ha sufrido de una enfermedad que ya es crónica. Al estar permeada en gran medida por organismos privados, la salud colombiana ha estado atravesada por múltiples escándalos por su terrible desempeño y los malos manejos de los recursos económicos. Y es que en Colombia pareciera que la salud es un asunto de costos, no de vida. Sin embargo, no es el tema que nos ocupa. El asunto esencial aquí radica en el hecho de que los colombianos necesitan de amplios recursos económicos para recibir una atención médica decente. De manera que muchos de los nacionales, por pertenecer a un estrato socioeconómico bajo, no tienen derecho a recibir las atenciones especializadas para tener una vida digna. Sin duda, este aspecto demarca una gran diferencia en la concepción del aborto entre Colombia y Cuba, pues al no ser gratuito el acceso a la medicina la situación se dificulta.

El hecho de que durante gran parte de la historia colombiana el aborto haya sido penalizado, no implica que el procedimiento de interrupción del embarazo en una etapa prematura no sea utilizado, de hecho, el número de abortos ilegales en Colombia, según distintas organizaciones, rondaría los 400.000 anuales, siendo la tercera causa de la mortalidad materna al realizarse ilegalmente y, por tanto, sin garantías mínimas sanitarias.

69 En Colombia, la doble moral es tal, que es secreto a voces el hecho de que el aborto ilegal se realice en sitios estatales, semi-estatales y privados, ampliamente conocidos. Hoy, al ser legal el aborto solamente en tres circunstancias excepcionales, las mujeres que quedan en embarazo, no desean continuarlo y no se pueden acoger a los casos que dicta la ley, asisten a estos lugares y a otros tantos clandestinos a practicarse el procedimiento; el servicio se presta en todas las condiciones, desde las mejores hasta las más deplorables y hay para todos los bolsillos. En Colombia, abortar ilegalmente cuesta aproximadamente entre $100.000 y $700.000 y acceder a la atención, bien sea especializada o no, es muy sencillo.

Luego de la legalización del aborto, varios centros privados de salud afirmaron que no practicarán el procedimiento en sus clínicas. ―La ley no nos puede hacer violar nuestra ética y menos cuando esté de por medio una vida. ¿Será que si se despenaliza el robo de carros todos estaremos obligados a robar carros?, aseguró Jorge Alberto Ospina director médico de la Clínica el Country de Bogotá‖ (Caracol Radio, 2006), incurriendo en una falacia analógica.

El hecho de que estas instituciones hubieran expuesto su negativa a practicar procedimientos abortivos constituye una ilegalidad, y es que si bien, como ya se indicó en un apartado anterior, la ley permite a los médicos la posibilidad de acogerse a la objeción de conciencia, pero la objeción solo puede hacerse de manera individual.

Diego Patiño*5, físico nuclear que se desempeña en el área de oncología de un hospital colombiano que públicamente hizo objeción de conciencia, afirma que se ha visto envuelto en disyuntivas éticas y morales muy fuertes, pues se ha enfrentado a un Comité de Ética Médica que, de manera radical, se opone a realizar un aborto cuando una paciente enferma de cáncer se encuentra en embarazo y necesita recibir quimioterapia. ―Yo tuve una paciente con 3 meses de embarazo, tenía que recibir radiación, pero a esos procesos no

70 sobrevive un feto, sin embargo, los doctores decidieron hacerle el tratamiento y que la paciente abortara naturalmente; eso no es un aborto normal, la mujer expulsa el feto por pedazos y es un proceso muy doloroso tanto física como emocionalmente‖, afirmó. Hoy, la ley acoge a la paciente en mención, sin embargo, sin la información, la asesoría adecuada y el apoyo del personal médico, muchas mujeres se limitan a sufrir estos atropellos.

Hace tres años Laura*, una estudiante de 21 años descubrió que sufría de leucemia, cáncer en la sangre. Afortunadamente, el diagnóstico fue temprano y su enfermedad comenzó a ser manejada con fuertes medicamentos que generaron múltiples cambios en su cuerpo. Laura* engordó o más bien se hinchó, comenzó a sufrir de acné y su menstruación desapareció. Meses después, esta joven supo que estaba embarazada, sin embargo, en su vientre cargaba un feto con deformidades debido a los químicos que había recibido. Para cuando Laura* supo de su embarazo tenía ya seis meses, su bebé era una niña, pero las posibilidades que tenía de sobrevivir eran nulas. La joven, junto a sus padres y su novio, acudió a varias entidades médicas, pero nadie quiso involucrarse en el asunto, así que a Laura* no le quedó más remedio que acudir a las amistades de sus padres y hacer el procedimiento de manera ilegal. ―Mi papá se encargó de todo, el médico era amigo de él. Todo se pagó por aparte y el doctor utilizó las instalaciones del hospital en el que trabajaba. Como ya tenía varios meses, me indujeron un parto, tuve a la bebé y la verdad no la quise mirar, solo vi que mi papá la tenía alzada. Ella nació viva, pero a la hora se murió‖.

La situación en Colombia frente al aborto es muy difícil, requiere de una lucha constante en todas las áreas, sin embargo, muchos están dispuestos a dar la batalla, sobre todo, organizaciones feministas como Woman´s Link Worlwide. Por ahora, la situación de Colombia y Cuba está ubicada en caras opuestas de la moneda, y encontrar los puntos medios no es cosa sencilla. La doble moral colombiana se impone, se aprueban leyes restrictivas apoyadas públicamente para romperlas de manera clandestina, así los médicos, el Estado y la misma población ven pasar las ilegalidades haciéndose los de la vista gorda, porque en Colombia ―ojos que no ven….corazón que no siente‖.

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