Todo se adapta a todo o desaparece.
Este libro aborda grandes leyes biológicas que presiden a la aparición y la desaparición de las enfermedades. Estas leyes, estos principios están todos vinculados entre sí y se dan luz mutua. La razón de ser de esta panorámica general es la de permitirle captar las grandes líneas que se detallarán en los capítulos siguientes.
La unidad de lo vivo. (cf. III° parte, 3 p.?)
Más allá de las causas, la noción de enfermedad psicosomática o de reacción biológica sobreentiende la unidad fundamental de lo vivo. Unidad que se expresa de mil maneras como son por ejemplo el psiquismo, las emociones, el cuerpo o incluso las enfermedades. Enfermedades!…
…Cada uno presiente muy bien que hay algo que se quiere expresar aquí, que el síntoma no es el efecto de la mera casualidad. Pero, ¿cuál es el significado de este síntoma, de esta enfermedad? ¿Qué es lo que intenta expresarse?
Cuando se dice en el lenguaje popular: este individuo me ulcera, tal situación es indigesta, no lo puedo tragar, esto huele mal… Ya existe en estas palabras, en estos términos, la expresión de estas dolencias. Hablamos de nuestros órganos. Se reconoce esto generalmente para el asma, la úlcera de estómago, el eczema y cada vez más para el cáncer. Algunos piensan que hay por una parte: las enfermedades psicosomáticas; y por otra parte, las demás que no lo son… Pero no se ve muy bien donde está el límite!
El hombre es una unidad indisociable. Si se es capaz de entender que no hay una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro humano, si se es capaz de entender que no hay una sola parte del cerebro que sea autónoma, que escape al control del pensamiento consciente o inconsciente, entonces se está preparado para comprender que no existe absolutamente ninguna enfermedad que no sea psicosomática. Porque no existe ninguna célula del cuerpo que escape al psiquismo. Se lo contempla
cada vez más seriamente en los círculos científicos con el estudio cada vez más profundizado de los mediadores químicos, hormonas y neurotransmisores que son mensajeros de información, también con la utilización bien conocida, aunque a veces disimulada, del efecto placebo.
Lo vivo es uno, y esta unidad está compuesta de cuatro realidades inseparables:
Orgánica, Cerebral Psíquica Energética.
Cuando Vd. está leyendo estas líneas, las está leyendo con los ojos, con su cerebro, con su educación, y con su estado energético (si está más o menos en forma, esto puede tener un impacto sobre su lectura).
Un golpe siempre está acompañado de un experimentado personal, que toca los cuatro niveles de la biología, y pasamos en una primera fase de tensión. Del mismo modo, cuando se encuentra una solución, estos cuatro niveles simultáneamente se separan, se curan.
Verde = verde, naturalmente; pero añada verde al verde, sólo obtendrá verde. Por lo tanto verde + verde + verde + verde… = verde. Fig. 7 : lo vivo es singular, se conjuga en plural.
Fig.: 8: la unidad de lo vivo.
Todas las enfermedades, sin ninguna duda, tienen una conexión con el mundo del pensamiento y de las emociones (creencia y experimentado).
Según mi experiencia, si se toma algún tiempo para oír al paciente sin a priori, escucharle sin auscultarle, se puede oír esta palabra que se ha encarnado: una palabra no dicha, un sufrimiento, un traumatismo que se ha encarnado en su cuerpo.
La enfermedad es una solución de supervivencia. (cf. III° parte, 1, p.?)
Cualquier síntoma, el que sea Siempre tiene un sentido
Siempre tiene por origen un golpe, Ocurrido en un instante.
El zorro llega a la granja como de costumbre, y la granja está vacía; los leoninos caen en un precipicio… Todo empieza en un instante, en un segundo. Cuando alguien come setas tóxicas, hay un antes y un después. En esta línea de tiempo, hay un momento preciso, un golpe, con una intensidad más o menos grande. Inmediatamente, la persona entra en un clima de tensión física, de estrés, que es una reacción frente a lo imprevisto.
En el instante del golpe, lo vivo no siempre tiene, inmediatamente disponible, solución concreta y consciente. Deberá pues buscar, afuera y de otro modo, una solución. Es evidente que si no tengo alimento aquí, pero que puedo encontrar algo allá, voy a ir allá: tengo una solución concreta. Pero si no tengo solución, mi inconsciente inventa una oportunidad suplementaria de supervivencia: a esto se le llama un síntoma. Es una solución, o una tentativa de solución, inconsciente e involuntaria. En los ejemplos evocados, o incluso en el bronceado si no puedo vendimiar a la sombra.
El golpe
(cf. III° parte, 1, p.?)
Al origen de todos los síntomas (físico, orgánico o funcional; psíquico, trastornos del comportamiento, psiquiátrico, situación de fracaso; enfermedades genéticas, infecciosas) hay un acontecimiento que se llama el golpe, el traumatismo. Es un acontecimiento exterior que está percibido por los cinco sentidos que dan el significado.
Para transformarse en síntoma, el golpe debe responder a cuatro criterios:
Dramático (drama pequeño o drama importante).
