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Tercera parte

8.2. Pandillerismo y vandalismo

Las pandillas son grupos de personas jóvenes –generalmente adolescentes– que rondan juntos. Estos grupos han desarrollado sus propias señas de identificación, tales como el modo de vestir o el uso de ciertos colo- res y/o ademanes. El comportamiento de sus miembros es molesto o lesivo para la comunidad; cometen actos vandálicos, no asisten a la escuela o causan disturbios en ellas, incurren en delitos –de distinta gra-

0 Abramovay, Miriam (005). Victimización en 

las escuelas. Ambiente escolar, robo y agresiones  físicas. Revista Mexicana de Investigación Educativa,  0 (), 8-8. 

16 vedad– para que los demás miembros de su banda los traten con respeto.104

El pandillerismo y el vandalismo fueron dos situaciones que se detectaron en po- cas de las escuelas estudiadas. En cuanto al primer caso, lo que los directores refi- rieron fundamentalmente fue la existencia de bandas o pandillas en los alrededores de la escuela; sin embargo, algunos de sus alumnos formaban parte de ellas. En lo que concierne al vandalismo, si bien suele estar relacionado con la existencia de bandas, se identificó también de manera independiente, es decir, en escuelas que no reconocieron la existencia de bandas o pandillas en su entorno inmediato o al interior.

Alumna: Hay una banda… dizque logia

que no sé qué...

Entrevistador: ¿Y de qué grado es? Alumna: De segundo.

Entrevistador: Oigan, ¿se reúnen en al-

guna parte?

Varios alumnos: Sí. Fuera de la escuela.

(15_T_R_17 GA y 09 ED)105

Director: Si hay bandas, aquí detectamos

una y la tenemos controlada pero no la podemos, no la hemos podido desintegrar, hay en sí una [información localizada]

0  Las pandillas y las respuestas de la comunidad. 

National Crime Prevention Council, Juvenile Divi- sion. Documento consultado en: http://www.oag. state.tx.us/AG_Publications/pdfs/gang_resp_span. pdf#search=% 05  En el diario de campo de las personas que tra- bajaron en el levantamiento de información en esta  escuela, se hace referencia a un pleito entre estos dos  bandos, mismo que presenciaron a la salida de las  clases, mientras las alumnas caminaban a sus casas,  “…había dos grupos de muchachas, caminaban en  medio de la calle diciéndose insultos de un grupo a  otro. Una de las muchachas iba llorando por alguna  agresión que recibió de las del otro bando.” 

de que esa banda existe y que es con ele- mentos de esta escuela, y pues este como que le pararon un poquito ya no hicieron sus desmanes, pero de vez en cuando se agarran a trancazos entre varios vándalos. (07_G_Q_09ED)

Tenemos problemas de identificación de pandillas. Este, eh, aquí, se manejan dos barrios principales, pero existen más, el “Fama”, y el, la “Gtg”, eh, tiene proximidad a la escuela, tienen su corte de cabello es- pecífico, su porte de diferente ropa, este, y han estado compartiendo el graffiti, que es de cada uno de los barrios… pero existe la “Fronteriza alta”, “la Fronteriza baja”, este, “los Demonios” y muchas más, también que son, pues cercanas, ¿verdad?, pero que tenemos alumnado (de las pandillas), este, y las agresiones no han sido dentro de la escuela. (06_G_C_09ED)

Según algunos estudiosos del tema, el grafiti es una señal de la presencia de pan- dillas en las escuelas; otros síntomas son, un aumento en el número de estudiantes que se ausentan o de quienes forman gru- pos con nombres raros; el tatuaje corporal; la vestimenta con colores particulares; un aumento en el número de enfrentamientos y tensiones raciales, o bien, acontecimientos en que salen a relucir pistolas, tiroteos desde vehículos, etcétera.106

Tenemos ciento veinticinco muchachos que solos se delataron que habían rayado la escuela, y con ellos vamos a trabajar; con ellos vamos a trabajar de que pinten butacas. A ver de qué manera le hacemos para que reparen el daño que ellos mismos hicieron; ya que ellos mismos dijeron en

0 Ibíd. Algunas de estas manifestaciones del pan-

dillerismo son más bien, propias de otros países y  contextos.

