FACTORES SOCIALES QUE INFLUYEN EN LA CALIDAD DE VIDA Y EL GRADO DE SATISFACCIÓN EN LAS RELACIONES
5.4. PERCEPCIÓN DE MAL TRATO EN SERVICIOS PÚBLICOS
CUADRO N° 20
Distribución Numérica y Porcentual según Percepción de mal trato en servicios públicos de los usuarios del Centro del Adulto Mayor “Víctor
Larco”. 2014
INDICADOR N (%)
Sí 17 70.8
No 7 29.2
TOTAL 24 100.0
Fuente: Cuestionario aplicado por la autora a los usuarios del CAM ‘Víctor Larco’. Diciembre 2014
GRÁFICO N° 20
Percepción de mal trato en servicios públicos de los usuarios del CAM “Víctor Larco”. 2014
Fuente: Cuadro N° 20.
Interpretación: Con respecto a la percepción del mal trato en servicios públicos, el 70.8% de adultos mayores manifestaron que sí han sentido alguna vez el mal trato en estos servicios y el 29.2% comentaron que no.
0 20 40 60 80 70.8 29.2 %
Percepción de mal trato
DISCUSIÓN:
Las características generales de los usuarios tales como el género, edad, grado de instrucción, estado civil y ocupación; sin lugar a duda, son importantes para una mayor comprensión del modo de vida actual de los adultos mayores.
Desde la perspectiva de género (ver Gráfico N° 01), se percibe que el mayor porcentaje está representado por el sexo femenino, pues del total de la muestra, el 83.3% son mujeres. Esta realidad hace conocer que pertenecer a un Centro de Adulto Mayor, no tiene el mismo significado para adultos mayores de ambos sexos.
Según Montes de Oca (2006:16): “Los adultos mayores hombres, perciben a los Centros de Adulto Mayor o redes de envejecimiento como lugares para hacer “actividades femeninas”, dando lugar incluso, a estereotipos como “lugares de pérdida de tiempo” o como “espacios para
viejos”, donde los talleres que se ofrecen, no suelen ser de
mucho agrado para los hombres”.
Esta teoría puede ser contrastada con el testimonio en la entrevista de una usuaria:
“Tengo dos vecinos de mi edad que podrían pertenecer al Centro, porque cumplen con los requisitos, pero aunque los he animado de mil formas, ellos no quieren porque piensan que es una pérdida de tiempo y de plata por las actividades que hacemos mensuales. Esa es la mala idea que tienen de un CAM”. (María - 70 años)
Por otro lado, cabe hacer mención que las mujeres que tienen una participación más activa en los Centros de Adulto Mayor, son aquellas cuyos esposos han fallecido, los hijos se han casado o su menor descendencia permite una mayor libertad de movimiento y acción.
En el caso de los esposos fallecidos, se puede comprobar en el Gráfico N° 04 de Estado Civil, que las personas viudas tienen el mayor porcentaje con el 41.7%, otorgándole a la mujer más tiempo libre y disponible para ocuparlo en actividades productivas en beneficio propio.
“Yo entré al Centro, un año después de superar la muerte de mi marido. Muchos años me dediqué a cuidarlo porque ya no podía caminar. Una amiga me animó. Aunque a veces estoy media adolorida, trato de venir seguido”. (Zoila - 64 años)
Así mismo, la cantidad de mujeres adultas mayores participantes en un CAM, puede ser entendida con el Gráfico N° 13, en relación con el número de hijos que tiene, pues si bien es cierto que no es el mayor porcentaje, el 12.5% de adultos mayores, no tienen hijos y su pensar es el siguiente:
“Si tuviera hijos, quizás le dedicaría menos tiempo al CAM para compartir más en familia; sin embargo, no me gusta estar sola en mi casa y aquí, aunque a veces hay problemas, me siento mejor. Tengo la curiosidad de hacer cosas diferentes”. (Magdalena - 62 años)
En contraste, la opinión de la minoría de varones, sobre su experiencia de participación, muestra que la viudez y jubilación resultaron transiciones deprimentes, que afectaron su salud; no obstante, tejieron nuevas relaciones interpersonales en el CAM y comprendieron que estos vínculos les daban nuevas oportunidades e incluso la posibilidad de encontrar un espacio de recreación y compañía.
