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Capítulo 4 Análisis e interpretación de resultados

4.2 Cuando la paz se va

En este apartado analizaremos la percepción de los niños frente a los temas de

ausencia de paz, expondremos y seremos eco de sus voces expresando sus sentimientos e ideas al respecto de cuando la paz se va, pero en esta ocasión el análisis se hará desde cada uno de los entornos en que ellos y ellas se desenvuelven

4.2.1. Cuando la paz se va de mi casa

Para los niños y las niñas la paz se ausenta de sus hogares en el momento que sus papás discuten. Por ejemplo “Mariana” contaba que “un día por la noche sus papás pelearon y la mama le pegó con la olla de hacer los plátanos a su papa en la cabeza, y que él se había agachado y salido corriendo para que no le pegará más”. Esto lo contó en medio de risas que encontraron eco en las de sus compañeros, es un punto álgido para nuestra investigación ya que evidenció la naturalidad con la que los niños y las niñas viven estas situaciones en sus hogares, caso también identificado en el relato de “Juan” quien dice que “cuando sus papás pelean él se esconde debajo de la cama porque le da miedo el cuchillo con el que se pegan”. Estas situaciones son las que buscamos sean expuestas por los mismos niños y niñas para tener conocimiento de ellas y emprender acciones de resiliencia y reconocimiento.

4.2.2. Cuando la paz se va de mi barrio

Este es el más recurrente entre los comentarios de los niños sobre todo al regreso de un fin de semana, según estudios de la Policía Nacional (2017) la localidad es

considerada como una de las más violentas de la ciudad, especialmente los fines de semana. Estos sucesos son el pan diario de los niños y las niñas que los relatan, dependiendo de la gravedad de estos, con miedo o con normalidad, ejemplo de esto

tenemos la violación y muerte de una niña de 9 años que conmocionó al barrio y que para los niños fue traumático, pues los adultos no cuidan de la información que comparten frente a los pequeños haciéndolos participes de una forma cruda de la realidad en que viven. En esta ocasión los niños y las niñas temían que eso les fuera a pasar a ellos y convivían con miedo del violador. Otros casos presentados y narrados por ellos son más comunes y no les generan angustias, como los tiroteos “normales” los fines de semana o las discusiones con machete entre vecinos. Esta es la realidad en que han nacido y crecido sus pocos años de vida.

4.2.3. Cuando la paz se va de mi colegio

Estos casos son menos traumáticos pues son las situaciones de actuar cotidiano que se presentan en el colegio, aluden a las discusiones, desacuerdos y peleas que se presentan entre ellos y que solucionan con el dialogo y en algunos casos la mediación de la maestra. Los niños manifestaban que no había paz en el colegio cuando los niños no querían jugar con sus amigos, cuando no se prestaban el balón o una muñeca u otro juguete, “cundo la profe esta brava porque no hacemos caso”, “cuando yo le doy a mis amigos de mis chitos pero ellos no me comparten”.

Así podemos evidenciar que para ellos y ellas la paz en el colegio atañe a las

actuaciones cotidianas que conllevan las relaciones con los otros. Y son situaciones en la que ellos mismos pueden y logran intervenir de manera directa, espontánea y dan

solución a partir de sus conocimientos y experiencias de vida. Solo en algunos casos buscan mediadores en los adultos, por lo general logran poner en práctica los acuerdo de convivencia que ellos mismos establecieron.

4.2.4. Cuando la paz se va de mi corazón

En este apartado fue un común denominador que los niños y las niñas relacionaran la ausencia de la paz con sentimientos como la tristeza y la rabia, sus expresiones ante este cuestionamiento eran “no tengo paz en mi corazón cuando estoy triste y lloro” “ la paz se va de mi corazón cuando me pongo bravo y no quiero hablar con nadie” “ mi corazón está sin paz cuando mis amigos no juegan conmigo” sin embargo dentro de estos relatos nos llama la atención uno que tiene relación con las dinámicas familiares y a lo que son expuesto los niños y las niñas debido a estas,” mi corazón no está en paz cuando mi mama trabaja toda la noche y yo duermo en la casa de la señora Rosa, que es la señora que me cuida”. Así queda demostrado que para los niños la paz es algo que se siente, es algo interno que se expresa dependiendo de las situaciones que les corresponde vivir así no sean las más positivas para su desarrollo del ser.

