F. Las diferencias entre regiones geográficas
VI. Otra dimensión no vertical de la estructura social
De acuerdo con la visión que surge del análisis precedente, la sociedad argentina se segmenta en, en un extremo, una clase alta afluente –entre 7 y 18% de la población- y, en el otro, una clase baja paupérrima -5%- o pobre -34%, dejando una clase media que abarca al 28% de la población.
Una visión dinámica de esta estructura capta dos procesos de gran importancia que están ocurriendo en los últimos años:
a) El aumento del tamaño del segmento bajo (D2) como consecuencia de la movilidad descendente de las clases medias bajas;
b) La creciente tendencia a un clivaje al interior de la clase media, separando más y más al estrato medio alto (C3) del medio bajo (D1).
Parece que la visión de una Argentina con una gran clase media, que abarcaba al 75% de la población, en cuyo seno las diferencias de ingresos o de educación no alcanzaban a producir mayores diferencias en los estilos de vida, está dando paso a una sociedad más segmentada, en la cual las oportunidades de acceso a los recursos de la modernidad y a los mercados laborales más competitivos se torna crecientemente diferente.
Por otra parte, las oportunidades económicas de los individuos que componen el cuerpo social siguen afectadas por una condición relativamente independiente de las dimensiones de estratificación social vertical. Esa condición es la situación laboral que determina distintas formas de conexión con las fuentes de los ingresos de los trabajadores.
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Quienes se desempeñan en ocupaciones en relación de dependencia reciben sus ingresos del empleador, en tanto los que trabajan por cuenta propia los reciben directamente de sus clientes. Los primeros trabajan bajo contrato –explícito o implícito- y, por tanto, ven atenuado el impacto que producen las circunstancias que afectan a los mercados de las empresas donde trabajan. Del mismo modo, esa situación los protege, dentro de ciertos límites, de las enfermedades y otros accidentes que pueden afectar su continuidad laboral. En cambio, quienes se desempeñan como cuentapropistas no disponen de protección alguna que los proteja de los vaivenes coyunturales; además, cuando no trabajan no reciben ingresos.
Las personas que trabajan en relación de dependencia, además, pueden o no mantener el vínculo con su empleador a través de la mediación sindical. En la Argentina, desde la década de los 40’, el sindicalismo acogió a un gran número de trabajadores logrando exitosamente que la “mediación sindical” alcanzase una incidencia significativa en el nivel de los ingresos y en la estabilidad de los mismos. Aproximadamente hubo tres millones de trabajadores sindicalizados durante las décadas del 60 al 80 lo que implicaba una tasa de sindicalización del orden del 30% de la población económicamente activa.
Pero, los sindicatos han ido perdiendo fuerza de manera importante, principalmente a consecuencia del proceso de privatizaciones y la erosión de su legitimidad ante el conjunto de la sociedad. Mantuvieron, en cambio, una fuerte influencia en tres instituciones que han perdurado, independientemente de la tasa de sindicalización. Una de ellas es la vigencia de convenios colectivos de trabajo cuyo alcance excede en mucho el de la participación sindical voluntaria. Una segunda es la estabilidad de los empleados de la administración pública, que en algunos casos (por ejemplo, en el caso de los docentes) se acompaña de estatutos laborales sumamente rígidos e inflexibles. Una tercera es la existencia del sistema de salud controlado por los sindicatos –las “obras sociales”- que fuerza a la mayoría de los trabajadores a realizar aportes compulsivos a tales organizaciones para financiar su cobertura de salud. De hecho, es este sistema compulsivo de aportes a las obras sociales el que ha permitido a los sindicatos mantener una alta cuota de poder en respaldo de las dos primeras instituciones.
No disponemos de datos fehacientes acerca de la tasa de sindicalización actual en la Argentina. En las encuestas, los entrevistados habitualmente no pueden distinguir entre su pertenencia al sindicato como tal o a la obra social. En cuanto a la vigencia de convenios colectivos de trabajo, muchas personas lo ignoran y tienen conciencia, en cambio, del tipo de relación que mantienen con su empleador.
Esto lleva a una diferenciación de situaciones entre los trabajadores asalariados, donde el elemento distintivo es la presencia o no de la mediación sindical con efectos relevantes.
