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La pérdida de la libertad, la pérdida del futuro

In document Memoría y poesía (página 32-36)

El recuerdo del padre a través de los cuadros –guardados durante la Guerra en el Instituto Cervantes- simboliza la existencia de un mundo mejor que han perdido con la guerra, un mundo con cultura, pensamiento y libertad:

Eran lo único que nos obligaba a recordar que un día pertenecíamos al mundo que reflejaban, a un mundo que creía en la cultura, el pensamiento y la libertad, a un mundo en el que estaba mi padre. (Aguirre, 1995: 66)

Lorenzo Aguirre no solo fue un gran pintor, sino también miembro del Partido Comunista, de ahí que sus cuadros simbolicen ese ideal revolucionario perdido con la guerra. El tema por la lucha de los derechos de los ciudadanos –justicia, libertad, cultura e igualdad- está también presente en su obra. Los poemas más significativos son: “Libertad” (Aguirre, 2000: 59) y “Justicia y libertad” (Aguirre, 2000: 190) y “Datos biográficos” (Aguirre, 2010: 64-65) en los que la voz poética relata la tragedia de aquellos que defendieron estos valores –“alguien que llora y se rebela”- pero que tan solo recibieron la muerte como recompensa:

un haz de intentos destruidos,

un tiempo amanecido antes de tiempo, y un resultado, siempre un resultado, y alguien que llora y se rebela,

alguien que no recuerda en qué momento

se quedó muerto para siempre. (v. 11-16, “Libertad”)

En el poema “Justicia y libertad” la voz poética, a través de la primera persona del plural, se incluye en el colectivo de los “vencidos” y destaca la crueldad sufrida durante la guerra a través de imágenes atroces y devastadoras:

Atropellados por nosotros mismo, difamados por nuestra inocencia, decapitados por nuestro sarcasmo

somos los mutilados de una insólita guerra, una guerra en la que los vencidos

vencen desaforadamente a los vencidos. Muñón contra muñón, hueso con hueso defendemos la dictadura de nuestra impotencia y como mártires gritamos:

justicia y libertad.

Las imágenes del “muñón” y el “hueso” representan la brutalidad de la guerra, así como el hambre que había. Sin embargo, a pesar de la dura situación, siguen levantándose en busca de los valores por los que luchan: “Justicia y libertad” (v. 10).

En cierta manera estos poemas y en general toda la obra de Francisca Aguirre se convierten en un homenaje a su padre y en consecuencia a todos aquellos que

Esas causas por las que luchan dan nombre a un poema “Causas” (Aguirre, 2000: 60), que son los ideales de los más desfavorecidos (“las causas/pobres”, v.10- 11) y se han perdido, por ello el sentimiento de desesperanza absoluta expuesta desde los primeros versos: “Y todo son/ causa perdidas” (v.1-2). La pérdida de estos valores por los que han luchado viene representada a través de la muerte de su padre, implícito en el último verso “con quien tanto quería”. Además de ser el último verso, aparece gráficamente en cursiva para enfatizar el significado y también por la intertextualidad al poema que Miguel Hernández dedica al escritor y amigo Ramón Sijé “Elegía a Ramón Sijé” (Hernández, El rayo que no cesa):

Perdidas. Extraviadas. Huidas a no sé dónde, aquellas dulces causas

con quien tanto quería (v. 14-21)

A pesar de estos poemas en los que la autora expresa el desconsuelo por la pérdida de ese mundo de libertad y cultura que representa su padre, en varias ocasiones Aguirre, no solo en Espejito, espejito –como he analizado-, niega la justificación de esa barbarie que fue la Guerra Civil, en la que murió y sufrió tanta gente. Uno de los poemas más claros de este sentimiento y desolación que siente la autora por esta vivencia cruel se encuentra en La herida absurda (Aguirre, 2006: 18). En esta composición poética la voz poética expresa la inutilidad de las muertes en nombre de la patria y la libertad: “cuántos muertos, cuánta sangre dilapidada”, y critica con dureza a la raza humana, la única que se mata a sí misma: “Estirpe desdichada y asesina,/ ni siquiera el horror, la desventura,/logran que entiendas y te pares”; deseando incluso su desaparición, como se refleja a través de la metáfora hiperbolizada del semen podrido y por tanto estéril: “Ojalá que los dioses nos amparen/y se te pudra el semen en el bálano”.

