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DESCRIPCIÓN E INTERPRETACIÓN DE LA EXPERIENCIA

ESTUDIANTE GRADO MOTIVO DE

5.4. PARTICIPACIÓN DE LOS ACTORES EN EL PROCESO DE INTERVENCIÓN

Como lo plantea Vélez, uno de los elementos contemporáneos en la acción social, hace referencia a la presencia de enfoques participativos que se enmarcan en el tipo de acción promocional, puesto que en los diferentes programas se consideró a los actores que hacían parte de la comunidad educativa, como constructores de la realidad y sujetos activos de su propio bienestar. Esta tipología está orientada “a potenciar las capacidades individuales y los recursos colectivos para mejorar o satisfacer las necesidades humanas y sociales, colocando especial énfasis en la capacidad de respuesta que las personas, grupos y comunidades despliegan para asumir los cambios y superar las dificultades. El Trabajo Social Promocional se basa en la motivación, la participación activa, la autogestión y la autonomía como

principios reguladores de la acción social, y orienta la actuación hacia la organización y promoción de los individuos, grupos y comunidades”. 48

Este es el tipo de actuación social que más se evidenció en la práctica, puesto que los objetivos tanto generales como específicos se orientaban a la promoción y orientación que generaran modificaciones en los ámbitos individuales, familiares y sociales por medio de la potenciación de los recursos con los que contaron tanto las personas como la misma institución. Este tipo de enfoque, ha venido contrarrestando lo tradicional que tiene que ver con la imposición de soluciones técnicas preelaboradas por los profesionales, sin la vinculación activa de los sujetos que hacen parte de la realidad en la cual se interviene, teniendo en cuenta las situaciones o problemas que se encuentran en ella.

Sin embargo, es válido complementar este reconocimiento de dicho enfoque con lo presentado por Hopenhayn (1988), en cuanto a la participación y las motivaciones que tienen los sujetos para participar. Es aquí, que dicho autor plantea que la participación está relacionada con la intervención en la toma de decisiones, con el acceso colectivo a la toma colectiva de las decisiones. Y donde la participación no se puede desligar de la voluntad que tienen las personas cuando deciden invertir esfuerzos para aumentar los grados de participación; de este modo, aparecen también diversas motivaciones que llevan la voluntad de participar. Hopenhayn, reconoce que además de que los individuos tengan varias motivaciones, todas ellas se derivan de una fundamental que tiene que ver con que las personas por medio de la voluntad se conviertan en más sujetos. Las motivaciones derivadas, tendrán que ver entonces con: 1) El control sobre la

propia situación y el propio proyecto de vida, 2) El acceso a mejores y mayores bienes y servicios que la sociedad debe suministrar, 3) Integrarse a los procesos de desarrollo, 4) Aumentar el grado de autoestima.

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VELEZ, Olga Lucia. Reconfigurando el Trabajo Social: Perspectivas y tendencias contemporáneas. Universidad de Antioquia. Editorial Espacio. Argentina. (2003).

De acuerdo con la intervención realizada en la Normal Superior Farallones de Cali, los actores que participaron de la misma, reconocieron las diferentes formas desde las cuales se entendía la participación en los procesos y programas que se desarrollaron y de la forma como percibieron la participación los otros agentes pertenecientes a la institución.

En el caso por ejemplo de los coordinadores, ellos en muchas ocasiones no pudieron estar presentes en actividades puntuales o en algunos procesos pero tuvieron en cuenta la participación de otros actores. Eso se expresa a continuación:

“Yo vi una (forma de participación), en particular, los sábados yo no venía, a las reuniones con padres, pero se que se organizaban con anticipación dichas

reuniones. Se me pedía el favor de organizar algunas cosas y así lo hacía, como salones, permisos en portería etc., pero la primera reunión con padres que viví, salimos ese día a las 6:45 ese día los papás, y eso quiere decir que quedaron cogidos de una propuesta, porque los padres acá vienen y quieren salir ya. Ese día se demostró que si se puede trabajar con ellos y aparte de

eso se dio un refrigerio, idea de ustedes y eso fue buena”.(Coordinador Jaime)