Las razones que fuesen, muestran que las mujeres son las más favorecidas con los programas sociales de los Centros de Adulto Mayor, teniendo mayor oportunidad para tener un envejecimiento activo y realizar su potencial. Por lo tanto, el análisis sobre los factores que influyen en la calidad de vida y el grado de satisfacción en las relaciones de convivencia de los adultos mayores, será teniendo en cuenta la opinión de las mujeres en gran porcentaje en relación a los hombres.
Analicemos ahora, laedad (ver Gráfico N° 02). Los adultos mayores cuyas edades están entre el rango de 70 y 74 años, representan el 25.0%, y cuyas edades se encuentran desde los 75 años a más, están representados por el menor porcentaje, 8.3%. Estos porcentajes hacen suponer y tener la idea que la participación de los adultos mayores en el CAM, depende en algunas ocasiones de la edad, pues mientras más envejece el adulto mayor, menos participación activa tiene.
Como bien lo menciona Carbonel (2009:2): “El adulto mayor
mientras envejece sufre cambios que transforman su modo de vida, uno de estos cambios que se ponen de manifiesto son los físicos; a través, de la disminución de la fuerza o la progresiva pérdida de funcionalidad y un aumento en la prevalencia de enfermedades”.
El deterioro físico y la prevalencia de enfermedades se evidencia claramente en el Gráfico N° 07 con respecto a los problemas de salud de los adultos mayores, pues el 25.0% y el 8.3% sufren de artritis y osteoporosis respectivamente, haciendo que el ser humano con el paso de los años, disminuya su actividad física y la salud se deteriore, dando inicio a la dependencia familiar e impidiendo que el adulto asista y participe en el Centro del Adulto Mayor, dejando de lado su vida activa.
Estas diferencias de porcentajes, permiten hacer un balance y comparación entre la calidad de vida de adultos mayores hasta los 69 años y aquellos cuyas edades superan los 70. Se recogió la siguiente información en la entrevista aplicada:
“Yo me siento bien físicamente aún, sólo tengo el problema de la presión pero es controlable. Como recién me animaron a entrar al CAM, me gustaría ser parte del equipo de Vóley, lo he practicado hace algunos años y sería bueno seguir jugando para no perder la costumbre y mantenerme sana y de paso hacer ejercicio”. (Juana - 60 años)
“Físicamente, tengo dificultades para caminar como puede ver, me moviliza mi hija mejor en la silla de ruedas porque la cadera me duele mucho. Es decir, únicamente utilizo la silla para venir al CAM porque la mayor parte del tiempo, estoy en mi casa viendo televisión”. (Micaela - 79 años)
Estos testimonios de usuarias del Centro del Adulto Mayor, hacen suponer que con el pasar de los años, los diferentes órganos y sistemas van a sufrir mayores alteraciones, y los adultos mayores se sentirán menos aptos para incluirse dentro de la sociedad.
Cabe resaltar y tener en cuenta, que no todos los adultos mayores envejecerán de la misma forma, ya que los cambios que ocurren con el envejecimiento van a estar influenciados por muchos factores, dependiendo además, del modo de vivir.
Con respecto al grado de instrucción (ver Gráfico N° 03), el 37.5% de los usuarios manifestaron que tienen primaria completa y el 25.0%, secundaria completa, porcentajes que indican que la mayoría de los adultos mayores encuestados no tuvieron mayores oportunidades de adquirir conocimientos y un buen nivel formativo.
La Ley General de Educación del Perú (2013:14) establece que: “La educación es un proceso de aprendizaje y enseñanza que se desarrolla a lo largo de toda la vida y que contribuye a la formación integral de las personas y al pleno desarrollo de sus potencialidades”.
