Desarrollo Rural Sostenible con Enfoque Territorial
AMBIENTAL Sostenibilidad
4.4 El papel de las migraciones en la dinámica territorial
En términos generales, la migración, se refiere al desplazamiento de grupos poblacionales, y si bien las migraciones actuales no son los movimientos poblacionales más grandes de la historia, su impacto en las sociedades modernas ha sido considerable (Arango, 2003).
En América Latina y el Caribe, se reproducen patrones migratorios de diversa naturaleza, las cuales se pueden ejemplificar de la siguiente manera:
a) Las migraciones internas: flujos migratorios en Brasil desde los estados del Nordeste a los Estados del Sur y Sureste; y en México en la frontera Norte al interior;
b) Flujos migratorios internacionales de índole intraregional, como el caso de de Bolivianos hacia Argentina y de Haitianos a República Dominicana; o de índole extraregional como el caso de Ecuatorianos a España e Italia y de centroamericanos a Estados Unidos;
c) La migración sea temporal o permanente – la cual puede darse en los casos a y b –, es un fenómeno de gran relevancia, y sus consecuencias se manifiestan de diversas maneras15: transformación de la economía local, disponibilidad de mano de obra, transformación de patrones de consumo (estilos de vida), transculturalización, entre otros.
Las remesas, por ejemplo, se han convertido en la principal fuente de ingresos de innumerables familias que han permanecido en el lugar de origen, aunque no se puede argumentar que se han transformado en un mecanismo
Las ideas aquí expresadas no agotan el tema migratorio. Son muchos los temas que pueden enumerarse, tanto desde la perspectiva de los países receptores como de los expulsores, y van desde la desintegración familiar hasta aspectos de orden macroeconómico, por el flujo de remesas.
para superar la pobreza16. En todo caso, si se analiza el grupo de hogares receptores de remesas, se observa que la mayoría estarían por debajo de la línea de pobreza si no contasen con ese ingreso (CEPAL, 2006).
Para los territorios rurales, la migración internacional (y con ella, las remesas) se ha convertido en un reto en doble sentido. Por un lado, la presencia de migrantes o la ausencia de una parte de la población (que ha emigrado a otros lugares) afectan directamente el funcionamiento del mercado laboral y las posibilidades de la producción local, pero al mismo tiempo garantiza el aporte de nuevos ingresos modificando patrones de producción y consumo.
La migración intra regional ha contribuido a transformar el paisaje de territorios rurales en países receptores. Ese es el caso del Valle Inferior del Río Chubut en la Patagonia Argentina, donde los inmigrantes bolivianos se han encargado de la producción hortícola (lechuga, repollo, pepinos, tomates, entre otros) desde hace décadas. Su influencia en el paisaje se observa en elementos culturales como el tipo de vivienda, el predominio del trabajo familiar, la variedad de cultivos, la modalidad de venta de la producción, los nuevos contratos de trabajo y la aplicación de diferentes tecnologías agrícolas (Hughes y Owen, 2002). La presencia de esos inmigrantes ha dado a esa región ventajas comparativas en lo que respecta a la disponibilidad y un costo inferior de la mano de obra en la agricultura. Una situación similar se observa en países como República Dominicana, con los haitianos (caso de Dajabón) y Costa Rica, con los nicaragüenses (Zona Norte).
Además, debe tenerse presente que entre los emigrantes y sus comunidades de origen, aparte de las remesas se producen otro tipo de transferencias, tanto de carácter material como simbólico, que los mantienen unidos y que se han convertido en un medio para conservar su identidad y su cultura (Morales y Castro, 2006). Los denominados productos de nostalgia son un claro ejemplo de esa situación. Así, diferentes colonias de latinoamericanos en Estados Unidos se han convertido en grupos que demandan bienes que solo se producen en sus países o comunidades de origen.
De acuerdo con Morales y Castro (2006), un porcentaje importante de las familias de los emigrados nicaragüenses se mantiene en pobreza o pobreza extrema. Loveday y Molina (2005) señalan que aunque en el 2004 las remesas representaron más del 12% del ingreso de las familias pobres peruanas, las mismas remesas han aumentado la desigualdad a nivel nacional (medida a través del coeficiente de Gini). Esto se debe a que la migración se encuentra muy localizada en Lima y en los departamentos costeros, por lo que los departamentos del interior reciben comparativamente muy pocos ingresos por este concepto.
En síntesis, los flujos migratorios generan transformaciones de diversa índole tanto en el lugar de expulsión, como en el de recepción. Además, los migrantes generalmente, transponen también sus tradiciones y cultura a su nuevo destino. Los escenarios anteriores exigen que el tema de las migraciones sea incorporado explícitamente en las estrategias de desarrollo.
En primer lugar, debe identificarse si el fenómeno es significativo en el territorio, y seguidamente, determinar algunos de sus rasgos: ¿se trata de migración interna o internacional?, ¿de una migración permanente o temporal? También interesa evaluar su impacto en el territorio: las consecuencias positivas y negativas del fenómeno; p.ej., si se trata de un lugar expulsor, convendría evaluar, por un lado, el impacto de las remesas y, por otro, el impacto en el mercado laboral.
Además, la migración también permite identificar otras características importantes de la estructura socioeconómica del territorio, como la relación entre el mercado laboral y el tipo de actividades productivas (p.ej., si se requie-re una cantidad considerable de mano de obra con bajo nivel de edu- cativo).