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ORGANIZACIÓN SOCIAL DE CUIDADO DESDE LA PERPECTIVA DE LOS

1. MARCO CONCEPTUAL

1.1 EL CONCEPTO DE CUIDADO DESDE LA ECONOMÍA DE CUIDADO

1.1.1 ORGANIZACIÓN SOCIAL DE CUIDADO DESDE LA PERPECTIVA DE LOS

Entender las dinámicas de cuidado, es encontrarnos dentro de un abanico de opciones, por lo tanto, es fundamental delimitar y guiarse con base en ciertos parámetros tal como lo menciona Arriagada (2010) ya que: Los límites del cuidado son difíciles de demarcar en términos de qué se hace, a quién, dónde y durante

cuánto tiempo (…) la mayoría de las investigaciones toman como punto de partida

un tipo de persona dependiente, a partir de la cual identifican a sus cuidadores. (p.59). Por tal razón se reconoce que el cuidado es diverso para la población menor de quince años en Bogotá, así como se ha expresado anteriormente, el cuidado abarca otro tipo de poblaciones como personas con discapacidad, enfermedades crónicas y tercera edad. Para tales efectos será clave conocer sus interrelaciones desde la perspectiva de los hogares de quiénes cuidan a los menores la mayor parte del tiempo; dónde reciben los cuidados, quiénes intervienen en él. Dentro de este marco, la revisión de literatura académica ofrece un concepto para analizar estas interrelaciones que se tejen alrededor del cuidado, conocido como la Organización Social de Cuidado (OSC).

Las construcciones del concepto de OSC nacen parcialmente con los estudios de Gosta Esping-Andersen a mediados de los noventas, quien resalta la noción de

“régimen de bienestar” (Welfare-State Regime). Así se analiza cómo la producción de bienestar no atañe de forma exclusiva a las políticas estatales, sino que hay interacciones silenciosas entre el Estado y otras instituciones, como el mercado de trabajo y las familias, que inciden en mejores niveles de calidad de vida para la población en general.

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No obstante, la perspectiva feminista desentraña con mayor profundidad estas relaciones, con un notorio énfasis de la institución familiar. Este punto de vista llega a importantes acuerdos en torno a las relaciones que se tejen en el trabajo de cuidados, como es la división sexual del trabajo al interior del hogar, el cual se rige por construcciones de género10

La división sexual del trabajo se construyó en base a una creencia generalizada que sostiene que las mujeres estamos naturalmente mejor dotadas para llevar adelante el cuidado de los niñas y niñas, y por extensión, esto nos da una ventaja comparativa para proveer de cuidado a otras personas, incluyendo las personas mayores y enfermas y, de paso, al resto de los adultos de los hogares. (Rodríguez, 2008, p.17)

Así, en Argentina se empiezan a realizar estudios a partir de este concepto holístico que a su vez la ubican dentro de los países pioneros en el tema. En este caso se destacan las investigaciones de Faur (2014), quien entenderá la OSC como:

La organización social y política del cuidado se constituye en la actuación de distintas instituciones (Estado, familias y agencias y servicios del mercado y de la comunidad) y responde a los valores simbólicos (entre ellos, las imágenes de género y la división sexual del trabajo) de una comunidad. Por consiguiente, pone de manifiesto la dinámica y la interdependencia entre factores estructurales, tendencias políticas e ideológicas y cierto estado de la cultura. (p.51)

A su vez desde Chile, se encuentra Irma Arriagada (2010), al definir el OSC como: Las interrelaciones entre las políticas económicas y sociales del cuidado. Se trata de la forma de distribuir, entender y gestionar la necesidad de cuidados que sustentan el funcionamiento del sistema económico y de la política social. Analizar la OSC requiere considerar tanto la demanda de cuidados existentes, las personas que proveen los servicios así como el régimen de bienestar que se hace cargo de esa demanda. La OSC implica una distribución de la

10“Género, es el sistema de saberes, discursos, prácticas sociales y relaciones de poder que dan contenido específico al cuerpo sexuado, a la sexualidad y a las diferencias físicas, socioeconómicas, culturales y políticas entre los sexos en una época y en un contexto determinados” (Castellanos,2003, p. 48)

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satisfacción entre el mercado, las propias familias, la comunidad y el Estado en la provisión de bienestar. (p.59)

En este orden, al interior y exterior del hogar, Arriagada distingue los siguientes trabajos que pueden acontecer:

A partir de estos conceptos, en el presente estudio se entiende como elementos centrales de la organización social del cuidado las siguientes ideas:

La distribución del trabajo de cuidados se realiza al interior de los hogares, en donde priman: i) el trabajo de cuidados no remunerado (directo e indirecto) añadiendo al concepto anterior las divisiones sexuales de trabajo que surgen en este, ii) las redes familiares11 iii) Conciliación entre el trabajo de cuidados y el productivo12. Así mismo,

11 Las redes familiares son aquellas relaciones de colaboración que se dan por medio de vínculos presenciales. Estas relaciones son establecidas como mecanismos en respuesta de una necesidad de cuidado familiar sin esperar reciprocidad alguna (Gamboa y Cordero, 1989; Faur, 2014).

12El término ´conciliación’, para analizar la relación entre familia-trabajo, supone la existencia de un conflicto entre ambas esferas de la actividad humana; esferas que distantes de ser percibidas como un continuo de relaciones, han sido

Figura 3. Organización Social de Cuidado

Fuente: Elaboración propia con base en el texto de Arriagada, I. (2010). La crisis de cuidado en Chile.

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se reconoce las relaciones de cuidado que existen con el exterior al tomar en cuenta en primer lugar el mercado, el cual será entendido como la contratación de las cuidadoras remuneradas, los servicios privados de salas cunas y la educación primaria/secundaria. En segundo lugar se toma en cuenta, el Estado que reúne a los jardines infantiles y colegios públicos. Lo anterior se sintetiza en la siguiente figura:

categorizadas en la modernidad por medio de oposiciones (reproductivo/productivo, remunerado/no remunerado, privado/público), que bajo lógicas naturalistas fundamentan la ubicación preferencial de las mujeres en la familia y de los hombres en el trabajo remunerado (Edison, 2011, p.1).

Figura 4. Organización Social de Cuidado Infantil para Bogotá, D.C

Fuente: Elaboración propia con base en el texto de Arriagada, I. (2010). La crisis de cuidado en Chile. Revista de Ciencias Sociales.1(27), 58-67.

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1.2 MARCO NORMATIVO DEL CUIDADO A NIVEL INTERNACIONAL Y LOS