uno: Yo en ellos, y
Tu en Mi, para que
sean perfeccionados
en unidad, para que
el mundo sepa que
Tú me enviaste, y qúe
los amaste tal como
me has amado a Mi.
Juan 17:22-23
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O R A
S E M A N A L Y C H A L L E N G E
Escribe tu oración y tus agradecimientos de la semana.
¿Qué puedes hacer esta semana para motivar a tus amigas al amor y a las buenas obras? Pasa tiempo esta semana con tus amigas, animándose y desafiándose intencionadamente unas a otras con la Palabra de Dios.
L E C T U R A
S e m a n a 2 • L u n e s
R o m a n o s 1 2 : 1 - 8
Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes. 2 Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto. 3 Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno. 4 Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. 6 Pero teniendo diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; 7 si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.
1 P e d r o 4 : 1 0
10 Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como
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E O A O
S e m a n a 2 • L u n e s
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D E V O C I O N A L
S e m a n a 2 • L u n e s
D E V O C I O N A L :
Romanos 12:4-5
Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. 1 Pedro 4:10
Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
E N E L T E X T O
A veces deseamos que nuestras amigas pudieran ser más parecidas a nosotras, que compartieran nuestros mismos intereses, sintieran lo mismo que sentimos, estuvieran de acuerdo con nosotras en todo, pero es una muy buena noticia que no somos todas iguales. Podemos fortalecernos y animarnos unas a otras de maneras únicas porque todas tenemos diferentes dones. Alguna puede tener una fe firme en la que otra amiga se apoya cuando lucha por confiar en Dios. Otra puede entender las Escrituras con claridad y explicarlas a sus amigas. Estos dones no son para que los disfrutemos individualmente, sino que nos los dio Dios para que podamos servirnos unas a otras y estar más unidas en Cristo.
Nos pertenecemos las unas a las otras, por lo cual no tenemos derecho a usar nuestros propios dones únicamente para nuestro propio beneficio. La amistad puede ayudarnos a dejar de competir, de comparar dones, de buscar ser el centro de atención o de desestimar los dones de otra persona. Estamos en el mismo equipo y nuestros dones están destinados a complementarse entre sí.
O R A C I Ó N
Dios, muéstrame cómo usar mis dones para servir al cuerpo de Cristo. Muéstrame cómo animar a mis amigas a usar los suyos y sinceramente celebrarlos en lugar de competir o comparar. Ayúdanos a mostrarle al mundo lo que significa estar unidas en Ti. Amén.
J u a n 1 7 : 2 0 - 2 4
20 »Pero no ruego solo por estos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno. Como Tú, oh Padre, estás en Mí y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. 22 »La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno: 23 Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a Mí. 24 »Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy, para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
L E C T U R A
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E O A O /
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Juan 17:22-23
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D E V O C I O N A L :
Juan 17:22-23
La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno: Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a Mí.
E N E L T E X T O
El mundo tiene mucha experiencia con relaciones poco saludables. Quienes nos rodean han visto amistades compuestas por chismes y exclusión, amigas que solo se ayudaban unas a otras cuando esperaban algo a cambio y amistades que estaban llenas de discusiones y disensiones. Parte de nuestro testimonio al mundo que mira es mostrarles algo diferente. Cuando nuestras amistades se definen por el amor sacrificial, apuntan al amor sacrificial de Dios por el mundo.
El Padre envió al Hijo al mundo para mostrar el verdadero amor, y ahora nos envía a nosotras con una misión similar. Cuando cultivamos relaciones definidas por la honestidad, la gracia, y el servicio, es posible que captemos la atención de personas hambrientas de esa clase de conexión. Es raro encontrarla, y nosotras tenemos la oportunidad no solo de modelar esas relaciones para las demás, sino de extenderles esa amistad. Cuando nos sentimos frustradas por nuestros intentos fallidos de evangelizar, tal vez debamos dar un paso atrás y preguntarnos cómo podemos ser buenas amigas para las demás. Nuestro amor mutuo, y nuestra inclusión de personas de fuera, puede abrir oportunidades para guiar a las personas a Aquel que nos ha enviado.
