Programas de Salud Reproductiva para Adolescentes en México D F.
3. EL CONTEXTO DE ATENCIÓN DE LA SALUD DEL ADOLESCENTE
3.3. P ROGRAMAS SELECCIONADOS PARA EL ESTUDIO
Para esta evaluación hemos seleccionado dos programas. En el primer nivel de atención, elegimos el PNASRA, también llamado En Buen Plan, de la SSA17 y en el segundo nivel de atención, el
16. En México, el surgimiento de la atención especializada a la salud de los adolescentes en los años setenta fue el resultado del interés de los pedia- tras. En tanto, sólo recientemente los ginecólogos comenzaron a preocuparse por aspectos de la vida sexual y reproductiva de las jóvenes. La constitución en 1989 de la Asociación Mexicana para la Salud de los Adolescentes (AMSA) en cuya organización participaron principalmente pediatras y, casi diez años después, en 1998, de la Asociación Mexicana de Ginecología Infanto-Juvenil (AMGIJ) refleja la brecha en el interés de los ginecólogos por la salud adoles- cente.
17. El nombre formal del programa es Programa Nacional de Atención a la Salud Reproductiva de los Adolescentes, pero informalmente es conocido como En Buen Plan, frase coloquial mexicana que significa algo que se hace
Programa Educativo para Adolescentes (PREA) del Hospital de la Mujer (HM).
3.3.1. Programa En Buen Plan
El objetivo principal del programa es proteger y propiciar el ejercicio de los derechos de la población adolescente a la informa- ción, comunicación y servicios de salud reproductiva, con una vi- sión integral que fomente actitudes y conductas responsables y que les permita asumir su sexualidad de una manera autónoma, consciente y sin riesgos.
El programa se inició con la implementación de módulos en los centros de salud (primer nivel de atención) y hospitales de la SSA (segundo nivel de atención), que proveen servicios médicos, psicó- logicos y de consejería. Estos servicios son proporcionados por un equipo multidisciplinario compuesto por un médico, un psicólo- go, una enfermera y una trabajadora social. En el Distrito Federal se instalaron, en julio de 1994, cuatro módulos, ubicados en algu- nas de las Jurisdicciones Sanitarias de la capital, así como algunos otros en ciudades del interior del país. El programa basado en mó- dulos se fue extendiendo rápidamente por todo el país y en 1999 tenía 259 servicios especializados en toda la República, distribui- dos en 179 centros de salud y 80 hospitales.
A partir de 1997 y como consecuencia del proceso de descentra- lización de los servicios de salud iniciado en 1995, los módulos del Distrito Federal comenzaron a ser operados por la Dirección de Servicios de Salud Pública del Gobierno del Distrito Federal (DSSPGDF). A la fecha, se han instalado dieciséis módulos, uno en cada una de las jurisdicciones sanitarias, que en el Distrito Federal corresponden a las delegaciones político-administrativas. De estos módulos, seleccionamos para el estudio uno que se ubica en un centro de salud de la Delegación Iztapalpa, en el oriente del Distri- to Federal.
con buena intención. En este caso se juega con la palabra “plan”, componente de “planifica”, que constituye el mensaje central de las campañas de planifi- cación familiar que se han lanzado en los últimos años a través de los medios masivos de comunicación. En Buen Plan es el lema que adoptó el programa y que poco a poco fue identificándolo, al tiempo que se fue adoptando como slogan de su promoción.
A fines de 1997, la Secretaría de Salud dispuso que los servicios de atención a los adolescentes iniciaran una labor de coordinación con la Dirección General de Promoción a la Salud (DGPS), el Con- sejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC) y el CONASIDA, con el propósito de que los servicios detectaran, previnieran y atendieran adicciones y la extensión del sida entre los jóvenes (Beltrán y Benet, 1997).18
A partir de septiembre de 1998, por otra parte, la Secretaría dis- puso una reestructuración del programa, sustituyendo el concepto de módulo por la idea de un servicio especializado, lo que implica que la atención médica a los adolescentes sea otorgada por la tota- lidad del personal de salud que se desempeña en una unidad, de una manera “horizontal”. En cada jurisdicción sanitaria del país se seleccionará un centro de salud donde existirá un módulo con per- sonal capacitado exclusivo para dar atención integral a los adoles- centes. Este equipo, a su vez, capacitará al personal de salud de to- dos los centros de salud y hospitales de la SSA de la jurisdicción correspondiente, para dar un trato especializado a los adolescen- tes y canalizarlos al módulo cuando lo considere necesario, donde recibirán consejería además de otros servicios. De esta forma, se pretende que todas las unidades de salud de la SSA del país cuen- ten con un servicio para la atención a los adolescentes.19
3.3.2. El Programa Educativo para Adolescentes (PREA) del Hospital de la Mujer20
En 1988, CORA inició un trabajo piloto juntamente con el Hos- pital de la Mujer. A partir de esta fecha, se realizó una serie de in-
18. En 1998 se realizó una evaluación del PNASRA, en diez estados prio- ritarios, a través de entrevistas dirigidas a los responsables estatales y juris- diccionales, al personal de servicio de adolescentes y a adolescentes. Lamen- tablemente, los resultados de esta evaluación no han sido hechos públicos y hasta el momento no ha sido posible conseguirlos.
19. Esta decisión fue tomada después de estudiar el costo/beneficio del sistema de módulos, análisis que fue realizado como parte de la evaluación mencionada en la nota de pie anterior.
20. El Hospital de la Mujer depende de la Coordinación Sectorial de la Se- cretaría de Salud del Distrito Federal (CSSSAADF) y provee atención especia- lizada en ginecología y obstetricia.
vestigaciones para responder a las necesidades de las madres ado- lescentes que asistían a ese hospital, implementándose el PREA con el apoyo financiero de varios organismos internacionales. En- tre 1990 y 1991 se realizó una evaluación para modificar la estrate- gia del programa, aumentar su costo/efectividad y transferirlo al hospital, así como a otros hospitales, para que operara indepen- dientemente de apoyos externos. En 1992, se institucionalizó el componente posnatal y se dejó operando el programa.