regional.
Lleno y conmovido mi corazón cada vez que tuve la oportunidad inmensa de presenciar en las localidades de los Montes de María el Cine Itinerante. El recuerdo más reciente que tengo es la última vez en la plaza del Carmen, mirando fascinada la película Amazona30, junto a un poco de gente sentada bajo una lluvia persistente, sin querer irse a pesar de sus cuerpos mojados.
También recuerdo aquella noche en Rincón del Mar con la pantalla en plena playa, con esa calidez del Mar Caribe que tanto nos acuna y nos repara, montones de niñas y niños negros corriendo entre la gente, hasta que por fin se quedan asombrosamente quietos mirando la película de la cebra que gana el Derby.
Un recuerdo imborrable fue la noche del Cine Bajo las Estrellas en la vereda de Capaca, Municipio de Zambrano. Aquella vez comenzamos en la oscuridad de una noche sin luna sólo iluminados por la mera luz de la camioneta. Habían venido de Zambrano los desplazados de esta vereda a exorcizar el miedo y la violencia, a mostrarse a sí mismos que podían estar ahí, que iban a volver y que ahora estaban proyectando la película que ellos mismos habían hecho donde relataban lo que les había pasado.
Cuando lograron encender el grupo electrógeno y se hizo la luz total, nos dimos vuelta y a nuestra espalda había un semicírculo muy grande de soldados en hilera que supuestamente nos protegían en el silencio de la oscuridad. Me sorprendí mucho cuando los vi porque ni siquiera los había escuchado llegar y eran alrededor de 30. Como soy argentina, me cuesta mucho creer que los soldados me protegen, pero allí estaban ellos, mostrándonos la presencia del conflicto.
30Amazona es un documental colombiano que cuenta la historia de Val a través de la lente de su hija Clare. Después de una trágica pérdida familiar, Val deja atrás a sus hijos para internarse en la selva colombiana y descubrirse a sí misma como una mujer sin las ataduras del deber ser. Con la dirección de esta película en donde la selva no es un escenario sino un personaje, Clare Weiskopf logra redimirse de las heridas de una niña que no lograba entender qué buscaba su madre alejándose de ella cuando apenas contaba con once años. Treinta años después y embarazada, Clare decide confrontar a su madre para entenderla y definir su propia maternidad en términos menos
convencionales. Juntas emprenderán un viaje hacia la vorágine más íntima de su relación, lo que las llevará a explorar la frontera entre la responsabilidad y la libertad sin culpas ni señalamientos. ¿Qué significa ser una buena madre? Recuperado de
Esa noche, irrumpiendo en el silencio, Anita cantó “Honrar la vida” de Eladia Blázquez, que habla de la dignidad de estar vivo.
En un momento la canción dice:
Merecer la vida no es callar y consentir Tantas injusticias repetidas.
Es una virtud, es dignidad
Y es la actitud de identidad ¡más definida! Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir. Porque no es lo mismo que vivir
¡Honrar la vida!
(Fragmento de Honrar la Vida de Eladia Blazquez)
Por supuesto me di cuenta muy concretamente que este proceso iba más allá de enseñar el lenguaje audiovisual a las y los silenciados y que la pantalla en esa situación, en ese modo de encontrarnos, configuraba la más indescriptible sanación.
En este capítulo V trabajo los siguientes interrogantes:
● ¿Cómo se produce el encuentro entre el pueblo y la tecnología, y su devenir en la
proliferación de los discursos y la pluralización de voces y miradas?
● ¿Cómo analizar las formas de apropiación a través de la huella performática del
aprehender haciendo? ¿Cuál es la experiencia de la no repetición? ¿Cuál es la razón/acción de multiplicar y la escala de la emancipación?
Para abrir estos interrogantes en este capítulo planteo los modos de producción del colectivo de comunicaciones Montes de María Línea 21 para recuperar la palabra, parir relatos y multiplicar sentidos nuevos en una escala regional. Sistematizo el caso en un sentido pedagógico. Describo la forma en que se trabajó para que la comunidad recupere la palabra y guarde la memoria - de la cultura campesina y del conflicto - en producciones de comunicación propia. Comparto la metodología de taller que echaron a rodar para que las comunidades se apropien de los tres lenguajes de comunicación (gráfica, radio y audiovisual) y tomen la palabra pública. Acerco relatos sobre los dispositivos de multiplicación como el
Cine Itinerante “La Rosa Púrpura del Cairo” y el Festival de Cine de los Montes de María que pusieron en movimiento en el territorio para construir y fortalecer a la vez la identidad regional.