Otro poema significativo en el que Aguirre recuerda al padre y expresa el desconsuelo por su muerte es “Hace tiempo” del libro Pavana del desasosiego (Aguirre, 2000: 296-297). En esta composición, la voz poética retrocede una vez más

en el tiempo, recordando su infancia “Recuerdo que una vez, cuando era niña” (v.1) y expresa a través de varios recursos literarios la sensación de vacío existencial y soledad “me pareció que el mundo era un desierto” (v.2), un mundo en un momento en el que desaparece o se modifica todo lo hermoso de la tierra, un mundo sin música:

Los pájaros nos habían abandonado para siempre: las estrellas no tenían sentido,

y el mar no estaba ya en su sitio,

como si todo hubiera sido un sueño equivocado. (v.2-6)

En esta ocasión, la voz poética no menciona explícitamente el conflicto bélico español, sin embargo, a través de las metáforas describe de forma desoladora la situación que vivieron los españoles: “el mundo fue una tumba, un enorme agujero” (v. 8). De esta forma la voz poética expresa de nuevo la idea de la muerte constante durante esos años, así como el triste tema de las fosas comunes, que comentaré más adelante. También con el término “tumba” la voz poética se refiere a la muerte de su padre.

Asimismo la voz poética explica la desilusión y la perdida de esperanzas que los vencidos tenían, creyendo en un mundo mejor. La Guerra Civil y la victoria del bando nacional eliminó los avances que habían conseguido en España durante la II República: “un socavón que se tragó la vida/un embudo por el que huyó el futuro” (v.9-10). La Dictadura impuesta al finalizar el conflicto bélico supuso un claro retroceso para la historia política y social de España, un atraso que aún hoy se está pagando.

La muerte del padre está simbolizada en el poema a través de la personificación del silencio, un silencio que sirve como metáfora del vacío existencial. Asimismo la personificación de la sangre sirve para reflejar esa sensación de vacío, falta de vida y tristeza que siente ante una pérdida que no comprende pues es solo una niña:

Es cierto que una vez, allá, en la infancia, oí el silencio como un grito de arena. Se callaron las almas, los ríos y mis sienes, se me calló la sangre, como si de improviso,

Aguirre expresa en estos versos como su infancia fue robada, quedó huérfana y soñó muchas veces que su padre regresaba: “y el mundo ya no estaba, sólo quedaba yo” (v.16) “y yo estaba segura de que un día mi padre volvería” (v.24). En ese sueño de recuperar al padre la voz poética expresa unos recuerdos infantiles idílicos junto a Lorenzo Aguirre, que representan la admiración de la niña por el padre, así como su incapacidad para aceptar su fallecimiento:

y yo estaba segura de que un día mi padre volvería y mientras él cantaba ante su caballete

se quedarían quietos los barcos en el puerto y la luna saldría con su cara de nata. (v.24-27)

Sin embargo la voz poética regresa al presente y desde su madurez reconoce la imposibilidad del regreso de su padre, que tan solo podrá vivir en el recuerdo a través de la niña y sus cuadros:

Pero no volvió nunca. Sólo quedan sus cuadros, sus paisajes, sus barcas,

la luz mediterránea que había en sus pinceles y una niña que espera en un muelle lejano y una mujer que sabe que los muertos no mueren.

El horror y la tristeza por la muerte del padre se extiende persistentemente en el presente, de ahí la combinación de los tiempos verbales.

In document Memoría y poesía (página 32-36)