4. PARTE CUATRO: PERMANECER VIVO 58
4.2. Pensar políticamente 60
Pensar políticamente es una actividad que deben ejercer todos los líderes que estén interesados en ejercer un liderazgo adaptativo. En este sentido, deben desarrollar políticas de inclusión entendidas como algo más allá de tener en cuenta las opiniones de la gente en la definición del problema, sino más bien como la formulación e implementación de políticas encaminadas en retar a la gente de manera dura y continua, con el objetivo de enfrentar nuevas perspectivas, de dejar de ver y hacerle culto a ideas y formas de vida antiguas. Una de estas políticas es la de “mantenerse cerca de la oposición”.
Para sobrevivir y ser exitoso en el ejercicio del liderazgo se necesita trabajar de manera cercana con los opositores, de la misma forma como se debe hacer con los socios. La gente que se opone a lo que el líder trata de llevar a cabo son usualmente quienes tienen más por perder si el líder llega a tener una gestión exitosa. Mientras las relaciones con sus aliados y opositores son esenciales, también es cierto que las personas que determinan su éxito son a menudo aquellos que se encuentran en el medio y que se resisten a su iniciativa por el mero hecho de que llegue a interferir con su vida y hacer de su futuro algo incierto.
Otra política bien encausada consiste y se determina por las cualidades que distinguen a las personas de éxito que lideran, y es el énfasis en sus relaciones personales. Esencialmente son seis los aspectos del pensamiento político en el ejercicio del liderazgo:
(1) Encontrar socios. Los socios son aquellas personas que pueden aportar sus propias ideas. Con ellos la consolidación de la conexión lleva tiempo y son afectados por cualquier tipo de decisión que se tome. A su vez, proveen protección y fortalecen las alianzas entre ambas partes. Fortalecen las iniciativas del líder por lo que permiten la construcción de un poder político. Por otra parte, ayudan a mejorar el contenido de las ideas teniendo en cuenta la validez de otros puntos de vista, especialmente si se incorporan las opiniones de aquellos que difieren radicalmente con la idea. No obstante, encontrar los socios adecuados es tarea difícil pues, la asociación es un asunto que implica renunciar a una cierta autonomía haciendo que tanto el líder como sus socios potenciales manejen cierto grado de reticencia por continuar estando juntos. Por otra parte, el desarrollo de la confianza toma tiempo y perseverancia para poder manejar productivamente los conflictos. La búsqueda de socios reales - personas, tanto dentro como fuera de la organización que compartan los mismos objetivos - toma mucho tiempo y energía. Un aliado natural está de acuerdo con usted sobre su problema y está dispuesto a luchar por ello, pero la alianza no significa que su aliado abandone todos los demás compromisos. Sin duda, el aliado disfruta de muchas otras relaciones y se identifica como un miembro leal de otros grupos.
(2) Mantenerse cerca de la oposición. Para sobrevivir y ser exitoso en el ejercicio del liderazgo se necesita trabajar de manera cercana con los opositores, de la misma forma que como se hace con los socios. La gente que se opone a lo que el líder trata de llevar a cabo son usualmente personas que más tienen que perder con el éxito del mismo. En contraste, los aliados son aquellos quienes menos tienen que perder.
(3) Aceptar la responsabilidad de su parte del desastre. Cuando se hace parte de un grupo o comunidad al cual se está tratando de liderar, se debe saber que el líder también hace parte del problema. Cuando el líder está muy apresurado en echarle la culpa a los demás, ya sea dentro o fuera de la comunidad, crea riesgos para él mismo.
(4) Reconocer la pérdida. Implica ayudar a las organizaciones y comunidades para que se den cuenta de qué y a quién están dispuestas a dejar. La gente quiere hacer sacrificios si saben la razón del mismo. Por esto, la gente necesita saber que el líder sabe y entiende lo que implica lo que les está pidiendo que abandonen con el fin de tener un mejor futuro.
(5) Modelar el comportamiento. Consiste básicamente en encaminar y dirigir el comportamiento de forma coherente a los nuevos propósitos que desean plantarse.
(6) Aceptar las bajas. Un cambio adaptativo que es benéfico para la organización como un todo, clara y tangiblemente le hace daño a alguien que haya sido beneficiado por el mundo que se pretende dejar atrás. Hay gente que simplemente no puede o no quiere seguir el cambio. Por esto, se debe elegir entre quedarse con estas personas o progresar. Para las personas que se encuentran sufriendo bajas extremadamente dolorosas, casi demasiado dolorosas de soportar, esta parte de la dirección presenta un dilema especial. Pero a menudo va con el territorio. La habilidad para aceptar esta dura realidad de perdidas envía un claro mensaje acerca del coraje y del compromiso con el cambio. Desafortunadamente, las víctimas a menudo son un subproducto necesario del trabajo adaptativo.
Finalmente, nadie es lo suficientemente inteligente o rápido para enfrentarse solo al reto y complejidad política de una organización o comunidad y menos enfrentándose a las presiones de un reto adaptativo. Por consiguiente, más allá del desarrollo de su base de apoyo, el líder debe permitir que le ayuden a relacionarse con su oposición. Y, por otra parte, los esfuerzos para ganar la confianza deben extenderse más allá de los aliados y de la oposición hacia esa gente que no está comprometida.