Kim Yo-jong –hermana de Kim Jong-un– y Kim Yong- nam –jefe de Estado, el dignatario de más alto nivel norcoreano en visitar jamás Corea del Sur– invitó al presidente surcoreano Moon Jae-in a una cumbre presidencial en Corea del Norte, con fecha sin concretar. A principios de marzo, pocos días más tarde de esta recepción, Kim Jong-un recibió en Pyongyang a varios enviados especiales surcoreanos para
discutir sobre las relaciones intercoreanas y la preparación de la mencionada cumbre (se acordó la fecha del 27 de abril), así como para sondear el eventual inicio de un diálogo entre Corea del Norte y EEUU acerca de la desnuclearización del Corea del Norte. Posteriormente, estos enviados especiales se reunieron con el presidente estadounidense Donald Trump –que les trasladó su disposición a reunirse con Kim Jong-un en el mes de mayo– y viajaron a Japón y China para obtener el apoyo de ambos Gobiernos a las dos vías de diálogo
que se estaban discutiendo (Corea del Norte-Corea del Sur y Corea del Norte-EEUU). La buena predisposición de Pyongyang a participar en ambos procesos de diálogo se confirmó durante un viaje de Kim Jong-un a China a finales de mes –el primero de los tres que realizó a dicho país en los primeros meses del año–, en la recepción en Pyongyang por parte de Kim Jong-un a una delegación de músicos y políticos surcoreanos a principios de abril o bien en la voluntad por parte del Gobierno norcoreano, hecha pública por la agencia de noticias estatal KNCA, de suspender los ensayos con misiles balísticos intercontinentales o de cerrar las instalaciones de ensayos nucleares de Punggye-ri. En estas circunstancias, el 27 de abril se produjo en Corea del Sur la cumbre entre los dos mandatarios, convirtiéndose Kim Jong-un en el primer líder norcoreano en pisar suelo surcoreano. En la declaración conjunta al finalizar la cumbre, ambos mandatarios señalaron el carácter histórico de la misma y se comprometieron, entre otras cosas, a la desnuclearización completa de la península coreana, la celebración de otra cumbre presidencial en Corea del Norte a finales de año, la comunicación telefónica regular, la organización de encuentros de familias separadas por la Guerra de Corea, la mejora de los transportes y comunicaciones entre ambos países o el fin de la propaganda en la frontera. A finales de mayo se produjo otro encuentro entre ambos mandatarios en la localidad fronteriza de Panmunjon, esta vez secreto y a petición de Kim Jong- un, en medio de una crisis en el diálogo entre Corea del Norte y EEUU y pocos días más tarde de que Moon Jae- in se hubiera reunido en Washington con Donald Trump. Durante los tres meses siguientes, se llevaron a cabo las primeras conversaciones militares de alto nivel desde 2007 y se produjeron numerosos acuerdos para implementar la hoja de ruta acordada por los dos países a finales de abril, como la restauración de
las comunicaciones transfronterizas, la retirada de armamento pesado de la frontera común, la reducción progresiva de tropas en la Zona Desmilitarizada (DMZ, por sus siglas en inglés), la operacionalización de un acuerdo de 2004 para prevenir enfrentamientos en el Mar Amarillo (u Oriental) o la restauración de las líneas de comunicación militar. Además, también se llevaron a cabo algunas medidas de fomento de la confianza, como encuentros de familias separadas por la Guerra de Corea o bien el desfile conjunto y la conformación de equipos combinados durante los Juegos Asiáticos que se celebraron en Indonesia a finales de agosto. En este clima de colaboración entre ambos países, a mediados de septiembre se abrió una oficina de enlace en la ciudad fronteriza norcoreana de Kaesong para facilitar la comunicación y la cooperación entre ambos países. Pocos días más tarde, entre el 18 y el 20 de septiembre, se llevó a cabo una nueva cumbre entre Moon Jae-in y Kim Jong- un en la capital norcoreana en la que se abordaron temas como la paz, la integración económica o la desnuclearización de la península coreana. Respecto de este último punto, aunque Corea del Norte todavía no estaba en disposición de ofrecer un calendario sobre su desnuclearización ni un inventario sobre su arsenal nuclear, Kim Jong-un expresó su disposición a desactivar permanentemente el mayor reactor nuclear del país en Yeongbyong y a autorizar la supervisión internacional del desmantelamiento de algunas instalaciones de ensayos nucleares y de lanzamiento de misiles. En la mencionada cumbre en Pyongyang ambos mandatarios también se comprometieron a la reapertura para finales de año de las carreteras y ferrocarriles que unen ambos países, así como la reactivación de los viajes turísticos al Monte Kumgang (en Corea del Norte) o la reapertura del complejo industrial de Kaesong, uno de los símbolos de la cooperación entre ambos países en el pasado.
