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Otros principios generativos del pensamiento complejo

La autoecoorganización y la ecoevolución

III. Otros principios generativos del pensamiento complejo

Preámbulo

Con el propósito de ver más y mejor el movimiento y la interdependen- cia de la realidad físico–bio–social, tal como lo pretende el pensamiento complejo, es posible señalar algunos otros principios generativos del conocimiento. Edgar Morin, en su amplia producción de medio siglo, así como otros muchos pensadores que comulgan o están con- vencidos de la necesidad de búsqueda de otro paradigma para el co- nocimiento, señalan algunos rasgos metodológicos adicionales que pueden permitir “otras visiones y valoraciones, luego otra capacidad de respuesta y resolución ante nuestros problemas y formas de vida” (Gutiérrez Gómez, 2003: 122).

La referencia a otros principios generativos no significa que estos sean de secundaria relevancia o que tengan una connotación de inferior importancia con respecto a los principios que he presentado en los an- teriores capítulos. Más bien, se trata de otros principios provenientes de aportaciones epistemológicas, filosóficas y científicas anteriores al surgimiento de las llamadas ciencias de la complejidad o del paradigma del pensamiento complejo propuesto por Edgar Morin y que él mismo retoma.

El paradigma de la complejidad no es una serie de principios origi- nales nunca antes presentes en la teoría del conocimiento o la episte- mología de la ciencia sino que es la articulación de varias premisas que permiten generar un pensamiento relacional y siempre en movimiento. Es decir, el pensamiento complejo no inicia a partir de ideas o premisas nunca antes dichas; más bien es producto de las múltiples contribu- ciones y reflexiones que han estado presentes en el debate científico y filosófico desde hace tiempo. De hecho, Edgar Morin no se concibe

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como un creador sino como un articulador de propuestas e ideas sobre el conocimiento, provenientes y desarrolladas por distintos pensadores de diversos campos disciplinares.

El interés del presente escrito, el proponer algunos principios que permitan desarrollar y construir un conocimiento que dé mejor cuenta de la realidad social; requiere considerar la posibilidad de incorporar nuevos supuestos y de revisar los aquí planteados. La aplicación o puesta en operación de los principios sugeridos a través de un méto- do–estrategia, puede enriquecerlos y retroalimentarlos.

En los capítulos anteriores he querido adelantar algunas de las im- plicaciones epistemológicas y metodológicas que se desprenden de los principios generativos del pensamiento complejo.

Con esta intención he señalado, entre otras cosas, que el principio

sistémico liga a las partes con el todo mediante el reconocimiento de

una interrelación compleja. De esta manera, el sistema u organización produce cualidades o propiedades nuevas que no se encuentran en las partes aisladas; reconoce la trama de la vida como la urdimbre entre varios sistemas entrelazados; permite entender que cada organismo se relaciona con su entorno a través del intercambio de energía, infor- mación y materia; concibe los equilibrios y el orden de los sistemas como excepcionales al existir constantes desequilibrios y esfuerzos por estabilizar el conjunto. Esta concepción sistémica de la realidad se opone a la reducción del conocimiento del todo solo por sus partes o de las partes solo por el todo.

Por su parte, el principio hologramático, había dicho, sostiene la idea de que en las organizaciones complejas, no solo la parte se encuentra en el todo sino el todo también está inscrito en las partes. Así, por ejemplo, si la sociedad está presente en cada individuo por ejemplo, el observador de un fenómeno de su propia sociedad es parte del objeto que observa.

También he planteado cómo el principio dialógico une dos o más conceptos o nociones que deberían excluirse mutuamente, pero que

son indisociables en una misma realidad. Por ejemplo, vida y muerte, orden y desorden. Por esta razón, se afirma que la dialógica asume la inseparabilidad complementaria y antagónica de los conceptos que concurren en la observación o análisis de una realidad.

Por último, señalé que el principio de recursividad organizacional es un bucle generador en el cual los productos y los efectos son ellos mis- mos productores y causantes de lo que los produce. Así, los individuos producen la sociedad que los produce y la sociedad a los individuos. Este principio permite explicar otro más, el de autoecoorganización. La autoecoorganización es el proceso recursivo fundamental de todo organismo vivo. Concibe a los seres vivos como autorganizadores o au- toproductores, con capacidad de mantener su autonomía obteniendo recursos de su entorno. Por ello se dice que los organismos dependen de sus contextos.

