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En la conferencia de San Francisco de 1948, se estableció que el mundo tendría una sola organización internacional que confiriera legitimidad a la acción colectiva

198 ONG: «Los bombardeos de la OTAN mataron a un 2% de la población libia» RED VOLTAIRE | 15 DE MAYO DE 2012 en [en línea], [revisado 6 de junio de 2018]. Disponible en Internet: http://www.voltairenet.org/article174171.html

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y al mantenimiento de la paz. Sin embargo la Organización del Tratado del Atlántico Norte elaboró una serie de estrategias simultáneas con la finalidad de proveer una defensa eficaz a la integridad territorial y a la independencia política de sus Estados miembros, para ello se estableció la necesidad de contar con una capacidad militar adecuada que le permitiera asumir diversas funciones en relación con la paz, la crisis y la guerra, para así, coadyuvar a la Naciones Unidas con el fin de contribuir al mantenimiento de la estabilidad en el mundo.

A la luz de la Carta de la ONU, la intervención de la OTAN en Kosovo se puede considerar ciertamente ilegal. La OTAN, de hecho, actuó en contra de la prohibición del uso de la fuerza, sancionada en el artículo 2.4 sin intentar recurrir a la excepción relacionada con la autorización del Consejo de Seguridad. Las cosas no son y no pueden seguir así, escribió con autoridad Thomas Franck, sin ocultar su diferencia en contra de una apología indiscriminada del uso de la fuerza para finalidades humanitarias. Franck pensaba sabiamente- y obviamente- que es necesario distinguir entre intervenciones humanitarias “genuinas” e intervenciones humanitarias simuladas y oportunistas. Puede suceder que la emergencia humanitaria sea pura invención de una potencia que se propone intervenir en la domestic jurisdiction de otro Estado por razones políticas o económicas. O puede suceder que una guerra civil de reducidas dimensiones se agrande en contra de un país militarmente débil, que decidido ocupar por razones estratégicas200.

La política de las intervenciones humanitarias se estableció más allá de una referencia normativa incluida en la Carta de las Naciones Unidas. La intervención de Estados Unidos y de algunas otras potencias en Somalia, motivada por la necesidad de garantizar la afluencia de ayudas alimenticias y sanitarias, rápidamente se transformó en un sanguinario conflicto militar cuyos objetivos se alejaban más y más de la finalidad institucional de las Naciones Unidas, hasta llegar a coincidir con los intereses de algunas poderosas compañías petroleras. Mientras tanto, inciertas y trágicas controversias fueron por mucho tiempo las perspectivas de una análoga intervención humanitaria en territorio de la antigua Yugoslavia. Finalmente, la tarea de la intervención fue tomada por fuerzas de la OTAN, como si esta organización, hija de la Guerra Fría, fuera una emancipación de las Naciones Unidas y no una estructura política defensora de los intereses occidentales y, de hecho dominada por Estados Unidos. La actividad militar de la OTAN en los territorios de la antigua Yugoslavia durante la guerra de Bosnia, sobre todo en el conflicto de Kosovo se tomó otras atribuciones con el consentimiento de las Naciones Unidas.201

200 Vela Orbergozo, B.; Tremolada E. Massimo Labartino. Lecciones de derecho Internacional Tomo II. Universidad Externado de Colombia. Instituto de estudios Constitucionales Carlos Restrepo Piedrahita. Ed. 2014. Pg. 87

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Sin embargo, el imaginario internacional, sostiene que el Tratado del Atlántico Norte, de acuerdo con su espíritu y también con su letra debe servir de apoyo de respaldo y de complemento a la Carta de las Naciones Unidas, y de ningún modo puede ser considerado como su substituto. Y por ello debe ser concebido, formulado con las disposiciones, propósitos y principios de la Carta. La supremacía de la Carta sobre el Tratado del Atlántico Norte está estrictamente mantenida en el tratado mismo, en forma clara y que no deja lugar a vacilaciones o dudas. El artículo 7 del tratado establece con meridiana claridad y palabras terminales lo siguiente: “ El presente tratado no afecta ni deberá ser interpretado como que afecte, en cualquier forma, los derechos y obligaciones contraídos en virtud de la Carta por las partes que son miembros de las Naciones Unidas, ni la responsabilidad fundamental del Consejo de Seguridad por el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales”.202

El significado preponderante del Pacto del Atlántico Norte fue el de hacer de los Estados Unidos un participante activo en la defensa de Europa occidental y también el de advertir, a cada nación que estuviera meditando una agresión, que una tentativa de ejecutar sus proyectos mediante el uso de la fuerza sería enfrentada inmediatamente por la resistencia combinada de los Estados Unidos y de los demás miembros signatarios del pacto.

Sin embargo, la historia de las intervenciones de la OTAN, genera un cierta suspicacia respecto a la relación entre la OTAN y la ONU, en especial el caso de Kosovo. En dicho suceso, el Consejo de Seguridad, por unanimidad de los países potencias (para el profesor Wilfredo Robayo203, este asunto parece un forma clara de imperialismo, debido al poder político que tienen las cinco (5) potencias del mundo, de decidir, si se interviene o no), debían analizar una posible intervención a Kosovo para mantener la paz, todos los países tenían la intención en la injerencia en los asuntos de Kosovo, a excepción de Rusia, que optó por el derecho al veto para no aprobar la intervención a Kosovo. Con una crisis humanitaria en los Balcanes y la negativa de una intervención, la OTAN tomó la iniciativa para intervenir en el conflicto étnico.

El libro de lecciones de derecho internacional tomo II, trae dos posiciones respecto al tratamiento de la ONU y la OTAN. Por un lado, la posición radical, afirman que la tutela internacional de los derechos del hombre es legítima y necesaria independientemente del respeto y muchos menos de los requisitos del ordenamiento jurídico internacional, para esta posición las normas que regulan el uso de la fuerza se muestran obsoletas; agrega que los países deben reconocer que el respeto por el domestic jurisdiction, el cual es un valor instrumental que impide que la comunidad internacional intervenga. Un segundo grupo de autores internacionalistas como Antonio Cassese y Michael Glennon, afirman que el

202 Artículo 7 del Tratado del Atlántico Norte. 203

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derecho internacional debe introducir nuevas normas que permitan y regulen la intervención armadas por razones humanitarias. Y el último grupo de autores liderados por Jane Stromseth, que replica las ideas de Cassese, diciendo: “ No se trata de escribir nuevas normas de derecho internacional y de exigir su estricta interpretación y aplicación, como había propuesto Cassese, ya que la incertidumbre normativa era el terreno más fértil para el surgimiento progresivo204 Confiero, no se adecua a ninguna de las tesis planteadas anteriormente, sino se adhiere al convicción del profesor Labartino que deduce: “ El rechazo a la guerra es, por así decirlo, la norma constitutiva de todo orden jurídico tanto interno como internacional, que limita la soberanía ilimitada de los Estados, que tenía su principal atributo en el derecho de guerra. Por eso la idea de la guerra justa, y aún más, de la guerra ética, excluida por el nuevo derecho internacional nacido de la Carta de la ONU, puede ser hoy exhumada solo al precio de una regresión a las formas pre jurídicas de la viejas relaciones entre Estados basadas en la ley del más fuerte.205

2.8 INTEGRACIÓN DEL CONVENIO CON OTAN EN EL ORDENAMIENTO