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CAPITULO I: LA VULNERABILIDAD DE LA COMUNIDAD CARBONERA EN PARAÍSO,

1.2 Resultados y discusión

1.2.1 El origen de la comunidad carbonera

El origen de los productores de carbón vegetal en Paraíso se remonta a los primeros pobladores campesinos mestizos provenientes de Jalpa de Méndez, Tabasco (Gil 1979); que se emplearon como peones en las haciendas existentes en las demarcaciones de lo que hoy se denomina Moctezuma 1ª sección. Con base en los datos proporcionados por los entrevistados, estos migraron a la comunidad en busca de tierra o trabajo, sin embargo al verse imposibilitados para obtener alguna propiedad, aceptaron el trabajo de peonaje (Uribe 2009). Posteriormente bajo el consentimiento del propietario de la hacienda ocuparon la rivera del Río Seco para asentar sus viviendas. En el caso particular del individuo de mayor edad de los hogares carboneros, señaló a su padre como uno de los primeros colonos de la ranchería en el año de 1925. Esta fecha concuerda con los datos que se registran oficialmente como el período de repoblación y fundación del municipio de Paraíso, Tabasco (INAFED 2012).

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“Mi papá venia de Jalpa, de Jalpa, mi papá era campesino sembraba su milpa, su frijolar, Paraíso taba (estaba) caído en el suelo puras casas de horcón, casitas así de tejitas de lámina. Aquí en esta ranchería no había gente, nosotros íbamos y veníamos en los ranchos, viviendo, trabajando, pero ya luego mi papá hablo con el señor, que era Pancho Carrillo, -que si no le hacía falta esta zona- y dijo él que no, -es que yo quería- dice, -acomodarme ahí-, - agarra lo que tú quieras- y agarro desde el puente del Jobo hasta acá, pero él dijo que como había viviendo ahí uno, uno se acomodaba en un cuyito (pequeña porción de tierra), -aquí yo, pa’que quiero tierra-. Y ya mi papá agarro de ahí de ese poste del tanque, a ese pa’ca hasta un mangón (árbol grande de mangos) que hay allá. Ya de ahí pues él se hizo dueño de aquí, ya de ahí el otro, de aquí pa’lla, otro y así empezaron a llegar”. Productor, hombre (84 años), Moctezuma 1ª sección, Paraíso.

Originalmente los predios que ocuparon tenían una longitud de 30 m. de la orilla del río a la carretera vecinal, actualmente miden entre 40 o 45 metros debido al relleno que realizan continuamente empleando los residuos sobrantes de carbón, con lo que le han ido ganando terreno al río; a pesar de ello aún siguen siendo zonas bajas y de alto riesgos para ser habitadas.

“Cada quien se fue metiendo un pedacito en el río, no ves que no había terreno pue’ y cada quien pa’trabajá ‘tubo que agarrar su pedacito”. Productor, hombre (54 años), Moctezuma 1ª sección, Paraíso.

A la fecha ninguno de los concesionarios ostenta título de propiedad debido a que los terrenos se ubican dentro de la zona federal, por lo que son todavía más vulnerables, al encontrarse a expensa de ser reubicados o verse imposibilitados para reclamar daños sobre su posesión.

El trabajo en las haciendas representaba durante esa época una de las pocas opciones que los campesinos sin tierra podían tener para sostener a sus familias (Román y Aguirre 2001), sin embargo el sistema de hacienda se caracterizó por el

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sometimiento, la explotación y el endeudamiento del trabajador (Uribe 2003), (Konrad 1989) y (Skerrit 1989), esto explica las limitaciones que estas personas tuvieron para obtener mejores tierras y dedicarse en forma independiente a la agricultura.