Ambos coordinadores manifestaron que si bien, no tenían suficientes elementos porque no participaron directamente, estuvieron atentos a los comentarios y esto se traduce que tanto la escuela con padres, como el equipo multiestamentario, fueron unos espacios que dieron resultados, además que generó participación de las diferentes personas involucradas. Esto se traduce también en las motivaciones que encontró la coordinadora respecto a la asistencia a la Escuela con Padres:

“Yo creo que cuando uno acude la primera vez y encuentra calidez, seriedad y profesionalismo, siente que le va a servir de algo y acude y en los primeros encuentros se da cuenta, que recibe herramientas, que hay unos padres que

compartes sus mismas situaciones, que se estudian casos, que hay un acompañamiento, una asesoría, por supuesto los padres que son conscientes

vuelven”.

En cuanto a los padres de familia, se rescató que la participación de los actores, la cual se caracterizó por ser activa, permanente, constante durante todo el proceso, además consideraron el acoger lo que las trabajadoras sociales transmitían; es aquí donde se entiende que la participación no es sólo involucrarse en algo sino moverse frente a ese algo, el reconocer que se hace parte del espacio, ahí se generan ciertas dinámicas y frente a esas los actores se movilizan; esas motivaciones para movilizarse, se reflejan también porque hay unos profesionales que están mostrando nuevas opciones, y se reconoce que es importante que lo asuman, y empiecen a moverse frente a estas posibilidades, lo cual fue expresado por ellos:

“La participación de los profesores fue buena porque había voluntad de ellos para muchas cosas y acataban de las cosas que las trabajadoras les transmitían con lo que pasaba con varios niños con problemas en el colegio y

que eso servia mucho para eso….tanto de padres como profesores” (Madre de Familia)

“La participación de los profesores es positiva porque ellos saben que la institución depende de cómo estén tratándose a los niños, los padres, sus familias y esto hace que la institución tenga mas acogida porque hay valores que se tienen presentes y esto hace que sea bueno para la misma institución

y los que la integran” (Padre de Familia)

En lo anterior, se puede apreciar como la madre hace énfasis en la participación de los docentes y ella otorga un papel muy fuerte a la relación educativa entre los estudiantes y los profesores, e insiste en que el futuro de una institución educativa depende de que esta relación sea de forma más horizontal, más cercana, donde se establezcan vínculos saludables de convivencia. Se interpreta por tanto, que ella está hablando del día a día, del trato y la importancia del aspecto de la formación. El trato que se visualiza hacia los niños, es un trato en donde el docente tiene un gran papel en términos de que supuestamente él es el que sabe y en el que se ha depositado cierto grado de responsabilidad para que forme a sus hijos. Ese docente tiene un valor y poder muy fuerte y a la luz de esta madre es que la institución descansa, de lo que hagan o puedan hacer los docentes.

Sin embargo, los padres de familia no sólo hablaron de la participación de los docentes y su efecto en las relaciones educativas, sino que también hablaron de la participación que habían percibido de los estudiantes, en donde la palabra que sale a relucir es el apoyo, como lo que los estudiantes obtuvieron de las trabajadoras sociales. Aunque la intervención de las practicantes, se vio en términos de las que “resuelven problemas”, también aparece otra concepción en términos que las trabajadoras sociales brindaron elementos, pautas, guías, orientaciones de apoyo que tiene que ver con la continuidad de los procesos formativos a los estudiantes para que sigan su proceso de formación como sujeto, como ser humano, como hombres y mujeres. Esto se verifica a continuación:

“La participación de los estudiantes fue positiva porque se sentía que lo que estaban haciendo por ellos era para bien de ellos, para que se tocaran, para

que se supieran que estaban haciendo”. (Padre de Familia)

“Hay muchos estudiantes que decían que se sentían apoyados…se sienten apoyados por alguien….y transmitían eso a sus padres porque necesitaban

ese apoyo…el respaldo”. (Madre de Familia)

En cuanto a las motivaciones que los padres del grupo focal, observaron de los demás padres, a tener en cuenta para participar en procesos como la Escuela con Padres y los procesos de Orientación, hablan en términos de entender que por un lado, los hijos y las familias presentan situaciones generales que se pueden identificar como problemáticas, pero por el otro lado es que ellos tenían una motivación propia, relacionada con el deseo de conocer más, si lo que se estaba haciendo como padres lo estaban haciendo bien o mal. Eso fue importante porque ellos consideraban que las profesionales hablaban sobre particularidades y en ese sentido se vislumbró la participación de los padres para entender mejor su rol y las dinámicas de relación con los hijos.