Inesperado.
Vivido en el aislamiento.
Sin solución durable satisfactoria.
Lo experimentado biológico (cf. III° parte, a p.?)
Si ya no tengo nada para comer, mi psiquismo está en un experimentado particular; una zona particular de mi cerebro ( a la cual empiezan a referirse los científicos cuando hablar del brainoma*) dará
ordenes precisas por ejemplo al hígado de fabricar masa, un tumor. Un acunpuntor, un energeticista, podrán detectar esta realidad energética. Cuando encuentro trabajo o alimento, encuentro la serenidad a nivel psíquico; entonces mi cerebro da ordenes diferentes al hígado que pasa en una segunda fase: se reparará porque ya no hace falta fabricar nódulos.
El golpe ocurre en un instante. Está experimentado de un modo muy personal pero siempre sobre una base biológica.
Para volver al ejemplo del despido, puede vivirse como un miedo de morir de inanición, de carecer de alimento (-> hígado);
pero puede vivirse de otro modo, por ejemplo como una desvalorización (-> esqueleto),
como una perdida de su espacio, de su territorio (-> arterias coronarias),
o aún como una mancha que alcanza, que hiere a la persona (-> dermis), etc.
Esquema 10: Lo Experimentado: Suceso Experimentado
X -> A: miedo frontal -> cortex frontal -> ganglios B: desvalorizado -> médula cerebral. -> huesos
C: mala pasada -> tronco cerebral -> colón
Lo Real = imaginario (cf. III° parte, 4 p.?)
Un fenómeno de importancia mayor debe recalcarse de entrada: el cerebro no sabe hacer la diferencia entre lo real y lo imaginario.
Que tenga una ostra pasada en el estómago o que alguien me haya dicho una frase inaceptable, siempre es algo indigesto que me “queda en el estómago”. La biología sólo conoce situaciones biológicas de referencia, arquetípicas.
Todo lo que nos llega por los cinco sentidos está traducido en una realidad biológica. El cerebro tiene dos grandes puertas de entrada: los cinco sentidos que transmiten la información percibida en el exterior y los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo. Todo lo que viene a través de los sentidos, o a través del pensamiento, lo imaginario, se traduce de modo biológico y dará, si no se tiene solución
concreta y consciente, una reacción biológica, un síntoma. Es por esto que, después de una palabra oída, se puede elaborar acidez, iniciar un tumor o un melanoma.
Puede Vd. comprobarlo cerrando los ojos: el cerebro no hace diferencia entre un trozo de limón en la boca, y la idea de limón en la boca. Nuestra realidad humana biológica no sabe hacer la diferencia entre lo real, imaginario, virtual.
Las tres fases de la enfermedad (Cf. III° parte, 2, p.?)
Después de un golpe, el cuerpo entra en la primera fase de la enfermedad, la fase de reacción al estrés. El objetivo de esta primera fase es dirigir lo vivo hacía una solución duradera. Bajo ciertas condiciones que detallaremos más adelante, la enfermedad puede ser lo que aporta una solución. Para una persona, por ejemplo, que está en la urgencia, que siempre debe ir más de prisa que los demás, un nódulo a la tiroides ( que entonces manda más tiroxina y aumenta los metabolismos del cuerpo,) es una solución eficaz para ser efectivamente más rápida.
Para ilustrar la realidad biológica de las diferentes fases de las enfermedades, basta observar y constatar el estrés de un deportista en el terreno. Está en un estrés útil para ganar (que sea la partida, dinero o valor personal). Una vez acabada la competición, vuelve a los vestuarios andando lentamente, que haya ganado o perdido. Pasa en segunda fase, en recuperación, fase que siempre se acompaña de cansancio, distensión general, muscular, física, psíquica, energética. Ya no está en este estrés orientado hacía un objetivo, la victoria.
A partir del golpe, el individuo entre en conflicto biológico, en fase de “conflicto activo”, de estrés. Esta primera fase estará seguida con dos más. La enfermedad está aquí como un sistema de espera, espera de una solución satisfactoria. El papel del estrés es orientar el individuo hacía la búsqueda de dicha solución.
Con la llegada de esta solución, lo vivo pasa inmediatamente en una segunda fase, donde ya no hay conflictos, ya no hay problemas, ya no hay dramas: fase de reconstitución, descanso, reparación durante la cual la persona puede tener síntomas de cansancio o inflamación.
Una tercera fase aparece por fin, la de la resolución definitiva del conflicto, de la vuelta integral a la salud.
Todos los síntomas arrancan con un golpe preciso, real o virtual que nos hace pasar en una fase de estrés a nivel de los cuatro niveles de la biología.
En función de lo experimentado particular, este golpe toca una zona precisa del cerebro, que se puede observar con escáner, un órgano y una realidad energética.
El objetivo de la primera fase es, una vez el conflicto resuelto, llevarnos a la segunda fase, de paz recobrada, que pasa por un plazo de reparación correspondiente a las cuatro niveles de la biología.
Tercera parte.