De acuerdo a los informantes, durante el tiempo en que laboraron en las haciendas la producción agrícola era predominantemente de autoconsumo (Shanin, 1994), aun cuando la producción se destinaba mayormente para el abasto de la familia de los patrones, los peones tenían asegurada la alimentación a partir de los productos de temporal como el maíz (Zea mays L.), la calabaza (Cucurbita maxima Duch.), el frijol (Phaseolus vulgaris L.), etc. Posteriormente se fueron incorporando los monocultivos como el coco (Cocos nucifera L.) y la pimienta (Pimienta dioica L.). También señalaron un cambio paulatino hacia la ganadería, lo cual provocó que muchas familias, dejaran de trabajar en las haciendas, ya que por un lado la ganadería requería menos mano de obra y por otro, el acceso a los productos agrícolas de autoconsumo se redujo significativamente. Como consecuencia, el pago que recibían por el jornal dejó de ser suficiente para cubrir sus necesidades básicas; por ello optaron por la fabricación del carbón y la pesca, actividades que venían realizando de manera secundaria. Schure (2012), señala que la producción de combustible de madera, es a menudo parte de las estrategias de medios de vida que las personas desarrollan y utilizan para ganarse la vida. La combinación de las actividades que generan ingresos diversos, a menudo añadiendo fuentes no agrícolas de ingresos para los medios de vida rurales, contribuye a construir una cartera diversificada de actividades y capacidades de apoyo social con el fin de sobrevivir y mejorar sus niveles de vida (Ellis 1998).

La expansión de la ganadería en Tabasco a partir de 1930-1950, provocó la competencia con otros usos del suelo, la ganadería se extendió primero sobre superficie cubierta de selva y posteriormente, ocupó los terrenos agrícolas, especialmente aquellos destinados a cultivos de autoconsumo (Serrano 1989).

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“Cuando murió el patrón, los hijos repartieron, (heredaron las tierras) ya no era igual, el jornal no alcanzaba, un tiempo nos dejaron sembrar ahí y hacíamos carbón también, pero ya luego se metió ganáo (ganado) y pues ya no se podía sembrar, luego vino PEMEX y menos, entonces el mayor de m’hijo dijo que él se iba a dedicar a la pesca, ahora Chucho dijo que él iba a vender carbón”. Productor, hombre (84 años), Moctezuma 1ª sección, Paraíso.

Ante la falta de tierra para la agricultura, la pesca y la producción de carbón se convirtieron en los principales medios de vida al alcance de estos hogares, de esta manera ambas actividades dejaron de ser únicamente de autoconsumo para convertirse también en actividades comerciales. Este proceso de cambio se dio entre 1959 y 1970. Los carboneros se refieren a este período como una época de crisis, donde se careció principalmente de dinero, ya que el carbón se vendía escasamente y su precio era muy bajo; por su parte la pesca proveía de alimento, pero prácticamente era una actividad de intercambio (Firth 1975).

“Un día me dijo mi papa que pa’ no dejá perdé la leña que la hiciera carbón, el carbón dura más me dijo, y vale más, pero no se vendía mucho”. Productor, hombre (84 años), Moctezuma 1ª sección, Paraíso.

“Para vender el pescado teníamos que caminar muchísimo, llegábamos al pueblo (Ciudad de Paraíso) o a San Francisco, Potrerito, todo eso caminábamos y había vece que no lo vendíamos, ahí nos veían con los mazos de pescao, ofreciéndolos por lo que fuera, lo que nos dieran era bueno, lo cambiábamos por plátano, calabaza, maíz, a veces pasábamos todo el día caminando, hasta se nos apestaba el pescao en el espinazo y nada, cuando no lo vendíamos, lo tirábamos por el camino, en el monte de la orilla, ya pa’que lo podía queré si ya caía la noche”. Productor, hombre (55 años), Moctezuma 1ª Paraíso.

Méndez (2004), señala que la pesca constituye una actividad económica fundamentalmente de intercambio, ya que si bien provee de alimento, resulta

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impredecible asegurar su comercialización. Sus pérdidas o ganancias pueden cambiar de un día a otro.

La forma injusta como se definió la propiedad de la tierra en Tabasco, así como las relaciones desiguales de producción existentes entre una elite local que mantenía los privilegios heredados del sistema colonial y una población campesina carente de tierra y dependiente de un salario, fueron dando origen a la producción del carbón en la ranchería Moctezuma 1ª sección en Paraíso, como una actividad de carácter marginal. De la misma forma, la adopción de políticas regionales desarrollistas que promovían los monocultivos, la ganadería y la expansión del mercado, propiciaron el cambio en el uso del suelo y orilló a estos habitantes a depender cada vez más de los ecosistemas naturales.