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OPERA PRIMA SINFÓNICA

In document PRIMAVERA CULTURAL LAREDO 2009 (página 65-67)

(Cantata desde el corazón)

He compuesto y arreglado (o desarreglado) muchas cosas para coros, mixtos o de voces iguales, a capella y con órgano, incluso para instrumentos, no más de cuatro, pero es la pri- mera vez que me embarco en algo tan extenso en cuanto al tiempo y a la forma en lo que se puede denominar una obra sinfónico-coral. Y reconozco que sin el impulso de un excelen- te amigo laredano, cuyo padre lo era también del mío, ambos sentimientos recíprocos, quizá no me hubiera visto inmerso en una histo- ria, que si bien me ha hecho crecer de modo vertiginoso en el plano musical, intelectual y personal, me ha debilitado, espero que tem- poralmente, en el terreno físico. No creo que se ofenda si le nombro: Rufo de Francisco Ma- rín, grande como intelectual, como laredano, como sabio de la vida antigua y presente de Laredo, propuesto para “Cronista Oficial de la Villa de Laredo”, colaborador “de facto” en la VII Edición 2007/2008 de mi programa de Ra- dio Laredo (Emisora Municipal) “Aprendiendo con la Música” y un AMIGO de corazón, así con

mayúsculas.

Tras un programa juntos, en Enero de este año feliz, me dijo: “… Jesús, creo que si hay al- guien en Laredo que pueda hacer algo bonito (no sé si me dijo “grande”) en Música para este Centenario, eres tú”. Sigo reconociendo que esa espontaneidad y fé en mi persona y como músico, de alguien de tanto saber y de- cir, me provocaron una gran emoción. Cuando uno tiene la edad que yo disfruto, y cuando las circunstancias familiares, económicas, etc., de la época, le obligan a uno a ganar una oposi- ción al Estado para ganar el sustento, en lugar de tener la valentía -que no tuve sobre todo por la imposibilidad de mi familia, como casi todas las de Laredo en los años sesenta-, de arries- garse y dedicarse a su gran amor y pasión, la MÚSICA, y mientras mis ojos se humedecían, mis entrañas respondieron: “LO HARÉ”. No sé si más de 300 horas escribiendo notas, emborronando, rompiendo, salvando, pensan- do las 24 horas y emocionándome continua-

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mente sintiendo los sonidos, dando gracias a Dios que me “ha tocado” con cierta sensibili- dad artística innata que suple muchas caren- cias técnicas, y mucho trabajo en la música durante tantos años, van haciendo realidad lo que entrego hoy a mi pueblo de Laredo, con la motivación entrañable de esos “cíclopes” ca- rrocistas “Artistas de la Flor” de todos los tiem- pos de Laredo, y con el especial sentimiento para mi padre “Manolo Piedra”, ganador de unos 6 primeros, 6 segundos y varios otros pre- mios antes de mi nacimiento en el Año Santo de 1950. Un padre bueno, reconocido por todos como persona, como carrocista y como “Artista de la Flor” (que a pesar de eso tuvo que saltar una tapia para improvisar un ramo de novia que se había olvidado preparar para su propia boda), y que tenía tan pocas condiciones para la música como yo para cuidar un jardín de flo- res, pero Artista, sobre todo. Una motivación, como hijo, que quizá como todos los hijos, nunca pagó a su padre todo lo que debía. Y así nace esta “CANTATA a 100 AÑOS DE LA- REDO EN FLOR”. Sé que la letra, también de mi cosecha, no es una oda sumamente poéti- ca, porque hay que cantarla y trata de narrar la realidad vivida, que habla de “esa flor que nace desde el agua de la mar y que Laredo la hace su canción, “su canción de amor”, mientras los timbales me recuerdan los martillazos de los clavos de hierro adhiriendo las flores sobre el armazón de madera, mi recuerdo de 6 ó 7 años cuando mi padre saca la última carroza con “sólo un 5º, 6º o 7º premio, viviendo aquélla no- che grabada en mi memoria como fotogramas, en que “me dejaron” clavar una flor y pegar algún pétalo, mientras repartía los bocadillos y la bebida que mi adorable madre Rosalina y mi abuelita Dolores preparaban para todos los que ayudaban. Y la remembranza hace unos 8 años, en que “ayudé” un poco desde las 12 de la noche hasta las 7 de la mañana poniendo pé- talo a unos elementos de una carroza del grupo “Amigos” para volver a sentir el esfuerzo y la delicia.

No sé si debo disculparme de expresar estos sentimientos, que llevan a que en el día de hoy sólo hable con mi música, que es la de Laredo. Y aquí no puedo dejar de abrazar a un amigo de hace 20 años, gran persona y excelente músico, el Maestro Rementería, pues juntos hemos co-impulsado ese gran proyecto que se llama “Asociación de Música de Cámara

de Cantabria “Ataúlfo Argenta” (AMUCA). Hoy, tras cuatro meses se hace realidad con su Coro y Orquesta, sin los cuales no hubié- ramos podido realizar ni este concierto ni este estreno. José Ramón Rementería ha trabajado tanto o más que yo, ha mirado cada nota, ha negociado los cambios, ha puesto arcos, expre- siones y agógicas para la mejor ejecución de esta obra, y tengo que decirlo, para quitarme algo de trabajo porque el tiempo era escaso. Él es quien dirige este estreno y este concierto, y me fío de él como de mí. Gracias, José Ramón, porque gracias a ti oiremos y entenderemos mejor esta música para Laredo, que encierra el balanceo de las olas con el movimiento ar- pegiado de los violines, la propia batalla, la presencia real aunque sólo apuntada de mú- sicas de Cantabria y de Laredo, los anuncios siempre solemnes de trompetas y timbales y los dos coros y solistas contando cantando la historia de esos Artistas, de las flores, de los pétalos, de las hermosas mujeres laredanas, de la gloria de Laredo y hasta de los fuegos de artificio, cuando se afirma finalmente que “Laredo nació del agua y la flor es aquélla flor a la que hizo canción siendo su flor de amor, porque precisamente ¡LAREDO ES LA FLOR! Gracias a la Coral Canta Laredo, porque su sufrimiento se hace hoy felicidad y sin ellos no habría nada. Gracias a esos cantantes del nuevo Coro de Cámara de Cantabria “Ataúlfo Argenta” y a los Profesores de la Orquesta de Cámara “Ataúlfo Argenta”, en esta primera actuación, y a quienes auguro un futuro pro- metedor. Gracias a la Familia Argenta. Gracias al Ayuntamiento de Laredo. Gracias a la Con- sejería de Cultura, Turismo y Deporte. Gracias a la Parroquia Santa María de Laredo. Gracias a todos los músicos, directores, compositores, cantantes, que me habéis dado ánimos y ahí estáis apoyando. Gracias a todos los presentes y a los que no habéis podido venir. Pero, sobre todo, gracias a los “carrocistas”, los Artistas de Laredo, que “pintando con la flor crean desde sus sueños, realidades siempre vivas”. Sólo esto quería decir. Espero disfrutéis… Gracias de nuevo, y

¡FELIZ PRIMER ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE FLORES DE LAREDO!

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942 605 082

c/ Eguilior, 8 • 39770 LAREDO

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