S e ñ o r R e c to r C o n ta d o r H é c to r C. O stengo
S e ñ o r C o o rd in a d o r de la C o m isió n A cadé m ica del N oroeste Ing. Agr. A n tonio Nasca
S e ñ o re s A c a d é m ic o s , S e ñ o re s Profesores, Señores y Señoras
Nos trae a Tucum án el propósito de incorporar a la A cadem ia Nacional de A gro nom ía y V eterinaria nuevos m iem bros corresp ond iente s que, reuniendo las c a ra c te rís tic a s de la c o n d ic ió n a c a d é m ic a , está n c a p a c ita d o s pa ra c o n trib u ir a los n o b le s fin e s de la institución. Los nuevos académ icos que hoy se incorporan viven y trabajan en el N oroeste y son puntales y líderes del m ovim iento científico de la región en sus aspectos agronóm icos y veterinarios. Las academ ias cum plen en diversos países del m undo u n a fu n ció n altam ente significativa. Por una parte, cultivan en grado de excelencia la razón pura referida a su sector del conocim iento humano. Incluyen en su seno a las personalidades que más brillantem ente guían la m archa paso a paso en las tinieblas de lo mucho que el hombre aún ignora, con la antorcha brillante de las ciencias, de técnicas, las letras y las artes. El académ ico es un hom bre que esgrim e esas armas del espíritu en la avanzada del saber. Pero, adem ás del ejercicio eximio de ciencias y artes, las Academ ias cumplen lafunción im portantísim a de reconocer y prem iar las con ductas ejem plares. El sim ple
h e c h o de s e r in c o rp o ra d o a u n a A cadem ia tiene el significado de un reconocim iento de méritos en el más alto grado. Es un broche de oro para una vida de trabajo y creación.
Debe ostentar brillantes m éritos pe rso nales y profesionales y, por lo tanto la incoporación académ ica convierte al recipiendario en un ejem plo, un paradig ma para la sociedad, para sus colegas y am igos, para los más jóvenes.
Las condiciones requeridas son las de una sabiduría profunda y serena, sólo presente en la madurez de la vida tras larga y tesonera labor.
C onsisten en: H onestidad intachable Excelencia en ciencias o artes
Abnegación al servicio de la hum anidad C onvivencia amable.
Estos son los rasgos que caracterizan a un académ ico tip o y ustedes las a precia rán cabalm ente en las personalidades de los ingenieros agrónom os Marino Z a ffa n e lla y Jorge M ariotti que hoy incorporam os como cofrades.
Las academ ias tienen ya una historia larga y fecunda en el mundo. Surgieron juntam ente con el esplendor humanístico del Renacim iento, cuando la liberación del espíritu hum anoy la acum ulación del c o n o c im ie n to c ie n tífic o in ic ia ro n el proceso en bola de nieve siem pre cre ciente que hoy se designa com unm ente como aceleración de la historia. En aquel m omento, com ienzan a reunirse espon táneam ente pensadores y hom bres de espíritu que buscaban la com unicación
c o n su sp a re s. Italiay Franciaconocieron el surgimiento de varios de estos núcleos o cenáculos com o eligieron para s í la d e n o m in a c ió n de A c a d e m ia c o m o metáfora de una viejísim a y significativa le y e n d a de la a n t ig ü e d a d c lá s ic a . A c a d e m u s h ab ía sid o un m e c e n a s cuyo jardín aco gía a Aristótelesy s u s alum nos, p a ra a q u e llo s lim in a r e s e je r c ic io s peripatéticos del espíritu helénico, y A cad e m ia fué e ntonces la d e sig n ació n que estos poetas, literatos y cultores de las incipientes cien cias e sc o g ie ro n para s u s gru p os d e d ica d os a deliberar so b re tem as elevados.
Sería el cardenal Richelieu, hombre de hierro y de seda, quien diera un paso importante en la institucionalización de la Academia al colocar a uno de estos grupos bajo su protección, que pronto sería asumida por el propio rey en su corte de Versalles, a lavez que el número de miem bros se elevaría de los 26 iniciales a los 40 fijados com otope. Y así continuaría su avance la A cade m ia Francesa incorporando a los mejores talentos del país.
No estaría la Academ ia a cubierto de las convulsiones sociales y políticas de la época. Si la Academ ia inicial de Ronsard sucumbió a la saña de las Guerras de R e lig ió n , la R e v o lu c ió n F ra n c e s a cobraría tam bién un alto precio en ejecuciones, suicidios, exilios y perse cuciones de académicos, pero acalladas estas convulsiones la A cade m ia de Francia resurgiría consolidándose cada vez más. Así adm itiría la subdivisión en grupos abarcando las diversas ciencias y artes, para llegar hasta nuestros días con el esplendor de una tradición que deja afuera a muy pocos de los ilustres intelectuales de Francia.
Hoy hay Academias en todos los países de mayor desarrollo y civilización. No hace falta recordar lo que significaron nombres como la National Academy of
Sciences de los EEUU, la Royal A cade my del Reino Unido, la Academ ia de Ciencias de la ex Unión Soviética, la Academ ia de la Lengua Española y las de otros m uchos países. En algunos casos, son grandes o rg a n ism o s de cúpula que congregan a sectores para las diversas ciencias y artes.
En otros países se m antienen com o organism os independientes para cada especialidad. En la República A rgentina fu n c io n a n h o y q u in c e A c a d e m ia s N acionales con estas características, pretendiendo agregar su contribución a este espíritu académ ico que he reseña do. Desde la creación de la Academ ia Nacional de Ciencias de Córdoba, ligada a la fig u ra se ñ e ra de B u rm e iste r y sancionada por Sarm iento, hasta las in ic ia tiv a s a n te rio re s de B e rn a rd in o Rivadavia que se reconocen com o ante cedentes de la A cadem ia Nacional de M edicina de Buenos Aires, que ha co n tado entre sus m iem bros a dos prem ios Nobel y a una legión de grandes médicos, todas las Academ ias Nacionales, incluso la nuestra, d e d ica d a a las cie n cia s agronóm icasy veterinarias, cumplen una silenciosa labor de consagración de los m ejores valores y en el cultivo de sus disciplinas intelectuales.
Hoy nos reunim os en Sesión E xtraor dinaria bajo el techo hospitalario de la U n iv e rs id a d N a c io n a l de T u cu m á n . A gradecem os conm ovidos esta anfitrio- nía que nos hace sentir en casa.
S eñor Rector. Para finalizar, perm ítam e hacer una reseña del im pulso que hoy nos trae a esta bella Tucum án.
Nuestra A cadem ia es pionera en un m ovim iento para extender su presencia vital a todos los centros culturales del país.
Creo que som os iniciadores, entre las Academ ias N acionales, de la con stitu ción de com isiones regionales integradas por nuestros m iem bros correspondien
tes, habilitados de esta m anera para cum plir en su propio m edio los propósitos de la institución.
E speram os m ucho de la actividad de la C om isión R egional deJ N O A que ya ha dado m uestras de su vitalidad.
Hoy se agrega el refuerzo de dos nuevos
valores.
Al abrirles am pliam ente las puertas de la A cadem ia les auspiciam os m uchas y valiosas contribuciones para gloria de la hum anidad.
D e c la r a m o s a b ie r ta e s ta S e s ió n Extraordinaria.