Es importante hacer mención además, que el grado de instrucción o la educación en sí de cualquier ser humano es un factor esencial en la calidad de vida y en el nivel de salud, pues el estado de bienestar aumenta de acuerdo con el nivel de educación, lo cual refleja el impacto de éste en el cuidado de la salud, en el cambio de comportamientos, etc.
En tal sentido, la educación juega un rol fundamental, ya que actúa de manera directa sobre la inteligencia y las habilidades cognoscitivas, y también en el desarrollo de competencias y de estilos de vida saludables.
Así como lo mencionan Abellán y Esparza (2006:71): “El nivel educativo de una población tiene incidencia en aspectos muy importantes de la vida de ese grupo. Un nivel educativo bajo, resulta determinante en cuestiones tan destacadas como el bienestar, el estado de salud y las situaciones de discapacidad y dependencia”.
Por otro lado, la situación del estado civil (ver Gráfico N° 04), es la siguiente: El 41.7% de los adultos mayores encuestados, son viudos; pues es natural que en esta etapa de vida se observe a la viudez como una tendencia creciente. Por ello, es importante conocer cómo la viudez o el estado civil en sí de los adultos mayores, influye en su bienestar y calidad de vida.
El Terapista Ocupacional de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, Jean Gajardo (2013:1) considera que: “La viudez tiene un impacto relevante debido al papel que tiene el cónyuge, siendo en muchas ocasiones la principal red social y de apoyo de la persona adulta mayor".
La opinión del Terapista, guarda relación con las actitudes y pensamientos de los adultos mayores, pues la manera de ver la vida después de la pérdida del cónyuge, cambia.
“Después que falleció mi esposa nada era igual para mí, bajé mucho de peso, porque su muerte fue repentina. Era difícil levantarme y no verla más. Con el tiempo, uno se acostumbra a la ausencia, pero el proceso es difícil. Unos años después de la muerte de mi esposa, entré al CAM y me acostumbré a esta forma de vida”. (Guillermo - 71 años).
El testimonio mencionado, hace conocer que, a pesar de la dificultad de toda la transición o el proceso de viudez, los lugares de encuentro generacional, donde participa el 100% de los encuestados, como se percibe en el Gráfico N° 18, son un apoyo muy importante ante estos eventos y beneficiosos para garantizar un bienestar emocional al adulto mayor, que aporten a su calidad de vida y al modo de relacionarse con sus pares.
Por ello, es importante visualizar cómo se reorganiza la vida de la persona adulta mayor después de dicha pérdida; es decir, identificar las redes sociales de apoyo informal como la familia, amistades, y formal, entre las que se encuentran todas las instituciones públicas y privadas que se orientan a la atención de sus demandas.
A diferencia de los viudos, la situación de los adultos mayores casados, que representan el 33.3%; es distinta, ya que la vida en pareja no solamente tiene una relación con el plano afectivo, sino que a lo largo de ésta, se determinan otros aspectos de la cotidianeidad porque junto al cónyuge se van creando actividades que realizar en conjunto y se adquieren hábitos y rutinas diarias, haciendo que los adultos mayores casados tengan, en distintos casos, una vida más confortable que aquellos que han perdido al cónyuge.
“Mi esposo es mi mejor compañero, con él nos hacemos mucha compañía. Nuestros hijos formaron sus hogares y nos quedamos él y yo viviendo solos. Tenemos una forma distinta de vivir a la de algunos años pero siempre realizamos nuestras actividades juntos”. (María - 70 años)
En general, las personas de la tercera edad que ya no tienen compañía del cónyuge ya sea por viudez o divorcio o aquellas que nunca la han tenido, pueden llegar a tener menos soporte emocional, afectivo y social, que aquella persona que aún tiene compañía.
Importa además, analizar la ocupación de los usuarios (ver Gráfico N° 05). El mayor porcentaje que se observa con 58.3%, representan a las personas jubiladas, aquellas que perciben una pensión por el trabajo remunerado realizado.