Dice Evo Morales (2006) con respecto a los Medios de comunicación en el discurso de asumir la Presidencia: “Permanentemente satanizaron la lucha social, permanentemente la condenaron con mentiras. Estamos sometidos por algunos periodistas y medios de comunicación a un terrorismo mediático, como si fuéramos animales, como si fuéramos salvajes”. De la mano de Rodolfo Kusch (2012), antropólogo profundo que no tuvo miedo de conocer a fondo, comprendo que “des-satanizar lo originario” es hacer algo distinto.
Desde mi experiencia para el desarrollo de cualquier planificación de procesos y productos educativos y comunicacionales es necesario no sólo la puesta en práctica de una determinada metodología; es preciso construir una mirada de la realidad que queremos transformar.
La reflexión sobre lo real, nos lleva a preguntarnos acerca de las condiciones del mundo en que vivimos, aquello que condiciona nuestra vida cotidiana constituyendo el escenario al que llamamos contexto.
Por ejemplo, si tratáramos de analizar la realidad de nuestra ciudad, sería importante situarla en el contexto de nuestro país. Si intentamos analizar la realidad nacional, son importantes las relaciones que podamos hacer con los datos de la realidad regional e internacional.
Pensar las relaciones que existen entre los cambios de mi realidad más cercana, la de mi vida cotidiana, con el contexto que me rodea, me permite, desde mis propias experiencias, comprender en qué medida los diferentes escenarios de nuestra existencia, se encuentran entrelazados, unidos y condicionados, por una realidad más amplia, que podemos conocer, pero en la que es más difícil incidir.
El contexto de los Montes de María en que aparecen estos diagnósticos reflejan el flagelo de la guerra y el silencio impuesto. En estas condiciones se hace muy difícil pensarse en relación con un afuera cuando la gente está metida para adentro intentando desplegar estrategias para la propia supervivencia. Entonces es que estos procesos comunicacionales pedagógicos, al disparar la palabra, abren la posibilidad de encontrarse y situarse en relación a partir de la resistencia que implica recuperar la memoria. Desde las tres dimensiones que plantea Irene Horejs, la dimensión cultural, que es portadora de los valores subjetivos de la comunidad, aparecía como un lugar muy importante tanto para la resistencia como para la re-existencia. El potencial de transformación reflejado en la identidad y en la historia de las comunidades aparecía en las acciones concientes de tomar la palabra.
“Yo digo que nadie de las comunidades dijo “no nos gusta o es tonto esto”, porque al final lo que se está diciendo es que nuestras ideas siguen vivas. Nos han deshecho pero aquí estamos parados. Y estamos parados contando y narrando. Viendo que sí es posible resistir y vivir, porque en este proceso de memoria también aprendemos a vivir con eso que pasó que no es un sufrimiento constante, porque contempla el hacer algo con eso para transformarlo.(Rosángela Roncallo Bayuelo, entrevista 2012)
“Cuando se acaba el conflicto y empieza a llegar la cooperación internacional, también llegan otras organizaciones y la “ayuda” del gobierno para las víctimas del conflicto volviendo a la gente dependiente de eso. Y la gente empieza a olvidarse y ese también es otro conflicto. Que es la corrupción, que es el conflicto de siempre.
Entonces le están metiendo en la película otras cosas. Porque les están dando por ejemplo la harina de maíz. Ya se la dan. Cuando ellos antes tomaban el maíz, lo desgranaban y lo molían. Entonces también se nos estaba quitando eso a lo que nosotros le decimos territorio.
“Ese es el territorio. Lo que hacían, lo que siempre hicieron, lo que siempre hablaron. Entonces además de todo eso que está sucediendo, ellos además de recuperar eso, de no olvidar eso, de hacer una resistencia al olvido, también están poniendo su dignidad ahí. En cada pieza, en cada relación.
Era también dignificar a cada uno y dignificar también a la comunidad. Porque incluso en estas comunidades, en las que nosotros trabajamos, hay un estigma. La gente lo dice
y yo lo escucho. Y me impresiona tanto porque dicen “a esa gente la mataron porque eran guerrilleros”, porque piensan que los campesinos eran guerrilleros y punto, “entonces que los maten”. La gente aquí dice “por algo lo mataron”. Entonces es importante cambiar esa película, también en ellos está quitar ese estigma porque no eran guerrilleros, eran campesinos y punto. Desplazados injustamente, no eran parte de la guerra pero los metieron en ella sin tener nada que ver”.(Rosángela Roncallo Bayuelo, entrevista 2012)
La presencia de la guerrilla perdiendo el norte de la transformación y corrompiéndose en el tiempo y en el espacio facilita la entrada de la teoría de los dos demonios en la justificación de la violencia. Decir que un campesino es guerrillero es argumentar la justificación de su muerte y eso es justamente lo que se intenta evitar, un genocidio de campesinos.