Género, paz y seguridad
No hay constancia pública de que el diálogo que entablaron ambos Gobiernos durante el 2018, incluyendo las tres cumbres presidenciales que se llevaron a cabo, incluyera cuestiones vinculadas a la agenda de mujeres, paz y seguridad, a pesar de que hubo varias organizaciones de mujeres que durante todo el año estuvieron llevando a cabo acciones de movilización e incidencia política para garantizar la participación de mujeres en el proceso de diálogo entre ambos países y la inclusión de la perspectiva de género en las negociaciones. En este sentido, cabe destacar la emisión de un comunicado conjunto entre tres organizaciones de mujeres –Women Cross DMZ, Women Peace Walk y Nobel Women’s Initiative– en el que, entre otras cuestiones, pedían una participación plena y equitativa de mujeres en el proceso de diálogo entre los dos países, en línea con la Resolución 1325
del Consejo de Seguridad de la ONU. En este sentido, algunos analistas han destacado el rol desempeñado por Kim Yo-jong, hermana de Kim Jong-un, que fue la única mujer de entre los seis delegados que particparon en la cumbre presidencial intercoreana que se llevó a cabo a finales de abril. Meses antes, Kim Yo-jong también había liderado la delegación norcorena que viajó a Corea del Sur con motivo de Juegos Olímpicos de Invierno que se llevaron a cabo en febrero en la ciudad surcoreana de Pyeongchang. También fue ella quien entregó entregó una carta al presidente surcoreano Moon Jae- in invitándole a una cumbre presidencial en Corea del Norte, hecho que se considera inició el diálogo al más alto nivel entre los dos países y culminó con las tres cumbres que se celebraron durante el año.
Corea, RPD-EEUU
Actores
negociadores Corea del Norte, EEUU
Terceras partes --
Acuerdos
relevantes Declaración de Singapur (junio de 2018)
Síntesis:
EEUU y otros países de la comunidad internacional empezaron a expresar su preocupación por el programa nuclear norcoreano desde el inicio de los años ochenta, pero las tensiones que esta cuestión generó se canalizaron principalmente a través de varios acuerdos bilaterales o multilaterales: en 1985, Corea del Norte ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear; en 1991 EEUU anunció la retirada de alrededor de 100 cabezas nucleares de Corea del Sur en el marco del Tratado de Reducción de las Armas Estratégicas (conocido por sus siglas en inglés, START); y en 1992 Corea del Norte y Corea del Sur firmaron la Declaración Conjunta sobre la Desnuclearización de la Península Coreana, en la que ambos países se comprometían a no producir, almacenar, probar o desplegar armamento nuclear y a permitir inspecciones de verificación. A pesar de ello, en 1993 se produjo una importante crisis diplomática por la decisión de Pyongyang de no permitir inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) y de abandonar el TNP, decisión que finalmente no se ejecutó por las conversaciones que mantuvo Corea del Norte con EEUU y Naciones Unidas. En 1994, tras un viaje a la península coreana por parte del ex presidente Jimmy Carter en el que se reunió con el líder norcoreano Kim Il-sung para solventar las tensiones diplomáticas y acercar posiciones, los Gobiernos de EEUU y Corea del Norte firmaron en Ginebra un acuerdo (conocido como Agreed Framework) en el que, entre otras cosas, Pyongyang se comprometía a congelar su programa nuclear a cambio del envío de ayuda y de la relajación de las sanciones internacionales. La llegada al Gobierno estadounidense de George W. Bush provocó un cambio de política hacia Corea del Norte y, poco después de que ésta fuera incluída en el llamado “Eje del mal”, Pyongyang expulsó a varios inspectores de la AIEA, se retiró del TNP y anunció que ya disponía de armamento nuclear. Ante esta nueva situación, ya en 2003 se iniciaron las conversaciones multilaterales a seis bandas entre Corea del Norte, Corea del Sur, EEUU, Japón, China y Rusia. A pesar de que éstas propiciaron algunos acuerdos importantes en 2005 y 2008, este formato negociador llegó a su fin en 2009.Desde entonces se produjeron contactos directos entre Corea del Norte y EEUU, incluso llegando a un acuerdo en 2012 por el que Pyongyang se comprometía a una moratoria
sobre los ensayos balísticos y nucleares, pero la tensión entre ambos países se incrementó tras la llegada al poder de Kim Jong-un en 2011 y la intensificación del programa armamentísitco norcoreano que se produjo desde entonces.