La psicóloga Fernández López (2014:1) menciona que: “La
jubilación implica diferentes consecuencias que acarrean en la vida de las personas: disminución productiva y cambios en las expectativas de vida que conllevan a su vez, a un estrés emocional importante”
La razón de los jubilados muchas veces de caer en estrés es porque el ingreso económico disminuye y más aún, porque sus hábitos cambian. Esta situación que tienen que enfrentar los adultos mayores en esta etapa de sus vidas, influye muchas veces, a que tomen la decisión de seguir siendo partícipes en organizaciones de la sociedad, en este caso en particular, en el Centro del Adulto Mayor, y no sientan la disminución productiva, ya que están acostumbrados a mantener una vida activa y sienten aún la necesidad de seguir sintiéndose útiles.
Con respecto a las amas de casa, podría entenderse esta situación actual con el Gráfico N° 03 que corresponde al grado de instrucción que tuvieron, ya que los estudios de muchas de ellas quedaron en primaria completa y secundaria completa, manifestando una de las encuestadas un testimonio:
“Yo salí embarazada muy joven y tuve que dejar mis estudios, por eso no tengo profesión. Mi esposo trabajó siempre para sacarnos adelante y no tuve la necesidad de trabajar. Aunque el trabajo de mi esposo era eventual, yo solo me dediqué a mis hijos y a mi casa”. (Gloria - 73 años)
La participación de las amas de casa está ligada a la necesidad de obtener un espacio de libertad y de disfrute, realizando una toma de conciencia sobre su vida cotidiana.
“Yo soy ama de casa pero me animé a entrar al Centro desde hace varios años porque me explicaron de qué se trataba y me pareció interesante para no estresarme en mi casa. Es bueno salir de vez en cuando de la rutina y hacer cosas nuevas”. (Juana - 60 años)
Como ya se mencionó en líneas anteriores, el 100% de los adultos mayores encuestados participan únicamente en el Centro del Adulto Mayor “Víctor Larco”, por ende, se puede deducir, que ésta institución ofrece tanto a las amas de casa como a los jubilados, nuevas oportunidades para emplear de manera productiva su tiempo y tener un envejecimiento ideal, haciendo que la percepción de su calidad de vida mejore y sus relaciones interpersonales se fortalezcan.
Así como se analizaron las características generales de los usuarios para comprender el modo de vida actual de los adultos mayores, es necesario conocer y describir los diferentes factores que influyen en la calidad de vida y el grado de satisfacción en las relaciones de convivencia de los usuarios del Centro del Adulto Mayor “Víctor Larco” – EsSalud. Uno de los factores es el FÍSICO y sus indicadores son: la autopercepción del estado de salud, los problemas de salud que aquejan al adulto mayor, la dependencia a algún medicamento, los hábitos alimenticios, la satisfacción con la atención médica geriátrica y la frecuencia con que realizan actividad física.
Al envejecer, la percepción de la propia imagen corporal y la percepción de la salud, se empiezan a transformar y resultan un tanto complicadas de aceptar para los adultos mayores.
Dicho esto, analicemos la Autopercepción del estado de salud de los usuarios (ver Gráfico N° 06). Se observa que ningún adulto mayor percibe su salud como excelente o muy bueno; sin embargo, la mitad de los encuestados; es decir, el 50.0% indicaron que consideran su estado de salud como bueno y con una pequeña diferencia; el 45.8%, como regular.
“Yo percibo mi salud como buena aún, porque gracias a Dios puedo seguir con mi rutina normal. No tengo dolencias ni enfermedades no controlables. Espero estar así por un buen tiempo”. (Violeta - 65 años)
“Mi salud no es tan buena, porque físicamente no me siento como hace algunos años. Sufro de Parkinson y mis actividades no son como las de hace algunos años, mi cuerpo y mis facultades han deteriorado”. (Luis - 62 años)
La autopercepción del estado de salud de los adultos mayores, muy aparte de ser una herramienta factible de considerar para conocer el estado de salud de los ancianos, es además, un indicador global del bienestar y nivel de vida de la población, pues así como lo menciona;
Helmer (1999:31): “En general, la autopercepción del estado de salud está estrechamente ligada a la situación real de salud, de modo que ha mostrado valor como un indicador confiable. Quienes perciben su estado de salud como bueno, efectivamente gozan de una mejor salud y mejor calidad de vida que los demás”.