Daniel Prieto Castillo (1992) define lo pedagógico como la tarea de promover el aprendizaje, entendiendo aprendizaje como la apropiación de tu mundo y tus posibilidades, lograda mediante un despliegue de lo perceptual, lo cognitivo y lo afectivo:
“El marco general del convenio dentro del cual se desarrollaron todas las actividades del proceso Memoria, Territorio y Comunicación define su papel y presencia en los Montes de María y la Serranía del Perijá con el propósito de apoyar y proteger a la población afectada por el conflicto interno y asistir y acompañar a las víctimas y sus asociaciones en su proceso de restablecimiento y reparación de acuerdo con el marco de derechos recogidos en el ordenamiento jurídico colombiano. “(Memorias y relatos con-sentidos. Sistematización del proceso Memoria y Comunicación)
“Es así como el Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea - 21 orientó su trabajo en el posicionamiento de sus participantes como sujetos políticos transformadores con habilidades comunicativas para informar, exigir, promocionar y ejercer responsablemente sus derechos, participando activamente en la producción, difusión y reflexión colectiva de sus memorias como habitantes del territorio” (Memorias y relatos con-sentidos. Sistematización del proceso Memoria y Comunicación).
Las poblaciones con las que se trabajó fueron identificadas a partir de tres criterios principales: concentración de efectos para la población civil producto de la confrontación armada; graves efectos de desplazamiento forzoso; debilidad y alto nivel de riesgo para sus habitantes en sus procesos de retorno, restablecimiento y reparación31.
Este proceso pedagógico fue desarrollado en plenitud con 860 personas protagonistas, quienes se constituyeron en Colectivos de Narradores y Narradoras de la Memoria.
“Como principio de acción para el aprendizaje común, partimos de una de las premisas fundantes de la Educación Popular de Paulo Freire en la cual todo individuo sabe, dado que es portador de un conocimiento que sólo es posible a través de la experiencia personal que pasa por su cuerpo, su memoria y sus sentidos”... “un saber en medio de un contexto que les es propio” (Memorias y relatos con-sentidos. Sistematización del proceso Memoria y Comunicación)
Un potencial de transformación que se anida en la diversidad de saberes y en muchas formas distintas de encontrarse y dialogar con otros, y en ese diálogo desplegar la capacidad para negociar, para crear, construir y construir-se junto con otros saberes. Según este proceso y la sistematización de esta práctica, aquí surge la fuerza colectiva y la legitimación social.
“Iniciamos en las comunidades el proceso “Memoria, Territorio y Comunicación” con un diagnóstico. Pero el diagnóstico lo quisimos hacer poniendo a circular la palabra, la palabra de las comunidades. Esto lo hicimos pensando una metodología que se llama "Memorias de Papel". (Rosángela Roncallo Bayuelo, entrevista 2012)
“Es una metodología que encuentra a la gente para narrarse. Antes de salir al territorio hicimos este taller, es decir, nos auto-formamos, porque también hemos sufrido el conflicto, porque también somos víctimas del conflicto. Decidimos hacer este taller primero nosotros para llorar nuestras propias historias y luego también ver qué es lo
31 El Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21 trabajó en las Serranía de Perijá en los
corregimientos de Medialuna (Municipio de San Diego, Cesar), San José de Oriente (Municipio de La Paz, Cesar) y el Municipio de Manaure (Cesar). En los Montes de María trabajaron en 6 municipios: en el departamento de Bolívar, Zambrano, San Jacinto, El Carmen de Bolívar, Marialabaja, San Juan Nepomuceno y el Corregimiento de San Basilio de Palenque (Municipio de Mahates, Bolívar) y en departamento de Sucre en el Municipio de Ovejas.
que íbamos a hacer en la comunidad hacia dónde íbamos”. (Rosángela Roncallo Bayuelo, entrevista 2012)
En la actualidad se ha ampliado el concepto de aprendizaje que ya no queda restringido a la oferta de la escuela, siempre se está aprendiendo ya sea de las relaciones cotidianas, de algún relato, de la observación, de los medios.
De la mano de Freire vemos a la educación como un proceso permanente de acción-reflexión- acción en el cual los sujetos que participan pueden entreaprenderse.
“La metodología de "Memorias de Papel" inicia con una dinámica en un espacio amplio donde podamos jugar. Así nosotros iniciamos todos nuestros talleres: jugando. Entonces partimos en este taller identificándonos a cada uno no solamente por el nombre sino también por lo que quiere ser, por lo que es o por lo que fue. Como un oficio. Se llama "La Pelota del Oficio" la dinámica” (Rosángela Roncallo Bayuelo, entrevista 2012)
Entre un área del saber y de la práctica humana (en sentido amplio, esto engloba toda la cultura) y alguien en situación de aprender, ha habido, hay y habrá siempre mediadores y mediaciones.