4.3. Así me siento cuando

A partir del diálogo y la observación in situ de los niños y niñas podemos agrupar en 4 sentimientos las reacciones de ellos y ellas frente a diferentes situaciones que se les presentan, en cualquier contexto mencionado anteriormente, estos sentimientos nos dan una visión que refuerza los apartados anteriores y sigue poniendo en evidencia la voz de los niños y las frente a la paz y las categorías que alrededor de ella se han ido tejiendo a lo largo de esta investigación.

Para éste análisis el mayor insumo con que contamos fue la cartografía emocional, allí los niños y las niñas pudieron expresar y ubicar sus sentimientos en relación con los diferentes lugares que les rodean, es así como manifestaron los sitios en que se sentían seguros, en los que sentían temor, cuales les permitían sentir alegría, así como los que para ellos eran indiferentes.

Fue imposible no evidenciar que el lugar al que ellos y ellas le otorgan un significado de seguridad, alegría, tranquilidad es el colegio. Así como también es una generalidad que el sitio que les genera más temor: “ es la bajada al colegio y el potrero de al lado” cuando se les preguntaba sobre el por qué hacían alusión al árbol del ahorcado por ejemplo “Julian” decía: a mí me gusta venir al colegio, pero no me gusta cuando me toca bajar la loma y pasar por el árbol del ahorcado, porque allá se han muerto muchas

4.3.1. Me siento alegre cuando…

Para este diálogo hubo una espontaneidad sorprendente, sin embargo se notó que no todos fueron sinceros pues si alguno decía “me siento alegre cuando visito a mi abuelita” el otro replicaba diciendo lo mismo y aumentado “porque allá hay piscina” y así se iba complejizando el primer comentario. Esto permitió entender lo que los niños y niñas desean y que son felices en un mundo paralelo enriquecido por la imaginación y la creatividad que caracteriza esta etapa de la vida.

Sin embargo podemos rescatar que se sienten felices cuando sus papás les dan algún regalo, cuando se encuentran con su familia, cuando llegan al colegio, hay un común en sus diálogos y es la alegría que les produce saber que “tienen colegio”, les da alegría “cuando la profe les lee un cuento” “cuando pueden jugar con sus amigos “son muy alegres “cuando podemos dibujar y contar historias” además les produce alegría recibir sus alimentos “ me siento alegre cuando me dan desayuno” “me pongo muy feliz cuando mi mama me echa onces” esto que para muchos son actos cotidianos y casi obligatorios porque conforman un derecho de los niños y las niñas a alimentación, tristemente no se vive así en la mayoría de los hogares de ellos y ellas. Por eso es evidente que aunque en el colegio es un valor agregado el servicio de restaurante en la realidad es uno de los aspectos que les produce alegría y que relacionan con actos cotidianos de paz. El no contar con sus alimentos básicos es una muestra de la ausencia de paz en que vive parte de la infancia de nuestro país.

Teniendo en cuenta la cartografía social se evidenció que los niños y las niñas son felices en lugares específicos del barrio como el parque y algunos pocos manifestaron “que eran felices en la avenida porque pasaba el alimentador”.

4.3.2. Me siento tranquilo y seguro cuando…

La tranquilidad y la seguridad son 2 conceptos que los niños y las niñas logran relacionar y nos atreveríamos a decir según sus apreciaciones que no logran distinguir claramente. Además establecen una relación de estos 2 conceptos con la paz en la medida que los convoca a pensar en momentos específicos en que no sienten peligro, es la ausencia de riesgos y peligros y mencionan en el dialogo la presencia de un adulto. “me siento tranquila y segura cuando estoy con mis papás en la casa” “me siento tranquilo y seguro cuando la profe nos acompaña y estamos en nuestro salón”. Así podemos evidenciar que para ellos la seguridad y la tranquilidad tiene su mayor

manifestación en espacios físicos familiares y plenamente reconocidos por ellos y ellas, así como el acompañamiento de adultos que para ellos son figuras cercanas y que les trasmiten protección.

El papel de los adultos en este punto es vital, pues somos nosotros quienes podemos configurar estos espacios como espacios seguros para la infancia, por supuesto hay casos

negativos y algunos niños logran definir estas 2 subcategorías desde la ausencia y estrechamente relacionadas con el miedo.

En las cartografías emocionales y los talleres se pudo evidenciar que los niños y las niñas en su gran mayoría se sienten tranquilos y seguros en sus casas y no existen para ellos y ellas sitios en su barrio que les produzca este mismo sentimiento.