El trabajo de los padres se vio en función del entender, el tratar de resolver las preguntas que traían, resolver sus incógnitas que tienen que ver con la forma como ejercen sus roles; saber que de acuerdo a lo que expresaron no fueron sólo

estas las motivaciones, sino también entender que se buscaba un aporte a los estudiantes con la presencia de las trabajadoras sociales para ampliar un poco la visión que se tenía y ofrecer unas posibilidades de acción frente a situaciones y/o problemas que involucraban no sólo a los estudiantes, sino a padres y docentes. Los padres de familia no sólo reforzaron la búsqueda en cuanto a sus roles individuales como de la familia y la institución, sino que la profesión de Trabajo Social la vieron en dos planos: uno, de Trabajo Social para resolver problemas y otro como la profesión que sirve para la vida, es decir, que ayuda a reconocer el lugar que tengo frente a mi vida.

En cuanto a la participación de los docentes en los programas de intervención, ellos hacen referencia a una participación de más del 70%, lo cual como lo mencionó un docente, se evidenció que diferentes representantes de los estamentos de la comunidad educativa se pusieron la camiseta para apoyar a la Normal; ellos relacionaron participación, organización y corresponsabilidad, dado que no sólo admitieron que las trabajadoras sociales propusieron un escenario de trabajo y frente a ese escenario participaron, sino que entendieron que la corresponsabilidad consistía en comprender también que la presencia de las trabajadoras sociales era temporal, y que es importante reconocer quiénes quedan en la institución comprometidos con el trabajo iniciado. Esto devela de manera fundamental el nivel de apropiación que deben tener los docentes frente a la institución, el sentido de pertenencia, de reconocimiento por lo que se es parte de ella y por contribuir en pro de ella. Los docentes también reconocieron la participación de padres y estudiantes, aunque de igual forma consideraron que el factor tiempo fue muy poco para ver resultados y continuidad de lo que se había ganado. Todo esto se aprecia en los siguientes comentarios:

“Si fuéramos a dar un porcentaje yo diría que cada uno de los procesos logró un porcentaje alto. Se podría decir de un 75 u 80% es más que halagador

porque el año anterior se les comentó a las trabajadoras sociales que se había hecho un trabajo de escuela de padres, con unos grupos muy específicos pero desafortunadamente, se nos acabó, se nos dañó, porque la

cargo. En esta oportunidad siento que ya hay alguien que lo puede asumir y seguir el proceso. Los padres estuvieron muy a gusto y fueron muy continuos. Parece que fue constante a pesar de la hora y el día donde ellos lo destinan a la familia, pero eso repercute. Y en cuanto al equipo multiestamentario, siento

que la gente entendió y se colocó la camiseta de lo que significa apoyar la normal.”(Profesor Arturo)

“Sé que muchos padres no acudieron, a pesar de las invitaciones. Pero también los vi muy entusiasmados, que el trabajo fue bueno, los estudiantes

me lo manifestaron igual los padres en algunas reuniones me lo dijeron.”(Profesora María Elvia)

En cuanto al Equipo Multiestamentario, las docentes dijeron:

“Las personas que estábamos, a pesar de las incomodidades con el horario, el tiempo no era favorable, pienso que hubo compromiso de todos los que

libremente aceptamos ser parte del equipo.”(Profesora Leyda) “Un año es muy poco para trascender más allá de los padres, estudiantes e institución, no es fácil y mucho menos citar a los padres un sábado, otros son

muy rehaceos a eso, ellos creen que cumplen con sólo mandar al hijo al colegio, pero pienso que ustedes –las trabajadoras sociales- lograron un espacio bastante grande que creo que la institución debe seguir luchando con

ese programa y con los otros.” (Profesora María Elvia)

