Sin embargo, a pesar de los porcentajes de aprobados y del buen trabajo reali- zado, el éxito no está asegurado totalmente en el mundo de las oposiciones. Junto a los aprobados, también hay perso-
nas que no consiguen el objetivo, por múltiples motivos. Aprobar una oposición es una empresa compleja y, por diversas razones, pocos lo consiguen, tal es así, que, generalmente, tan solo aprueba el de los que presentan su solici- tud de examen. Son aspectos tan sutiles los que entran en juego en una oposición ( la lucidez del día que tengas, el sorteo del tema, la apreciación del tribunal, la calidad de los opositores con los que se
compite, etc.) , que entre el aprobado y el suspenso, entre el éxito y el estar a punto de conseguirlo, media una distancia mínima.
Por ello, otro de los cometidos importantes del CEF.- es orientar, a nuestros alumnos, que dejan la preparación de la oposición, y cada uno por razones dife- rentes. Si el alumno se ha volcado en la preparación, nunca se puede hablar de fracaso, porque no tiene nada que reprocharse; este aspecto es muy importante pues el opositor suspendido necesita salir rearmado moralmente, de esa situación. Se tiene que llenar de argumentos, y un buen opositor, normalmente, los tiene. La fuerza moral con que salga de esa situación es fundamental para abordar con ilusión nuevos proyectos. Lo que en el CEF.- hemos aprendido y hemos tratado de transmitir a nuestros alumnos es que un resultado adverso no termina con su futuro profesional, es cuando lo empieza.
Ante un suspenso, lo pri- mero que hacemos es tratar de analizar junto al alumno las razones que han conducido al mismo. En estas situaciones la ayuda del preparador o del jefe de estudios resulta fun- damental. A veces, opositor y preparador pueden llegar a la conclusión de que la oposi- ción escogida tal vez no fuera la más adecuada a las caracte- rísticas personales del alumno. Un cambio de rumbo tomado a tiempo puede ser el preámbulo de un futuro éxito.
En otras ocasiones el alumno estaba bien preparado, y si las cosas se torcieron en el último momento, a veces en el último examen, fue por una cuestión de un mal día, por mala suerte o porque sencillamente había alguien mejor. En esos casos la misión del preparador será alentar al alumno a que no tire la toalla, a que vuelva a intentarlo en la siguiente convocatoria. Y aunque es duro volver a comenzar otra vez, hay infinidad de casos de alumnos que han conseguido superar la oposición al segundo o incluso al tercer o más intentos.
Ante un suspenso, lo primero que hacemos es tratar de analizar junto al alumno las razones
Sin embargo, hay ocasiones en las que sencillamente no puede ser. Entonces lo mejor es desistir. Llegados a ese punto, el CEF.- es el primero que aconseja al opositor que lo deje, que no emplee más años en una actividad que no le está reportando los resultados esperados y que le está cerrando las puertas a grandes oportunidades en su carrera profesional. Si a los tres o cuatro años de comenzar una preparación, el opositor no ha logrado la plaza, lo más inteligente es que busque un puesto de trabajo en la empresa privada.
Es un momento delicado para la persona que lo sufre, pues queda la sensación de que se ha perdido el tiempo y que se han despilfarrado varios años de vida. También es una situación nueva, ya que los opositores suelen ser personas con expedientes aca- démicos brillantes y no están habituados a no lograr aquello que se habían propuesto. Después de tanto esfuerzo se encuentran con 27 o 28 años sin ninguna experiencia laboral y con la impresión de que sus expectativas de conseguir un trabajo acorde a su perfil son limitadas.
Pero nada más lejos de la realidad. Después de una opo- sición hay vida y, en muchos casos, una vida de éxito en el seno de la empresa privada. Desde hace tiempo compañías de primer orden aprendieron que los exopositores tienen un enorme potencial como emplea- dos. Compañías muy importan- tes cuentan entre sus filas con un buen número de antiguos opo- sitores. De hecho, hay empresas que directamente buscan captar- los a través de nuestra Bolsa de Trabajo y Emprendedores.
Y no es de extrañar este inte- rés. No en vano, los que han opo- sitado llevan consigo una serie
de valores y cualidades que la empresa privada no va a encontrar fácilmente en otros candidatos. Se incorporan más tarde al mundo laboral, de acuerdo, pero su falta de experiencia la compensan con creces aportando un impagable bagaje de valor añadido
que han adquirido precisamente a lo largo de su periodo de prepara- ción como opositores. En primer lugar, la base de conocimientos técnicos con la que cuentan es muy sólida, mucho mayor que la que podrían obtener en cualquier máster. En segundo lugar, son personas habituadas a largas jor- nadas de estudio, de trabajo, muy disciplinadas, metódicas y, lo más importante, comprometidas. Com- prometidas consigo mismas, con sus preparadores, con una ambi- ción profesional que les ha obliga- do a renunciar durante varios años de su juventud a su tiempo de ocio. Con todo esto, ¿ cómo no van a ser codiciados por cualquier empresa? Han adquirido unas capacidades grandes en el terreno personal que son muy bien valoradas.
El CEF.-, al margen de ase- soramiento personal, ofrece a los alumnos que no han conseguido su objetivo su Bolsa de Trabajo y
Emprendedores. A través de ella gestionamos sus currículos poniéndoles en contacto con las empresas que acuden a nosotros en busca de profesionales. En este sentido, debemos decir que una de las cosas de las que nos sentimos más satisfechos en esta empresa es haber conseguido el reconocimiento, la valía profesional y la inserción laboral de nuestros exopositores en la empresa privada.