O R A C I Ó N
¡Dios, acerca personas a mi vida con las que pueda compartir Tu amor! Fortalece mis amistades para que puedan mostrar a las personas Tu amor por el mundo. Amén.
D E V O C I O N A L
1 S a m u e l 1 8 : 1 - 4
Y aconteció que cuando David acabó de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada al alma de David, y Jonatán lo amó como a sí mismo. 2 Saúl tomó a David aquel día y no lo dejó volver a la casa de su padre. 3 Entonces Jonatán hizo un pacto con David, porque lo amaba como a sí mismo. 4 Jonatán se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David con sus ropas militares, incluyendo su espada, su arco y su cinturón.
1 S a m u e l 2 0
Entonces David huyó de Naiot en Ramá, vino ante Jonatán, y le dijo: «¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad y cuál es mi pecado contra tu padre para que busque mi vida?». 2 Y él le respondió: «De ninguna manera; no morirás. Mi padre no hace ninguna cosa, grande o pequeña, sin revelármela. ¿Por qué, pues, me ha de ocultar esto mi padre? No será así». 3 Pero David volvió a jurar y dijo: «Tu padre sabe bien que he hallado gracia ante tus ojos, y ha dicho: “Que no lo sepa Jonatán para que no se entristezca”. Pero ciertamente, vive el SEÑOR y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte». 4 «Lo que tú digas, haré por ti», dijo Jonatán a David. 5 Y David respondió a Jonatán: «Mira, mañana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero déjame irme, para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer día. 6 Si tu padre me echa de menos, entonces dile: “David me rogó mucho que le dejara ir a toda prisa a Belén su ciudad, porque allá se celebra el sacrificio anual por toda la familia”. 7 Si él dice: “Está bien”, tu siervo estará seguro; pero si se enoja, sabrás que ha decidido hacer el mal. 8 Trata entonces con misericordia a tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en un pacto del SEÑOR contigo. Pero si hay maldad en mí, mátame tú; pues, ¿por qué llevarme a tu padre?». 9 Respondió Jonatán: «¡Nunca te suceda tal cosa! Porque si yo me entero que mi padre ha decidido que el mal caiga sobre ti, ¿no te lo avisaría yo?». 10 David respondió a Jonatán: «¿Quién me avisará si tu padre te responde ásperamente?». 11 «Ven, salgamos al campo», dijo Jonatán a David. Y ambos salieron al campo. 12 Entonces Jonatán dijo a David: «El SEÑOR, Dios de Israel, sea testigo. Cuando yo haya hablado con mi padre como a esta hora mañana, o al tercer día, si hay buen ánimo para con David, ¿no habré de enviar a ti para hacértelo saber? 13 Si mi padre quiere hacerte mal, que así haga el SEÑOR a Jonatán y aun le añada si no te lo hago saber y te envío para que vayas en paz. Y que el SEÑOR sea contigo, como ha sido con mi padre. 14 Y si todavía vivo, ¿no me mostrarás la misericordia del SEÑOR, para que no me
L E C T U R A
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como tirando al blanco. 21 Entonces enviaré al muchacho, diciendo: “Ve, busca las flechas”. Si digo claramente al muchacho: “Mira, las flechas están más acá de ti, tómalas”, entonces ven porque hay seguridad para ti y no habrá mal, vive el SEÑOR. 22 Pero si digo al joven: “Mira, las flechas están más allá de ti”, vete, porque el SEÑOR quiere que te vayas. 23 En cuanto al acuerdo del cual tú y yo hemos hablado, que el SEÑOR esté entre nosotros dos para siempre».
