D. El testimonio de la víctima como prueba preconstituida
V. Perfil del delincuente
A título introductorio cabe decir que hasta hace algún tiempo el tráfico de seres humanos se manifestaba sólo en determinados territorios geográficos. Hasta esos lugares se desplazaban los explotadores para aprovecharse de la situación y circunstancias en las que vivían las víctimas. En la actualidad, el delito tipificado en el artículo 177 bis del Código Penal se ha internacionalizado y los sujetos pasivos del mismo son explotados en cualquier punto de la geografía mundial114.
En el ámbito criminológico, el delito de tráfico de personas con fines de explotación sexual está íntimamente unido con grupos delictivos organizados. El artículo 2, apartado A, de la Convención de Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional, define “grupo delictivo organizado” como “un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económica u otro beneficio de orden material”. Verdaderamente, el delito que venimos tratando tiende a ser cometido con mayor autonomía por organizaciones criminales que, aunque actúen en grupos diferentes, forman parte de un mismo entramado y que funcionan como eslabones de una misma cadena.
La trata de seres humanos puede ser cometida por una serie de organizaciones de reducido tamaño con ciertos vínculos entre sí que se encargan de la captación de las víctimas, de su manipulación, de su venta, etc. Pero la trata de seres humanos también puede ser cometida por organizaciones delictivas grandes y complejas que actúan en cada una de las fases del proceso115.
Los grupos delictivos organizados comienzan a traficar con seres humanos como complemento de otras actividades delictivas, tales como el tráfico de drogas, armas u otros productos ilegales. Además, estos grupos participan en delitos que tienen como objeto proteger operaciones ilícitas, como podrían ser el blanqueo de capital, el uso de la violencia o la intimidación, la corrupción de funcionarios, etc.
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SÁNCHEZ – COVISA VILLA, 2016,p.51
114 SERRA CRISTÓBAL/LLORIA GARCÍA, La trata sexual…, 2007, p. 31.
115 Naciones Unidas. Oficina contra la droga y el delito. Manual para la lucha contra la trata de personas (2007). Recuperado de https://www.unodc.org/pdf/Trafficking_toolkit_Spanish.pdf, p.21.
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Debido a lo anterior, existen multitud de problemas para poder controlar la comisión del delito de tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual por parte de los órganos encargados del cumplimiento de la ley y demás instituciones relacionadas. Junto a éste, otro de los problemas es que al tratarse de un delito transnacional, cometido espacialmente en diferentes países, su persecución se complica sobremanera por tratarse de investigaciones complejas e internacionales, donde se materializa la necesidad de colaboración interestatal así como de mecanismos de prevención y lucha unificados116.
Las organizaciones criminales involucradas en la trata de seres humanos son especialmente sensibles a los nuevos cambios en la demanda, por lo que existe una mayor tendencia a la especialización de este tipo de grupos117. De este modo, existen organizaciones encargadas de facilitar y proveer servicios, otras prestan conocimientos tecnológicos, informáticos y científicos, otras se dedican a la distribución y hacinamiento, etc.
En cuanto al perfil criminal del tratante, debemos decir que los reclutadores o captadores suelen ser hombres o mujeres jóvenes, de un rango de edad comprendido entre los 20 y los 45 años. Visten bien y causan una buena primera impresión, mostrando signos de su buena calidad de vida (buen calzado, coche, teléfono móvil, etc.). A nivel educativo, son personas con buenas dotes comunicativas y persuasivas, adquiridas gracias a su nivel educativo, normalmente universitario, aunque existen excepciones.
Los traficantes de seres humanos suelen mostrar un comportamiento violento, especialmente usando la agresión verbal o física para controlar las reacciones de la víctima o para crear en la víctima una situación de total sumisión y obediencia con respecto a ellos.
Otro rasgo que caracteriza a los tratantes es que están muy bien organizados. Siguen meticulosamente un plan predeterminado, usando técnicas de manipulación bastante efectivas y poniendo a la víctima en la tesitura de escoger entre “ahora o nunca” para acabar de persuadirla. Los demás partícipes (cooperador necesario, cómplice, instigador, etc.) cumplen un papel muy importante a la hora de garantizar el éxito de la operación, por lo que su organización también es un rasgo que les caracteriza. Toda la organización ha de coordinarse desde diferentes puntos de la geografía mundial.
116 Naciones Unidas, 2007, pp. 20-22. 117
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Frente a este perfil “clásico”, en los últimos años ha ido apareciendo la figura del “loverboy”, que se gana la confianza de la víctima mediante regalos y demás propuestas amorosas con el único objetivo de captarla y ofrecerla al tráfico de seres humanos con fines sexuales.
Una figura que sirve de apoyo al reclutador o captador es el funcionario público, que facilita la perpetración del delito gracias a la ayuda que prestan al autor del tráfico, por ejemplo a la hora de superar los controles fronterizos.
En conclusión, el perfil del tratante está muy bien delimitado en la actualidad. Se trata de hombres o mujeres con una buena calidad de vida, de entre 20 y 45 años, cuyos actos, aunque en diferentes direcciones, convergen en un mismo punto118.
118 GAVRIŞ, “The profile…”, pp. 73-82. Recuperado de http://socioumane.ro/blog/analesocioumane/files/2013/11/The-
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