“Entonces se trata de hacer un círculo donde estén todos y todas. Cada uno se presenta, porque es el primer taller y el primer encuentro que tenemos con el grupo. Cada uno se presenta para conocernos y reconocernos, porque en la comunidad casi todos se conocen. Partiendo el cuerpo en dos: de la cintura para arriba yo soy Rosángela, que es mi nombre y de la cintura para abajo digo un oficio, o lo que soy , lo que quiero ser, lo que fui o lo que sueño, entonces de aquí para arriba soy Rosángela pero de aquí para abajo soy la fotógrafa del pueblo. Siempre es como “del pueblo”, de la comunidad. Entonces, luego de eso, como para retener esas cosas que dijeron los otros, para cuidar eso también hacemos un juego que aquí en Colombia le llamamos “El quemado”. Se divide al grupo en dos partes de cada lado de una línea y los que tienen la pelota la tiran al otro grupo (que la pelota no sea pesada para que no haga daño, que sea de goma o de caucho).
Si por ejemplo le pego a Cochi para que el salga tengo que decir su nombre y su oficio, pero si no lo recuerdo se queda. Al final gana el que más jugadores tiene. Entonces ahí se da la dinámica para identificar a cada uno e inicialmente saber qué quiere cada uno también y qué es lo que anhela”. (Rosángela Roncallo Bayuelo, entrevista 2012) Buscan como facilitadores que la gente se encuentre con su propio anhelo y también ellos/as encontrarse con el anhelo de la gente.
La importancia de la identidad que no sólo está constituída por nuestros nombres sino también porque somos lo que hacemos y lo que decimos. El reconocimiento de estas acciones por parte de los otros son el origen del empoderamiento que nos saca de la idea y de la imagen que tenemos de nosotros y nosotras mismas como “un nadie”.
En un aula sin paredes son muy importantes las mediaciones pedagógicas, aprender jugando, poniendo el cuerpo, entregándose al movimiento, encausando la palabra, construyendo el relato. Muchas veces cuando trato de transmitir en la Universidad la importancia de gestar espacios de aprendizaje ricos en dinámicas que implican vencer la lógica cuadriculada del aula, se encuentran resistencias y miedo al ridículo. Parece como si la academia fuera un lugar donde el cuerpo no forma parte de la situación de aprendizaje, claro, cuando la gente llega allí tiene toda una vida escolarizada que la fue dejando quieta.
Según Freire, Prieto Castillo y Gutiérrez entendemos la mediación pedagógica como mediar entre áreas del conocimiento y de la práctica humana y quienes están en situación de aprender algo de ellas.
“Luego iniciamos “Memorias de Papel” con todo. A cada uno se la da un pliego de papel periódico y entonces mientras escuchan sonidos, voces, música, ellos van rasgando el papel. Mientras tanto el facilitador va preguntando cómo era su niñez, sus anhelos, como es ahora la vida, por qué sufres, qué es lo que no te gusta, en fin: contar y narrar tu vida, esos hechos de tu vida más relevantes que tú dices “esto hay que contarlo”.
“Y bueno luego con esas tiras de papel que han hecho durante esa meditación, ellos y ellas construyen un muñequito que serían sí mismos. Esos muñequitos se hacen ellos y
ellas. Luego que ya lo tienen hecho, cada uno empieza a contar la historia del muñeco, pero en tercera persona porque es más fácil.
“La gente acá en el territorio tiene mucho miedo de contar, tiene mucho miedo de decir lo que le pasó. Porque aún incluso hay riesgo. Pero también porque impusieron el miedo, la guerra impuso el miedo.
La guerra lo que más impuso en el territorio fue el silencio. Que es terrible. Es terrible porque es en un territorio donde la cultura es la palabra: todos se hablan, todos se gritan, y así es el territorio.
Aquí la oralidad es lo más fuerte en los Montes de María y eso lo rompió el conflicto”. (Rosángela Roncallo Bayuelo, entrevista 2012)
En la mediación pedagógica se conjugan cuatro elementos básicos que son: partir siempre del otro, es decir del ser que está en situación de aprendizaje. Para ello se requiere un conocimiento de las características culturales de ese ser; trabajar la información de manera pedagógica, esto es tratarla para no caer en una acumulación de datos, tratando de llegar a los interlocutores con ejemplos, distintos ángulos de mirada, apelaciones a las experiencias y otros recursos que faciliten el aprendizaje; trabajar las propuestas de aprendizaje también de manera pedagógica lo cual supone una cuidadosa preparación de las prácticas que le pediremos a nuestros interlocutores; trabajar en el tratamiento de la forma ya que ésta educa como parte del acto pedagógico y resulta fundamental para asegurar la mediación.
Estos textos de Freire, Prieto Castillo y Gutiérrez que estoy haciendo dialogar acá son la teoría