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4. UN DEVENIR MINORITARIO-CUBANO A MANERA DE CONCLUSIÓN

4.1. Orishas: de Cuba para el mundo Sobre sus orígenes

Directamente de las calles de la Habana se está gestando una especie de revolución musical, que sorprendentemente se basa en un estilo que proviene de los barrios marginales de las grandes ciudades norteamericanas. El hip hop es esta tendencia musical que inicialmente nace como un grito de protesta antes las exclusiones de tipo racial, económico y político impuesta a los afroamericanos.

Los expertos y estudiosos de este fenómeno musical coinciden en afirmar que nace a finales de la década de los años setentas, precisamente de una mezcla de sonidos provenientes del

92 las personas, fue un agregado nuevo que lo identifico como su sello característico11: tanto la utilización de las tornamesas, casi extintas por la irrupción de la fidelidad tecnológica proveniente de los discos compactos, como la voz gutural de sus cantantes, se constituyen, a nuestro modo de ver, en los elementos primordiales de esta música popular. A través de la primera se mezclarán canciones tradicionales, que servirán de base para la creación de un nuevo sonido musical. El segundo elemento es la voz, en la cual recae todo el peso del reconocimiento del hip hop, ya que de la garganta del cantante se profieren brillantes rimas que surgen de la espontaneidad e inventiva creativa de su producción enunciativa. Si preguntamos por la introducción del hip hop en Cuba lo hacemos sólo para contextualizar, paradójicamente, el rechazo al que se vio abocado esta música por parte de los regímenes estatales de un país que le ha sido dictaminado a su vez, un bloqueo geopolítico. Más bien, la pregunta debería ir dirigida por el interés que despertó el hip hop en los jóvenes cubanos. Hacia mediados de los noventas del siglo pasado, el hip hop penetra ilegalmente en los oídos del pueblo cubano, sobre todo en su juventud. La ilegalidad imputada por el régimen castrista prohíbe su difusión por ser considerada un producto del imperialismo yanqui. Sin embargo, la magia de esta música logra imponerse sobre las restricciones que le han sido imputadas. A nuestro modo de ver, el interés que despertó esta música en la juventud cubana se debe, no sólo a lo contagioso de su ritmo, sino que su lírica enuncian vivencias que tanto en las calles de la Habana, como de las ciudades norteamericanas están pasando.

Desde la caída de Batista y su final expulsión de Cuba por parte de Castro y sus compañeros de revolución, el transcurrir del pueblo cubano está marcado por una política propia de la multiplicidad de masa, cuyo reflejo se evidencia en los mandatos propios de este tipo de segmentaridad dura que como sabemos, interrumpe el proceso de producción

11 Aclaramos que no somos expertos conocedores de esta tendencia musical, sólo que encontramos en el hip

hop particularmente el que surge en Cuba, la posibilidad de pensar desde la filosofía de Deleuze y Guattari cómo desde esta práctica musical se producen enunciados que visibilizen el acontecer de una política corporal en tanto devenir minoritario. De esta manera, observamos que varios elementos caracterizan este mundo musical: los bailarines conocidos como breakdancers, la tornamesa que no sólo se constituye en un instrumento musical más, sino que a través de ella, el disjockey mezcla diferentes sonidos provenientes de los discos en acetato, curiosamente olvidados por el surgimiento del disco compacto y sobre los que el cantante improvisa para crear nuevas líricas, estos elementos formaran un universo en el que las combinaciones de cuerpos heterogéneos confluyen en torno a esta música.

93 deseante. A pesar de la homogenización de los cuerpos, establecido por los mandatos provenientes de los comandantes de la revolución, la mayor parte de cubanos encuentran, por ejemplo, en la religión un “escape” a los dictámenes impuestos por dicho gobierno. No queremos decir con esto, que la línea de fuga o escape pensada por Deleuze y Guattari sea posible a través de la religión ya que para éstos la religión será una imagen del poder de dominación institucional que a través de tres principios dictaminados por el sacerdote inscribirá “en el deseo la ley negativa de la carencia, la regla externa del placer, el ideal trascendente del fantasma” (DELEUZE. GUATTARI, 2000, p. 160). Tres principios provenientes del juicio de Dios y que el sacerdote al igual que el psicoanalista invierten el sentido afirmativo del deseo, ahora como carencia. De ahí la recurrencia de estos despreciadores de la vida a una solución que procura confortar la conciencia angustiada de los hombres a través de estas tres ilusiones. Sin embargo, nuestra hipótesis de considerar la religión yoruba como una línea de fuga al lenguaje español que se proclama un lenguaje mayor, se basa en el sincretismo surgido por la aparente adoración e invocación de figuras santas propias de la Iglesia Católica, pero también la introducción de una lengua infecciosa y tribal como la nigeriana a la tradicional lengua española:

Cuando ciertos elementos de la propia cultura se identifican con otros parecidos de una cultura diferente hablamos de SINCRETISMO, que no es otra cosa que un proceso psicológico, a través del cual se facilita a una persona llegar de su cultura a la otra y viceversa. (…) Este sincretismo se facilitó por la plasticidad de las religiones africanas a las cuales se pueden incorporar nuevos ritos y nuevas deidades sin alterar las estructuras (POLLAK-ELTZ, 1994, p.14).