La aproximación de posiciones entre ambos países culminó con la histórica cumbre que los líderes de ambos países, Donald Trump y Kim Jong-un, llevaron a cabo en Singapur a mediados de junio, en la que se abordó, entre otras cuestiones, la desnuclearización de la península coreana. Ya en el mes de febrero, durante una recepción en el palacio presidencial por parte del presidente Moon Jae-in con motivo de la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad surcoreana de Pyeongchang, una delegación norcoreana mostró su disposición a iniciar un diálogo con EEUU. Pocos días más tarde Kim Jong-un se reunió en Pyongyang con varios emisarios surcoreanos para discutir los contenidos y las condiciones de tal diálogo y mostró su disposición a reunirse directamente con Donald Trump. Estos mismos emisarios viajaron a Washington y obtuvieron el compromiso de Trump de reunise con Kim Jong-un en el mes de mayo. A finales de marzo y otra vez a principios de mayo, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, viajó a Pyonyang para abordar los detalles de la cumbre presidencial. En las mismas fechas, Kim Jong-un viajó por segunda vez en pocas semanas a Beijing para discutir sobre la posición china respecto de la desnuclearización de Corea del Norte. A pesar de todas estas reuniones, las relaciones entre Pyongyang y Washington se deterioraron notablemente durante el mes de mayo, especialmente después de que EEUU y Corea del Sur llevaran a cabo ejercicios militares conjuntos, de que el Gobierno de EEUU pusiera en duda la voluntad de Pyongyang de desnuclearizarse y de que el Gobierno norcoreano acusara a EEUU de buscar su desarme unilateral y no de involucrarse en un diálogo sincero. Así las cosas, a finales de mes Donald Trump canceló la cumbre con Kim Jong-un, pero al día siguiente la Casa Blanca declaró estar trabajando con el escenario de que dicha cumbre tendría lugar. De hecho, a finales de mayo Mike Pompeo se reunió en Nueva York con delegados norcoreanos para proseguir con los preparativos de la misma. Finalmente, el 12 de junio tuvo lugar en Singapur la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un, en la que los dos se comprometieron al inicio de unas nuevas relaciones entre ambos países, a la desnuclearización completa de la península coreana, a la repatriación de los restos de los soldados estadounidense fallecidos durante la Guerra de Corea (1950-53) o al ofrecimiento de garantías de seguridad de EEUU a Corea del Norte (de hecho, en rueda de prensa posterior a la cumbre, Donald Trump contempló la posibilidad de suspender los ejercicios militares anuales que lleva a cabo en al península coreana). En las semanas siguientes a la cumbre, se llevaron a cabo numerosas reuniones diplomáticas para dar seguimiento a la declaración conjunta de Singapur –cabe destacar el viaje oficial de Kim Jong-un a China a mediados de junio o el
Filipinas (MILF)
Actores
negociadores Gobierno, MILF
Terceras partes Malasia, International Contact
Group, Third Party Monitoring Team, International Monitoring Team
Acuerdos
relevantes Acuerdo para el cese general de hostilidades (1997), Acuerdo sobre paz
entre el Gobierno y el MILF (2001), Cese mutuo de hostilidades (2003), Acuerdo Marco sobre Bangsamoro (2012), Acuerdo Global sobre Bangsamoro (2014), Ley Orgánica para la Región Autónoma Bangsamoro en el Mindanao Musulmán (2018)
viaje de Mike Pompeo a Pyongyang a principios de julio– e incluso se pusieron en práctica algunos de los compromisos de dicha declaración, como la repatriación de restos de soldados estadounidenses, a finales de julio. Durante el resto del año siguieron produciéndose numerosas reuniones a nivel ministerial y técnico para implementar la Declaración Conjunta de Singapur y preparar una segunda cumbre presidencial prevista para inicios de 2019 –Mike Pompeo, por ejemplo, viajó a Pyongyang en varias ocasiones. Además, ambas partes llevaron a cabo algunas medidas para facilitar la continuación del diálogo –EEUU, por ejemplo, suspendió ejercicios militares conjuntos
