resultados y sin grandes recursos.Por eso, no era fácil manejar o dirigir al equipo de la frontera. La gente de la ciudad estaba tan dolida con los malos resultados antes de la gestión de mi papá que no aflojaba tanto a la hora de ir al estadio. El hecho de no ir a la cancha, significaba que había menos ingresos para invertirle l equipo que todos queríamos ver como protagonista del fútbol colombiano.
Desde los 8 años, el plan era ir al estadio General Santander, acompando a mi papá con toda mi familia. Cada domingo, o cuando se jugó en la “A” miércoles también estabamos allí para apoyar su gestión. Me sentía la dueña de las tribunas, de la cancha , de los jugadores y de todo lo que tuviera el rojinegro. Me sentía dueña del amor mas grande por el equipo que sentía como la empresa que todos estabamos apoyando para que saliera adelante. No recuerdo que fuera alguna otra niña de mi edad, así que sentía que era el centro de atención. Todo el mundo tenía que ver con la niña chiquita que se vestía de rojo y gritaba con toda la propiedad a pesar de la edad.
Apróximadamente fui al estadio sin falta hasta los 14 años. La ida al General Santander era tan sagrada como la misma misa de los domíngos. Pedía para que le fuera bien al equipo y así los medios no le dieran duro a mi papá que solo se preocupaba por sacarlo adelante. Increíble, pero jamás imaginé ser periodista. Es mas, yo creo que fue a última idea que se me pasó por la cabeza. Durante toda esa época, los medios de comunicación eran sinónimo de irrespeto y de inoportunismo. No podría precisar nombres pero si estuve en varias conversaciones donde le pedían algún tipo de retribución para hacer buenos comentarios.
En el estadio siempre fue reconocida la transmisión de Carlos Humberto Ortega y Rodrigo Vásquez, mas conocido como Rocky. En terminos generales se portaron bien durante los años de dirigencia de mi papá. Aunque él que conocía bastante al medio , siempre me enseño a no generalizar y que las malas personas habitaban no solo el periodismo.
En esa época la cultura del radio en el estadio era muy fuerte. Los comentarios mas oidos eran los de RCN Radio y se identificaba en el General Santander pues tenía un sonido especial cada vez que daban el tiempo de juego. En esa época todo el mundo iba al estadio con su radio en mano, era tan importante como la boleta para entrar.
Veía a los periodistas desde el otro lado. Desde el lado criticado y cuestionado. Me llamaba la atención el negativismo que cada vez se fue apoderando de esa mala impresión que tenía. Es que de verdad que siempre había algo mao. Por ejemplo, si al equipo le iba muy
bien decían: que jugadores tan buenos, pero si llegaba a salir goleado o algo así lo primero que afirmaban era¨que dirigencia tan regular. El teléfono no paraba de sonar, desde las 6 de la manana , mi papá era perseguido por todos los medios para bien o para mal. Lo único cierto es que siempre era protagonista. Y mas cuando había cosas que criticar.
Siempre pensé que era muy fácil destruir para quien tenía el micrófono a su disposición. Y que luego echarse para atrás no iba a tener la misma importancia. Lo mas importante siempre era botar una buena chiva, un buen titular para capturar audiencia.
Pero a pesar de todo, nos tocó una buena época para el doblementeglorioso Cúcuta Deportivo. En ese momento, solo tenía un sueño. Estar en el banco de suplentes, cerca al técnico , Sergio Santín. El bocha, como lo llamaban ,representaba a sabiduría y el conocimiento de saber armar un equipo. El hombre de las estrategias. Además, su importancia en la selección uruguaya lo hacía respetar mas por los seguidores. Pues Cúcuta siempre se caracterizó por ser la cuna de la selección charrúa, casualmente, mi papá siempre se fijó en ese país para traer a los mejores.
Siempre supliqué estar en ese lugar durante un partido pero me respondía que era imposible por la reglamentación de la Dimayor. Por nada del mundo se podía estar en el banco sin la acreditación del equipo.
Sergio Santín fue el técnico que ascendió al equipo después de mucho tiempo. En el año 97 no solo mi papá fue el hombre mas querido por la ciudad, el técnico se convirtió en el ídolo que hizo realidad el sueño que estuvo alejando por años. Codearse con Nacional, Millonarios, América y el Deportivo Cali.
Santín era un uruguayo , ex futbolista. Había sido figura en su país. Un volante, con mucha habilidad . Y no solo fue ídolo en el fútbol charrúa con Peñarol y la selección, pues jugó en el Cúcuta, Atlético Nacional y en la mejor época del Ámerica de Cali, la del médico Gabriel Ochoa y en la que hizo parte según expertos, del mejor equipo escarlata en muchos años con jugadores como Julio Cesar Falcioni, Anthony de Ávila, Willington Ortiz, Roberto Cabañas y Ricardo Gareca.
Sergio Santín dirigía con mucho carácter. Los jugadores lo respetaban y siempre recibían sus indicaciones en el campo. Aunque tenía un hombre de confianza en la cancha, un líder que podía transmitir todas las estrategias del uruguayo, me refiero a Arnoldo Iguarán. Creo que uno de los motivos claves para que la plantilla lo viera como una verdadera autoridad tenía que ver con su trayectoria en este deporte. Todo un ídolo que había vivido y disfrutado de los mejores equipos de los años 80. Recuerdo que no era muy demorado en reaccionar ,