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7. Aspectos Sociales y Comunitarios

7.3 Participación Comunitaria

La participación de la población en el manejo de los residuos sólidos es débil: aún no se concibe dentro del ámbito institucional ni dentro de la misma población. Como se considera que el manejo de los residuos es únicamente un problema grave que compete resolver a las municipalidades, no existe representatividad de la población en lo que concierne a la toma de decisiones sobre las alternativas de solución para el manejo de residuos: la población son los "Usuarios del servicio" (como un objeto y no como sujeto), estando limitada su participación, en la mayoría de los casos, a entregar los residuos al sistema de recolección y a pagar la tarifa correspondiente, si la hay.

Se carece de una planificación participativa que involucre la formación de agentes de cambio dentro de la propia comunidad, responsables de dar asistencia técnica para promocionar la producción y comercialización del servicio y manejo de los desechos sólidos de forma empresarial. De ahí, la importancia de que la administración del sistema adoptado pueda realizarse a través de la participación directa de la comunidad, considerando los siguientes aspectos: actividades propias, comportamiento, principios,

costumbres y experiencias de la población en el barrido de sus calles, control de vectores y vigilancia de depósitos, entre otros, con el propósito de que la propia comunidad contribuya a disminuir las necesidades de financiamiento.

A nivel nacional, regional o local aún no existen mecanismos que permitan crear las condiciones para que la población participe en proyectos de manejo de residuos sólidos. Como caso muy especial, CARE y la municipalidad de la ciudad de San Marcos han implementado el Proyecto Sistema Urbano para el Manejo de Residuos Sólidos y Protección Ambiental cuya estrategia es el compromiso de la población en las diferentes fases a través de metodologías participativas. Como estrategia, ha promovido la participación comunitaria sin incentivos: la participación es espontánea.

En las divisiones o departamentos de las entidades no existe una sección cuyo propósito sea promover y coordinar la participación de la población; sin embargo, existen determinados grupos u organizaciones que tienen la intención de participar en la administración o coadministración del sistema pero que no cuentan con la figura jurídico legal para hacerlo, con lo que es más difícil su participación. Por su parte, los gobiernos municipales no poseen un departamento o sección para el manejo de los desechos sólidos: sus autoridades deciden si es conveniente o no la participación de la población para el manejo del sector.

La consolidación del CONADESCO podría articular y facilitar el cumplimiento de los objetivos sectoriales pero, a pesar de haberse conformado la Comisión, el interés por la participación es débil tanto en el sector privado como en el público.

Por el lado de la población, existen demandas dirigidas a la obtención de servicios de agua, luz, drenajes, alcantarillado, pavimento y vivienda; pero, hay poca demanda por los de manejo de los residuos porque se prejuzga que la municipalidad es la responsable por la solución del problema. En consecuencia, no se considera al sector como una prioridad. En cuanto a la conducta relacionada con el pago del servicio, la actitud y disposición de la comunidad es negativa: la mayor parte de la población considera que es obligación de la municipalidad. Por lo anterior, sería oportuno que el gobierno local, como ente coordinador, promueva la participación de la población en la solución del problema mediante alternativas adecuadas para que la comunidad las considere como propias.

Aún existe poca conciencia dentro de la comunidad sobre la recuperación de materiales reciclables; sin embargo, cada vez hay más gente que se dedica a la recuperación de materiales generados en las áreas urbanas y periurbanas (por ejemplo, papel, nylon y plásticos) debido a la situación económica que se hace cada vez más difícil en el país. Con respecto a estos materiales reciclables, no existen normas para su control.

7.3.1 Grupos de base territorial

Una expresión de participación es el compromiso de las organizaciones sociales para identificar, priorizar y decidir sobre la solución de sus problemas. A nivel del sector,

existe un potencial organizativo formado en las distintas localidades; sin embargo, se realizan actividades eventuales y aisladas para el manejo de residuos.

En el trabajo de campo realizado en las ciudades de Escuintla, San Marcos, Quetzaltenango, Totonicapán y Quiché, se encontraron los siguientes resultados:

Escuintla:

No se tiene definida una estrategia de participación de grupos de base: la municipalidad no ha tomado en cuenta el potencial organizativo que existe en el área. Los esfuerzos están orientados hacia la consolidación de la Comisión Municipal de Salud y Medio Ambiente integrada por un concejal, algunas instituciones del sector público y la participación de una persona voluntaria; por lo tanto, la participación comunitaria a través de grupos de base es nula.

San Marcos:

La estrategia para la participación comunitaria está implementada a través de comités de vecinos, asociaciones y clubes, que participan de procesos educativos y conformación de grupos de apoyo con un efecto multiplicador dentro de sus organizaciones.

Quetzaltenango:

No existe ninguna participación de grupos de base: la municipalidad toma todas las decisiones sobre el manejo de los residuos brindando el servicio de recolección desde hace aproximadamente 15 años. En la actualidad, la participación comunitaria se limita exclusivamente a entregar la bolsa de basura al camión recolector. Dentro de la estructura municipal, la Oficina de Relaciones Públicas realiza actividades orientadas especialmente a programas de divulgación.

Totonicapán:

Debido a las características particulares de la población urbana de Totonicapán, se mantienen las costumbres culturales de las comunidades indígenas en las que el acercamiento hacia el ambiente natural implica devolver a la naturaleza lo que es de la naturaleza.

