PADRE NUESTRO
3. MUESTRAS DE ORACIONES
3.2 ORACIONES A LA SANTÍSIMA VIRGEN
3.2.1 A la Virgen.
¡Oh Virgen María Madre de Dios, gozo de la tierra! Tú eres aquella serenísima Madre que alumbras las almas con las luces que irradian tus manos virginales. Tú eres medicina de los enfermos, salud de los desahuciados, esperanza de los desterrados, cielo resplandeciente que los cielos no abarcan. Todos los tristes te llaman, todos los buenos te contemplan, los malos esperamos de ti, sanes con tus celestiales medicinas todas las profundas heridas del alma, desata los carnales lazos
manto de tu Gloria para que a nadie menosprecie ni nadie se anteponga en mi corazón. Suplícote oh Señora que en la hora de mi muerte consueles mis dolores y me hagas cierto en la celestial bienaventuranza para que confiando en esta vida alcance la vida eterna. Amén.
3.2.2 Salve.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Es, pues Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre,
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Procesión de la Virgen Milagrosa en La Cumbre, Mayo de 1999
Concede Señor y Dios nuestro a tus siervos gozar de perpetua salud del alma y cuerpo y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, líbranos de las tristezas presentes y llévanos a gozar de las eternas alegrías. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
3.2.4 Bendita sea tu Pureza.
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza,
A ti celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día mi alma vida y corazón, mírame con compasión no me dejes Madre mía morir sin confesión y dame tu santa bendición.
3.2.5 Consagración a María.
¡Oh señora mía, Madre mía! yo me entrego todo a vos y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón,
en una palabra todo mi ser ya que soy todo tuyo
Madre de bondad
protegedme y defendedme
3.2.6 Novena de la confianza.
Madre amable de mi vida auxilio de los cristianos la gracia que necesito
pongo en tus benditas manos.
Tú que sabes mis congojas pues todas te las confío da la paz a los turbados y alivio al corazón mío
Y aunque tu amor no merezco no recurriré a ti en vano
pues eres Madre de Dios y auxilio de los cristianos
Acuérdate oh Madre Santa que jamás se oyó decir
que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir.
Por eso con fe y confianza humilde y arrepentido, Lleno de amor y confianza este favor yo te pido.
Glorifica mi alma al Señor y mi espíritu se llena de gozo en Dios mi salvador. Porque Él ha puesto la mirada en la bajeza de su humilde esclava, por eso de hoy en adelante me dirán Bienaventurada todas las generaciones porque grande es su nombre y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen. Él hizo alarde del poder de su brazo, deshizo las miradas del corazón de los soberbios bajó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió sin cosa alguna. Acogió a Israel su siervo según la promesa que hizo a Nuestro Padre Abraham y a su descendencia por los siglos de los siglos.
3.2.8 Corazón de María.
Corazón de María el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, trono de las misericordias a favor de los pecadores, yo reconociéndome sumamente necesitado acudo a vos, en quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades. Con plenísima seguridad de ser socorrido. Eres mi refugio, mi amparo, mi esperanza, por eso te digo y te diré en todos mis apuros y peligros:
DULCE CORAZÓN DE MARÍA SÉ LA SALVACIÓN MÍA.
Cuando la enfermedad me aflija o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llegue a mi alma
DULCE CORAZÓN DE MARÍA SÉ LA SALVACIÓN MÍA.
Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones, unidos para mi eterna perdición, me persigan y quieran hacerme perder el tesoro de la Divina Gracia: DULCE CORAZÓN DE MARÍA SÉ LA SALVACIÓN MÍA.
En la hora de mi muerte en aquel momento espantoso, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos:
DULCE CORAZÓN DE MARÍA SÉ LA SALVACIÓN MÍA.
Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda la vida, ven tú a defenderla y ampararla y entonces ahora y siempre DULCE CORAZÓN DE MARÍA SÉ LA SALVACIÓN MÍA.
3.2.9 Bendición de María. ¡Oh Sagrada María!
vuestra esclava soy en vuestra licencia a dormir me voy
no permitas Madre mía que muera yo sin confesión te pido Madre mía me des Tu santa Bendición.
3.2.10 El Angelus.
El Angel del Señor anunció a María. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Ave María
He aquí la esclava del Señor. Hágase en mi según tu palabra. Ave María
Y el Verbo se hizo carne. Y habitó entre nosotros. Ave María
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.