UNE-ISO/IEC 24751-3:
2 OPINIÓN DE EXPERTOS
2.1 Grupo ACCEDO-ONCE
Grupo de Accesibilidad a los Contenidos Educativos Digitales de la ONCE
Elena Gastón López
Maestra del Grupo ACCEDO de la ONCE
En la actualidad, el alumnado con discapacidad visual se encuentra casi en su totalidad incluido en escuelas ordinarias. En ellas, cada vez más se utilizan las tecnologías.
En diversas investigaciones a lo largo de la última década hemos demostrado el beneficio que las tecnologías, cuando son accesibles, presentan para el alumnado con discapacidad visual desde edades muy tempranas. No solo les permiten conseguir información de forma autónoma, sino producirla, editarla y compartirla. Pero más aún, la tecnología se convierte en una estupenda herramienta de comunicación con la familia, el profesorado y el resto de los compañeros, mejora la autoestima del alumnado e incrementa sus posibilidades de participación e inclusión en todas las facetas de la vida. No obstante, incluso entre los diseñadores y programadores informáticos, con frecuencia se piensa que la accesibilidad tiene que ver solo con la navegación. Se considera que el acceso a la información que se consigue con un revisor de pantalla es suficiente. Sin embargo, cuando hablamos de contenidos educativos, es necesario dar un paso más en el planteamiento. El alumnado no puede conformarse con rescatar la información de un tema y editar documentos, sino que debe interactuar con las aplicaciones para realizar las mismas actividades que sus compañeros. Juegos de asociación, clasificación, ordenación de textos, crucigramas, etc., son habituales en las aplicaciones educativas y deben ser accesibles para el alumnado con discapacidad visual de forma que puedan conseguir con ellas los objetivos para las cuales están programadas.
Y no se trata de elaborar, como muchas veces se hace, contenidos paralelos adaptados a la discapacidad visual. Se trata de diseñar contenidos para todos, actividades que puedan realizar tanto los niños y niñas con ceguera como los videntes.
Lógicamente, el alumnado con discapacidad visual requerirá en ocasiones algunas herramientas complementarias al ordenador, pero el requisito imprescindible para que dichos dispositivos funcionen adecuadamente y que el alumnado pueda realizar las actividades con sus compañeros es que los programas con los que se usen guarden los requisitos de accesibilidad a contenidos educativos.
Pongamos un ejemplo de lo que comentamos. Imaginemos, por ejemplo, una página de recursos educativos sobre conocimiento del medio en la que en una de las actividades
hay que unir animales con su hábitat. Si el alumno con discapacidad visual puede recorrer el nombre de dichos animales y el de sus hábitats con el revisor de pantalla, pero no puede hacer de ninguna manera la asociación de unos con otros, necesitando la ayuda de un compañero que lo realice con el ratón, la actividad no puede considerarse ni accesible, ni inclusiva, ya que en lugar de potenciar las capacidades de cada uno, genera dependencia. Sin embargo, esta actividad se resuelve de forma muy satisfactoria, y con el mismo diseño para todos, si el alumno con ceguera utiliza una tableta digitalizadora a modo de pantalla complementaria a la del ordenador. En ella, se coloca una lámina en relieve con las zonas activas de la pantalla, sobre las que pulsará con el lápiz de la tableta que realiza las mismas funciones que el ratón. De esta manera, podrá jugar con el mismo juego, en el mismo ordenador y de forma simultánea con sus compañeros videntes, consiguiendo los mismos objetivos.
En el otro extremo, de no contar con contenidos accesibles, las mismas tecnologías que son un estupendo elemento de aprendizaje, interacción y participación, pueden convertirse en un gran obstáculo para dichos fines, en una barrera para la inclusión, algo que va en contra de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU.
Por tanto, teniendo las herramientas, las posibilidades y los conocimientos necesarios para hacer una tecnología educativa completamente accesible, ¿Cuál es el motivo para no hacerla?
Comentamos anteriormente la confusión y el desconocimiento de algunos profesionales acerca de las diferencias entre accesibilidad en la navegación y la accesibilidad a contenidos educativos. Es necesario, por tanto hacer una gran labor de difusión y formación en este terreno.
Pero no solo se ha de formar a los profesionales que actualmente diseñan estos contenidos. Sería imprescindible iniciar la formación desde la universidad, creando asignaturas o cursos de posgrado destinados a este tema.
Por otro lado, es necesario hacer comprender a los profesionales de la educación y del diseño tecnológico que un contenido que se conciba accesible desde sus inicios es sencillo de conseguir; sin embargo, modificar algo que ya está hecho es muy complicado, prácticamente como hacerlo de nuevo.
Por último, sería necesario conseguir un mayor compromiso de las Administraciones en varios aspectos: en exigir a las empresas diseñadoras que los contenidos educativos y no solo la navegación de las aplicaciones diseñadas sean completamente accesibles para los niños y niñas sin visión y que así lo reflejen en los pliegos de condiciones de los concursos de elaboración de contenidos; en aportar al alumnado las herramientas de acceso necesarias para que puedan trabajar con las TIC en igualdad de condiciones que sus compañeros; y en hacer cumplir la legislación vigente sobre los derechos de las personas con discapacidad, en especial la Convención, en lo relativo al tema que nos ocupa.
Estamos convencidos de que las tecnologías accesibles ayudan al niño/a con discapacidad visual a conseguir un aprendizaje más significativo, participativo e inclusivo además de un sentimiento de capacidad esencial para su desarrollo personal.
Es necesario pues favorecer la elaboración de contenidos educativos accesibles, y divulgar y potenciar el uso de los que existen.
De esa manera estaremos contribuyendo a un mejor aprendizaje e inclusión del alumnado.
2.2 EOEE en Discapacidad Motora
Mª Victoria Gallardo Jáuregui27Psicóloga y Pedagoga