En la ciudad, tiene su sede la Comisión de Desarrollo Rural de Occidente (CDRO), que se constituye en una coordinadora regional adscrita a CARISOGUA, con una cobertura que alcanza a los departamentos de Totonicapán, San Marcos, Quetzaltenango, Retalhuleu, Huehuetenango, Quiché y Sololá. Entre las acciones que promueve a través de la integración y fortalecimiento de comités y grupos de base, se encuentra el manejo de los residuos sólidos orgánicos por medio de sistemas de aboneras; su producto es aprovechado para la producción de materia orgánica que se incorpora posteriormente a las áreas de cultivos. Actualmente, la municipalidad proporciona sin costo alguno los desechos sólidos (materia prima) que se generan en las áreas públicas y en la Plaza

Mercado.

CDRO es una entidad que podría ayudar a la consolidación del CONADESCO a nivel regional, si se le prestara la asesoría técnica y gestión de recursos financieros necesarios para fortalecer el sector en áreas rurales y urbanas del interior porque, dentro de sus actividades educativas, participan las comunidades a través de capacitaciones generales y campañas comunales, teniendo esta metodología un efecto multiplicador. Sin embargo, a pesar del potencial que constituye CDRO y la población involucrada en su proceso de coordinación comunitaria para el manejo de los residuos orgánicos, no se ha reconocido su trabajo ni existe una relación directa de coordinación con la municipalidad la municipalidad no ha implementado una estrategia de coordinación con las organizaciones en el manejo de los residuos debido a que se considera que el problema es educativo desde la raíz, sin reconocer la participación comunitaria como una estrategia alternativa para solucionar el problema.

En cuanto a otras organizaciones de base, existe en la periferia de la ciudad un comité que se conformó con el propósito de realizar actividades de saneamiento de un río que se encuentra contaminado por la gran cantidad de desechos sólidos que se depositan en él.

Área Metropolitana:

Guardianes Ecológicos agrupa a jóvenes con el propósito de proteger el ambiente; implementan campañas de limpieza en forma eventual y sin seguimiento. ARMSA y ACJ son ONGs dedicadas al desarrollo, que trabajan con participación comunitaria. En el caso de ARMSA, su enfoque esta dirigido al manejo ambiental, desarrolla sus actividades directamente con grupos de base de acuerdo a los patrones culturales de las áreas rurales y urbanas. Uno de los modelos de participación importante de conocer y evaluar, por su adaptablidad a otras áreas periurbanas o marginales, es el que ARMSA desarrolla en la planta de tratamiento para el manejo de desechos sólidos ubicada en la Colonia Alameda Norte, Zona 18 de la Ciudad de Guatemala.

Los asentamientos marginales y periurbanos de la ciudad tampoco están representados en la municipalidad y son las autoridades quienes participan exclusivamente en el proceso de toma de decisiones sobre el manejo de los residuos sólidos. No existe una planificación participativa que contemple involucrar en la toma de decisiones a grupos organizados como cooperativas, asociaciones, clubes, empresas, cámaras industriales o comerciales y comités de vecinos, pese a que regularmente las demandas de servicios provienen de estos sectores de la población.

Otro indicador real dentro de la marginación social, lo constituyen los segregadores que son una gran fuerza potencial en el manejo de los desechos sólidos, a pesar de los niveles de pobreza económica-social y educativo-cultural que enfrentan y, más aún, a pesar del mal trato y rechazo que experimentan de parte del resto de la sociedad. El nivel organizativo de estos grupos es significativo pero, por los indicadores señalados, no se estimula su participación a través de apoyos crediticios o microempresas porque se considera que la economía informal no constituye una garantía. Sin embargo, la economía informal puede fortalecerse a través de la creación de microempresas dedicadas al manejo de los desechos sólidos, apoyando iniciativas de

personas individuales y colectivas para tal actividad. Lo anterior promovería soluciones efectivas, generando empleo, protegiendo el ambiente y reduciendo el riesgo para la salud al mejorar las condiciones de vida de esta población. Esta opción permitiría que las acciones tuvieran como base a los patrones culturales.

7.3.2 Organizaciones públicas y privadas

Las instituciones que realizan actividades de saneamiento ambiental consideran que es importante la implementación de acciones educativas y de participación en la comunidad para dar un adecuado manejo a los desechos sólidos. Sin embargo, dentro de la estructura institucional no se encontró una unidad, sección o componente que promueva y coordine este tipo de acciones.

CARE, a través del Proyecto U-SWEEP (Sistema Urbano de Manejo de Residuos Sólidos), ha concentrado sus actividades en la ciudad de San Marcos, dando al proyecto un enfoque de integralidad para el manejo ambiental. Como estrategia de participación de la población a través de las organizaciones comunitarias, se han promovido grupos de apoyo donde participan instituciones públicas y privadas.

En la Ciudad de Guatemala, la participación de la población se da a través de empresas privadas para la recolección domiciliar, industrial y comercial.

El INFOM ha realizado seis estudios de prefactibilidad para algunos municipios del interior del país y ha proporcionado asesoría técnica en otros, pero no existe coordinación intersectorial entre los departamentos de la misma institución; existe la Sección de Promoción Social cuya función es asesorar y asistir a las municipalidades en el campo de los servicios públicos municipales como mercados, rastros, agua, alcantarillado y pavimentos, con el propósito de lograr la eficiente administración de operación y mantenimiento para la utilización racional de los recursos. Sin embargo, la comunidad es vista como usuaria y beneficiaria, mientras la municipalidad es prestataria.