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2. ESTRATIGRAFÍA

2.2. SEGUNDO CICLO VOLCÁNICO

2.2.5. Período Histórico

2.2.5.1. Erupciones históricas de Timanfaya. (siglo XVIII) Tercer episodio. Coladas basálticas y

piroclastos de dispersión. (62 y 63)

Los piroclastos de dispersión de las erupciones de Timanfaya cubren amplias zonas de las hojas de Tinajo y Yaiza, que es donde se localizan estos centros de emisión. En esta hoja, estos ma- teriales piroclásticos cubren una zona del sector SO de la misma. Fundamentalmente ocupan las partes bajas situadas entre los relieves de Montaña Tizalaya, El Alto, Chimbusque y Juan Bello. Además parece bastante probable suponer que estos piroclastos debían continuarse, en

esta zona, bajo la colada del tercer episodio. Las potencias observadas suelen ser de 1 a 3 m. El depósito está constituido esencialmente por lapilli fino de color negro.

A este tercer y último episodio de actividad de Timanfaya se han asignado los centros de emi- sión de Montaña de las Nueces y Montaña Colorada, ambos localizados dentro de la hoja de Tinajo, a poca distancia de la esquina SO de esta hoja. Aunque no se ha realizado una distin- ción pormenorizada de coladas y edificios, puede inferirse que prácticamente todas las coladas que afloran en esta hoja proceden del centro de emisión de Montaña de las Nueces. Son co- ladas muy poco viscosas, de tipo "pahoehoe", con frecuentes ejemplos de estructuras corda- das y tubos volcánicos. El más conocido es el tubo de los Naturalistas, citado ya por E. HER- NANDEZ-PACHECO (1909) y posteriormente estudiado por MACAU (1965), MARTIN y DIAZ (1985) y SOCORRO (1989). Dentro de esta hoja existen varios "jameos" alineados que marcan el recorrido del tubo desde el extremo occidental de la hoja hacia Mozaga. También se obser- van muchos "jameos", de menor tamaño, al E de las Casas de la Florida. Son coladas de ba- saltos olivínicos, delgadas, vesiculares y esponjosas, que dan lugar a superficies planas, abom- badas y agrietadas. Las estructuras cordadas son muy abundantes y llamativas; superficialmen- te presentan una morfología en “corteza de pan”. También son muy abundantes las estructuras u "ojivas" de presión. Tienen color negro brillante en superficie y gris en la parte interna, más masiva. En general se han observado potencias de unos 2 m, salvo en algunos puntos aislados que hay cortes de hasta 3 m. Estas coladas se han encauzado por los valles previos y han recorrido enormes distancias desde su centro de emisión hasta Mozaga (∼ 8 km). A partir de esta zona la colada se bifurca en dos ramales. El ramal norte es más delgado y re- corre unos 7,5 km en dirección a la Caleta de Famara, sin llegar a alcanzar la costa. El otro ra- mal se dirige primero al SE bordeando Montaña Ubigue y Tahiche, y luego toma dirección sur, llegando a la costa junto a las Salinas de Punta Chica, ya en Arrecife. Este ramal puede haber recorrido aproximadamente un total de 18,5-19 km desde el centro de emisión. Estas coladas suelen presentar en superficie losas o placas rotas de poco espesor, que a veces han sido utili- zadas para revestimientos y trabajos de mampostería. Parcialmente están colonizadas por lí- quenes, tipo vesubiana y otros. En el sector centro-meridional de la hoja, fundamentalmente en los contactos con el campo de arenas eólicas, se observa que las arenas se removilizan y cubren parcialmente a estas coladas.

Recientemente, ROMERO (1991a, b) realizó un extenso estudio geomorfológico e histórico-do- cumental sobre esta erupción y el resto de erupciones históricas del archipiélago canario.

2.2.5.2. Alineación de 1824. Montaña de Tao o del Clérigo Duarte. Coladas basálticas y cono de tefra (64 y 65)

Según datos de Eduardo HERNÁNDEZ-PACHECO (1909), esta erupción se inició el 31 de Julio de 1824. Los otros dos volcanes de esta alineación comenzaron, respectivamente, el 29 de sep- tiembre y el 16 de octubre (véase hoja de Tinajo). Este autor fundamenta estas afirmaciones en datos encontrados en el archivo parroquial de Tinajo, sobre todo en la descripción realizada por Baltasar Perdomo, cura párroco de San Bartolomé, durante la época de actividad volcánica. Se trata por tanto de la primera erupción de esta fisura, de orientación OSO-ENE. Estas direc- trices son coincidentes con las alineaciones cuaternarias de este sector central de la isla y con las del siglo XVIII (Timanfaya). Curiosamente, la actividad comienza en el extremo oriental de la

fisura y se traslada después al otro extremo (Volcán Nuevo del Fuego o Chinero), para terminar en la parte central de la misma (Volcán de Tinguatón). Se da la circunstancia de que la fecha de inicio de este último volcán (16 de octubre) coincide con la finalización de la actividad en la Montaña del Clérigo Duarte.

Este edificio muestra una forma en planta irregular, lobulada y alargada según la dirección de la fisura (OSO-ENE). Se observan siete pequeñas bocas eruptivas alineadas según esta directriz. Tiene una dimensión máxima, según esa dirección, de unos 840 m y mínima en sentido per- pendicular de unos 100 m. La altura desde su base es variable, siendo máxima en el extremo suroccidental, con 22 m. El edificio está constituido fundamentalmente por lapilli grueso con tamaños del orden de 2-4 cm. En menor proporción se observan escorias, bloques, spatter y bombas. Los tamaños no suelen superar los 15-20 cm. Hay una pequeña zona de dispersión de piroclastos en torno al edificio que ha sido utilizada para realizar extracciones de "picón" (lapilli). Según las narraciones de los testigos, antes mencionadas, este volcán emitió chorros de vapor de agua, si bien fueron menos abundantes que en el volcán de Tinguatón.

Las coladas de este edificio ocupan una extensión muy reducida y se han dirigido hacia el flanco septentrional. Son coladas muy negras, vacuolares y porfídicas, con fenocristales de olivino y piroxeno. Composicionalmente son basaltos. Dan lugar a un pequeño malpaís, de color negro, constituido por bloques lávicos escoriáceos de pequeño tamaño.

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