Los espacios en los que se pudo denotar la participación de los estudiantes fueron variados durante la intervención y en los programas que se implementaron. En los casos de los procesos de orientación, la participación se vio reflejada en la asistencia a las citaciones que se les formulaban y al interés por involucrar a las familias en esos procesos, incluso como iniciativa de las mismas trabajadoras sociales, por tanto se puede hablar de una participación directa, y no sólo en este programa, sino en la Escuela con Padres, en tanto que ellos mismos realizaron la invitación a los padres de familia y colaboraron en las convocatorias semanales; sin contar con los representantes que estuvieron en el equipo multiestamentario y los acercamientos no sólo al espacio físico de Trabajo Social, sino a las mismas labores cotidianas que ejercían las trabajadoras sociales aunque estas en muchas oportunidades hayan preferido ser llamadas por ellos como profesoras. De la concepción de la participación por parte de los estudiantes, ellas y ellos dijeron:

“Al hacer parte del equipo multiestamentario, fue una experiencia de aprender, de analizar muchos casos para tratar de ayudar a las personas con

algunas problemáticas”(Estudiante)

Los y las estudiantes hicieron referencia también a la información que recibieron de sus padres del desarrollo de la Escuela con Padres y esto se considera además una forma de participación, en tanto los estudiantes no sólo llevaban una información de convocatoria, sino que estaban al tanto del desarrollo del programa e igualmente tomaron una actitud reconociendo que:

“Era un espacio no sólo para escuchar mensajes, sino para adquirir compromisos con las demás personas tanto de la familia como de la

comunidad.” (Estudiante)

“Unos decían que eso para qué. Otros que eran muy bueno, que los estaba ayudando a tratar mejor a los hijos.” (Estudiante)

Incluso, con estas declaraciones hechas por los mismos estudiantes, se pudo observar dos tipos de actitudes de los padres de los estudiantes: la autosuficiencia de algunos para educar a sus hijos y los otros padres que reconocieron que no lo están haciendo bien o que lo quieren hacer mejor. La poca credibilidad o la falta de entusiasmo o motivación por los programas que desarrollan las instituciones educativas, siguen siendo una constante. Para Trabajo Social en este caso fue necesaria la participación de los padres, pues son ellos los encargados de la formación de sus hijos y la institución los encargados de la instrucción. Y si no se crea una sinergia entre estos actores, la implementación de cualquier programa en el sector educativo no tendrá los resultados esperados por dichos profesionales. Todos estos testimonios y el análisis, ayudan a reconfirmar no sólo los conceptos de Vélez y Hopenhayn, en cuanto a las motivaciones y a las voluntades implícitas y explicitas dentro de los procesos de participación, sino que además, la participación, involucra actividades organizadas, mediante las cuales, un grupo logra expresar sus necesidades o demandas, y en general, plantearse el logro de ciertos objetivos y en la que se involucran de manera conciente y voluntaria los

actores para incidir en la toma de decisiones, procesos, y diferentes asuntos que los afectan de manera directa e indirecta. Lo anterior implica por tanto, ser parte, tomar parte y tener parte, dejando de lado, solo la capacidad de ser reconocido como individuo, para ser reconocido como actor de su propia realidad, movilizándose, participando para transformarla y para ser consciente de ella.

Se concluye, que la participación de todos los actores fue vital, por una parte, facilitó la construcción conjunta no sólo de los programas en si, sino de su desarrollo, de las actividades, talleres, procesos que se llevaron a cabo durante la intervención. Por otra parte, permitió que los actores reconocieran su papel y su rol como protagonistas del desarrollo académico y social de los estudiantes, tanto desde el rol de padres, como de docentes y directivos. De igual forma, la participación de los actores, facilitó que ellos, conocieran el rol de una trabajadora social, así mismo, contribuyó a que la intervención se desarrollara sin mayores dificultades.

Es de suma importancia reconocer que la participación redunda en la dinámica de trabajo cotidiana que se vivió, en los cambios de actitudes y posturas frente a los programas, que aunque al principio generaron cierta desconfianza, valoraran los espacios de encuentro y se fortalecieran algunos vínculos.

5.5. CAMBIOS Y PERMANENCIAS EN LA PERCEPCIÓN DE LOS ACTORES