Por otro lado, cabe mencionar que el 4.2% de adultos mayores; es decir tan sólo un adulto mayor mencionó que su estado de salud es malo. Dentro de todo, es necesario considerar que el envejecimiento no es una enfermedad, sino un proceso de deterioro natural del cuerpo; y por lo tanto, es natural también que el estado de salud no sea tan bueno, ya que muchos de estos cambios relacionados con la edad, no se podrán prevenir.
Así como el cuerpo se deteriora, surgen a esta edad, los Problemas de salud (ver Gráfico N° 07) que en gran medida, influyen en el bienestar y calidad de vida de los adultos mayores, repercutiendo además, en la forma de relacionarse con sus pares.
Hernández (2012:1), afirma que: “La tercera edad es un grupo de riesgo en el punto de mira de algunas enfermedades y afecciones significativas determinantes del bienestar del adulto mayor, pues el proceso de la vejez determina algunos cambios en el individuo, por lo que es muy común que se
presenten con más regularidad diversasenfermedades”.
La recopilación de los problemas de salud más frecuentes en los adultos mayores encuestados, es la siguiente: el mayor porcentaje; es decir, el 45.9%, sufren de hipertensión y es totalmente necesario, considerar a la hipertensión como un factor de riesgo para el bienestar del adulto mayor, ya que puede producir importantes complicaciones que, a su vez, son las causantes de diversas enfermedades, muchas de ellas fatales. Se recomienda por ello, saber controlarla, no sólo para salvar vidas sino también para reducir significativamente las limitaciones funcionales y la discapacidad en las personas de edad.
Así mismo, el 25.0% de adultos mayores padecen de artritis; mientras que el 12.5%, de colesterol alto.
En el caso particular de aquellas personas que sufren de artritis, es preciso hacer hincapié, que la inflamación de las articulaciones causa dolor al momento de caminar o al no recibir tratamiento.
“Físicamente no me siento tan bien porque sufro de artritis y tengo a veces dificultad para caminar. Por ratos estoy bien, pero por otros, el dolor es muy fuerte”. (Herminia - 67 años)
Por ello, es necesario llevar un estilo de vida que involucre el ejercicio y una dieta saludable y balanceada para ayudar a retardar y minimizar muchos de los deterioros relacionados con el paso del tiempo.
En general, cabe mencionar que la calidad de vida en un adulto mayor enfermo es la resultante de la interacción del tipo de enfermedad y su evolución y el grado de cambio que inevitablemente se produce en su vida.
La prevalencia de enfermedades; por consiguiente, ocasiona la Farmacodependencia (ver Gráfico N° 08) en los adultos mayores, usuarios del Centro del Adulto Mayor “Víctor Larco”.
Los datos obtenidos en la encuesta realizada muestran que el 70.8%, dependen de medicamentos a diario para controlar su salud como Enalapril, Diltiazem, Atenolol, Aspirina, Losartán, Amlodipino, entre otros. Y el 29.2%, manifestaron que no son farmacodependientes.
Como lo advierte Gargantilla (2015:1): “Un medicamento es
un producto farmacológico que es prescrito para la curación o control sintomático de una enfermedad; sin embargo, los adultos mayores pueden experimentar efectos adversos, ya que conforme envejecen, suelen preocuparse por tomar más medicamentos”.
Hay que considerar que con la vejez, disminuyen muchos factores de protección del organismo, así como la fuerza física y las funciones de diferentes órganos. En esencia, con la edad hay mayor fragilidad y más riesgo de toxicidad, por ello, es importante estar más atentos al efecto de las medicinas en las personas de más de 60 años, que por su condición de enfermedad o de cronicidad, son quienes más medicamentos consumen y su salud podría estar en riesgo.
Otro indicador de la capacidad física del adulto mayor, que influye en su