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LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES, SU PAPEL EN EL DESARROLLO RURAL

V. MARCO DE REFERENCIA

5.9. LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES, SU PAPEL EN EL DESARROLLO RURAL

Los Organismos No Gubernamentales (ONG) representan la participación de la sociedad civil respecto a diversas problemáticas en que el Estado ha dejado de asumir su responsabilidad. Por esto, las ONG reivindican los intereses de la sociedad civil y de las mujeres, exigiendo derechos iguales a los que disfrutan los hombres, construyendo nuevas identidades y relaciones sociales, de ahí que el carácter de esta tarea sea considerado eminentemente político, fundamentado en una educación liberadora (Martínez y Díaz, 2005).

El papel que adoptan las ONG trasciende el asistencialista, para incursionar en actividades más amplias. Para algunos autores, abren oportunidades de democratización y están en la vanguardia de un modo alternativo de desarrollo que es completamente diferente al actual neoliberalismo; para otros, estos grupos ahondan las desigualdades que el mismo neoliberalismo produce (Zapata, 1998). Estas organizaciones han proliferado en una gran variedad de contextos y representan intereses locales, regionales, nacionales y trasnacionales. El apoyo proviene de organizaciones internacionales, fundaciones privadas, grupos

religiosos y gobiernos nacionales. Cada organización recibe la fuerte influencia no sólo de las necesidades específicas de su país sino de la posición sociopolítica, económica e ideológica de otras ONG.

En el México rural, las ONG se han considerado una nueva opción dentro del desarrollo rural, sobre todo el que se refiere al desarrollo sustentable, la democracia y la resistencia política (Zapata et al., 2002).

5.9.1. La perspectiva de género en las ONG.

Las ONG fueron las primeras en fortalecer y promover procesos de institucionalización del discurso de equidad de género en las políticas públicas, influenciándolas con sus aportes. Su propósito es procurar y garantizar que las mujeres sobre todo las que viven la marginación y la subordinación de género, sean visibilizadas, escuchadas y tomadas en cuenta de manera preferencial en las políticas públicas.

Las ONG son facilitadoras y ejecutoras de la equidad de género contribuyendo de esta forma a su institucionalización. Se caracterizan por visibilizar la problemática de las mujeres rurales y ejecutar diversas metodologías y contenidos, que pueden distinguirse algunas en los enfoques de Mujeres en el Desarrollo (MED) y otras en Género en el desarrollo (GED) (Martínez y Díaz, 2005)

Desde sus objetivos las ONG tienen como parte inherente la perspectiva de género buscando mejorar las condiciones sociales, para las mujeres rurales y equidad de género en las comunidades.

Las acciones que desempeñan para lograr este objetivo tienen una gama muy amplia; formación de una conciencia crítica a partir de la educación popular con enfoque de género; actividades económicas que sirven no como fines en sí, sino como vías para promover la organización, la distribución del poder, la participación en procesos decisorios relevantes, atención a la salud, lucha contra la violencia y

múltiples actividades políticas que han hecho posible la presencia de las mujeres en niveles donde ellas no habían tenido representación (Zapata, 1998).

Las ONG están generando experiencias para la construcción de relaciones de género más justas y equitativas, a partir de la capacitación como proceso y espacio de socialización hacia nuevos modelos de género y de desarrollo de capacidades. Logrando aportes metodológicos que permiten que los contenidos de género y económico productivos, resignifiquen desde la equidad la vida de las mujeres y enfrenten el orden establecido en los sistemas de género en los que se circunscriben.

Entre las ONG que trabajan en México, algunas adoptan la idea de género como un concepto dinámico, otras lo utilizan como telón de fondo para obtener financiamiento, sin preocuparse por modificar realmente las desigualdades de género (Zapata et al., 2002). En este sentido, Tarrés (1996) menciona que en las zonas rurales son pocas las ONG que buscan modificar las relaciones de género. 5.9.2. Papel de las ONG en la capacitación de las mujeres rurales

Sobre la capacitación dirigida a mujeres rurales Martínez y Díaz (2005) reportan la existencia de diversos actores sociales tales como las OSC, organizaciones sociales de las mujeres, organizaciones académicas, organismos gubernamentales e internacionales, quienes dirigen acciones de desarrollo y capacitación. Estos actores sociales muestran una clara tendencia a incorporar a la capacitación de género como acción estratégica, dentro de los procesos de intervención de desarrollo, pero se reconoce que hace falta el diagnóstico de necesidades de formación, acciones de seguimiento, evaluación, sistematización y socialización de resultados.

Martínez y Díaz (2010) enfatizan que pese a la existencia de la capacitación con mujeres, aún es escasa la investigación sobre cómo se integra la perspectiva de género a estos planteamientos.

Las propuestas de capacitación de estas organizaciones buscan proporcionar a las mujeres herramientas básicas que les permitan revalorar su papel en la sociedad, generar y operar sus propios programas basados en intereses propios a partir de su vida cotidiana y la transformación sistemática e integral para que desarrollen conocimientos, habilidades y actitudes críticas, para valorar su papel en la sociedad como protagonistas y puedan actuar, para transformar sus condiciones de vida.

5.9.3. Práctica pedagógica de las Organizaciones No Gubernamentales

La práctica pedagógica de las ONG es un proceso horizontal que se caracteriza por incorporar prácticas relacionadas a la formación crítica, orientada desde la Educación Popular, la Investigación Participativa, la Planeación Estratégica y la Perspectiva de Género, consideran la situación contextual de las mujeres, para un aprendizaje más apegado a la realidad, donde las mujeres son entendidas como sujetos a quienes hay que educar (Martínez y Díaz, 2005).

Estos procesos con enfoque de género se consideran una metodología feminista por que permiten un acercamiento distinto, comenzar a partir de lo habitual para llegar a otros niveles, y dar valor a algo que generalmente no se ha tomado en cuenta, como es el saber acumulado a través de la vida cotidiana de las mujeres y todo lo que éste implica.

Las ONG dan a su quehacer educativo el fundamento de la formación de sujetos sociales críticos y evidencian y hacen explícita la condición y posición de género de las mujeres en sus contenidos. Esto orienta sus acciones y atraviesa los componentes de sus estrategias de capacitación (Martínez y Díaz, 2005).

En estos procesos la acción organizativa se conjuga con la educación- capacitación apoyando el proceso de comprensión-aprendizaje con informaciones nuevas, con formas dinámicas de reflexión útiles para encontrar los elementos

comunes de unión, desarrollar el sentido de pertenencia del grupo (qué tienen en común, qué han logrado juntas), la solidaridad indispensable en toda acción común y la formación de nuevos liderazgos. De esta manera la formación de dirigentas y promotoras, es una práctica en estas organizaciones.

En las ONG, la capacitación desde la perspectiva de género incluye la capacitación técnica, no como única herramienta sino como una forma de equiparar a las mujeres con los conocimientos necesarios para que manejen sus proyectos. Debido a que consideran la formación económico-productiva como parte del reconocimiento de los derechos económicos de las mujeres y no como una acción de integración de las mujeres en la producción. De esta forma, los proyectos productivos son medios para impulsar procesos de enseñanza- aprendizaje que pretenden ser integrales y culminen en empresas sociales.