4.3.3. Me siento con miedo cuando…

Como se mencionó anteriormente las situaciones en que ellos y ellas manifestaron sentir miedo son relacionadas también con la presencia o ausencia de los adultos y con la configuración de los espacios, además estos temores son fortalecidos por comentarios expresados irresponsablemente frente a os niños y niñas.

Así sus voces nos permiten escuchar frases como “ me da miedo cuando nos dejan solos en la casa a mi hermanito y a mi” “me da miedo cuando me toca venirme sola al colegio” y situaciones en sus hogares que les marcan la infancia de una forma negativa “ me da miedo cuando el novio de mi mama llega borracho porque nos pega” “ a mí me da mucho miedo cuando mi mama se pone brava” se evidencia también la falta de confianza en algunos hogares ocasionando un comportamiento cuestionable “ me da miedo cuando

hago algo mal y no le digo a mi mama” “ yo tengo miedo cuando no le digo la verdad a mi papa, porque él nos pega muy duro”.

En estos relatos está más que claro como los temas está relacionado con la agresión y la violencia física, que ya hemos expuesto en capítulos anteriores, escuchar sus voces es un llamado a hacer un alto frente a estos comportamientos que son una vulneración de derechos y actos de violencia hacia nuestra infancia.

Por otro lado están los temores que infundimos los adultos por hablar

irresponsablemente frente a los niños y a las niñas así es como Mariana dice “ a mí me da miedo que me corten la cabeza con un machete”, esto es a raíz de un suceso ocurrido un fin de semana en el barrio en el que a un señor le cortaron la cabeza con un machete por sostener una pelea con otro vecino, esto aunque no lo vieron los niños porque se dio en horas de la madrugada, lo supieron por las charlas que mantuvieron los adultos en el momento que los niños se encontraban con ellos.

Por eso es muy importante no agredir a los niños y niñas por omisión y descuido, debemos ser responsables en el manejo de la información así como en nuestros

comportamientos. Ya que es claro que la mayoría de los miedos que tienen los niños y las niñas son resultado de los adultos, hay otros miedos propio de la infancia que se van superando a medida que se va adquiriendo madurez, como el temor de Jhon “a mí me dan miedo los monstruos y las brujas” a él se unen varios niños manifestando que tienen los

mismos temores. Como “a mí además me da miedo cuando me pagan la luz y no veo nada”, “yo siento miedo si mi tío no llega por mi cuando nos vamos del colegio”.

De la anterior podemos analizar que somos los adultos los responsables de muchos de los miedos que tienen los niños y las niñas, y que en esta misma medida somos nosotros quienes podemos mitigarlos y ayudar a superarlos, solo se requiere que seamos

conscientes de ellos y de nuestra responsabilidad en ellos.

En este aspecto se evidencia la realidad que buscó demostrar ésta investigación, pues la gran mayoría de caritas -que fueron los marcadores de emociones en la cartografía- son tristes, revelando que el sector lo que más produce en los niños y niñas es temor, inseguridad, tristeza. Esto se puede comprobar en los anexos, donde se encuentran los registros fotográficos de los mapas, en los cuales es notorio que en la “bajada al colegio”, en las cuadras del barrio, en la avenida y para algunos en sus casas encuentran fuentes de los sentimientos y emociones mencionaos anteriormente.

4.4. Así actúo cuando….

Este último apartado hace referencia a dos comportamientos que logramos observar en los niños y las niñas, como se ha mencionado en la infancia hay innumerables lenguajes y formas de expresar ideas, sentimientos y emociones. Una de ellas es el actuar cotidiano de ellos y ellas en el que estas manifestaciones son más explicitas y claras.

Para tener mayor asertividad en el análisis de estas muestras que se logran desde el dialogo, el circulo de la paz y la cartografía social hemos agrupado en 2 subcategorías estas actuaciones, así expondremos resultados en torno a lo que los niños hacen cuando combaten la violencia y cuando no saben que es la paz.

