“Descubrió que las arduas cacofonías que alarmaron tanto a Flaubert son meras supersticiones visuales: debilidades y molestias de la palabra escrita, no de la palabra sonora...”
Jorge Luis Borges, El Milagro Secreto,
(Artiicios, 1944; Ficciones, 1944)
Acercándome al inal de este ensayo, esencialmente seguimos conversando. Quizás este sea un rasgo fundamental de la página Web ETHOS de Mar- ta Zátonyi: abrir el diálogo.
Y como toda obra de arte abre un diálogo afortunadamen- te interminable.
La conversación toma una forma posible.
El diálogo que continuamos en nuestro propio pensamiento y que quizá se enriquece
en nuestro tiempo con nuevos y grandes interlocutores en una humanidad de dimensiones planetarias, debería buscar siempre a su interlocutor... especialmente si este interlocu- tor es radicalmente distinto. El que me encarece mucho la deconstrucción e insiste en la diferencia, se encuentra al co-
mienzo de un diálogo, no al inal.
Hans-Georg Gadamer- Destrucción y deconstrucción (1986) Traducción de A. Olasagasti en Verdad y método II, Sígueme, Salamanca, pp. 349-359. Edición digital de Derrida en Castellano.
Cómo se expresa lo indecible. Hacia una operatoria teórico-ensayística del arte
¿Por qué el concepto de horror vacui a esta altura de mis dichos?
Pareciera que en el fondo de nosotros sigue presente este miedo, este horror al vacío.
“La expresión latina horror vacui (literalmente ‘miedo al vacío’) se emplea en la historia del arte, especialmente en crítica de la pintura, para describir el relleno de todo es- pacio vacío en una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen. Es una de las características generales del embaldo- sado matemático o de los densos campos de relleno en los diseños entrelazados celtas.
Algunos ejemplos de horror vacui pueden verse en objetos bárbaros tales como el barco vikingo de Sutton Hoo o la cruz de Ruthwell. También es característico de la estética del Barroco y especialmente del Rococó, y también en la decoración islámica.
El término se asocia especialmente al crítico e investigador italiano Mario Praz, quien lo usó para describir la atmós- fera agobiante y desordenada del diseño de interiores en la época victoriana.”
Horror Vacui – Deinición de Wikipedia
Nuestra educación, nuestro adiestramiento en la cultura hace lo suyo. Y justamente este término, horror vacui, proviene de nuestra disciplina. No lo creo casual. Alguna vez se pensó que el artista era un adelantado a su época. Creo que básicamente está en su época y eso lo distancia en gran medida de sus contemporáneos. La tradición articula una mirada que por momentos contrasta fuertemente con los sistemas axiológicos imperantes. Cierta libertad de pensamiento como la de Zátonyi para construir su obra necesita de formación por un lado y audacia por el otro.
“Treinta radios lleva el cubo de una rueda; lo útil para el carro es su nada (su hueco).
Con arcilla se fabrican las vasijas; en ellas lo útil es la nada (de su oquedad).
Se agujerean puertas y ventanas para hacer la casa, y la nada de ellas es lo más útil para ella.
Así, pues, en lo que tiene ser está el interés. Pero en el no ser está la utilidad.”
Tao te Ching, obra atribuida a LaoTse, (o El libro del tao y de la virtud) Capítulo 11- (según la traducción de C. Elorduy)
Cómo se expresa lo indecible. Hacia una operatoria teórico-ensayística del arte
Ya he hablado de lo que creo una postura emergente en Zátonyi: la de un alfarero contemporáneo, elabora con la audacia necesaria la forma sin olvidar la oquedad, el vacío necesario.
Y también como un aguador trasvasa haciendo puentes, enlazando/enla- zándonos a través de incontables ventanas, poéticamente.
Recordar a Gorgias en este punto con su “la palabra cura” se hace in- dispensable.
Así también Zátonyi con su palabra en la Web a través de ese imagina- rio que es ETHOS “agujerea puertas y ventanas para hacer la casa, y la nada de ellas es lo más útil para ella.”
El budismo también hace de la vacuidad (sunyata) un concepto central. Recién en el siglo XVII, con Torricelli, Pascal y Guericke, se consintió por primera vez (y con diicultad) a aceptar el vacío.
Desde entonces, entendemos que el vacío es el contrapunto necesario a la presencia de las cosas, y Zátonyi lo construye con esta obra.
De la misma manera que se hace inimaginable la actividad cientíica sin su instrumental matemático, lo elemental es contar son sistemas de numeración y cálculos operativos.
Eso hoy son obviedades que parecen no requerir mayor explicación. Pero:
“… el sistema de numeración decimal que hoy utilizamos con la mayor naturalidad no siempre estuvo a mano. De hecho, su uso en Europa no es anterior al siglo XV; y no fue un producto de la ciencia occidental. Tuvo que ser im- portado de la India a través de la mediación árabe: por eso, a ese sistema de numeración lo designamos también como “cifras árabes”.
Pues bien, el sistema de las cifras indo-árabes, que técnicamen- te hay que llamarlo “sistema posicional decimal con cero ope- rador”, tiene uno de sus fundamentos principales en el uso del cero. Se ha dicho que el cero es la principal contribución de la India a la cultura universal. Sin cero no habría sistema decimal posicional, como tampoco habría sistema binario –ése en el que la información digitalizada es reducida y tratada en toda clase de instrumentos de la tecnología más reciente.”
Albert Ribas, La Web del Vacío. Artículos “En los límites de la realidad: el vacío”
Cómo se expresa lo indecible. Hacia una operatoria teórico-ensayística del arte
Quizás a nuestro entender esto es lo relevante de nuestro ensayo sobre esta página formulada por Zátonyi. No es sólo una película digitalizada, no es sólo una instalación con sensores digitalizados, ni sólo fotografía digital. Es todo esto y un plus: usa el médium natural de la Internet apro- vechándolo no en una única dirección.
Pensar entonces ETHOSESTUDIO como obra de arte, es posible. No quisiera plagiar a Gadamer, pero nada más preciso a estas alturas que recordar la crítica de Derrida a Heidegger respecto a la interpreta- ción que éste hace de Nietzsche. Le señala justamente que las metáforas de Nietzsche no las pensó como una realidad unívoca.
Zátonyi con su obra - al igual que Nietzsche en su variedad - “está por un lado, con la desconcertante riqueza polifacética y el incesante juego de disfraces que parecen disipar las audacias mentales y por el otro, con la pregunta que se le puede formular: ¿qué signiica el juego de esta audacia?.”
La moneda tiene su reverso.