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2. EL PROCESO MÍSTICO EN LAS MORADAS DE SANTA TERESA

2.5 PARA MANTENERSE DENTRO DEL CASTILLO HAY QUE LUCHAR

Una vez se ha entrado en el castillo por medio de la oración y la consideración, santa Teresa recomienda no quedarse en las primeras moradas, sino avanzar en el proceso espiritual alejándose de las ocasiones peligrosas que pueden sacar a la persona de dicho

95 Francisco Javier Sancho Fermín,

La Meditación teresiana, 76-78.

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proceso y que impiden escuchar el llamado que hace el Señor. Este llamado, el Señor lo realiza por medio de personas buenas que están más cerca de Él, de homilías, de lecturas, especialmente de la Palabra de Dios o incluso a través de enfermedades y dificultades.97 Aunque el hombre aún no tenga una determinación firme de seguir al Señor, y aunque en muchos momentos no pueda responder al llamado de Dios, debe perseverar en el encuentro con Él. Esta virtud de la perseverancia se convierte en lo más necesario de esta etapa “porque con ella jamás se deja de ganar mucho”.98

Por eso, para mantenerse dentro de este proceso dinámico y llegar al centro donde habita el gran Rey, es necesario estar en pie de lucha como los soldados de Gedeón,99 tal como lo expresa santa Teresa:

Siempre esté con aviso de no se dejar vencer; porque si el demonio le ve con una gran determinación de que antes perderá la vida y el descanso y todo lo que le ofrece que tornar a la pieza primera, muy más presto le dejará. Sea varón y no de los que se echaban a beber de bruces, cuando iban a la batalla, no me acuerdo con quién, sino que se determine que va a pelear con todos los demonios y que no hay mejores armas que las de la cruz.100

Se necesita una gran determinación, y armarse con la mejor arma que es la cruz y no volver atrás. Se trata de un combate contra las fuerzas que el pecado ha dejado en el interior del hombre, huellas y cadenas que atan a la persona y no le permiten conocer en realidad quién es. Es un combate con tres fuertes de batalla101 de acuerdo a la imagen que se tenía del hombre en el siglo XVI: el interior, las potencias del alma – memoria, entendimiento y voluntad - que parece hacen la guerra;102 el exterior, pues gracias al pecado el hombre ha perdido libertad y dominio de sí, y su centro ha estado fuera de sí; el trascendente, se

97 2M 1,2-3. 98 2M 1,3.

99 El libro de los Jueces en el capítulo 7 narra la historia de la batalla de Gedeón contra Madián y la manera

como Dios escogió a sus soldados. Yahvé redujo el número de hombres de combate para subrayar que la victoria sobre el enemigo la da Dios y no el número de soldados del ejército. Yahvé no quiere que el pueblo se enorgullezca creyendo que ellos mismos son los que ganan la batalla, por eso va seleccionando su ejército hasta quedar sólo con 300 hombres para ganar la pelea. Esos 300 hombres fueron los que lamieron el agua con la boca y no se arrodillaron para beberla. Santa Teresa utiliza este ejemplo para señalar que los valientes que perseveren y obedezcan a Dios seguirán adelante en el proceso.

100 2M 1,6. 101 Álvarez,

Comentarios, 575.

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refiere Teresa a los “demonios” como fuerza misteriosa del mal que desborda a la persona103 tal como san Pablo refiere a fuerzas misteriosas que desbordan al hombre.104 Ante tal dimensión del combate, la persona podría desanimarse y tal vez sus fuerzas tiendan a agotarse. Santa Teresa propone tres grandes principios de cómo vivir la vida espiritual que se ha planteado anteriormente como combate y que desarrolla ampliamente en su obra Camino de Perfección: practicar el amor de unos con otros, desasimiento de todo lo criado para ganar en libertad de espíritu y la verdadera humildad que es la principal y las abraza a todas.105 Ella entiende el amor al prójimo como fundamento de las relaciones interpersonales; el desasimiento como una manera de ver el mundo y la sociedad sin apegos, en completa libertad; la humildad como aquella virtud que permite al hombre valorarse, aceptarse y conocer su verdad.

Para alcanzar y crecer en estas virtudes, entendidas como la transformación progresiva de la persona,106 santa Teresa da la gran recomendación de mirar a Jesucristo, el Hijo de Dios por quien el hombre tiene acceso al Padre (Jn 14, 6), el modelo a imitar para alcanzarlas y poder hacer las obras que Dios quiere y gozar de su gloria.107 Además, sabiendo que este no es un camino fácil, recomienda que acuda a la ayuda de personas que estén más sumergidas en el proceso espiritual (2M 1,10), pues el hombre es un ser relacional y necesita de la ayuda de los otros y de la confianza en la gracia divina:

Por vuestra misericordia no consintáis que esta alma sea engañada para dejar lo comenzado. Dadle luz para que vea cómo está en esto todo su bien, y para que se aparte de malas compañías; que grandísima cosa es tratar con los que tratan de esto; allegarse no sólo a los que viere en estos aposentos que él está, sino a los que entendiere que han entrado a los de más cerca; porque le será gran ayuda, y tanto los puede conversar, que le metan consigo.108

103 2M 1,3. 104 Ef 6,11. 105 CV 4,4. 106 Mas Arrondo, Acercar el cielo, 81. 107 2M 1,11. 108 2M 1,6.

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A santa Teresa le interesa que el principiante en el proceso espiritual esté advertido y que no se haga la idea de una vida fácil dentro del castillo, pues se lucha para recuperar el equilibrio interior que se ha perdido por el pecado, se lucha por la paz y por la perfección en el amor (2M 1,9). Y plantea el gran objetivo del proceso espiritual, de todo aquel que comienza oración:

Toda la pretensión de quien comienza oración (y no se os olvide esto, que importa mucho) ha de ser trabajar y determinarse y disponerse con cuantas diligencias pueda a hacer su voluntad conformar con la de Dios; y -como diré después- estad muy cierta que en esto consiste toda la mayor perfección que se puede alcanzar en el camino espiritual: quien más perfectamente tuviere esto, más recibirá del Señor y más adelante está en este camino.109

Toda la lucha en el proceso, y concretamente en esta etapa, tiene como objetivo final que la voluntad humana se una a la voluntad de Dios. Por eso la persona tiene que hacer el trabajo en su interior de ir muriendo a sus caprichos y disponerse a amar. Quien ha comenzado este caminar hacia lo profundo de sí mismo debe ser consciente de las dificultades y mantenerse firme en la oración, en el conocimiento de sí, perseverar en la fe, aceptar la ayuda de otras personas que se encuentran más avanzadas en el proceso espiritual para que, poco a poco, sea capaz de establecer relaciones interpersonales en el amor de Dios, sin apegos ni egoísmos, en la verdad y en la libertad.

2.6LA DECISIÓN FIRME DE SEGUIR A JESUCRISTO. EL VALOR DE LA