Desde el curso 201 -2019, y con el fin de conseguir una mejor preparación en las oposiciones, los alumnos tienen la posibilidad de obtener, en determinadas opo- siciones y si lo solicitan, un “diploma de un máster profesional” dependiendo de la oposición que preparen. Estos diplomas se obtienen si se realizan y aprueban los controles que habitualmente se hacen en los grupos cada cuatro meses, en cuatro cuatrimestres. Este diploma tiene el reconocimiento cómo título propio de la UDIMA.
Los opositores son personas habituadas a largas jornadas de estudio, muy disciplinadas, metódicas y, lo más importante, comprometidas
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Detrás de cada oposición superada siempre hay un éxito personal. El aprobado es el premio a la constancia, a la fe y al trabajo sin descanso de una sola persona: el opositor, a quien a partir de ese momento de gloria personal llamaremos ya, de pleno derecho, funcionario. La alegría es mucha, y el premio, sustancioso: la seguridad y tranquilidad de contar con un trabajo, muy atractivo de desempeñar, para toda la vida y con la garantía del Estado.
La vida cambia cuando se decide preparar una oposición. Es imposible llevar una vida normal como la de cualquier joven: la reclusión en casa, la renuncia a los momentos de ocio, a irse de vacaciones o cosas tan sencillas como ver un partido de fútbol o una buena película por televisión. En el plano laboral, la oposición representa una jugada a una sola carta durante el tiempo que dura su preparación, ya que para la mayor parte de los opositores compaginar sus estudios con el desempeño de una actividad profesional es prácticamente inviable. Por último, también las relaciones personales pueden verse afectadas. A los amigos se les ve con menos frecuencia de lo que se desearía; y en cuanto a la familia, no solo se dispone de mucho menos tiempo para atenderla, sino que queda sometida al nuevo ritmo de vida del opositor: la cruel rutina de horarios, los hábitos de ermitaño y, lo peor de todo, sus frecuentes cambios emocionales.
Son demasiados sacrificios como para andar escatimando méritos. Un aprobado representa un éxito atribuible casi en exclu- siva al opositor, la persona que ha trabajado sin descanso para lograr- lo. Sin embargo, aun reconociendo este mérito individual incuestiona- ble, sería injusto no dejar un res- quicio para hacer extensiva una parte de ese logro a una serie de personas que constituyen el entor- no, el universo afectivo y de traba- jo de los opositores durante todo el proceso que dura su aventura, per- sonas sin las cuales posiblemente no habrían logrado el objetivo.
Detrás de cada oposición superada siempre hay un éxito personal
Entre estas personas, cómplices inestimables de los opositores, están, natural- mente, sus preparadores. L a e n o r m e v e n t a j a c o n l a q u e c u e n t a n l o s o p o s i t o r e s d e l C E F .- e s q u e s u s p r o f e s o r e s s o n a l t o s f u n c i o n a r i o s d e l a A d m i n i s t r a c i ó n y q u e , p o r t a n t o , f u e r o n t a m b i é n u n d í a o p o s i t o r e s , en la mayoría de los casos, en el propio CEF.-. Esta cualidad de haber sido cocinero antes que fraile» convierte a los pre- paradores del CEF.- en los mejores guías posibles para nuestros alumnos. No solo dominan los conocimientos específicos acerca de las materias requeridas, sino que conocen de primera mano los sinsabores, los altibajos y las dificultades por las que atraviesan sus pupilos, ya que ellos también las experimentaron en su día.
Otro de estos apoyos lo representan, sin duda, los compañeros de oposición, verdadero núcleo de las relaciones personales del opositor durante el periodo de preparación. Los vínculos que
se crean entre compañeros son tan fuertes como singulares. Trabajan juntos, comparten con ellos inquietudes, avances y retrocesos, además de los pocos respiros y pausas que su escaso tiempo libre les permite tomar- se. Pero por encima de todo se crea entre ellos una corriente de empatía basada en el hecho de que, probablemente, « l a ú n i c a p e r s o n a q u e e n t i e n d a d e v e r d a d a u n o p o s i t o r s e a o t r o o p o s i t o r » .
Y lo más curioso de todo es que, además de compañe-
ros, son rivales. En una oposición no solo se lucha contra un temario, también se compite contra los demás candidatos que persiguen el mismo objetivo. El núme- ro de plazas es limitado y cada compañero es un posible rival en potencia que puede arrebatarnos la nuestra. Sin embargo, es difícil ver una leve sombra de competitividad entre compañeros. En las clases se crea una atmósfera de trabajo en común en la que los intereses individuales están de alguna forma ligados al trabajo colectivo. « C u a n t o m á s c o h e s i o n a d o e s t é e l g r u p o y m á s s e a y u d e n e n t r e s í s u s c o m p o n e n t e s , m e j o r e s s e r á n l o s r e s u l t a d o s q u e o b t e n g a n i n d i v i d u a l m e n t e l o s m i e m b r o s d e l m i s m o » . Las sinergias entre los opositores y el intercambio de experiencias son una ayuda fundamental para salvar los muchos obstáculos que
Los compañeros son el verdadero núcleo de las relaciones personales del opositor durante
encuentran en su camino. P r e p a r a r u n a o p o s i c i ó n e s u n a e x p e r i e n c i a q u e e s t i m u l a l a s o l i d a r i d a d . Uno se alegra casi tanto de los éxitos ajenos como de los propios, y en todo caso, aun siendo inmensa la felicidad que provoca aprobar una oposi- ción, esta no es completa si hay compañeros que se han quedado por el camino.
Por último, unas palabras para la familia y los amigos. Ellos son los que con infinita paciencia arropan al opositor, aun en los momentos más difíciles. Sin su apoyo constante e incondicional aprobar una oposición sería un reto inabordable.