El conjunto de las implicaciones que, para el conocimiento social, tienen estos principios articulados a otros más que, en los próximos capítulos veremos, permiten otra concepción de la realidad social. Es decir, en la manera de percibir lo social, de conceptualizarlo, de ob- servar su desenvolvimiento o de proponer acciones o intervenciones para su mejora.

Algunos de los principios generativos, adicionales a los ya vistos, que pueden contribuir a generar el pensamiento y el conocimiento complejo son los siguientes. Acompaño a su mención, una primera idea de su contenido:

• Principio del movimiento de lo real. Consiste en entender a los sistemas vivos en constante trasformación y movimiento, en un es- fuerzo por mantenerse en equilibrio, para buscar su reorganización o para metamorfosearse en nuevos sistemas impredecibles. Supone que la flecha del tiempo acompaña el devenir evolutivo de la vida, donde los seres humanos somos copartícipes —producto y copro- ductores del proceso de evolución.

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• Principio de causalidad compleja. Este principio remplaza la cau- salidad unilineal o unidireccional en una causalidad en bucle y mul- tireferencial. Incluye también las relaciones dialógicas capaces de concebir, a la vez, lo complementario y antagónico.

• Principio de reincorporación del conocedor en todo conocimiento. Se refiere a la reintegración del sujeto —conscientemente— en el proceso de conocimiento. Es decir, entiende que todo conocimiento de un objeto es una reconstrucción o traducción por parte de los dispositivos biocerebrales de un sujeto, situado en una cultura y tiempo dado.

• Principio de incertidumbre. Asume que la realidad social no es previsible sino intrínsecamente indeterminada. Las preguntas son, en este caso: ¿cómo conocer lo que no se puede determinar? ¿cómo entender la relación entre el conocimiento de la sociedad y los compromisos de acción para modificar las situaciones no desea- bles?

• Principio de incompletud. Nos habla de la no existencia de un conocimiento completo y de la riqueza creativa y diversa de lo real. La incompletud se relaciona con la incertidumbre y la impredeci- bilidad, así como con el error, como fuente de conocimiento. • Principio de racionalidad. Este principio distingue entre razón, racionalidad y racionalización. Sostiene los límites de la racionali- dad y la dialógica que existe entre la racionalidad, la afectividad y la pulsión.

• Principio de comprensión. La complejidad, si bien asume la exis- tencia de regularidades o uniformidades sociales, las asume como históricas, como productos de una construcción social específica. Por esta razón, puesto que la realidad social no es universal, no basta la explicación a partir de generalidades empíricas. Se requiere la comprensión de las situaciones históricas singulares y especí- ficas. De aquí se desprende la idea de que no existen los valores universales en el ámbito de lo bueno y lo bello, pues toda categoría

no escapa a las consideraciones sociales de su contexto. De igual manera, se debe ligar la explicación con la comprensión para todos los fenómenos humanos, entendiendo por explicación el considerar al objeto de conocimiento solo como un objeto, y, por comprensión, el conocimiento comprehensivo fundado sobre la comunicación, la empatía y la intersubjetividad.

• Principio de diálogo entre los conocimientos especializados. Este principio se refiere a la urgente y necesaria articulación entre los conocimientos multi, inter y transdisciplinares, para dar cuenta de la complejidad de la relación entre los ámbitos de la physis, lo bio- lógico, lo antropológico y lo social.

• Principio de diálogo con otros conocimientos. La complejidad pre- tende abrir el campo del conocimiento a posibilidades nuevas que han sido cerradas por el divorcio entre la ciencia y la filosofía, entre la ciencia y las artes, entre la ciencia y la religión, entre la ciencia y el sentido común.

Intentaré explicar cada uno de estos principios en los capítulos si- guientes. Asimismo, desprenderé de ellos algunas de sus implicaciones metodológicas para proponer, en un posterior escrito, un método para el conocimiento complejo de la realidad social.