Estimamos que el sindicalismo cubre hoy aproximadamente a 20% de la población económicamente activa. Ese segmento se compone de algo más de la mitad de los empleados públicos de la Argentina –los cuales representan, a la vez, un 20% del total de los trabajadores- y de trabajadores privados en sectores fuertemente sindicalizados -industrias metalúrgicas y metalmecánicas, grandes empresas de servicios, comercio y aproximadamente la mitad de los empleados de la banca-.
Estimamos, asimismo, en algo menos de un tercio de la población activa a quienes están en situación de cuentapropismo o autonomía laboral. El resto son asalariados que trabajan sin el efecto de la mediación sindical: son trabajadores de empresas pequeñas y medianas o, en casos más bien excepcionales, de grandes empresas no sindicalizadas.
Ahora bien, esta distinción es poco relevante para los segmentos extremos -los altos y los bajos. Entre los miembros de las clases altas son comunes las ocupaciones gerenciales o el ejercicio de profesiones autónomas. Para estas personas ni la mediación sindical ni el cuentapropismo producen efectos sensibles en sus condiciones de vida. Entre las clases bajas predominan las
ocupaciones de bajo status ocupacional, donde el sindicalismo prácticamente no ejerce influencia alguna, donde no se accede al empleo público y donde la distinción entre cuentapropismo y relación laboral de dependencia es poco relevante, ya que los empleos son siempre inestables y muchas veces informales.
De tal manera, la distinción horizontal que establecemos sólo se aplica con significado real a las clases medias. Queda así generado un cuadro de segmentación estructural de la sociedad como el que se presenta en la Figura 2.
Figura 2
ESQUEMA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL ARGENTINA
s
Desde el punto de vista de los estilos de vida, la estructura social descripta genera cinco grandes segmentos con propensión a la formación de subculturas. Además, los procesos de diferenciación interna de las clases medias antes mencionados están tendiendo a producir un nuevo eje de diferenciación, que separa a los de “arriba” y los de “abajo” al interior de las clases medias.
Así, por ejemplo, trabajadores sindicalizados en empresas de servicios, petroquímica e hidrocarburos, siderurgia y minería, constituyen una nueva clase media “blue collar” con calificación y acceso a recursos modernos. Opuesto a ellos se encuentran los trabajadores del estado, docentes, empleados de comercio, con bajas calificaciones y escaso acceso a recursos que pueden proporcionarles oportunidades de movilidad en un mundo altamente competitivo. Los sindicatos sostienen, en esos sectores, niveles de remuneración más alta que la correspondiente a posiciones parecidas en sectores no sindicalizados, pero no pueden ofrecerles las condiciones para un camino ascendente en la estructura social, debido a que esas personas carecen de capacidades y aptitudes competitivas. 5% 29% 26% 22% 11% 7% POBRES CLASES MEDIAS AFLUENTES CULTURA DE LA AFLUENCIA ASALARIADOS NO SINDICALIZADOS CUENTA PROPIA ASALARIADOS SINDICALIZADOS
CULTURA DE LA CLASE MEDIA COMPETITIVA
CULTURA DE LA CLASE MEDIA TRADICIONAL CULTURA DEL SINDICALISMO ACTIVO CULTURA DE LA POBREZA
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Entre los asalariados no sindicalizados se contraponen, por un lado, las posiciones de la nueva economía, que requieren de personas con educación y aptitudes competitivas, o de tareas profesionales calificadas, y por otro, los trabajadores de pequeñas industrias tradicionales, conductores de transportes, personal de maestranza y otros que, del mismo modo que en el caso anterior, parecen cada vez más alejados de las posibilidades de acceder a recursos modernos.
También entre los cuentapropistas de las clases medias se acentúa esta división. En numerosos sectores de la economía es posible encontrar personas con iniciativa, emprendedores, gente que tiene niveles de educación secundaria o terciaria y busca adquirir herramientas competitivas. Ellos contrastan con los cuentapropistas tradicionales cuya capacidad de agregar valor es limitada.
En síntesis, las nuevas condiciones sociales y económicas están diferenciando, en términos de estilos de vida, los siguientes nichos socioculturales principales.