24 Se escondió, pues, David en el campo. Cuando llegó la luna nueva, el rey se sentó a comer. 25 El rey se sentó en su asiento como de costumbre, en el asiento junto a la pared. Jonatán se levantó, y Abner se sentó al lado de Saúl, pero el lugar de David estaba vacío. 26 Sin embargo, Saúl no dijo nada aquel día, porque se dijo: «Es una casualidad, no estará limpio; de seguro que no se ha purificado». 27 Pero al día siguiente, el segundo día de la luna nueva, el lugar de David estaba aún vacío. Entonces Saúl dijo a su hijo Jonatán: «¿Por qué no ha venido el hijo de Isaí a la comida ni ayer ni hoy?». 28 Y Jonatán respondió a Saúl: «David me rogó encarecidamente que le dejara ir a Belén. 29 Me dijo: “Te ruego que me dejes ir, pues nuestra familia tiene sacrificio en la ciudad y mi hermano me ha mandado que asista. Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego me dejes ir para ver a mis hermanos”. Por este motivo no ha venido a la mesa del rey». 30 Se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: «¡Hijo de perversa y rebelde! ¿Acaso no sé yo que prefieres al hijo de Isaí, para tu propia vergüenza y para vergüenza de la desnudez de tu madre? 31 Pues mientras viva sobre la tierra el hijo de Isaí, ni tú ni tu reino serán establecidos. Ahora pues, manda a traérmelo, porque ciertamente ha de morir». 32 Pero Jonatán respondió a su padre Saúl, y le dijo: «¿Por qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?». 33 Entonces Saúl le arrojó la lanza para matarlo; así Jonatán supo que su padre había decidido matar a David. 34 Jonatán se levantó de la mesa ardiendo en ira y no comió pan el segundo día de la luna nueva, pues estaba entristecido por David, porque su padre le había afrentado. 35 A la mañana siguiente Jonatán salió al campo para reunirse con David, y un muchacho pequeño iba con él. 36 Y dijo al muchacho: «Corre, busca ahora las flechas que voy a tirar». Y mientras el muchacho corría, tiró una flecha más allá de él. 37 Cuando el muchacho llegó a la flecha que Jonatán había tirado, Jonatán le gritó al muchacho: «¿No está la flecha más allá de ti?». 38 Y Jonatán llamó al muchacho: «Corre, date prisa, no te detengas». Y el muchacho de Jonatán recogió la flecha y volvió a su señor. 39 Pero el muchacho no sospechaba nada; solo Jonatán y David sabían del asunto. 40 Entonces Jonatán dio sus armas al muchacho y le dijo: «Vete, llévalas a la ciudad». 41 Cuando el muchacho se fue, David se levantó del lado del sur, y cayendo rostro en tierra, se postró tres veces. Y se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David lloró más. 42 Y Jonatán dijo a David: «Vete en paz, ya que nos hemos jurado el uno al otro en el nombre del SEÑOR, diciendo: “El SEÑOR esté entre tú y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia para siempre”». David se levantó y se fue, y Jonatán entró en la ciudad.
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1 Samuel 18:1-4
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D E V O C I O N A L :
1 Samuel 18:1-4
Y aconteció que cuando David acabó de hablar con Saúl, el alma de
Jonatán quedó ligada al alma de David, y Jonatán lo amó como a sí mismo. Saúl tomó a David aquel día y no lo dejó volver a la casa de su padre. Entonces Jonatán hizo un pacto con David, porque lo amaba como a sí mismo. Jonatán se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David con sus ropas militares, incluyendo su espada, su arco y su cinturón.
E N E L T E X T O
¡Pocas de nosotras pensaríamos hacer un pacto con nuestras amigas! David y Jonatán son un buen ejemplo de lo fuerte que puede ser una amistad cuando se basa en el amor mutuo por Dios. Incluso cuando el padre de Jonatán quiso matar a David, Jonatán fue leal a su amigo. ¡A muchas de nosotras nos sorprendería pensar que nuestra fe pudiera pedirnos que seamos más leales a nuestras amigas que a nuestra familia! El Nuevo Testamento lleva este ejemplo aún más lejos. El pueblo de Dios ya no se define por haber nacido en el pueblo étnico de Israel, sino por ser aceptado en la familia de Dios.
