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Otros comandos útiles

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2. Conceptos y comandos básicos

2.5. Otros comandos útiles

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4) Archivos especiales (generalmente los de dispositivo). 5) Formato de los archivos de configuración.

6) Juegos.

7) Paquetes de macro.

8) Comandos de administración del sistema (generalmente aquellos que sólo el root puede utilizar)

9) Rutinas del núcleo.

Si hay más de un manual disponible para una misma palabra, po- demos especificarlo pasándole el número correspondiente de la sec- ción deseada antes de la palabra, por ejemplo “man 3 printf”. Como los otros comandos, man tiene multitud de opciones diferen- tes documentadas en su propio manual (“man man”), a partir de las cuales podemos hacer búsquedas automáticas, crear un fichero del manual en formato imprimible, etc. Una de estas opciones, que nos puede ir muy bien en las ocasiones que no sepamos exactamente el programa que estamos buscando, es “-k” (el comando apropos hace casi exactamente lo mismo). Con “man -k” seguido de una pa- labra que haga referencia a la acción que queramos realizar se bus- cará por entre todos los manuales del sistema y se mostrarán los que en su descripción o nombre aparezca la palabra indicada. Así, po- demos encontrar lo que queremos sin tener que recurrir a ningún li- bro o referencia externa al sistema.

Si el manual no nos proporciona toda la información que necesita- mos, podemos usar el comando info, que es lo mismo que el ma- nual pero aún más extendido. Si lo único que queremos es tener una breve referencia de lo que hace un determinado programa/librería/ etc., podemos utilizar el comando whatis.

2.5.2. Empaquetado y compresión

Comprimir un archivo, agrupar varios en uno solo o ver qué con- tiene un archivo comprimido son tareas que efectuaremos frecuen- temente para hacer copias de seguridad, transportar archivos de un sitio a otro, etc. Aunque existen multitud de programas diferen- tes que nos permiten llevar a cabo esta clase de operaciones, ge-

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Para realizar sus búsquedas de forma rápida, la aplica- ción man utiliza una base de datos interna que va a buscar por los archivos que contienen los manuales y los indexa de forma ade- cuada. Si queremos actuali- zar este manual (aunque normalmente el mismo sis- tema ya lo hace automáti- camente), podemos utilizar el comando mandb.

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neralmente en todos los sistemas GNU/Linux encontraremos la herramienta tar. Este programa nos permite manipular de cual- quier manera uno o varios archivos para comprimirlos, agruparlos, etc. Aunque sus múltiples opciones son inacabables y tiene muchí- sima flexibilidad, aquí sólo explicaremos algunas de las más bási- cas para hacernos una idea de lo que podemos hacer con él. La sintaxis que utiliza es la siguiente: “tar opciones archivoDes- tino archivosOrigen”, donde el archivo de destino será el nue- vo fichero que queremos crear y los de origen serán los que se agruparán o comprimirán. Es importante tener en cuenta que si queremos agrupar toda una carpeta, por defecto el proceso es re- cursivo, de forma que al empaquetarla ésta recorrerá todos sus ni- veles y agrupará todo lo que contenga. Para crear un nuevo archivo, debemos pasarle el parámetro “c”, y si lo queremos guar- dar en un archivo, debemos pasarle el “f”. De este modo, “ tar cf final.tar o*” empaquetará todos los archivos del directorio ac- tual que empiecen por “o”. Si además quisiéramos comprimirlos, podríamos utilizar “czf” con lo que se utilizaría el programa gzip después de empaquetarlos. Para desempaquetar un determinado archivo, el parámetro necesario es el “x”, de modo que debería- mos escribir “tar xf” indicando el fichero empaquetado. Si estu- viera comprimido, deberíamos pasar “xzf”.

Aunque con el mismo tar podemos comprimir archivos, la aplica- ción en sí misma no es de compresión. Como hemos dicho, para ello utiliza programas externos como el gzip. El gzip utiliza un formato de compresión propio y diferente del tan popularizado zip, que también podemos utilizar instalando la aplicación correspondiente. Otra aplicación de compresión bastante utilizada y que proporciona muy buenos resultados es el bzip2. En la siguiente tabla podemos ver la extensión que se suele utilizar para identificar qué formato uti- liza un archivo comprimido o empaquetado:

extensión formato “.tar” tar “.gz” gzip “.tgz” tar + gzip “.bz2” bzip2 “.zip” zip “.z” compress

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FUOC • 71Z799002MO 2.5.3. Operaciones de disco

La gestión y manipulación de los discos duros del ordenador es otro aspecto fundamental en las tareas de administración del sistema. Aunque más adelante veremos cómo configurar adecuadamente los discos que tengamos instalados en el ordenador, en esta sección ex- plicaremos cuáles son los comandos necesarios para ver informa- ción relativa a los mismos. Todo disco duro está dividido en particiones, a las que podemos acceder como si de un dispositivo in- dependiente se tratara, y denominaremos unidad. Esto es muy útil porque nos permite separar de forma adecuada la información que tengamos en el sistema, para tener más de un sistema operativo ins- talado en el mismo disco, etc. El comando df nos muestra, de cada unidad montada en el sistema, el espacio que se ha utilizado y el que está libre. Vamos a interpretar la siguiente salida de df:

Como podemos ver, por cada partición o dispositivo montado en el sistema el comando nos muestra la cantidad de bloques disponibles y utilizados. El bloque de disco es una unidad que se utiliza interna- mente en los dispositivos de almacenamiento para que el manejo de los mismos sea más efectivo. Por defecto, este comando nos enseña la información por bloques de 1k, aunque pasándole el parámetro “-h” (human readable) lo podríamos ver de forma más amena. La primera línea siempre nos muestra la raíz del sistema de ficheros (el

root filesystem) y después los otros dispositivos. Fijémonos como

también nos muestra su punto de anclaje (en la última columna), que es la carpeta donde deberíamos ir para poder ver su contenido. Otro comando muy útil es du, que nos muestra realmente lo que nos ocupa un fichero en disco. Para entender claramente qué queremos decir con esto, debemos profundizar un poco más en la organización interna de los discos y en cómo el sistema operativo los manipula. Tal como decíamos anteriormente, por razones de eficiencia el siste- ma operativo divide el espacio del disco en pequeños trozos llama-

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El tamaño del bloque y otros muchos parámetros se pue- den configurar al formatear una partición del disco duro (con el sistema ext2 o ext3). Estos parámetros se pueden ajustar para hacer que el sistema se adapte mejor a nuestras necesidades y con- seguir mayor eficiencia.

Filesystem 1k-blocks Used Available Use% Mounted on

/dev/hda1 7787712 421288 6970828 6% /

/dev/hdb1 19541504 5742384 13799120 29% /info

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dos bloques. El tamaño del bloque es configurable y generalmente depende del tamaño del disco, aunque también lo podemos confi- gurar para adaptarlo mejor a nuestras necesidades. Cada vez que queremos añadir un nuevo archivo, el sistema operativo le asigna un bloque. De este modo, al leer u operar sobre él, el operativo puede leer directamente todo un bloque (del tamaño configurado) en un solo paso. Cuando el fichero ocupa más de un bloque, se le asignan más, intentando que queden lo más juntos posible, de modo que se puedan leer consecutivamente e incrementando, así, la velocidad de lectura. El único inconveniente de este sistema es el desaprovecha- miento que se hace de los bloques cuando los ficheros son muy pe- queños, ya que si un determinado archivo no ocupa todo el bloque, el espacio restante no se puede aprovechar para ningún otro. De to- dos modos, este tipo de organización es el que utilizan todos los sis- temas de ficheros existentes, ya que es lo más rentable para aprovechar el disco duro. El comando du, pues, nos muestra el nú- mero de bloques que realmente utiliza un determinado archivo en el disco.

Para saber los parámetros que tenemos configurados en nuestras unidades de disco formateadas con ext2 o ext3, podemos utilizar el comando dumpe2fs, pasándole la partición concreta. Veremos cómo hay multitud de opciones diferentes que nos permiten ajustar muy bien el comportamiento del mismo (en el manual encontrare- mos qué significa cada opción). De todos modos, una vez hayamos formateado una partición, ya no podremos modificar casi ninguna de estas opciones. Si quisiéramos cambiarlas, deberíamos copiar toda la información de la partición, formatear de nuevo y volver a copiar los archivos originales.

Las funciones del núcleo que se encargan de la gestión de ficheros utilizan una serie de métodos para agilizar los procesos de lectura y escritura de los mismos. Uno de ellos es la utilización de una caché de disco, de forma que no se haya de estar constantemente leyendo y escribiendo en el dispositivo físico, que resulta un proceso lento y costoso. Lo único que hace el mecanismo de caché es mantener una copia del fichero con el que se está trabajando en la memoria RAM (mucho más rápida), de modo que el proceso sea transparente para el usuario (la copia a disco se realiza según algún tipo de política im- plementada en el núcleo). El único problema de esta gestión es que si tenemos un corte en la alimentación y no hemos cerrado correcta-

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La desfragmentación de un disco no es más que la reor- ganización de los bloques de los ficheros para que queden en lugares consecu- tivos y su acceso sea más rápido. En los sistemas de ficheros que utilizamos con GNU/Linux no hace falta desfragmentar los discos (aunque hay programas al efecto) porque el sistema se encarga automáticamente de su buena organización.

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mente el sistema, es posible que algunos ficheros no se hayan podi- do guardar en el disco físico y tengamos alguna inconsistencia en el sistema de ficheros. El programa fsck comprueba y arregla un sis- tema de ficheros que haya quedado en este estado. Aunque lo po- demos ejecutar cuando queramos, generalmente el mismo sistema operativo lo ejecuta cuando en el proceso de arranque detecta que el sistema no se cerró adecuadamente (antes de apagar el ordena- dor, debemos ejecutar el comando shutdown, que se encarga de lanzar todos los procesos necesarios para que los programas aca- ben, se desmonte el sistema de ficheros, etc.). En este sentido, el sis- tema de ficheros ext3 es más eficaz que su predecesor, ya que el

journaling le permite recuperar más información de los ficheros per-

didos y más rápidamente.

Naturalmente, si los ficheros que tratamos en nuestro sistema son muy críticos y no podemos, en ningún caso, permitirnos el hecho de perderlos, también podemos configurar el operativo para que no uti- lice el sistema de caché de disco. De todos modos, es muy recomen- dable utilizar este mecanismo porque incrementa mucho el rendimiento del sistema. Si en algún momento nos interesa sincroni- zar la información de la caché de disco con el disco físico, podemos utilizar el comando sync. Finalmente, también podemos comprobar la integridad física de una partición utilizando el comando bad- blocks, que lleva a cabo un chequeo sobre el dispositivo indicado para comprobar que no haya ninguna zona dañada.

La mayoría de los comandos expuestos en esta sección necesitan de permisos especiales para ejecutarse, de forma que sólo el root podrá utilizarlos.

2.6.1. Redireccionamientos

Una vez hemos aprendido a utilizar algunos de los comandos del sis- tema, es muy probable que en algunos casos nos interese utilizarlos de forma simultánea para agilizar las acciones que queremos reali- zar. Una operación muy interesante consiste en poder coger la salida

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