1) La cultura de la afluencia, donde prevalecen estilos de vida propios de las áreas ricas del planeta.
2) La cultura de la clase media competitiva, donde la educación formal, el entrenamiento informal y las aptitudes competitivas permiten a sus miembros aspirar a la movilidad social ascendente y sentirse parte de un mundo dinámico y cambiante.
3) La cultura del sindicalismo activo, orientada a defender posiciones económicas relativamente favorables que se ven amenazadas por la escasa competitividad de los sectores donde ella perdura, donde los niveles de capacitación y las aptitudes laborales tienden a colocar a sus miembros en desventaja competitiva.
4) La cultura de las clases medias tradicionales, sostenida en ocupaciones de baja calificación y baja productividad, en los cuales son cada vez más escasas las oportunidades para la movilidad social ascendente, y donde la mayor exposición directa a las condiciones del mercado, sin mediación sindical, provocan una tendencia descendente tanto de las remuneraciones como de las oportunidades económicas. Estos segmentos se ven crecientemente amenazados por procesos de movilidad descendente, que pueden empujarlos rápidamente a posiciones socioeconómicas más bajas.
5) La cultura de la pobreza, que va incorporando paulatinamente a sectores socioeconómicas tradicionalmente menos expuestos a condiciones de vida subestándar.
Apéndice I
El nivel económicosocial en los 24 distritos de la Argentina
La información que aquí se presenta es el producto de un extenso trabajo de campo realizado por las empresas Analogías-RIOP e Ipsos-Mora y Araujo, entre julio de 2000 y julio de 2001. En total se realizaron 42.400 casos en los veinticuatro distritos (23 provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
Este Anexo (no publicado aquí) presenta la información completa para el total del país y por provincia, desagregada en cada provincia por las localidades que fueron incluidas en las respectivas muestras.
El procedimiento de muestreo fue probabilístico y domiciliario, en ciudades seleccionadas dentro de cada provincia para mantener la representatividad de la muestra nacional total. El tamaño de la muestra en cada provincia varió entre 1.200 y 3.000 casos, con un margen de error estadístico entre +/- 1,8 y 2,8, dentro de un intervalo de confianza de 95%.
Los cuadros y gráficos correspondientes a este apéndice se encuentran en el anexo metodológico de este documento.
Apéndice II
Índice NES Mora y Araujo & Asociados
Para la construcción de este índice se utilizan las siguientes variables: Educación del entrevistado
Ocupación del jefe de familia
Posesión de bienes materiales (auto/ lavarropas / televisor / videocasetera / tarjeta de crédito/ tenencia de personal doméstico en el hogar)
Calidad de la vivienda del entrevistado
Cada una de estas variables tiene un puntaje y un peso determinado en el índice. Al sumar los puntajes, se obtiene un índice que permite segmentar a la sociedad en cinco categorías excluyentes (bajo/medio-bajo/medio/medio-alto/alto)
Apéndice III
Índice NES Ipsos-Mora y Araujo/Analogías-RIOP
Se ajusta al índice propuesto por la Asociación Argentina de Marketing. Integra dimensiones sociales (educación del PSH) y económicas (ocupación del PSH y patrimonio del hogar).
Cada variable que compone el índice tiene asignado un rango diverso de puntaje. La suma total de esos puntajes está normalizada en 100 y para cada hogar el índice es la sumatoria de los puntajes obtenidos. Una vez obtenido este puntaje se realizan los cortes correspondientes. Los hogares que obtuvieron entre 1 y 13 puntos reciben la posición más baja del índice (E). Entre 14 y 26 puntos el hogar se clasifica como de clase “baja inferior” (D2) y entre 27 y 34 como “baja superior” (D1). Los hogares C3 son los hogares de clase “media baja” abarcando los puntajes entre 35 y 47 puntos, mientras que la “media típica” (C2) abarca los rangos de puntajes entre 48 a 62
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puntos. Por último los estratos más altos- C1 y AB- abarcan los puntajes 63 a 92 y 93 a 100 respectivamente.
Anexo metodológico
El estudio de nivel socioeconómico se realizó en base a estudios de opinión pública efectuados en cada una de las provincias argentinas y la ciudad de Buenos Aires.