Nuestras amistades con creyentes deben verse diferentes que nuestras otras relaciones porque compartimos un propósito en común. Somos llamadas a pasar nuestras vidas señalando el reino de Dios, glorificándolo con nuestras vidas y compartiendo las Buenas Nuevas del evangelio con un mundo hastiado. Nuestra lealtad a Dios puede causar tensión en nuestras familias, como lo hizo con Jonatán, pero él tenía el regalo de un amigo piadoso. Podemos encontrar consuelo en la familia eterna en la que hemos sido introducidas.
O R A C I Ó N
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G á l a t a s 6 : 1 - 1 0
Hermanos , aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. 3 Porque si alguien se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. 4 Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. 5 Porque cada uno llevará su propia carga. 6 Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña. 7 No se dejen engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. 8 Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9 No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. 10 Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.
L E C T U R A
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Gálatas 6:2
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D E V O C I O N A L :
Gálatas 6:2
Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo.
E N E L T E X T O
Nuestra relación con Dios no es privada. A veces tendemos a imaginarnos “Jesús y yo contra el mundo”, como si lo único que realmente importara fuera nuestra relación personal con Cristo. Esa relación es increíblemente importante, pero como Pablo señala en Gálatas 6:2, esa relación personal viene con algunos requisitos: cumplir la ley de Cristo. Jesús pasó Sus años de ministerio terrenal enseñando a la gente sobre Sí mismo y sobre Su Padre, pero también pasó mucho tiempo enseñando a la gente cómo tratarse los unos a los otros y cómo vivir sus vidas. Irrumpió con imperativos éticos, incluido el de este versículo: ¡lleven los unos las cargas de los otros!
Nuestra relación con Dios debe fluir de la misma manera que lo hacemos con los demás, especialmente con los miembros de la familia de Dios. Todas tenemos cargas que soportar, ya sea sufrimiento, pérdida, decepción, frustración o miedo. Quizás nuestro mayor regalo de unas a otras sea nuestra disposición a ayudar a llevar la carga. Cuando nos sentimos tentadas a desesperarnos, es el consuelo de nuestras amigas lo que puede ayudarnos a tener fe. Cuando seguimos este mandamiento de llevar las cargas de las demás, demostramos que creemos lo que Jesús dijo y lo que hizo a favor nuestro: llevar por nosotras la carga de nuestro pecado.
O R A C I Ó N
Señor, ¡gracias por llevar mi más grande carga por mí! Muéstrame cómo servir y
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H e b r e o s 1 0 : 2 4 - 2 5
24 Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.
R u t 1 : 1 6 - 1 7
16 Pero Rut le respondió: «No insistas en que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, yo iré, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú mueras, allí moriré, y allí seré sepultada. Así haga el SEÑOR conmigo, y aún peor, si algo, excepto la muerte, nos separa».
L E C T U R A
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Hebreos 10:24-25
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S e m a n a 2 • V i e r n e s
D E V O C I O N A L :
Hebreos 10:24-25
Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.
E N E L T E X T O
Llevar las cargas de los demás es un trabajo difícil. A veces hacemos esto literalmente: cuando una amiga se muda, puedes ofrecerte a ayudarle a subir o bajar sus cajas por las escaleras, o a llevarlas hasta el camión de mudanzas y descargarlas luego al llegar a destino. Pero otras veces, estas cargas son emocionales o espirituales, como el dolor, el miedo, la enfermedad mental o cuestiones de fe. El trabajo de llevar cargas puede ser agotador y muchas de nosotras enfrentamos la tentación de rendirnos. Cuando sentimos que ya hemos hecho demasiado por nuestras amigas al soportar cargas físicas y tangibles, nos sentimos tentadas a abandonar sus cargas emocionales o espirituales.
Pero una buena amiga no abandona sus amistades. Así como la iglesia recibe instrucciones de seguir reuniéndose incluso cuando sea difícil, y así como Rut fue fiel a Noemí incluso cuando no tenía la obligación de quedarse con ella, nosotras estamos llamadas a apoyar a nuestras amigas. Podemos animarnos unas a otras a amar a Dios más auténticamente y servirle más fielmente mediante nuestra amistad persistente. Cuando fuera más fácil renunciar a alguien es exactamente el momento crucial para demostrar que nuestro amor proviene de Dios, no de