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ese momento “yo lo hice y aquí estoy”. (08_G_A_09ED)

Sí los hemos detectado en ocasiones cha- maquitos que se dedican aquí a… a pues más que nada a grafitear la escuela, pero hemos tratado de resolver este problema a través de que esos chamaquitos que han sido descubiertos y ahora son los que nos cuidan la escuela ¿no? Ellos saben puesto que si siguen pintando ellos van a tener que borrar ¿verdad? (05_G_Q_09ED) Al inicio (estaban) los muchachillos que- brando los focos, entonces yo sí hablé con los papás y les dije: “¿Saben qué? esa es vagancia, y yo sí voy a hablar con las patrullas para que se los lleven”. … En la tarde había muchos vagos, había muchos vagos que no dejaban… yo hablé a la po- licía y estaba aquí, a la hora de la salida, sobre todo para que no fueran atacados los muchachos, ¿sí?... y en el sentido de que si los ven afuera, sí se los van a llevar porque no deben estar afuera. (08_G_A_09ED)

En las escuelas estudiadas la expresión más común de vandalismo identificada por el personal escolar fue el grafiti. Grafitear es en esencia hacerse presente en el espa- cio público, mandando mensajes a otros o mostrando que se tiene algo que decir. Esta actividad, más allá de la agresión a los espacios comunes y a las instalaciones de la escuela, esconde un problema de falta de espacios para la expresión de los jóvenes; en este sentido parece necesario que al interior de las escuelas se implementen mecanismos para dar un cauce formativo a esta necesidad de expresión.

El hecho de que algunos de los estu- diantes sean miembros de algún grupo o banda no es en sí mismo problemático; los problemas surgen cuando el interior de la

escuela se convierte en escenario de actua- ción y de expresión de poderío, generándose múltiples conflictos que muchas veces salen del control del personal escolar. El pandille- rismo tiene profundas raíces sociales y es otra muestra de la forma en que la dinámica que impera en el contexto sociocultural que rodea a la escuela se expande hacia el interior de la misma.

Aunque no se asoció a la existencia de pandillas, se reconoció otra clase de daños como la destrucción de los bienes inmue- bles y muebles de la escuela, o la afectación de objetos pertenecientes a los profesores y el personal de las escuelas –como sus automóviles.

¿Qué pasó? Que cuando se le quiso llamar la atención, varias veces se le llamó la atención… salió el muchacho y le dije- ron que se fuera tres días y luego trajera a sus tutores, salió y agarra el coche del maestro (director), coche que en la actualidad tiene, y tiene las evidencias, y agarra y (sonido de golpe), agarra y le pegó un golpe fuerte. Y creo que es algo que no se vale, no se vale porque supues- tamente se les está enseñando. (Docente 15_T_R_12ET)107

Sin ser la única causa, el daño a los objetos de los profesores es una forma de reaccio- nar por parte de los alumnos ante la impo- sibilidad de hacerlo directamente contra las personas; es también, como lo señala el profesor, una respuesta desmesurada ante

07  En esta misma escuela se presenció una agre- sión al automóvil de la profesora de inglés, como  respuesta a una confrontación que tuvo con algunos  alumnos a la hora de la clase, precisamente porque  rayaron el pizarrón con marcadores permanentes.  Los estudiantes pusieron una tabla con un clavo  enorme detrás de una de las llantas del coche para  pincharla, justo por donde tenía que rodar; la llanta  se vació de inmediato.

18 la ausencia de medidas efectivas de control y disciplina.

Con respecto a la forma en que se actúa en las escuelas para atender las manifes- taciones de violencia aquí señaladas –la agresión verbal y física, el pandillerismo y el vandalismo– se encontraron diferentes respuestas. Desde la pasividad total, igno- rando los problemas, especialmente cuando se trata de agresiones como la burla y la marginación, hasta la aplicación de sancio- nes severas como la expulsión, e incluso, cuando la falta lo ameritaba en opinión del personal directivo, recurriendo al uso de la fuerza policíaca.108

Los directivos que dijeron ocuparse de estos asuntos en sus escuelas, reconocieron que su atención es una labor que exige el diálogo permanente con los estudiantes y sus familiares.

Cuando hay problemas de violencia entre los alumnos, primero tengo que plantearlo con los papás, porque sí, es un problema con los papás. El otro día llegaron cuatro mamás, las niñas involucradas, y tuve que hablar fuerte con ellas sin llegar a gritar porque de por sí ellas son violentas. Y el hacerles saber el daño que le están hacien- do a sus hijas. Que no les deben tratar de esa manera, el que están formando niñas que van a vivir en violencia toda la vida y van a tener maridos golpeadores y van a aceptarlos porque, porque esa es la forma en que los han enseñado. Y que finalmen- te tenemos los hijos que merecemos. Sí. Estuve con ellas, platiqué con las señoras dos horas y media; la mayoría bien, la mamá de la niña golpeadora, obviamente violenta, pero salieron bien, de hecho fue