4.4.1. Así actúo cuando combato la violencia

Dándole una mirada a los diferentes escenarios a los que nos hemos referido en

apartados anteriores podemos asegurar que dependiendo de la gravedad de la situación, el contexto y los actores involucrados los niños y las niñas manifiestan su comportamiento, por ejemplo al preguntarles que hacen cuando se presentan episodios de violencia en sus casa manifiestan que solo se esconden, o se van para su cuarto buscando alejarse de los adultos y salvaguardar de alguna manera su integridad, “cuando mis papás pelean solo me encierro en mi pieza para que mi papa no me encuentre hasta que ya no este bravo”

Aquí queda evidenciado que no pueden intervenir para solucionar o minimizar de alguna manera, así como los conflictos no tienen que ver con ellos la solución tampoco, esto mismo trasciende al barrio donde no tienen oportunidad de actuar directamente sobre el conflicto. Lo máximo que pueden hacer es compartirlo en la escuela con la maestra, de allí que sea tan importante escucharlos y permitirles construir espacios de dialogo sobre

sus propias experiencias, en los que sientan que son tenido en cuenta y que a sus opiniones se les otorga la importancia que requieren.

En el contexto de la escuela la situación varía significativamente porque es allí donde se les permite construir en comunidad soluciones, donde son ellos protagonistas de las acciones conflictivas o violentas a la vez que son parte vital de la solución. Es en la escuela que se le permite desarrollar las capacidades que hemos mencionado y tomado para nuestra investigación.

El actuar de los niños y las niñas de ciclo inicial, está determinado por la voluntad que demuestren los adultos para permitirles la participación en la construcción de soluciones y en la habilidad de escuchar el punto de vista que ellos tienen frente a estas situaciones en que la violencia está presente.

4.4.2. Así actúo cuando no sé qué es la violencia…

Así como hemos evidenciado a lo largo de esta investigación los diferentes tipos de violencias a los que son sometidos los niños y las niñas también existen casos en los que no se viven, y en los cuales también es importante dar importancia a las voces de ellos y ellas. Es aso como traemos a mención la voz de Sara quien ante las narrativas de sus compañeros-as manifiesta con sorpresa que “en mi casa nunca pelean y tampoco me

pegan y cuando hay algo feo en el barrio mi papá me manda a dormir”. Esta situación se repite con un porcentaje mínimo de niños ´pero también existen y es lo que queremos resaltar en estos resultados.

Por otro lado existen casos donde no reconocen lo que significa la violencia, no porque esta se encuentre ausente sino porque la han naturalizado a un 100% es el caso de Jhon quien no vive con sus papás y dice” pero que le peguen a uno no es malo, a mí siempre me pegan para que aprenda” es un caso preocupante que también existe y al que debemos prestar atención para iniciar intervenciones que logren acabar con la violencia hacia los niños y las niñas.

Esta investigación nos arroja como resultado que la violencia para la gran mayoría de niños y niñas está presente en su cotidianidad, vida en diferentes grados de gravedad, que en mucho de ellos no pueden aportar a las soluciones pero que desde la escuela se pueden generar estrategias que permitan ir mejorando las condiciones de convivencia de cada uno de los niños y las niñas de ciclo inicial del colegio Gabriel García Márquez y que un primer paso es generar espacios de dialogo, reflexión y construcción colectiva de

Conclusiones

Inicialmente, al realizar el presente estudio investigativo la población que se abordó, fueron los niños y niñas de la primera infancia, teniendo en cuenta sus historias de vida, y las particularidades del contexto en el que viven; ello junto a la permanencia regular de 5 días a la semana durante todo un año lectivo nos permitió reconocer el entorno barrial, familiar y del colegio con las dinámicas implícitas en la cotidianidad del lugar,

adicionalmente se pudo evidenciar que existe una gran diversidad de estructuras familiares, unas implícitas en la violencia de forma directa y otras en la indirecta. A nuestra forma de ver esa riqueza cultural hace que la investigación sea real desde diferentes perspectivas de infancia.

La aceptación de la comunidad ante la realización de la investigación fue total y en el transcurso de la misma se notó la naturalidad y espontaneidad de los niños y niñas

quienes al cabo de un mes olvidaron que era una investigación de la maestra y terminaron por hablar de la paz abiertamente y sin titubeos, al igual que sus comportamientos los cuales no fueron permeados en ningún momento.

Lo anterior nos brinda un aporte real desde las voces, las capacidades y habilidades de cada uno de ellos en torno a la construcción de paz, dejándonos observar sus saberes, valiosas ideas, sentimientos y experiencias que les llena como docentes investigadoras y

nos invita a dejar ser a los niños y niñas y a escucharlos más, pues en ellos existe una sabiduría inocente.

Es primordial permitir a los niños y niñas la manifestación de todos sus sentimientos y

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