con Corea del Sur previstos para diciembre, y Corea del Norte, en un desfile militar a principios de septiembre, no incluyó misiles balísticos intercontinentales con capacidad para transportar cabezas nucleares ni otro equipamiento bélico pesado ofensivo–. Sin embargo, en la segunda mitad del año se registraron varias tensiones y acusaciones cruzadas entre EEUU y Corea del Norte. A pesar de que ninguna de las dos partes puso precondiciones para la celebración de la mencionada segunda
cumbre presidencial, que según Trump podría llevarse a cabo en enero o febrero de 2019, la Administración estadounidense acusó a Pyongyang de no ofrecer un calendario para su desnuclearización, ni un inventario sobre su arsenal nuclear, ni medidas concretas que permitan asumir que han iniciado algún tipo de desarme, ni la autorización a que cualquier medida en ese sentido cuente con inspección internacional. A modo de ejemplo del incremento de la tensión que se vivió en la segunda mitad del año, en noviembre se canceló una reunión en Nueva York entre Mike Pompeo y Kim Yong Chol, principal negociador por parte de Corea del Norte, después que de un think tank norcoreano revelara que Pyongyang se estaba planteando la reanudación de sus actividades nucleares si no se relajaban las sanciones que Naciones Unidas y varios países han impuesto a Corea del Norte a partir de sus ensayos nucleares y balísticos. Cabe destacar la implicación en este aspecto del presidente surcoreano Moon Jae-in, que a mediados de octubre viajó a Europa para reunirse con líderes de distintos países para recabar un apoyo a la flexibilización del actual régimen de sanciones a Corea del Norte. Sin embargo, varios países, en sintonía con la posición de EEUU, se mostraron partidarios de mantener las sanciones hasta que Corea del Norte no iniciara medidas concretas hacia su desnuclearización. Por su parte, en la segunda mitad del año Corea del Norte elevó el tono contra EEUU por aplicar una política demasiado agresiva para logar el desarme nuclear de Corea del Norte. A mediados de diciembre, pocos días después de que el Departamento del Tesoro de EEUU anunciara nuevas sanciones contra tres altos cargos del Gobierno norcoreano –uno de ellos considerado el número dos del régimen– por la situación de derechos humans en Corea del Norte, la agencia de noticias estatal norcoreana KCNA señaló que la política
de nuevas sanciones impuesta por Washington podría poner fin para siempre a la senda de la desnuclearización que emprendió el país desde la cumbre presidencial del mes de junio y situar las relaciones entre EEUU y Corea del Sur en su momento más bajo de los últimos años.
Género, paz y seguridad
Cabe señalar que, pocas semanas antes de la celebración de la cumbre entre Corea del Norte y EEUU, en un momento de tensiones diplomáticas que estuvieron a punto de provocar la cancelación de la cumbre, las organizaciones de mujeres Women Cross DMZ, Women’s Peace Walk –que agrupa a más de 30 organizaciones de mujeres– y Nobel Women’s Initiative –con el liderazgo de Mairead Maguire– organizaron un viaje a la península coreana de una delegación internacional de más de 30 mujeres académicas y activistas de varios países. Dicha delegación organizó el International Women Peace Symposium, mantuvo reuniones con representantes del Gobierno surcoreano y de la sociedad civil y, a finales de mayo, junto con más de 1.000 mujeres, cruzaron el Puente de la Unificación –en la Zona Desmilitarizada–, el mismo día que los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur se estaban reuniendo a escasos quilómetros, en Panmunjom. Con motivo de dicha visita, las mencionadas organizaciones de mujeres hicieron público un comunicado en el que pedían que durante la cumbre entre Corea del Norte y EEUU se tuvieran en cuenta algunas demandas, tales como reemplazar el arministico de 1953 por un tratado de paz; la desnuclearización completa de la península coreana, apelando no solamente a Corea del Norte sino también a otros estados nucleares; la conversión de la Zona Desmilitarizada en un Parque de la Paz, lo que implicaría la retirada de más de un millón de minas de la región; la reunificación de familias separadas por la guerra o bien la reducción de los presupuestos militares de los dos países y el fin de la carrera armanetística entre ambos.