08 Práctica muy arraigada en el caso de las es-

cuelas secundarias mexicanas ubicadas en zonas  conflictivas.

la junta porque una señora lo demandó. Yo creo que es un trabajo de terapia. Porque tienen muchas necesidades esas personas y yo les hablaba que sus hijas son sanas, pero para enseñarlas a amar, es necesario sanar ese rencor, ese odio, esa forma de ver la vida tan espantosa y hacerles ver que están en riesgo está el agredido como el que agrede... (08_G_A_09ED)

Así, la atención a los problemas de vio- lencia supone grandes esfuerzos a fin de identificar las raíces de los conflictos y es- tablecer los acuerdos que permitan a los implicados resolver la situación. Supone un trabajo coordinado y permanente con el agresor, el agredido y, con los padres de los alumnos involucrados.

Conclusiones

Los resultados aquí presentados muestran que las formas más comunes de expresión de violencia son las agresiones verbales y físicas, sin ser en ninguno de los casos estudiados una situación de magnitud importante. Se observa también que hay diferencias en cuanto a su manifestación entre los alum- nos, especialmente considerando el género. En el caso de las mujeres cabe destacar como problemas sobresalientes el bullying y la marginación entre compañeras, que son dos formas de expresión sutil de violencia que recibían poca o nula atención por parte del personal de las escuelas en donde se identificaron. Entre los hombres, la agresión física o las peleas fueron las problemáticas con mayor prevalencia.

Otros problemas importantes son el pan- dillerismo y el vandalismo, si bien, se identi- ficaron en pocos de los casos estudiados.

Más allá de los hallazgos expuestos, vale la pena destacar, que en algunas de las escuelas estudiadas las expresiones de violencia por

1 parte de los alumnos parecen estar fuerte- mente determinadas por la estructura orga- nizacional de la propia institución educativa, especialmente cuando se carece de esque-

mas y pautas claras sobre la convivencia, y cuando el personal docente y directivo no se involucra efectivamente en la atención a estas situaciones.

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E

ste tema se desarrolla en dos aparta- dos. En el primero se describen las situaciones de adicción detectadas al interior de las escuelas así como algunas características del contexto en el que éstas se encuentran. En el segundo se presentan las acciones y formas de respuesta de las autoridades escolares a esta problemática. 9.1. El consumo de drogas: un problema social con expresión en las escuelas Lo primero que cabe destacar es que el con- sumo de sustancias nocivas por parte de los alumnos se refirió como una problemática importante, si bien, ello ocurrió en pocas escuelas.

De los veinte casos estudiados, sólo en cuatro se aceptó abiertamente que al inte- rior de las escuelas existían problemas de adicción a drogas ilícitas; sin embargo, siete escuelas se ubican en localidades donde la drogadicción es un problema importante a decir del personal escolar entrevistado. En dos escuelas en particular, los directivos se- ñalaron que poco más del diez por ciento de sus alumnos estaban ya identificados como narcodependientes.109 09  En una de ellas, con una matrícula de ochenta  alumnos, más de diez tenían este tipo de problema;  en la otra, con alrededor de 0, habían identificado  a cerca de treinta jóvenes en esta situación. Llama  la atención que se trata de escuelas de muy distinto  tamaño. 

En el interior de la institución tenemos mínimo unos treinta casos de niños que son adictos y eso nos trae graves proble- mas porque el aprovechamiento, pues… es muy bajo; en la disciplina, genera tremen- dos problemas; en el cumplimiento, [son] personas muy irregulares; en asistencia, no se diga, [son] muy irregulares. Es muy fuerte la cuestión, incluso el reglamento interno, habla de que aquellos alumnos que introduzcan sustancias tóxicas o algo que los lleve a perder sus cinco sentidos se deben de retirar de la institución. (Di-

rectora 16_T_Q_09ED)

A diferencia, el consumo de tabaco y alco- hol se reconoció como un problema existente al interior de la mayoría de las escuelas, si bien, no generalizado, ya que se habían de- tectado casos aislados.

Sí, mire, un servidor hace algunos días detectó a dos muchachitos de primer año que estaban fumando, se habían apartado de la escuela, no habían entrado a clases cuando estaban fumando; entonces ¡siem- pre hay una persona que nos da el pitazo¡ y en esta ocasión fue un compañerito de ellos, y yo le agradecí mucho a ese muchachito, le digo “…no voy a decir tu nombre, gracias por haberme informado”. Y sí, fui a verlos y en efecto; de inmediato me dijeron que ellos no estaban haciendo nada malo, pero yo levanté las colillas

Capítulo 9. El consumo de sustancias