En cada investigación se trabajó con muestras probabilísticas y domiciliarias. En cada provincia se relevaron las ciudades capitales, pero también ciudades medianas y pequeñas.
Para definir el nivel socioeconómico se utilizó el índice y los indicadores utilizados por la Asociación Argentina de Marketing (AAM) y que es aplicado por la mayoría de las empresas de investigación de mercado. Los indicadores que se aplicaron son los siguientes:
• Nivel educacional del principal sostén del hogar • Nivel ocupacional del principal sostén del hogar • Patrimonio del hogar:
Posesión de bienes y servicios Posesión de automóvil
A cada variable se le asigna un puntaje y a partir de la sumatoria de puntajes se construye el Índice de Nivel Socioeconómico.
La estructura socioeconómica utilizada es la siguiente:
Nes CLASE PUNTAJE
AB Alta 93 – 100 C1 Media alta 63 – 92 C2 Media típica 48 – 62 C3 Media baja 35 – 47 D1 Baja superior 27 – 34 D2 Baja inferior 14 – 26 E Marginal 4 – 13
Gráfico 8
COMPOSICIÓN DEL NIVEL SOCIOECONÓMICO
(A nivel nacional)
Cuadro 11
DISTRIBUCION DE POSESIONES MATERIALES
(Según nivel Total % ABC1 % C2 % C3 % D1 % D2 % E %
Tv con control remoto 94 99 97 96 94 90 88 Refrigerador con freezer 64 92 82 72 59 51 38 Computadora personal 24 81 57 26 12 7 2 Lavarropas programable automático 54 92 79 64 48 35 20 Videograbadora o reproductora 45 87 74 56 38 23 9 Secarropas 46 58 56 49 46 38 27 Teléfono 66 94 88 75 62 49 33 Freezer independiente 12 28 21 13 10 6 4 Tarjeta de crédito 27 74 55 31 18 10 3 Aire acondicionado 12 44 27 12 6 3 1 Cuadro 12 POSESIÓN DE AUTOMÓVIL (Según nivel Total % ABC1 % C2 % C3 % D1 % D2 % E % No posee 62 19 35 56 68 78 87 Un automóvil 33 64 55 39 27 19 12 Dos o más automóviles 3 14 6 2 1 1 0 No contesta 2 3 4 3 4 2 1 7 11 26 22 29 5 0% 100% ABC1 C2 C3 D1 D2 E C2 + C3 37% D1 + D2 51%
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Cuadro 13
SITUACIÓN OCUPACIONAL DE P. S. H.
(Según nivel socioeconómico) TOTAL % ABC1 % C2 % C3 % D1 % D2 % E % Desocupado 8 1 3 3 7 14 26 Jubilado / pensionado 17 3 8 10 15 28 33 Rentista 0 0 0 0 1 0 0 Estudiante 0 0 0 0 0 0 0 Ama de casa 0 0 0 0 0 1 2 Trabaja actualmente 73 96 87 85 76 56 37 No responde 2 0 2 2 1 1 2 Cuadro 14
TIPO DE OCUPACIONES DE LOS ENTREVISTADOS
(Según nivel socioeconómico) TOTAL % ABC1 % C2 % C3 % D1 % D2 % E % Autonomo 35 51 40 41 31 26 40 Empleador 3 15 7 3 1 0 0 En dependencia 31 3 11 18 36 52 48 Empleado sin jerarquïa 18 10 22 24 20 14 4 Jefe intermedio 5 11 12 5 5 1 0 Gerencia 1 5 2 2 0 0 0 Alta administración 0 0 0 0 0 0 0 Otros 0 0 0 0 0 0 0 No contesta 7 5 6 7 7 7 8
Bibliografía
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Serie
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33 CEPAL PNUD BID FLACSO, América Latina y las crisis (LC/L.1239–P), Número de venta: S.00.II.G.03 (US$10.00), diciembre de 1999. www
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42 ¿Hacia dónde va el gasto público en educación? Logros y desafíos, 4 volúmenes:
Volumen I: Ernesto Cohen y otros, La búsqueda de la eficiencia (LC/L.1432-P), Número de venta S.00.II.106 (US$10.00), octubre de 2000. www
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